Archivo de la etiqueta: Cortesías

Dos entrevistas

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El autor de este blog.

Olvidé subir aquí un par de entrevistas que tuvieron a bien hacerme recientemente. Las cuelgo ahora por si entrañasen algún interés, y por dejarlas indexadas en el archivo de mis Cortesías.

La primera es de los jóvenes compañeros de El Reverso, revista online de metaperiodismo a la que deseo toda la fortuna que la pasión de sus promotores merece.

La segunda es la más exhaustiva que nunca me han hecho, y se publicó en El Confidencial Digital. El mérito o la paciencia fueron de Álvaro Sánchez León y de su fotógrafo, Álvaro García Fuentes.

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11 abril, 2017 · 21:46

El cielo de CR puede esperar

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El Renacido.

Por descabellado que parezca, hay razones para defender la renovación del máximo goleador de la historia del Real Madrid. El señor de los 371 goles en 360 partidos saldrá del club con 36 años. Una edad provecta para un futbolista, aunque no para un atleta biónico. Se recela del renovado porque está faltando a su estadística de gol y pico por partido. La aprensión viene motivada por el propio Cristiano Ronaldo, que lleva siete años malcriando a la afición y abaratando el mérito del gol a fuerza de derrocharlo.

La decadencia de Cristiano es debatible, sobre todo antes de cada hat-trick. Pero que haya perdido desborde no debería anticiparle la jubilación. Hoy Messi juega andando porque sabe muy bien cuándo tiene que acelerar y concentra en ese instante todos sus recursos. Lo que preocupa a los madridistas es si Cristiano aprenderá a compensar su pérdida de velocidad y regate con una mayor inteligencia posicional: ser igual de letal por experiencia y no por poderío. Yo creo que ya lleva tiempo alternando voracidad rematadora con juego interior, como si dentro del cártel del gol que forma la BBC se estuviera produciendo un trasvase de papeles: Cristiano delega la potencia en Bale pero toma la asociación de Benzema. Falta saber qué rol le queda a Karim, con Morata apretando fuerte, pero ese es otro debate.

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La mejor reseña, porque Alberto Gordo conoce mi pasado y mi presente, sobre El hígado de Prometeo es esta de El Cultural

14955926_610145169172539_7972725584819944398_nUna entrevista gratísima, más bien una charla, la que tuve con Elia Rodríguez en Es Radio, a partir del minuto 50

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8 noviembre, 2016 · 10:28

Prometeo pide fuego

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El autor.

[Mi gratitud a Luis Alemany por esta pieza publicada en El Mundo hoy, 23-X-16, a cuenta de El hígado de Prometeo. Alegra que lo enjuicien a uno con algún detalle]

Con Jorge Bustos se puede estar más o menos de acuerdo o se puede no estar nada de acuerdo. En realidad, eso da igual.Lo que importa es que su equipaje es distinto al de cualquier otro escritor que ronde los periódicos en España. Esa mezcla de filología grecolatina, filosofía franco-greco-alemana, literatura jamás contemporánea y liberalismo político… Y todo aplicado al Parlamento, al Real Madrid y a la cosa-juvenil.

Para los que aún necesiten un manual de instrucciones, aquí está El hígado de Prometeo (Ediciones Nobel), un libro hecho de pequeños ensayos que también es un retrato del autor a través de la realidad que pretende explicar. Sus obsesiones, sus paradojas y sus fobias se pueden rastrear en 292 páginas, casi como el núcleo del ADN de una célula.

¿Intentamos esbozar una tesis? Bustos sostiene que el hombre, liberado de los dioses (y por eso lo de Prometeo), ha sucumbido a la melancolía, a la desgana y a la cursilería. Contra Dios vivíamos mejor. Para conjurar la tristeza, el autor nos llama ante la sagrada llama: hay una cosa llamada humanismo, nos susurra; una cosa llamada racionalismo; una cosa llamada arte… Hay incluso una cosa llamada Occidente y no deberíamos relativizar su valor por tristeza ni por narcisismo.

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Mi tiroteo semanal en La Linterna de COPE: El bueno (Carmena), el feo (Colau) y el malo (Iglesias)

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23 octubre, 2016 · 11:10

La peste de la coherencia

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El coherente, visto por Rodin.

Este verano pasó José Luis Rodríguez Zapatero por el micrófono de Herrera para detallar su labor de mediación entre chavistas y opositores en Venezuela. No parece tarea sencilla incluso para un optimista antropológico como ZP, pero más complicado es investir a Rajoy con la abstención de Sánchez, y a esa rosada quimera anda dedicado el ex presidente en sus horas libres, con el entusiasta beneplácito de doña Susana. Respecto del carajal venezolano, honestamente uno no terminó de advertir durante la entrevista los progresos en los que ZP tenía depositados sus afanes y esperanzas, pero a cambio me quedó grabada una observación que, aprovechando una pausa de publicidad, confesó don José Luis cuando le pregunté cómo era Maduro en el despacho, si entonces se apeaba del personaje incendiario y recuperaba el sentido del ridículo.

-Mira, he descubierto que allí los políticos son altisonantes en público, pero mucho más razonables en la intimidad. Aquí, en cambio, el discurso político es siempre más correcto y la dureza se reserva para los ámbitos de confianza -vino a responder.

En esta constatación de Zapatero creí descubrir mayores dosis de realismo político que en el periodo completo de sus dos legislaturas, al menos hasta mayo de 2010. En efecto, si las democracias europeas consumieron hace décadas los últimos rescoldos de épica constituyente para ingresar en la rutina feliz del orden liberal, los regímenes tropicales menos desarrollados o directamente regresivos no se privan de la charanga revolucionaria, aunque a los pulmones de sus gobernados les falte resuello para hacer los coros, y a sus brazos proteínas para tocar la pandereta. En ambos casos la política conserva su estatuto básico de ficción: aquí nos anuncian el caos aunque luego no ocurra nada (incluso mejora la economía), allí les marcan el paso con acordes patrióticos mientras por los estantes del colmado se pasean las arañas.

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Reseña amable de El hígado de Prometeo por Abu Saif Al-Andalusi

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2 septiembre, 2016 · 10:33

Una entrevista y una cortesía

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Bustos y ocaso en Trujillo.

Para algunos será el joven periodista que participa en las principales tertulias televisivas, para otros una de las plumas más afiladas del que ya, podríamos denominar, como nuevo columnismo español o columnismo post-Umbral. Ambas facetas definen, sin duda, a Jorge Bustos, lo definen, pero no lo retratan en su totalidad a este licenciado en Teoría de Literatura, estudio que realizó tras realizar un primer ciclo de filología clásica. Podríamos decir que la erudición es la característica principal de Bustos, sus columnas en El Mundo no son solo un ejemplo de extraordinario estilo para la pieza breve, sino un alarde de referencias culturales que, lejos de ser un mero adorno para el lucimiento personal, son el punto de apoyo sobre el cual Bustos consigue reflexionar más allá de la anécdota o noticia impuesta por la actualidad. Sin embargo, hablar de Jorge Bustos simplemente como alguien erudito resultaría injusto, puesto que, como demuestra el periodista en El hígado de Prometeo (ensayo con el cual fue Finalista del Premio Internacional de Ensayo Jovellanos 2016), Bustos es alguien capaz de organizar un libro que, a través de una serie de ensayos autónomos, propone una reflexión socio-cultural del presente: combinando la crítica literaria, la teoría política, la estética y la filosofía, Jorge Bustos elabora un ensayo que se inscribe en la tradición  orteguiana a la vez que bebe directamente de la  más reciente crítica cultural (disciplina que abraza desde la sociología, la lingüística, la etnología o la filosofía de la comunicación), entendida como lectura hermenéutica del todo social a través de las expresiones culturales, intelectuales, políticas y de los hábitos de este todo social, que no es otra cosa que nosotros mismos.

El libro se abre con una disertación sobre las raíces culturales del futuro, paradójico título puesto que una de las tesis del libro es precisamente la pérdida de las raíces culturales. ¿Ironía del título, exageración o confianza en la recuperación de dichas raíces?

La paradoja quiere decir que no hay otro futuro que el pasado, del mismo modo que no hay copa sin raíces en el árbol que crece. Lo mejor del mundo futuro está contenido en lo mejor del mundo pasado: se trata de reivindicar ese canon acrisolado por el tiempo, y desconfiar de las banalidades ultramodernas que carezcan de tradición contrastada. Una postura aristocrática, si se quiere, que por su exotismo es ya vanguardia.

En el ensayo, solapas dos temporalidades: por un lado la postmodernidad como expresión de nivelación y relativismo cultural en cuanto al canon se refiere y, por otro lado, el tiempo por Auschwitz como momento en desconfianza hacia la razón ilustrada. ¿reactualiza El hígado de Prometo el discurso adorniano y el discurso bloombiano desde este presente ajeno tanto a Adorno como a Bloom?

Veamos. Tanto Adorno como Bloom reivindicaron el canon frente a la cultura de masas, y en ese sentido solo puedo aplaudir, sí. El ensayo al que aludes, que es el que abre el libro, parte de la sima trágica del siglo XX para llegar a la superficialidad posmoderna que fue su reacción en algún sentido. Pero Adorno explica que el Holocausto fue un fracaso de la razón utilitaria precisamente porque se desgajó del humanismo integral; el remedio no es la frivolidad, sino la cultura profunda, humanística, no meramente técnica.

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El inmerecido cariño platónico del filósofo Gregorio Luri

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17 agosto, 2016 · 11:56

El muro de Tamerlán

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Tamerlán.

Hoy hace 80 años los españoles entregamos a la Historia la más coqueta realización de una especialidad de la casa: la contienda fratricida. Nadie la despachaba como nosotros. Padres, hijos y hermanos llenos de buenas razones trincharon la carne palpitante de padres, hijos y hermanos llenos de buenas razones que excluían las demás. Dicen aún que fue la última guerra romántica, pues al parecer hay más poesía en la metralla si se reparte en nombre de la Cruz o del Pueblo que si se necesita el petróleo o el trigo del vecino. Lo cierto es que la escabechina del 36 al 39 solo fue romántica en la retórica de los propagandistas, que robaron el alma a los mejores poetas. No a todos: Cernuda se alistó en el frente de Guadarrama henchido de ardor miliciano, pero acabó refugiándose en la lectura de Leopardi, sin pegar un solo tiro, y preguntándose en verso por qué el odio impulsa a los hombres a ofrecer su alma a la patria más profunda, que es la muerte.

En España seguimos odiándonos, pero afortunadamente ya no estamos dispuestos a matarnos por abstracciones y nos limitamos a envidiar la casa, el coche o la talla de cintura del prójimo en la intimidad; si la afección es aguda, entonces votamos a Podemos o desaguamos rencor anónimo en las redes sociales, poco más. Hay mucha casandra a la derecha o a la izquierda que madruga el estallido social o llora la muerte de las clases medias, pero ambas cofradías fúnebres podrían ahorrarse los pucheros: una cosa es que la crisis haya mermado poder adquisitivo y otra compararnos con la España en mantilla y alpargatas de los años 30 que marchaba siempre detrás de un cura, bien con un cirio, bien con un garrote.

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Me entrevista Ángel Expósito en COPE por El hígado de Prometeo

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2 agosto, 2016 · 20:07

Marx y las rebajas

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La pulsión que nos salva del comunismo.

Cada campaña de rebajas prueba que la revolución anticapitalista no se puede hacer a la vez que la revolución feminista. O la una o la otra: hay que elegir. Ningún partido de izquierdas seducirá masivamente a las votantes predicando contra la austeridad exterior al tiempo que ansía imponerla en el interior. No sería descabellado afirmar que el Muro lo echó abajo el mismo impulso que convoca de amanecida a barricadas de fieras señoras a las puertas de El Corte Inglés.

-Qué machista es usted. ¡Como si los hombres no se entregaran a caprichos, y más caros!

Cierto. La diferencia la formuló Lemmy, difunto líder de Motörhead, cuando descubrió que las mujeres quieren lo mismo que los hombres… solo que durante más tiempo. En efecto, los varones de la especie a menudo se muestran volubles en su deseo, delatan una peligrosa tendencia al ideal colectivista y se embrutecen en general con menor conciencia y mayor resignación. La mujer, en cambio, ser antirromántico por excelencia según Pla, está naturalmente dotada para el individualismo y la selección, odia la uniformidad y ama distinguirse, que es el primer efecto de la elegancia. Tengo observado que, cuando el look de una mujer causa sensación, la protagonista se resiste a revelar dónde adquirió su flamante vestido, pues trata de evitar que otras la imiten. Lo cual prueba que una mujer no aspira jamás a vestirse para atraer a un hombre, sino para matar de envidia al resto de mujeres.

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Me entrevista Carmen Carbonell en esRadio por “El hígado de Prometeo”

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4 julio, 2016 · 11:50

Es país para viejos

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El padre Monedero, ungiendo a los catecúmenos.

De todos los argumentos que anda sintetizando el laboratorio morado para explicar su fracaso electoral, ninguno acredita la finura que esperaríamos de la complutense estirpe de Maquiavelo. La paranoia del pucherazo es un mero ejercicio de proyección bananera. El recurso al miedo resulta incompatible con los labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la ilusión que desbordaba al país desde el advenimiento podémico. El cruce de acusaciones entre errejonistas y pablistas a cuenta del infantilismo de unos o el radicalismo de otros no excede los muros de su salón parroquial. En cuanto a la posibilidad de que España esté habitada por ocho millones de criptofachas -una de mis teorías predilectas-, su defensa delata la enfermedad de una mente extremada, que descifra el mundo por el catalejo de un embudo y concluye que es fascista todo aquel que no sea comunista.

Pero hay una razón que los caballeros politólogos de la helada sonrisa arguyen con tanta verdad como escasa sofisticación: que el pasado domingo los viejos acudieron a votar como si lo fueran a prohibir, y que mayormente votaron al PP. “Hay un país real que sigue rehén del pasado y deprime”, escribió el padre Monedero en su epístola postelectoral a los podemitas. La frase es una joya de la psicopatología política: “país real”, lamenta quien prefiere una utopía irrealizable; “rehén del pasado”, deplora el penúltimo profeta de la ideología que despachó aberrantes sacrificios en el altar de la revolución perpetua. Claro que España es un país envejecido, como todos los desarrollados, y claro que el PP primó astutamente a los pensionistas sobre cualquier otra clientela. Pero que en la movilización de los ancianos influyan sentimientos como “el miedo y el egoísmo”, en palabras del apóstol Juan Carlos, no condena a esos votantes a la senilidad, así como el voto utópico no absuelve de irresponsabilidad a nuestros niños barbudos más indocumentados. El egoísmo, de hecho, me parece una magnífica manera de tomarse en serio la democracia, pues nadie sopesa tanto su voto como quien lo identifica con un capital confiado a bolsillos políticos, del mismo modo que Adam Smith cargó sobre el ánimo de lucro la riqueza de las naciones.

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Me entrevistan en la televisión Non Stop People por El hígado de Prometeo

Visita el Parnasillo de COPE esta semana el Frankenstein de Mary Shelley

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1 julio, 2016 · 17:29