Archivo de la etiqueta: el tabarrón catalán

El fin del estupor

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Enterradores.

El personal se escandaliza de que Sánchez haya colocado a Delgado de fiscal general cuando el personal, si acaso, debería estar celebrando que aún no haya nombrado vicepresidenta a su mujer. Es Sánchez, por el amor de Dios. Está elaborado con el mismo material psíquico del que están hechos los autócratas. Si no lo es ya, se debe únicamente a que todavía vive y trabaja en una democracia europea, que opone ciertos límites institucionales a su voluntad de poder; ese instinto le dice claramente que si quiere durar debe desactivar la defensa judicial del Estado frente al independentismo, su aliado parlamentario. De modo que lo hace. Y si un día tiene que abrir el debate sobre monarquía o república para terminar de amordazar al Rey, lo hará también. Es Sánchez. No le habléis de separación de poderes o derecho a la información. Habladle de poder, de premios o de castigos. El único idioma que entiende.

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14 enero, 2020 · 10:09

La profecía del Rey

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‘Memento mori’.

El jefe nominal de la CoPro (Coalición Progresista) ha prometido el cargo sin crucifijo, lo que para los coprófagos de tertulia significará el ingreso al fin de España en la edad ilustrada. Los habitantes de las cavernas tendremos ahora que esforzarnos por acostumbrar los ojos a la súbita irradiación de la luz tras décadas de oscurantismo. Salimos de la cueva del 78 por la platónica senda que ha abierto el jefe real de la CoPro, nuestro Sócrates de Alcampo y vicepresidente, si no de España, como mínimo de los Països Catalans, Euskal Herria, Teruel y el término municipal de Marinaleda. Claro que cuando estuvo con el Rey no le regaló un ejemplar de los Diálogos sino una serie de dragones, en la fatua creencia de que la dinastía que saqueó Roma y edificó Versalles aún necesita efectos especiales para comprender la naturaleza del poder.

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8 enero, 2020 · 19:16

Por quién dobla 2020

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Abrazo destituyente.

Que no son las comparecencias sin preguntas ni las investiduras sin conciliación. Que no son los 35.000 millones más de gasto, ni los falsos impuestos solo para ricos, ni que Alberto Garzón sea ministro de España. Que no es el propósito de echar a la Guardia Civil de Navarra, ni de ceder al nacionalismo vasco la gestión de las cárceles donde los etarras salivan por su 100.2 (ya estoy oyendo al pedrette random haciendo repicar su cuchara pesebrera en la cacerola del tuit o la tertulia: “Si Urdangarin sale, ¿por qué Txapote no?”). Que no es el reparto de nóminas y subvenciones entre activistas en lucha eterna contra Franco y contra el Patriarcado, ni el limosneo asimétrico a Revilla o a Teruel. Todo esto no es más que el mugido inarticulado de un Frankenstein cosido con los despieces más rojos del desolladero donde la derecha amuebla sus pesadillas. Veremos cuántas de esas promesas sin memoria podrán cumplir Pedro y Pablo y hasta dónde llegan la agónica aritmética y la paciencia de Bruselas.

Aquí lo dramático, lo irreversible, lo que un día estúpido pensaste que ni siquiera Sánchez podía hacer es que a cambio de una miserable investidura concediese a los separatistas la legitimidad de su soñado referéndum. En premio al golpe, en reparación al cuestionamiento de su supremacismo, el socialismo -el partido de la igualdad, je- ha accedido a someter los acuerdos de no sé qué mesa de charcutería institucional a la voluntad exclusiva de los españoles censados en la autonomía catalana. Es decir, el sanchismo acaba de decidir que los del molotov en Laietana tenían razón, que su causa era justa y que los constitucionalistas somos muertos de hambre subidos a la valla de Ceuta.

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1 enero, 2020 · 10:43

Entrevista a Pedro Sánchez

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Él.

Nos recibe en Moncloa el día de los inocentes. Dice que el poder le ha hecho mejor persona, y que si está dispuesto a indultar a Junqueras a ver por qué no va a indultar a EL MUNDO. De cerca sus canas contrastan con la nueva tersura de su cutis, campo de pruebas de los dermatólogos para lucir más joven en la investidura.

-¿Entonces habrá investidura pronto, presidente?

Habrá, aunque solo sea para ver la cara que ponéis algunos, jajaja. Oriol es mi Baltasar y me traerá oro, incienso y mirra. BOE, TVE y Falcon, jajaja. Y a vivir, que son dos días.

-Pero usted prometió no ser presidente a cualquier precio…

Cosas que se dicen. ¿Sabes lo que es vivir aquí, muchacho?

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29 diciembre, 2019 · 21:19

Todos los relatores van de amarillo

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Política.

El clásico empezó decepcionando: al final resultó ser un partido de fútbol. Se habían depositado en el Camp Nou grandes esperanzas de ruptura del orden constitucional, o al menos de alteración del orden público, pero la única quiebra de la legalidad se constató en el área del Barça cuando Varane recibió dos penaltis que ni pitó el árbitro ni quiso revisar el VAR. Como otras tantas infracciones ocurridas últimamente en Cataluña, estas dos también quedaron impunes.

Salió el Madrid en tromba, con esa descarada falta de complejos que conviene exhibir en los territorios hostiles. El imperio de Valverde y Casemiro borró enseguida el mediocampo culé, al que le faltaba Busquets. Los balones largos a Bale buscando la espalda de la defensa lograban su efecto intimidatorio. Para cuando llegó el temido minuto 17.14 no quedaban ganas de invadir nada: el tsunami existía pero no era democrático sino una despótica secuencia blanca de disparos a media distancia -qué dos voleas enchufó Valverde-, centros cabeceados en cadena y todo género de aproximaciones carnales de las que la portería de Ter Stegen salió virgen, nadie sabe cómo. Entretanto, en las afueras empezaban a relacionarse los independentistas y los Boixos Nois en ese idioma primitivo suyo hecho de piedras, palos y cosas ardiendo. A algunas tribus les viene grande no ya la patria sino hasta la patria potestad.

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19 diciembre, 2019 · 11:52

El esfínter de la Constitución

Rueda de prensa del residente del Gobierno de España en funciones, Pedro Sánchez en la OTAN

Proctólogo.

¿Cuánto dará de sí el esfínter de la Constitución? No lo sabemos, pero Pedro Sánchez es el practicante que nos ayudará a averiguarlo. El riesgo de que el esfínter nacional se parta en la mesa de operaciones de su investidura es alto, y más alto aún de que se quiebre en el esfuerzo cotidiano de la gobernabilidad, pero qué es el culo de España comparado con un día más en La Moncloa, damas y caballeros.

La elasticidad de nuestras costuras institucionales ha sido puesta a prueba a lo largo de cuatro décadas sin terminar nunca de romperse; el sanchismo no es nada más que la prueba definitiva, el último apretón, la embestida concluyente de la que saldremos transformados en legendarios robinsones o reducidos a papilla plurinacional. Los constitucionalistas orgánicos de Sánchez imaginan a los ciudadanos como los muñecos ovoides de la DGT que pilotan coches destinados a estrellarse contra un muro y acaban saliendo por el parabrisas. Su propósito no es otro que encauzar el conflicto, nos sosiega el doctor Ábalos. Pero nos preguntamos si es completamente necesario testar la integridad del habitáculo mediante una colisión frontal con el artículo 2, básicamente porque los derechos de todos los españoles viajan en ese coche.

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15 diciembre, 2019 · 18:55

La legislatura Gollum echa a andar

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Estado clínico del 78.

Muchos quisieron ver en el tropiezo de Adriana Lastra una metáfora de la legislatura, que ha nacido de un esguince. “Estoy cojo como el resto del Parlamento, unos inválidos y otros cojos”, diagnosticó desde la presidencia de la mesa de edad Agustín Zamarrón, a quien se le ha subido definitivamente el personaje a la cabeza. Desde que España sale a un par de elecciones por año ya no causan la misma sensación ni su barba valleinclanesca ni sus afanes retóricos. Ahora bien, hizo algo valioso al abrir la sesión constitutiva de las Cortes, ese aborto parido por el 10-N: pedir perdón con la cabeza gacha a todos los españoles por la incapacidad de sus señorías para alumbrar una investidura. No es improbable que esta contrita sonata de otoño vuelva a sonar en primavera, si así lo desea el caudillo de España por la gracia de Sánchez: don Oriol Junqueras.

El circo parlamentario ya cansa, la verdad. Tenemos el esfínter del asombro completamente dado de sí. Que el voto de ERC sea nulo por meter un lazo amarillo en la urna no merece un titular. El rastafari de Podemos se nos antoja un burócrata veterano. Echenique en silla de ruedas tiene que aguantar que otra silla de ruedas habilitada para Lastra compita con la suya. Los de la CUP acuden el primer día de cole pero se pasarán la legislatura de pellas, gritando independencia y espero que fumando porros, que para eso les pagamos. Aquel vistoso peronismo de Errejón palidece en la última fila del gallinero. No encontramos ya diferencia entre jurar por las 13 Rosas o por la España de Blas de Lezo; la sorpresa hoy la depara un sobrio “sí, prometo”. Rufián y Aitor Esteban departen sobre la moqueta como dos nobles patricios del invento plurinacional. Adolfo Suárez Illana se echa unas risas con Espinosa y Abascal. Tan solo la gresca entre Marcos de Quinto y los voxos nois por pillar sitio al amanecer aportó nuevos matices narrativos al desgastado esperpento en que consiste la política española desde 2015. Quizá es que en la sociedad del espectáculo al populismo no hay que combatirlo, sino esperar a que sus numeritos pierdan gracia como la perdieron los chistes de Arévalo. Dos años más de circo y bloqueo y todos echaremos de menos a los registradores de la propiedad y a los abogados del Estado.

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3 diciembre, 2019 · 16:47

El calentador roto

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Xenofobia.

Viví en un piso minúsculo cercano a las Cortes propiedad de una señora de pelo blanco y acento gallego. No tenía calefacción ni aire acondicionado, así que pasaba los inviernos cubierto de lana como una oveja merina y los veranos exponiéndome en calzoncillos a las rachas cruzadas de dos ventiladores. Era un lugar fantástico para iniciarse en el periodismo, que ayer fue y será mañana aquella menestralía de la baja intelectualidad advertida por Gaziel: un oficio excluido de toda participación en el decoro de las vidas razonables.

La propietaria había nacido para ser propietaria, eso se descubría la primera vez que te retrasabas en el alquiler o en la factura de la luz. Era una casera arquetípica, la clase de conciencia formada en la sospecha preventiva que exigiría una resolución de la ONU antes de que un inquilino se aventurase a colgar un cuadro de una de las cuatro paredes estrictas de que constaba su guarida. Un día se estropeó el calentador. Encontré en internet una empresa de reparación de tarifa asequible y apalabré un presupuesto. Luego informé a la casera. Decidió que pagase yo y descontase el importe de la mensualidad. Ella vivía en Galicia pero quería hablar con el operario cuando se presentase en casa. El operario llegó, examinó la avería, yo marqué el número de la propietaria y le pasé el teléfono a él para que le explicase los detalles de la reparación. Hablaron. Todo iba bien. Mi casera le pidió que me pasara el teléfono. Entonces oí la melodiosa voz de aquella formalísima anciana preguntándome si, como parecía, el operario era extranjero. Con él delante resultó muy violento tener que confirmárselo. Pero más violento fue tener que escuchar a continuación que no se fiaba, que lo despidiera sin compromiso, que ya enviaría ella a alguien de confianza. Alguien nacional.

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30 noviembre, 2019 · 10:22