Archivo mensual: octubre 2015

Última lección de Raúl

Raúl o el coraje.

Raúl o el coraje.

Escribir que Raúl se retira es casi como descubrirle una utilidad al Senado. Y no estamos proponiendo a Raúl como senador, sino encaramándole al panteón institucional que le pertenece por derecho. Raúl es el jugador-institución, un éxito del sistema, el espejo de canteranos que aún conservan la fe en la vía meritocrática hacia la leyenda.

La ejemplaridad de Raúl es categórica también para lo menos bueno. Nosotros ya hace mucho que le perdonamos la forma poco decorosa en que salió del Club, sin escatimar un céntimo, o la propensión al despotismo con que timoneaba el vestuario, vetando la contratación de delanteros más jóvenes, por tanto no necesitados de cámaras hipobáricas para pelear el puesto. Pero al sector recalcitrante de la afición habría que ponerle hoy el vídeo glorioso de los goles del 7 y espiarle mientras tanto el lacrimal: si se mantiene perfectamente seco, ahí no hay un madridista.

Yo tenía 12 años cuando lo vi debutar y desde su gol inaugural contra el Atleti a pase de Laudrup lo adopté como jugador favorito. Toda mi generación de vikingos lo hizo. Crecimos y acrisolamos nuestros colores con los goles de Raúl, que eran muy distintos a los de Cristiano: menos espectaculares, menos abundantes… y más decisivos. Raúl, de hecho, funda un paradigma del gol: el tanto oportunista, ese que se empuja con cualquier parte del aparato locomotor (con frecuencia la menos airosa). El gol que se cosecha no por la facilidad del superdotado sino tras hora y pico de vendimia. Los metió también vistosos, y acuñó el aguanís y la cuchara. Pero lo suyo era el gol por tenacidad, el coraje recompensado. He ahí la médula de su ejemplaridad: niños, si no tenéis el cuerpo de Cristiano o el don de Messi, aún podéis tener el corazón de Raúl.

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19 octubre, 2015 · 14:11

¡Arropen al imputado!

Imputación mesiánica.

Imputación mesiánica.

Puestos a arropar a un imputado yo habría elegido a Messi, que seguramente ha procurado a los catalanes más felicidad -y de mejor clase- que Mas. Pero vaya, cada alcalde arropa a quien quiere. Que normalmente coincide con el propietario del dedo que le mete en las listas.

Hay imputados e imputados. Recuerdo que la mujer de Urdangarín, a la sazón Infanta de España, desfiló para los ‘flashes’ sobre la rampa mallorquina con una sonrisa serena y en altiva soledad. Luego declaró durante seis horas ante un juez bastante menos inclinado a la deferencia que quien ayer tomó declaración, durante una hora y diez minutos de procedimiento rutinario, a don Artur. La aristócrata de sangre no se hizo acompañar de cortesanos para afrontar el paseíllo de la deshonra, y en todo caso nadie dijo entonces que sentando a una infanta en el banquillo corríamos el riesgo de fabricar monárquicos; el libertador de palo, en cambio, incapaz de sostener ni la propia dignidad de víctima solitaria que reivindica, llamó a filas a su ejército desarmado de Cataluña -en número de dos mil, entre tropa y marinería- para escenificar su particular 1714 frente a un señor en puñetas. Es la paradoja del independentista: a la hora de la verdad, no sabe obrar por sí solo.

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Cortesías de Casimiro, Raúl del Pozo y Luis Martínez

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16 octubre, 2015 · 10:34

Svetlana para ‘dummies’

Svetlana, la decimocuarta Nobel.

Svetlana, la decimocuarta Nobel.

Aquí el Parnasillo del día en COPE, donde explicamos por qué le han dado el Nobel de Literatura a Svetlana Alexiévich y por qué, quizá, no deberían habérselo dado.

Más del ‘montorazo’, en Ana Rosa

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15 octubre, 2015 · 18:25

Montoro: “Hay compañeros míos que se avergüenzan de ser del PP”

Montoro, después de hablar.

Montoro, después de hablar.

El edificio del Ministerio de Hacienda no ha cambiado desde el siglo XVIII, y ya sorprende que nadie lo haya bombardeado aprovechando alguna de nuestras periódicas guerras civiles. Va a resultar que Hacienda, efectivamente, somos todos.

Frescos regionalistas, mesas de madera noble, arañas barrocas que posan destellos sobre los mostachos señoriales de predecesores de Montoro que nos contemplan al óleo desde las paredes. Un silencio atronador. El Ministerio de Hacienda es una biblioteca en junio. ¿Nos estarán espiando al otro lado de esa puerta disimulada en un rectángulo de muro como un trampantojo? «Yo me entero de todo», se le escapa a veces al inquilino de esta Casa. Vestimos nuestro cuerpo para engañar y confiamos el alma a los íntimos, pero nuestros bolsillos son de cristal para Montoro. «¿Economía con alma? ¡Pero qué tontería es esa! ¡Como si hubiera economía sin alma! Economía es el viaje de novios que se regalan hoy quienes no pudieron casarse durante la crisis, por ejemplo».

Cuando por fin nos abren la puerta del despacho -el verdadero puente de mando de la legislatura que agoniza-, constatamos que la figura de don Cristóbal no se corresponde con el ámbito aproximadamente suntuoso que la aloja cada mañana y hasta las nueve de la noche. En el vídeo del telediario parece más agresivo, y en el escaño, no poco amenazante. Pero el susurro con que nos invita a tomar asiento frente a él encierra más agotamiento que intimidación. «Los viernes baja el cansancio de toda la semana. Y el Consejo de Ministros tampoco ayuda…».

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Ampliando en La Sexta cómo surgió y aclarando su santa veracidad

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14 octubre, 2015 · 16:26

Español, perdonadme

El carnero de la Legión se llama Pablo. Nadie extrañó a su tocayo Iglesias.

El carnero de la Legión se llama Pablo. Nadie extrañó a su tocayo Iglesias.

El autoodio español alcanza tal refinamiento con el correr frustrado de los siglos que ha devenido nota definitoria de nuestra identidad. Lo antiespañol es parte fundamental de lo español como lo es el castellano. Hay pruebas cotidianas, pero en días como ayer la esencia antiespañola desborda el vaso sentimental de España.

No nos referimos ahora a la rampante españolada que con sus pellas perpetraron Mas, Urkullu y Barkos, no por acostumbrada menos infantil. Ni al retorno al ‘postureo’ antisistema del demediado Iglesias, de quien hemos descartado demasiado rápido que se negara a asistir al desfile porque no le dejaban abrirlo, a lomos de una llama andina, ataviado como un Bolívar. O porque sencillamente no tiene traje, estadio político ya superado por Kichi. Sobre Colau, por piedad, callemos.

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Me entrevista mi generosa Anna María Iglesia por La granja humana

Comentario en vídeo para COPE del días después de la Hispanidad, y sus complejitos

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13 octubre, 2015 · 10:40

Turrón para Benítez

Orden y gol: la utopía.

Orden y gol: la utopía.

Tenemos escrito que el populismo, soluciones simples a problemas complejos, se inventó en el banquillo del Real Madrid. La más simple de la soluciones es siempre echar al entrenador, panacea a la que se llega a fuerza de reunir una masa crítica de tertulias y portadas denunciando que Benítez no envía el número suficiente de emoticonos a la BBC. En cuanto al más complejo de los problemas, no es otro que conseguir que el Madrid ataque y defienda a la vez: que manufacture goles como Panrico donettes y sostenga el orden táctico que permite a los equipos ganar cosas como consecuencia de haberse convertido previamente en equipos.

Uno asiste al entrañable fuego cruzado que se abate sobre Rafa Benítez tras empatar en el Calderón. Le zurra el florentinismo porque quiere espectáculo, goles sin tasa, goles gordos y brillantes como sortijas de cardenal renacentista. Le zurra el antiflorentinismo porque busca la complicidad con las estrellas cabreadas, obligadas a trabajar la posición en el áspero sistema del míster. Le zurra, en fin, España entera, aburrida por su Selección -Combinado Confederal para no herir suspicacias- hasta el punto de que sólo encuentra esparcimiento en la vieja dialéctica madridismo-antimadridismo.

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10 octubre, 2015 · 11:04

Ya no es país para mártires

Si te obligan a explicarte, malo.

Si te obligan a explicarte, malo.

Cuando mataron a Miguel Ángel Blanco, un agente le dijo a una veinteañera llamada Arantza Quiroga que podía ser la siguiente, y le recomendó que se alejara por una temporada de Irún, donde la habían elegido concejala. Quiroga se fue a Málaga y regresó a la trinchera norteña unos meses después, convenientemente escoltada. Hará unos seis años que fui a Irún a entrevistarla: me citaron en los soportales de una plaza y estuve viendo llover hasta que alguien a quien yo no veía decidió que era solamente un periodista. Se acercó de la nada y me condujo hasta el domicilio de Quiroga. Recuerdo que esas cautelas me impresionaron ayer, y me persuaden hoy de que una vida sometida durante dos décadas al protocolo diario exigido por la amenaza no muta tan fácilmente hacia el colaboracionismo con el victimario. Que de eso la están acusando su partido (en concreto la facción que lidera el ministro Alonso) y algunos medios, no necesariamente de derechas. Incluyendo este periódico.

¿Ha contraído Quiroga una cepa galopante del síndrome de Estocolmo que la empuja a entenderse con los testaferros de quienes quisieron matarla? Uno, modestamente, opina que en absoluto. Uno opina que Quiroga, en su deseo de adaptar el PP vasco a una sociedad post-ETA, ha equivocado los tiempos (una precampaña de elecciones generales) y las formas (un exceso de autonomía respecto de Génova en asunto tan sensible). Es posible que ambas cosas lo sean todo en política, y es natural que Quiroga, al hacerse cargo de tan cínica verdad, descubra que no vale para el puesto. Pero su intención no admite reproche: pretendía atraer a Bildu a la postura contrita que le toca en el relato sin empates de la vesania etarra. ¿Una quimera beata? Ya hemos visto que sí, pues a la primera de cambio Bildu -el alacrán siempre pica a la rana que le ayuda a vadear el río- ha traicionado la disposición de la dirigente ‘popular’ aplaudiendo su “ejercicio de realismo”. Para Quiroga solo hay una cosa peor que la desautorización de su partido y la queja de las víctimas del terrorismo: el elogio de los verdugos. Normal que se ausentara ayer del escaño por indisposición.

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9 octubre, 2015 · 11:08

El fascismo de la frivolidad

El último grito en moda refugiada.

El último grito en moda refugiada.

Un fotógrafo de moda húngaro llamado Norbert Baksa factura un reportaje gráfico en el que una modelo se viste o se desviste a la última frente a las mismas vallas bajo las cuales se arrastran los refugiados sirios en su lucha por la vida. La inocente maniquí, ciertamente inanimada, pariente intelectual de esa miss que extraña una vida bajo la Segunda Guerra Mundial, compone su mejor rictus de compunción, de víctima de la xenofobia precisamente húngara, en aras de la verosimilitud de la sesión. El trabajo es el trabajo. Y por qué no un estilo refugiado, queridas cazatendencias: reparen en la osadía del look antes de rasgarse las vestiduras.

La noticia, como el astuto Baksa pretendía, genera indignación en las redes sociales, allí donde el genuino sentido moral se revuelca con la hipocresía hasta volverse indistinguibles. Y Baksa, atento, completa el círculo sabido del escándalo mercadotécnico corriendo a justificarse en Twitter: resulta que su obra postula un saludable perspectivismo, persigue “dar cuenta de la complejidad de la situación y abordarla desde diferentes ángulos. ¡Ni a favor ni en contra, sensibilización!”

Ni a favor ni en contra: he ahí, en esa Hungría tan alejada de Cataluña, otro apóstol de la equidistancia. Pero antes de que podamos emitir un juicio moral, lo primero es constatar por enésima vez la bulimia mecánica con que la cultura de masas deglute cualquier esfuerzo contracultural. Que se lo digan a la CUP, un partido antisistema desvelándose hoy por apuntalar al sistema. El altermundismo tan solo ocupa un pasillo más silencioso dentro del supermercado del capitalismo: un lujo moral por el que se paga. No son precisamente baratos los establecimientos de comida orgánica. Para la voracidad del bucle pop, poco importan la camiseta del Che o los botines de la modelo en funciones de falsa refugiada: qué más da. Todo es bueno para el ancho convento de la sociedad de consumo. Si Chiapas ejerció en los noventa de disneylandia comunista para los turistas del ideal rojo, Auschwitz camina inexorable y dramáticamente hacia su conversión en parque temático del dolor: pero de un dolor ya caducado, aséptico, desactivado por el selfie ligero del turista. El pasado 15 de diciembre un terrorista islámico tomó rehenes en un café de Sidney, y en lo que duró el secuestro los viandantes se acercaban con el palo de autofoto en ristre y una sonrisa inmortal en la boca. Cada día se incorporan a Twitter decenas de españoles para los que ETA no es más que un término de comparación con el que ejercitar el más venial de los ingenios: El otoño es ETA, Arbeloa es peor que ETA. Y en este plan.

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El Parnasillo de hoy en COPE: reivindicando a Pemán

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8 octubre, 2015 · 16:11