Archivo de la etiqueta: Soraya rules

Todo lo que era estrecho

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Catalá marcando paquete.

Entretanto llega el pentecostés socialista del domingo -en expresión defensiva de don Mariano frente a un Hernando menos convincente que otras veces-, el partido del Gobierno atraviesa su calvario judicial, cuya víctima propiciatoria es Catalá el Reprobado. Aunque el ministro de Justicia no gasta pinta de mártir jesuita, sino más bien de autónomo agobiado al que le cierran todas las ventanillas. «Señor ministro reprobado», encabezaba sus preguntas la oposición; y después le pedía la dimisión, o el exilio. Porque ya todo escarmiento parece poco: esta legislatura será recordada por la devaluación de castigos que antaño sonaban temibles, como la reprobación de un ministro o una moción de censura. Incluso la UCO empieza a perder su credibilidad a lo Eliot Ness, con esos informes que persiguen ser más papistas que el papa, o sea, más justicieros que Velasco. Da la impresión de que el negro del Whatsapp del populismo está dando de sí todo lo que era estrecho, a base de entrar con poco miramiento y demasiado tamaño en unas instituciones tenidas por honestas. Y disculpen la analogía.

El ministro se defiende bien cuando exige a sus torquemadas la carga de la prueba de su injerencia, mientras que él puede exhibir los cuerpos del delito en Soto del Real. Pero patina cuando recurre al gastado espejo de la suciedad andaluza, o le restriega a un diputado los votos que ha perdido en su provincia, o prepara las palomitas domingueras para el Puerto Hurraco de Ferraz, ante cuyas llagas autoinfligidas todos deberíamos guardar un silencio de responso.

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18 mayo, 2017 · 10:36

Pastor pastorea el postureo

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‘Pablirene’: dos personas, una sola naturaleza.

La presidenta Pastor va a tener más trabajo esta temporada que un sepulturero en The Walking Dead. No es solo que las gradas del gamberrismo profesional estén más nutridas que nunca, es que su presencia y modales contagian a los sedicentes diputados de orden, que tampoco necesitan mucha exposición al virus para desprestigiarse a conciencia. Fue el caso del pepero Rafael Merino, a quien doña Ana llamó dos veces al orden antes de retirarle el uso de la palabra. Merino estaba atacando a Podemos por la vía garrafal de mimetizarse con Podemos: ni se atuvo al orden del día ni se privó de hacerse la víctima ante el atropello a su libertad de expresión. Fue tan patético que incluso Maíllo meneaba la cabeza y hasta la entidad Pablirene -dos personas distintas en una sola naturaleza política- aplaudió a la presidenta, que hizo lo que tiene que hacer aunque el silenciado sea de su partido.

A lo largo de la mañana, Pablirene solo se escindió para preguntar por separado a Zoido y a Soraya. El combate entre Sáenz de Santamaría y Montero no puede ser más desigual, pero la vicepresidenta no ha llegado hasta donde está derrochando clemencia. Aplastó a su joven contrincante, quien le había espetado otra entrega del serial conspiranoico que sirve para el roto de los guiones de La Tuerka y para el descosido de la estrategia argumental del tercer partido del país. Esta vez se trataba de las filtraciones sobre el Rey Emérito, se conoce que no se habla de otra cosa en los comedores sociales. La réplica vicepresidencial hizo puntería: «Las instituciones no funcionan como ustedes creen, y menos como querrían. Arremeten contra todo lo que no pueden controlar, contra la prensa y la Inteligencia». Contra la inteligencia también, en minúscula, porque solo la necedad de un novato presta crédito al espantajo perpetuo de la mano negra. En ocasiones ven palcos del Bernabéu, como el sexto sentido de Piqué, pero entretanto pierden todos y cada uno de los trenes de la influencia política real, que han sacrificado por la mediática. A propósito de la guerra de alcantarilla del comisario Villarejo tuve ocasión recientemente de preguntar a don Félix Sanz Roldán. Una cosa no va a tolerar: que se manche el honor de la Casa.

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30 marzo, 2017 · 15:45

El guiñol es nueva política

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‘Dress code’ del humorismo catalán.

Cuando Rufián lleva pregunta en el orden del día uno madruga de otra manera. Casi dan ganas de llegar silbando al Congreso como la molinera de un cuento de Grimm. Preguntó en segundo lugar, después de que Antonio Hernando le exigiera a Rajoy que pusiera firme a Trump en la próxima llamada, lo cual es como pedirle a un gaitero que detenga una estampida de bisontes tocando una muñeira. Don Mariano no le contestó eso, sino que los socialistas habrían hecho lo mismo estando en su posición –Zapatero no lo hizo con Bush, la verdad, y así le fue-, y recordó que su tarea en este mundo es llevarse bien con la buena gente y no andar enredando con escrúpulos de chisgarabís, más o menos.

Pero donde brilló la retranca mariana fue en la réplica a don Gabriel, quien de pie, la mano en el bolsillo, todo de negro según manda el dress code de la comedia catalana desde Eugenio, recreándose en la pausa teatral con la que sabe demudar al auditorio, despachó una macedonia que incluía autodeterminación, neonazis, espionaje, Rato, pelotas de goma y hasta el Conde-Duque de Olivares. El presidente sólo pudo musitar: «Francamente, señor Rufián, sus intervenciones me recuerdan al que dijo que en política no hay absurdo imposible».

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16 febrero, 2017 · 17:28

¿Ven a Rajoy preocupado?

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La viva imagen del estrés.

Cuando llegamos al hemiciclo y no vimos a Errejón en su escaño, todos pensamos que lo habían encerrado en el lavabo y que Mayoral le estaba haciendo la autocrítica con su enorme pañuelo palestino. Quia: solo llegaba tarde. En el día después de su discrepancia poco holandesa con el compañero secretario general tocaba exagerar la nota de normalidad. Incluso de mutua admiración: Errejón aplaudió con ganas la interpelación de Iglesias sobre la subida de la luz -y fue una pregunta bien preparada, con propuestas de un intervencionismo disparatado pero al menos no completamente demagógicas- y don Pablo aplaudió la pregunta de su número dos sobre la pérdida de puestos de España en el índice de Transparencia Internacional. No da para un Príncipe de Asturias de la Concordia pero algo es algo. Diputados de todos los partidos se daban a la tertulia: ¿sobreactuación o rencor sincero? «Yo lo vi todo y había mucho teatro. En el escaño, que es territorio neutral, con tantos fotógrafos gratis… Y lo han conseguido: solo hay que ver las portadas de los periódicos», opinaba un ministro. Porque Podemos es ya como el reality de anoche: un comentario socorrido en la oficina del que pueden participar lo mismo el jefe que el becario. «La cosa está difícil, pero no hay que dramatizar», trataba de matizar la propia Irene Montero, testigo privilegiada. Pero la impresión general es que la pelea interna lastra ridículamente su tarea de oposición: los acuerdos del bipartidismo les cogen con la pólvora mojada en lágrimas adolescentes.

Sorprendió la agresividad de Rivera contra Rajoy a propósito del saqueo de las cajas (41.000 millones), para el que pide una comisión de investigación. «Dejen de meter la basura debajo de la alfombra: ya huele». Es la cuña que ha encontrado el líder centrista para abrir hueco entre PP y PSOE. Don Mariano no se dio por ofendido y recordó a su socio que la reestructuración bancaria se ha completado con éxito. Manzanas traigo. Más incisiva estuvo Soraya con el monotema de Tardá, que debería preguntar por la industria de la butifarra hasta que termine de esfumarse la polvareda levantada por Vidal, el Snowden del Procés. La vicepresidenta no dejó pasar el balón y remató a placer, abonando el terreno para su comparecencia de la tarde con Arrimadas. En C’s se afronta la asamblea con marianil tranquilidad, aunque escoger Coslada para oficializar el giro liberal no entusiasma a algún dirigente partidario de mayor glamour.

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2 febrero, 2017 · 12:47

De la marmota al camaleón

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Donde no hay Mariano, Soraya ‘rules’.

Que empiece el invierno es un pretexto tan bueno como otro cualquiera para fumarte el último Pleno del año. Eso pensarían los diputados culpables de que el Hemiciclo pareciera ayer la presidencia de honor del PP: una pura vacante.

Flotaba en el ambiente una inminencia de maletas, la morriña de circunscripción del parlamentario de provincias. «Es que mi casa da al mar», suspiraba la gallega Yolanda Díaz, que para eso es de En Marea. Por no estar no estaba ni Papá Noel, rol que compete a don Mariano (en Nueva York) desde que falta Cañete y desde que los líos de la política le clarean la barba de más.

No se entiende que Bescansa reproche a la vicepresidenta que el Gobierno se conduzca como si conservara la mayoría absoluta. Igual les funciona como consigna para la tele, pero los hechos -Lomce, salario mínimo, pronto la ley Mordaza, ayer mismo el bono social para impedir los cortes de luz a los insolventes- prueban que el paquete legislativo que está inaugurando el segundo mandato de Rajoy no figuraba precisamente en su programa.

Escandalizarse de que PP y PSOE se entiendan es fulanismo de patio de colegio. Lo relevante es la letra ideológica de la ley que resulte de esa cooperación. Y esa letra, se mire como se mire, es socialdemócrata, y no sólo en economía. Cuando Isabel Rodríguez (PSOE) o Aitor Esteban inquirieron a Catalá por la memoria histórica –Iglesias aplaudió-, el ministro informó de que el mapa de fosas actualizado por sus funcionarios ha recibido 90.000 visitas este año, o de que en Sevilla se les ha restituido el honor a 313 presos políticos. Y no cierran Casa Pepe porque es un negocio privado, como lo es la serie sobre Serrano Suñer que tiene al antifascismo de guardia al borde de armar un maquis en Telecinco.

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22 diciembre, 2016 · 11:04

Jumilla, nación soberana

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Proclamación del cantón de Cartagena, grabado.

Al grito de mariquita centralista el último, ya no queda al parecer en España un solo partido que defienda la actual organización territorial del Estado. La Alta Comisionada para Hipersensibilidades Periféricas, doña Soraya, ha abierto despacho en Barcelona con permiso de don Mariano para negociarlo “todo” menos una consulta de autodeterminación, salvedad que tanto le agradecemos todos los españoles soberanos de la nación única e indivisible. Pero no dejaré yo de contribuir al debate constituyente, ofreciendo a nuestros legisladores algunos precedentes históricos a la luz del aviso marxista sobre la repetición de la historia primero como tragedia y luego como farsa, si bien desconozco en qué coño se convierte un país que parte ya directamente de la farsa.

Julio de 1873. España, queridos niños, es una república. Pero contra todo pronóstico, tan anhelada condición no ha pacificado los ibéricos ánimos. Al pie del granadino Arco de Elvira se prepara la tragedia cuando un carabinero pasado de copas se enzarza en una discusión con un republicano, al que termina matando. La noticia corre por toda Granada y prende la indignación de unos paisanos que deciden asaltar el cuartel, y lo consiguen. Se animan a tomar también el polvorín de El Fargue, el cuartel de la Guardia Civil y la sede del Gobierno. Ciegos de gloria nombran una junta revolucionaría, proclaman el cantón de Granada y redactan su propia Constitución, con los siguientes puntos: 1) imponer un tributo de cien mil duros a los ricos; 2) derribar todas las iglesias; 3) levantar una fábrica para acuñar moneda; 4) incautarse de los bienes del Estado; 5) cesar a todos los magistrados de la Audiencia. Lo que se dice el sueño húmedo de la democracia directa, señores.

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2 diciembre, 2016 · 18:41

No nos cabe un debate más

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Autoaplauso.

¿Por qué lo llamamos debate si queremos decir televisión? El marianismo impuso un régimen tan anoréxico de comparecencias que propició la ansiedad reactiva de la telecracia: cuantas menos explicaciones daba Rajoy, más audiencia cosechaban las cadenas especializadas en la espectacularización de la política. Hasta el punto de que España dejó de salir a emborracharse los sábados por la noche y se quedó viendo tertulias políticas, una forma de embriaguez más barata pero no menos patriótica. Aunque no debemos confundir al votante con el telespectador, del mismo modo que no confundimos al lector con el usuario de internet.

Yo no sé si algún indeciso salió de su trance hamletiano viendo anoche la tele. Sobre todo porque si algo le sobra a España es debate político en televisión. Una novedad era el plató, construido para la ocasión como templo rutilante que amedrentó al principio a los oradores, todos ellos más nerviosos que de costumbre. Oficiaban Pastor y Vallés según rito propio, aunque no lograron evitar la yuxtaposición de monólogos a cuatro a la que tendía inevitablemente la ceremonia. La segunda novedad era Soraya, y tampoco es que la tengamos poco oída. Acusó su bisoñez catódica: habló más despacio que en el Parlamento y no logró distanciarse de su tonillo de opositora aplicada. Al principio sonreía con cara de haberse comido al canario, pero se fajó y encajó bien los ataques de los aspirantes, que de todos modos no hicieron sangre para no victimizarla. Sánchez empezó con aplomo, casi apolíneo, pero su serenidad se quebraba en cuanto le recordaban a Zapatero, al parecer compañero suyo de partido. Cuando Iglesias le minaba la autoestima, a don Pedro se le escapaba una abrupta carcajada de odre hueco. Rivera mantuvo el tono propositivo, aferrado al suarismo como a un salvoconducto que franquea el paso por la izquierda y por la derecha. Vaciló más que otras veces, pero colocó su mensaje: hay que pinchar la burbuja política, desteñir el rojo y el azul con grandes pactos de Estado.

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8 diciembre, 2015 · 13:28

Érase una herencia recibida

Aplauso automático y mutis por el foro.

Aplauso automático y mutis por el foro.

Carece del encanto suburbial de la tasca Tío Cuco, pero a cambio ofrece escaños en cuero rojo y azul, bancos de madera pulimentada, frescos agujereados por balas de golpista y un coro de 350 gargantas abucheándose con perfecta disciplina. Es el Congreso de los Diputados, McFly, donde ayer se celebró la última sesión de control de la legislatura. Sus señorías formaban corrillos como en el junio tardío de un instituto:

– ¿Y tú adónde te vas de vacaciones?

– Yo, con suerte, al Grupo Mixto…

Los fotógrafos se arremolinan frente a un don Mariano casi en funciones, Soraya estrena tinte moreno -¿pinturas de campaña?- y en el lugar de Irene Lozano descubro a un hipster de portada de dominical. Nueva política, supongo. Abre fuego Aitor Esteban con pregunta sumarísima:

– ¿Qué balance hace de la legislatura?

Así las quiere don Mariano: «Positivo, señoría». El peneuvista introdujo algunos matices: Gürtel y Púnica, recesión y recentralización, ley mordaza y cadena perpetua, más canibalismo que gastronomía. «Y la Y vasca», abrochó Rajoy. De quien Rosa Díez se despidió sin bajar el atizador, llamándole mentiroso de tantas maneras que espoleó al séptimo de caballería popular: ensordecedora pataleta. El presidente no tuvo la piedad deseable frente a un árbol caído:

– Usted está donde está. Para su vida futura le recomiendo un poco de humildad.

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Chandler.

Chandler.

Hoy discutimos con Herrera en COPE, en nuestra sección del Parnasillo, sobre la burbuja de la novela negra. ¿Hay demasiado detective suelto? ¿Deberíamos pinchar esa burbuja de modo que parezca un accidente?

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22 octubre, 2015 · 13:37