Archivo de la etiqueta: Alternativa naranja

Vida sanchista en Marte

La misión de Inés Arrimadas se parece a la de Bruce Willis en Armageddon. Lleva meses tratando de perforar el meteorito Frankenstein que se dirige contra la democracia de 1978. Si Arrimadas logra filtrarse hasta el núcleo rocoso del sectarismo y reventarlo desde dentro con la única arma de la igualdad -del derecho a existir del otro-, la Constitución podrá tener una segunda oportunidad sobre la tierra. Lamentablemente, esta película la ha escrito el guionista y crítico Pablo Iglesias y la produce y dirige Pedro Sánchez. A estas alturas del drama ya sabemos que Moncloa sabotea el taladro de Ciudadanos para que no pueda desviar la trayectoria cainita del meteorito.

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17 noviembre, 2020 · 20:44

Entrevista a Albert Rivera

Albert Rivera es un político muerto pero un hombre resucitado. La muerte política le sienta singularmente bien. «Se le ha quitado el velo que tenía en la mirada», cuenta uno de sus colaboradores. Uno que soportó a su lado la minuciosa destrucción -otros dirán autodestrucción- del líder liberal. Rivera llevó a Ciudadanos al cielo en abril y al infierno en noviembre, previo paso por un purgatorio que ahora se atreve a confesar. Entrevistar hoy a Rivera es constatar no lo que la política hace con los hombres, sino lo que deja de hacerles cuando los libera. Crónica se encuentra con él en la Casa de América, por donde dicen que ronda el fantasma de una niña que seguramente también es abstencionista de Cs. 

Todo español, especialmente los que jamás le votaron, tiene su propia teoría sobre las causas del hundimiento naranja.Pero es al autor de Un ciudadano libre (Espasa) a quien hay que preguntar cuándo se jodió Cs. Él aduce cuatro causas.

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27 septiembre, 2020 · 11:43

Cómo acabar de una vez con la prostitución (política)

Por fin he entendido cómo va a abolir Sánchez la prostitución: prostituyéndolo todo. Se trata de aplicar el argumento spinoziano que pavimenta el paso del panteísmo al ateísmo: si todo es Dios, entonces nada ya es Dios. Si todas las instituciones del Estado acaban prostituidas, entonces el estigma de lo impuro desaparece. En un país de putas serán las señoras las que escandalicen, del mismo modo que es la salud la que causa escándalo en un hospital. Ese hospital de desahuciados inminentes es hoy España. ¿Tendrá éxito el sanchismo en su deriva prostituyente? Lo cierto es que para que Moncloa termine de parecerse al Bada Bing solo le falta el CGPJ, mientras Casado protege su virginidad como puede, veremos por cuánto tiempo.

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10 septiembre, 2020 · 9:34

Las condiciones de Ciudadanos

Naturalmente que Ciudadanos debe sentarse a negociar los presupuestos con Sánchez. Así se llama el actual presidente del Gobierno, el único que hay y el único que puede haber según concluye cualquier escolarizado en aritmética. La pandemia se ceba con España, nuestro horizonte económico es una nube chernobiliana, el presidente gestiona los fondos europeos y encastillarse en la santa indignación opositora -por más que el personaje lo merezca- solo repercutiría el castigo sobre los españoles. Porque si Cs adoptara la misma cerrazón que PP y Vox, Sánchez tardaría entre cinco y seis minutos en ponerse a negociar las cuentas con ERC. Tardaría algunos minutos más en aprobarlas, pero las terminaría aprobando después de activar la mesa bilateral, la reforma del delito de sedición al gusto amarillo o la entrega a Rufián de las llaves de La Mareta. Para el roto del marco laboral o para el descosido presupuestario, están también los blanqueados amigos de Ternera. Y cuando Sánchez saliera sonriente del Congreso con los presupuestos validados por ERC, Bildu, Podemos y otros restos de tejido frankensteiniano, todos sabemos que la culpa sería del no de Cs. El negocio mediático aquí funciona así.

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8 septiembre, 2020 · 12:31

Frankenstein en la UCI

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Profilaxis básica.

No recordamos cómo empezó, pero sabemos que la política española consiste ya básicamente en prorrogar estados de alarma. Se debate sobre la prórroga, se prorrogan los debates sobre la prórroga, se especula con su caída, se caen las especulaciones, se vuelve a empezar. No tenemos tiempo de aburrirnos porque aún hay muchas prórrogas que pedir, debatir, maldecir y finalmente aprobar.

Para Sánchez llegar a la mañana misma del debate sin los apoyos atados es pura rutina. Yo he llegado a la conclusión de que la estabilidad le molesta. Su corto plazo es esta mañana, su medio plazo es la semana que viene y su largo plazo es el mes que toque ir a Bruselas. Fuera de ahí se desorienta completamente, como cuando se perdió yendo a Washington en coche una vez. No sabría vivir guardando lealtad al mismo aliado sin ponerle los cuernos la misma noche de la boda, ni soportaría aplicar su propio programa de no poder abandonarlo en el acto si la pasma -su realidad aritmética- le pisa los talones, como diría De Niro en Heat. Si a Sánchez lo pones frente a un espejo no se refleja, pero no porque sea un vampiro, sino porque el reflejo es más lento que sus principios. Cuando se asoma ya se han ido a otra parte, preferentemente al lado contrario de donde estaban: de ERC a Ciudadanos, por ejemplo. Como es el piloto y lleva a todo el pasaje de rehén, ya le apoyará alguien. A él le sobra con saber que esa noche volverá a dormir en La Moncloa; con quién, y me refiero a compañías políticas, es lo de menos.

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20 mayo, 2020 · 18:05

Arrimadas y los estrábicos

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Centro, centrismo, centreo.

Si la política hace extraños compañeros de cama, la pandemia es capaz de montar orgías multirraciales. No lo creeríais, pero hemos visto este miércoles a Rufián coincidir con el voto de Vox, a Abascal erigirse en encendido defensor de la diversidad sexual, a Casado optando por la abstención con los argumentos del no, a un enviado de Colau poniéndose bajo la advocación de Camus, a Arrimadas desmarcarse del PP abanderando al mismo tiempo sus propuestas, al PNV confluyendo con Cs en la reivindicación del interés general y a Pedro Sánchez comportándose como Pedro Sánchez; es decir, recuperando toda la arrogancia perdida durante las 48 horas en que tuvo perdida la votación y hubo de salir del búnker a pedir ayuda. Ojalá se haya aprendido el camino de salida de su ombligo, porque lo va a necesitar.

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6 mayo, 2020 · 17:48

No mientas, binario

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Él o él.

¿Lo oyes? Es el péndulo que tienes por cabeza. Viaja de una posición a su contraria impulsado por la propaganda, que solo se transmite en el vacío del juicio propio. Pararse a pensar, decimos, porque es difícil pensar en movimiento, pero tu cabeza no para de dar bandazos para acallar esos acúfenos que Aristóteles llamó término medio.

Te pongo ejemplos. Cuestionar el estado de alarma no es fomentar la propagación del virus: hay leyes que permiten gobernar la desescalada sin laminar derechos fundamentales ni deprimir la economía. Llamar asesino al PP por resistirse al chantaje perpetuo no es hacer periodismo: es dártelas de ilustrado cuando estás quemando brujas. Defender que las autonomías recuperen todas sus competencias no significa debilitar la unidad de España: tan solo reconocer que el mando único de Sánchez ha fracasado y que España es la nación que su Constitución dice que es: descentralización administrativa, soberanía indivisible. Desear moderación fiscal no significa subastar el Estado de bienestar: tan solo acotar la tendencia parasitaria de esas clases no productivas llamadas partidos políticos. Creer en el mercado no significa que el Estado no deba comparecer en situaciones excepcionales, siempre y cuando intervenga con eficacia y retroceda con prontitud a sus tasados cuarteles para que renazca la libertad, y con ella la única prosperidad posible.

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4 mayo, 2020 · 19:55

Seguir odiando a Cs

Cs

Fascismo morado.

Por qué nos odian tanto, me preguntó una militante de Cs con la cara surcada de lágrimas y hedor a pis encostrado en el pelo tras el último Orgullo. Ensayé para calmarla unas nociones sobre cainismo histórico, el convergente rencor de dos Españas que se ensaña con quien se interpone en la orgía del antagonismo. Diserté sobre la territorialidad del animal de partido, que no tolera la competencia de un espécimen anfibio, capaz de nutrirse del liberalismo económico en el coto diestro y del progresismo social en la finca zurda. Conjeturé que el éxito del centro jacobino amenazaría el más turbio y pingüe negocio del 78: el cambalache de PP y PSOE con el nacionalismo centrífugo. Recurrí, en fin, a la disonancia cognitiva, que complica las confortables categorías de lo español con que nos manejamos sintéticamente por el mundo, en plan rojos y fachas. Acopiaba así razones para explicar esa agresividad pavloviana que a izquierda y derecha aún desata un Cs menguado, pero mis palabras no lograban modificar su gesto de dolorida incomprensión, de víctima que no puede entender por qué lo es.

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10 marzo, 2020 · 10:08