Archivo de la etiqueta: Alternativa naranja

“En ocasiones veo fascistas”

15119701096198

Femenino socialista de triunvirato.

Recuerdo la primera vez que oí la palabra fascista. Se la decía un compañero de EGB a otro que no le prestaba un boli, que ni siquiera era un boli rojo. Desde entonces hasta que Adriana Lastra confundió a Albert Rivera con José Antonio, el término ha conocido un imparable proceso de banalización. Ahora bien, sé que aquel compañero mío podría pasar por politólogo danés en sesiones como la de este miércoles en que el PSOE, preocupado por el auge de Arrimadas, se empeña en la húmeda fantasía de presentar a su socio de Gobierno en Andalucía como una troqueladora de yugos y flechas.

La estrategia es tan impúdica que convendría emitirla codificada. Aunque el pleno está pensado para controlar al Gobierno, de las seis preguntas que el grupo socialista dirigió a los ministros cuatro estaban formuladas contra Ciudadanos, abusando del calzador. Quien mejor entendió que aquello no iba con él fue el propio Gobierno, hasta el punto de que Rajoy ni siquiera compareció y la vicepresidenta se personó en salto de cama. Está bien, era un quimono. Se lo puso para aleccionar al pequeño saltamontes Domènech en la diferencia entre el yin constitucional y el yang independentista; pero este contraste resulta demasiado nítido para los comunes, que afrontan cada día la ardua misión de conciliar el nacionalismo de sus líderes con la indiferencia terruñera de sus votantes, pendientes todavía de las añejas promesas que auparon a Colau, como los desahucios. Que, como es natural, se siguen produciendo. En Cataluña y en la China popular.

Leer más…

Anuncios

1 comentario

29 noviembre, 2017 · 17:53

Odiar a Ciudadanos

15115511332738

El centro.

Hay buenas razones para odiar a Ciudadanos y esta semana han aflorado algunas de ellas. A medida que el partido de Albert Rivera se va aproximando a la idea que se propuso defender en el congreso refundacional de Coslada del pasado febrero, cuando renunció a la socialdemocracia para abrazar el liberalismo, la inquina transversal de la partidocracia española irá confluyendo en un mismo y ancho cauce de resentimiento. Quienes conocemos un poco a los spin doctors de los partidos establecidos -y a sus clientes- nos explicamos muy bien que anden todos afanándose en dibujar sobre la foto de Rivera un bigote hitleriano, o en señalar su lampiño amateurismo, pero eso no se debe solo a las encuestas. Se debe a la odiosa disonancia cognitiva que la consolidación del centro crea en los detentadores del discurso político, sean de izquierdas o de derechas, nacionalistas o populistas. Hay por tanto razones profundas para odiar a Cs, pero todas las que hay se pueden resumir en dos: la libertad y la igualdad.

Libertad es una palabra que suena bien pero cuyo significado casi nadie comparte porque entraña dolorosas renuncias. Desear ser libre significa primero atribuirse la capacidad de responder por las propias decisiones, lo cual te exilia para siempre del confortable país de la queja, y significa después asumir que cada decisión tomada excluye todas las alternativas. Decidir es renunciar. Solo cuando eres niño lo quieres todo, pero la vida te enseña -a menudo demasiado tarde- que lo primero que debes elegir son los descartes, lo que no quieres ser, de modo que un día puedas vivir reconciliado con el hombre del espejo con el que finalmente te quedaste. La libertad a menudo depara soledad, intemperie sentimental, mediática o parlamentaria. La compañía da calor pero enajena la voluntad, a veces a inquilinos indeseables. Solo amamos lo que elegimos tener. Por eso la propiedad privada vence siempre al colectivismo: porque a la larga nadie quiere vivir sin amor. Lenin nunca amó y de ahí su réplica: libertad, para qué.

Leer más…

Vuelve El bueno (Joan Baldoví), el feo (Aitor Esteban) y la mala (Nuria de Gispert) a La Linterna de COPE

1 comentario

25 noviembre, 2017 · 11:25

La extremeña legalidad del ‘Renferéndum’

15065167002648

Hecho diferencial.

A falta de presidente, que convalecía en Washington de lo suyo con Trump, habló la vicepresidenta, que quiso asemejarse al Macron que cargó contra el nacionalpopulismo en la Sorbona. Mientras dura la crisis catalana, Albert Rivera ha decidido atinadamente hacer oposición a fuerza de extremar la lealtad, así que le preguntó a Sáenz de Santamaría cómo defender mejor y más juntos aún la democracia. Cortesía de aliado que Soraya no desaprovechó. Desgranó principios elementales del Derecho con unción de opositora, pero en un hemiciclo donde la adolescencia jurídica copa un tercio de los escaños sus palabras caían como la orina en el pantalón, según la fluida metáfora que el presidente Lyndon Johnson formuló al oído de Galbraith: “¿No has pensado nunca, Ken, que hacer un discurso sobre economía se parece mucho a mearte encima? Uno nota el calor, pero nadie más se da cuenta”. Quien dice economía dice la Constitución.

Esta vez el monólogo de Gaby -que para ejecutarlo ya se arremanga la chaqueta como los aspirantes más ortodoxos del Club de la Comedia- consistió en reivindicar la independencia de Castilla. Cosechó sonoros golpes de platillo demagógico, como cuando le propuso a Zoido redirigir los barcos de policías a salvar pateras en el Mediterráneo. O cuando improvisó una honda elegía por el robo de su país, que según Rufián se produjo hace 80 años y nadie lo ha visto desde entonces. Cómo vamos a encontrar las urnas si la propia Cataluña no ha aparecido todavía. ¿Habrá mirado bien el ministro en objetos perdidos? ¿No estará Cataluña muerta de risa en una consigna de la estación de Sants, esperando a que la encuentre un funcionario de Adif, y problema resuelto? ¿Y no es posible que en el mismo recóndito lugar encontremos otras cosas extraviadas de incalculable valor, tales como la célebre mayoría silenciosa, el sentido del ridículo del señor Rufián o la careta de partido español que se quitó Podemos?

Leer más…

Deja un comentario

27 septiembre, 2017 · 15:08

El país del que no se vuelve

A2-85541736.jpg

Gaby es nombre de payaso.

Todos los septiembres, en la vuelta al cole, cada niño acostumbra a traer a clase una rutilante adquisición con la que fardar: un forro fluorescente, un boli bicolor, unas Nike con cámara de aire. Gaby Rufián trajo una impresora. Sí: la secesión ya es una manualidad infantil. El problema es que la impresora, como me apuntó el diputado Jordi Roca -uno de los Otros Catalanes-, es propiedad del Reino de España, porque Gaby la había cogido del despacho. La metáfora es elocuente: incluso los materiales que usa el separatismo pertenecen a todos los españoles, empezando por el material genético. Se lo explicaba con escandalosa sencillez Pla a Soler Serrano: “El catalán es alguien que se ha pasado toda la vida siendo un español al cien por cien y le han dicho que tiene que ser otra cosa”.

Lo que necesitaría el castizo Rufián, además de sentido de la vergüenza, es una impresora en 3D para imprimir su propio Estado cómodamente en casa, que en la Europa del siglo XXI será la única manera de independizarse. “¡Dejen de hacer el ridículo!”, exclamaba Rufián a la bancada del Gobierno con la impresora en la mano, en un ejercicio asombroso de autoproyección. Sáenz de Santamaría no iba a desaprovechar semejante oportunidad. Abusó, por decirlo en jerga escolar: “Esta democracia que tanto le asfixia le permite hasta sus teatrillos y sus antologías de tuits semanales, mientras lo que vimos en el Parlament fue un ejercicio de tiranía que nadie puede defender”. Claro que la eficacia de la pedagogía al final depende de las entendederas del niño.

Leer más…

Deja un comentario

14 septiembre, 2017 · 9:32

Melisa Rodríguez: “Hay quien trata de prostituir la terminología del feminismo”

IGD25lab

Melisa Rodríguez.

Es la mujer más joven con mando en la plaza liberal-progresista, aunque confiesa que nunca ambicionó el trono de hierro de la política. A juzgar por su biografía, variopinta y nómada, podemos creerla. Pero a juzgar por lo bien que se adapta su carácter a la guerra de posiciones que libran los partidos en campos de batalla con moqueta, no nos imaginamos a Melisa Rodríguez (Londres, 1986) fuera de una comisión parlamentaria o un airado debate sobre el tarifazo. Nació en Londres aunque se dice de La Palma, «la isla más bonita de Canarias». Se licenció en Arquitectura por la Politécnica de Barcelona, donde aprendió la lengua catalana y el orden racional de una ciudad diversa donde el anonimato se confunde con la libertad. Superó un proceso de selección de 900 personas para acceder a su estudio de arquitectura favorito, que la mandó a la India a trabajar 17 horas diarias con olímpico desprecio de lo estipulado en el contrato laboral. «Nadie puede darme lecciones de lo que es tener que salir a ganarse la vida», se ufana. También vivió en Cabo Verde, donde dormía en tienda de campaña y se duchaba en el mar. «A mi regreso aprendí a valorar la ducha, el agua caliente, como nunca imaginé. Y sin embargo allí eran felices. Te preguntas qué nos falla aquí para no serlo teniéndolo todo». Quizá montando jaimas en la Carrera de San Jerónimo ganaríamos en fraternidad nacional. O no.

Melisa rara vez pasa más de cuatro días seguidos en la misma ciudad. Ha encontrado una forma revolucionaria de salvaguardar su ocio: identificarlo con el trabajo. «La vida privada queda reducida al mínimo y la echas de menos. Yo suelo ir a Canarias todas las semanas pero no a mi casa: llevo dos meses y medio sin ver a mi familia». En Ciudadanos se encarga de las áreas de Juventud, Energía y Medio Ambiente, de dirigir la formación en Canarias, de la portavocía adjunta en el Congreso y de tomar ideas de ALDE (Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa) para integrar mejor a los jóvenes en el partido. Sigue en eso el modelo croata: nada de nuevas generaciones ni juventudes socialistas. Se forma a los menores de 35 con talleres específicos y adelante, sin cuotas que filtren el talento con cuentagotas. «Queremos a los buenos, sin mirar la edad en el DNI».

Leer más…

Deja un comentario

16 agosto, 2017 · 14:46

Toni Roldán: “El centro debe tocar la parte emocional sin perder la racionalidad”

7-2

Toni Roldán.

Es el centrocampista más prometedor de Ciudadanos. Rápido, versátil, formado en canteras extranjeras que le han dejado una tendencia incorregible a trufar su discurso de anglicismos, como si llevara dentro una escuela pija de negocios. Pero Toni Roldán (Barcelona, 1983) no proviene precisamente de una familia de pérgola y tenis; más bien corren por sus venas gotas de sangre jacobina. Su padre, Santiago Roldán, fue un economista marxista al que Felipe González encargó el programa con el que arrasó en las míticas elecciones de 1982. Fue un rector histórico de la Menéndez Pelayo. Era de la quinta de Solchaga, de Boyer -dos de los referentes de Toni-, de Maravall: las mejores cabezas del felipismo.

A su abuelo materno lo metió Franco tres años en una cárcel de Ceuta por hablar catalán fuera de la intimidad. «Mi padre murió en 1997, mucho antes de que pudiera verme estudiar Económicas, publicar un libro o meterme en Cs. Esto último probablemente no le habría gustado, pero era un hombre lo suficientemente abierto y heterodoxo como para evolucionar con los tiempos. Si viera el programa de Podemos de hoy diría: ¡Pero si esto son las tesis que defendía en los 60!».

Leer más…

Deja un comentario

9 agosto, 2017 · 11:28

Honrar a los muertos, representar a los vivos

14998787879080.jpg

“Tú eres el imán y yo soy el metal”.

En un país que distribuye la propiedad de sus muertos con enfermiza sutileza -los de ETA son tuyos, los de Franco son míos, las del machismo más nuestras, los de la yihad más vuestros, y así- siempre resultará oportuno un minuto de silencio compartido. Antes de comenzar la última sesión de control del curso, todas sus señorías -menos los partidarios del crimen, claro: Bildu se ausentó- se pusieron en pie y la liturgia del grito silencioso por la memoria de Miguel Ángel Blanco se cargó de sentido. ¿Tan difícil es coincidir en el mero bando de la decencia con ese al que te han enseñado a odiar, españolito que vienes al mundo?

Pero el político no debe permitir que la concordia devore su alma, así que enseguida arrancó el santo teatro de la confrontación. Doña Robles, que va puliendo su estilo Rottenmeier, incurrió en la ingenuidad de pedir opinión a Rajoy. Qué le parece que el Congreso repruebe ministros y que el TC los desautorice. Es como preguntar a Froome por el caso Puerto: oiga, a mí que me cuenta, ni que fuera ciclista. “El presidente nombra ministros y disuelve las Cortes”, respondió don Mariano. Para algo que puedo hacer sin consenso no me toques la barba, Margarita.

Leer más…

Deja un comentario

13 julio, 2017 · 15:37

Las dimisiones no son para el verano

Cristobal-Montoro-Congreso_ECDIMA20170615_0008_21

La soledad del recaudador.

Una semana después de la emoción de censura el hemiciclo experimentaba una cierta descompresión. La oposición montaraz ya se vació y la Meseta gime bajo un sol fundente: las revoluciones no son para el verano. No es que no se pidieran dimisiones, pero se piden sin esperanza, como ese whatsapp juguetón que se manda a las cinco de la mañana. Solo Gaby Rufián le echó algo de entusiasmo al papel, quizá porque no le dejaron hablar en la censura y las ganas le reventaban la sisa de la chaqueta. No negaremos a Rufián que le pone a su oratoria tanta voluntad como a su alimentación: “Señor Zoido, dimita por miserable y vuelva al ayuntamiento a casar a Fran Rivera y a poner calles a las Vírgenes”. Marchando colesterol retórico. La presidenta Pastor, compadecida, le dio la oportunidad de retirar el insulto autocalificativo, pero el muchacho no es de esos que aprovechan así como así las oportunidades que la vida le ofrece de parecer alguien distinto de quien es. Salvo una: la de cobrar por sacudirse el complejo de charnego subiéndose al carro indepe. Esa la cazó al vuelo, y del vuelo a la cazuela cada fin de mes.

De la portavoz debutante Margarita Robles se esperaba mayor vibración noesnoísta. ¡Ni siquiera pidió la dimisión de don Mariano! Se limitó a preguntarle por la anulación de la amnistía y a ordenarle que le escuchara bien, fíjese lo que le digo, atienda, con ese taladrante timbre Rottenmeier al que nos habituó Rosa Díez. Rajoy contuvo un bostezo y dijo que él acata las sentencias, no las valora. Cuando Baldoví le enumeró razones para su dimisión, el presidente replicó con sorna: “No me ha convencido”. Como el propio Baldoví temía, Rajoy se siente fuerte tras superar la censura con más apoyo del que mereció su investidura: gentileza de Iglesias, que esta vez pasó desapercibido salvo para apoyar a los concejales imputados de Carmena. Robles, por cierto, escuchó de los suyos ovaciones de un entrañable fariseísmo, porque en privado muchos de su bancada exhiben el mismo grado de adhesión que los chiíes a los suníes. Oyendo su lamento boliviano a cuenta de las acuñaciones jurídicas de Lastra -quien por lo demás gastó mesura en su pregunta-, uno se pregunta si todos los escaños socialistas votarían a favor de Sánchez en una moción de censura con Podemos y los separatistas. Ojo con eso, don Pedro.

Leer más…

Deja un comentario

22 junio, 2017 · 11:31