Archivo de la etiqueta: La España que ora y que bosteza

Carta a un amigo voxero

Pero cómo no vas a estar cabreado. Viste a Sánchez juntarse con los del golpe y a Rajoy convertido en un bolso. Viste a Rivera hacer ascos a la derecha, vetar a Sánchez y a última hora levantarle el veto. Viste a Bildu dar lecciones de derechos humanos a Abascal y a Ortega Lara. Ves al peor gobierno de Europa tirándote encima a diario el cadáver de Franco desde la cumbre de una pila de 56.000 muertos por covid. Y acabas de ver a Pablo Casado retratando a Santi como un aliado encubierto del Frankenstein, uno tan vago como eficaz: basta su sola presencia para que el sanchismo no acabe, asegura ese niñato blandito que no se atreve a ilegalizar partidos ni a llamar genocida a Sánchez. ¿Casado? Un traidor más.

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25 octubre, 2020 · 22:17

Contra Sánchez vivíamos mejor

La pandemia hace con los países lo que el alcohol con los tímidos. No los cambia, solo los desinhibe. De Alemania extrae eficiencia, de Francia un presidente bonapartista, de Reino Unido flemáticas jornadas parlamentarias, de Trump un cowboy de frontera y de España, naturalmente, la guerra civil y autoritarismo. La especialidad de la casa.

Cuentan los cronistas supersticiosos que Franco no salió solo de la tumba en que había yacido cuatro décadas. Con ese cadáver, obsesivamente invocado por sus impuntuales enemigos, emergió también la podredumbre política que sepultaba una losa de 1.500 kilos, al modo en que Tutankamón esparció su maldición bacteriológica entre los arqueólogos que vinieron a importunar su descanso de siglos. Los trabajos de exhumación removieron miasmas totalitarios -y un virus misterioso echaba a andar en Wuhan- que se alzaron, flotaron unos segundos en el aire de la sierra y aterrizaron sobre Lola Delgado, que es la que estaba más cerca. Esta hipótesis mágica explicaría el asombroso caso de un Gobierno antifranquista que empieza a ponernos todo perdido de franquismo sin haber ganado aún la guerra del siglo XX que se propone ganar en el XXI.

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18 octubre, 2020 · 21:56

Para nosotros España es

El departamento de cursilería vírica de Iván Redondo propagó este lunes, Día de la Hispanidad, un vídeo que al menos se atrevía a decir la palabra España, lo que quizá sea lo máximo que cabe esperar. El cliente de Redondo se apresuró a tuitearlo antes de dirigirse al desfile en un Madrid al que acaba de someter arbitrariamente al estado de alarma, cabalgando así una mañana más la contradicción fundamental en que consiste el sanchismo: un matonismo sonrosado, un progresismo de tribu y estaca.

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13 octubre, 2020 · 11:57

La España que alborea

Este mundo se acaba. Lo ha dicho sin un parpadeo don Castells, desde su dulce redondez facial como de fruta acuchillada a la altura de los ojos. Tiene razón: el mundo que conocemos toca a su fin. Y dentro de ese mundo, naturalmente, está España. Pero el Gobierno de don Castells, que por algo es progresista, tiene diseñado para esta España obsoleta el plan de desescalada que no acertó a trazar para la pandemia. Se trata de ir desescalando a los españoles de su vieja españolidad constitucional para alumbrar una década o dos de Nueva Normalidad española, poblada por ciudadanos reprogramados que no seguirán arrastrando los jurásicos prejuicios de sus padres. Esta España que alborea no seguirá sometida al anacronismo de la monarquía, ni al fascismo de la nación indivisible, ni mucho menos al caos de la separación de poderes, ese capricho francés por culpa del cual alguno aún podía preguntarse de quién depende la Fiscalía. Será una democracia verdadera, unicidad de mando y coordinación de funciones, presidida por la encarnación de la voluntad general y vicepresidida por la negación de la alternancia, aquel vicio burgués bajo el que las antiguas élites amparaban su voluntad golpista.

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27 septiembre, 2020 · 11:31

El discreto encanto de la cacerola

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¿Hordas de Núremberg?

A las 20.30 el rotor del helicóptero patrullero se pone a crepitar sobre los tejados del centro de Madrid. Falta media hora para la cacerolada convocada como cada día en esa inverosímil Bastilla que es la calle de Núñez de Balboa, una vía estrecha del mitológico barrio de Salamanca surcada por vecinos indescifrables: unos dicen que son pijos ridículos, otros que fascistas peligrosos. No desentrañaremos el misterio de su identidad a través de las imágenes estratégicamente editadas de las redes sociales: habrá que ir a estudiarlos de cerca.

Madrid permanece en fase cero, pero los madrileños hacen un uso abiertamente inescrupuloso de la franja deportiva de la tarde. Todo dios echado a la calle en shortsy camiseta de tirantes, en pareja o en trío, adultos y adolescentes, cerca o muy cerca. Es inevitable pensar que en realidad el Gobierno concede el progreso de fase porque sabe que la primavera es incontenible. Las ganas de vivir tras dos meses de confinamiento rebasan el estado de alarma. Uno se pregunta para qué es necesario golpear cacerolas si no hay forma de protesta más poderosa que salir al sol, juntarse más de lo debido, reírse ante la policía con un amigo que a todas luces no es el conviviente. La rebeldía de la vieja normalidad, si no fuera por las mascarillas.

Remontando Goya aparece la primera furgoneta policial en el cruce con Serrano. Goya con Serrano, ya ven ustedes: el nuevo Beirut. Una chavala que va con dos amigas les dice que se olviden, que no piensa ir a la cacerolada, que tiene que ir a mirar una tienda. A la altura de Núñez de Balboa topamos con dos lecheras más y cuatro agentes expectantes. Cogemos el rebufo de una familia abanderada de rojo y gualda, percusión de cazo y cubierto, y la seguimos por la acera hasta darnos cuenta de que aquello no es una manifa: aquello es una romería. Niñas de bandera, señoras intachables dándole a una señal de tráfico con las llaves de casa, a lo sumo un señor más irritado de lo normal palmeando la tapa de un contenedor. Aquella se para a mirar el escaparate de una boutique sin dejar de darle al cazo; pero le da con moderación, como quien toca el triángulo en la Filarmónica de Viena. En el aire se detectan tres marcas cruzadas de perfume. Estas no son las hordas encuadradas de Núremberg que nos habían prometido los tuiteros antifascistas.

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27 mayo, 2020 · 13:12

Calienta que sales, español

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Confinados.

Hay que ver qué bien se confina el español. Soporta con senequismo el encierro más largo y estricto del mundopese a los resultados más desmoralizadores del mundo. Para romper esta disciplina prusiana hace falta ir como el alcalde de Badalona.

Oímos estos días encendidos elogios a la cívica mansedumbre de un pueblo al que el tópico quiere bravo como el toro. Aquí no hay libertarios que salgan con la segunda enmienda en la boca y el Winchester en la mano a pagar el estúpido precio del contagio a cambio de una romántica autonomía; aquí solo hay tímidos pensionistas que empiezan a asomarse a los medios a decir que serán ancianos pero no imbéciles, que ya saben lo que hay fuera y que si les permiten salir a pasear sabrán cuidarse como han cuidado de la generación que hoy ejerce el mando. Si el latín define al imbécil (im-becillis, diminutivo de baculum) por la falta de bastón, alguien sin apoyo para sostenerse y avanzar, parece evidente que los imbéciles etimológicos están en el Gobierno y no en la sociedad. Sujetos tan fatuos que se dirigen a los ciudadanos como si fueran infantes -etimológicamente: los sin voz-, convencidos de su inmunodeficiencia moral porque solo ella justifica el sometimiento. La premisa del populismo dicta que el pueblo siempre es inocente porque así siempre necesitará un conductor, aunque cojee. Sin responsabilidad para qué la libertad, según reconoció el ídolo genocida del ministro de Consumo. Por eso se les ve felices encadenando estados de alarma, momento schmittiano donde el mediocre arribista puede sentirse soberano. Imbécil y debacle, por cierto, comparten etimología.

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26 abril, 2020 · 22:43

El arte de Guitarte

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Tomás Guitarte es un señor de Teruel que en noviembre no pudo votar a su propio partido porque estaba empadronado en Valencia, donde hay más trabajo que en la España vacía, dónde va a parar. A quienes le reprochan la incoherencia de hacer política con un discurso refutado clamorosamente por su misma biografía, con mucho arte les responde Guitarte que él es un “nómada”. El hallazgo merecería un paper de algún consorcio de politólogos que le ponga nombre académico-pompier a la jeta de granito. Así, un activista anticasta que acaba en un chalé con piscina y servicio no sería un farsante sino un nómada de la desigualdad, tal como un luchador contra la despoblación que vive y prospera en la tercera metrópoli del Estado no es más que un nómada del ruralismo.

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12 enero, 2020 · 23:24

El viaje de Iglesias de la cal al confeti

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Lágrimas contra el fascismo.

Lloraba Pablo Iglesias porque el llanto es hoy la única forma de hacer política y porque su pasado de activista acababa de morir para siempre. Lloraba Pablo, y nadie recogía esas lágrimas que podrían curar las desigualdades de este país cuyo nombre no debe nombrarse. Este país en el que a partir de ahora las mujeres no morirán apalizadas y los gays bajarán de las grúas de las que pendían hasta hoy para amarse libremente. Los ricos transferirán sus rentas a los pobres. El llanto de Pablo fecundará los campos yermos por el odio de la derecha y sus primeros efectos fertilizantes se advertían ya en la indumentaria de Monedero, al que le ha florecido un traje con corbata.

Los cielos han sido asaltados y conviene moverse por ellos como si fuéramos ángeles habituales. No es que Vallecas quede lejos: es que en Galapagar no caben toda una vicepresidencia y cuatro ministerios. Pero conservemos la llaneza publicitaria en la histórica hora, camaradas. Mantengamos el tuteo: “Pedro, te deseo que tengas el mejor tono pero también la mayor firmeza democrática”. O sea, golpeemos todo lo duro que nos deje la aritmética, pero que siga pareciendo que somos las víctimas. Leninismo de manual de resistencia.

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7 enero, 2020 · 20:14