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Qué nos pasa, Doctor

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Por Rodin.

El Doctor Sánchez es un hombre que inhibe las emociones para que no estorben a su ambición, lo cual dificulta el traslado de su genuina catadura a los lectores. Pero hay que seguir intentándolo antes de que una poderosa propaganda nos deposite narcotizados en el arranque del ciclo electoral. Apunten un gesto revelador: cuando la nube de fotógrafos se arremolina frente a su escaño, el Doctor toma la pluma, levanta un papel con la mano izquierda y hace como que escribe con la derecha, forzando un rictus de abisal concentración. Pero la pluma no se mueve. Ni siquiera plagia un garabato infantil para dar pena en Instagram: nada. Aguanta la pose diez segundos: uno, dos, tres… el hieratismo es perfecto, con una solemnidad de cariátide, y casi con los mismos escaños. Hasta que Ana Pastor reanuda el pleno y él se dispone a contestar a la oposición. Lo hace a disgusto recordando el nocaut de la semana pasada, consciente de que es tan buen dialéctico como investigador en diplomacia económica: él está cableado más bien para dar mítines. Por eso se pregunta si, una vez hechas las fotos, no será todo lo demás una pérdida de tiempo. “Si yo, que soy el presidente del Gobierno, no soy diputado, ¿qué importancia puede tener esta Cámara?”

Después del trile bananero de la víspera, yo confieso que acudía al Congreso más que nada para comprobar que seguía abierto. Que el Doctor todavía no lo ha cerrado. Los pretorianos del sanchismo -qué bochornoso destino, exclaman los pianistas de burdel- se apresuran a añadir: “¡Oiga, que el PP también coló reformas de calado en textos ajenos con la tramitación avanzada!” Lo hizo, con abrumador respaldo en las urnas, pero lo hizo, para su vergüenza. Ahora bien. Lo que no ha hecho nadie nunca es sustraerse a los contrapesos democráticos de la Mesa del Congreso y del Senado por la única razón de que allí no manda él; lo que no ha hecho nadie nunca es parasitar el consenso político que suscitan las mujeres maltratadas (el único que queda) para colar sus Presupuestos Generales del Estado, es decir, para concederse unas semanas más en La Moncloa fabricando humo de colores; lo que no ha hecho nadie nunca es burlar el Poder Legislativo porque los españoles no le han votado lo suficiente; lo que no ha hecho nadie nunca es deformar los límites constitucionales para apuntalar esa herejía del socialismo que es el sanchismo.

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19 septiembre, 2018 · 17:09

La ira de Bale

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El enigma galés.

En realidad nada de lo que le ha contado Gareth Bale al Daily Mail es demasiado escandaloso cuando se leen las respuestas completas. Pero qué sería de nosotros si nos pusiéramos ahora a respetar el contexto. Solo de imaginar un mundo en el que las tertulias de fútbol estuvieran presididas por el juicio ponderado y la mayéutica socrática nos entran escalofríos. Lo cierto es que Bale ha confesado sentimientos de lo más comprensibles. Ha declarado una mayor sintonía con Lopetegui, que le habla en inglés y le pone de titular, respecto de Zidane, con quien jugaba menos y hablaba aproximadamente en indio. Ha venido a explicar que Cristiano es un gran jugador, pero que precisamente por serlo condicionaba el juego obligando a volcar sobre él la atención que ahora se reparte coralmente por toda la línea de ataque. Ha reconocido que decidió marcharse pero que hoy está en el mejor club del mundo y quiere seguir ganando títulos. Cada una de estas declaraciones, convenientemente despiezadas en titulares estancos, puede sostener lo mismo un cabreo bíblico que una alegría franciscana.

Pero lo más interesante de todo lo que dice es que la ira por la suplencia le preparó para el gol de Kiev. Del mismo modo que un populista politiza el dolor -normalmente el de los demás- para construir un liderazgo, el galés explotó su frustración para reivindicarse en cuanto Cristiano dejó el trono vacante. A Bale lo hemos escrutado física y psicológicamente: hemos deplorado sus fibras de cristal y hemos alegado el tópico del desarraigo británico para explicar sus raptos de melancolía. Todo eso mientras ganaba cuatro Copas de Europa. Pero quizá no hemos incidido lo suficiente en el vínculo entre bienestar físico y mental, entre anatomía y felicidad. Un vínculo que funciona en dos direcciones: Bale somatiza la rabia para marcar golazos pero también la confianza le motiva. Incluso cuando no marca o el equipo no gana, su intervención resulta determinante, como ocurrió en Tallín con el primoroso centro a Benzema o en San Mamés con la asistencia a Isco para el empate.

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18 septiembre, 2018 · 13:15

La guerra de Celaá

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Portavoz gilesca.

Oiga, ¿es Arabia Saudí? Sí, mire, soy Isabel Celaá, portavoz del Gobierno de España. ¿Cómo? Sí, sí, del Reino de España. ¿Qué cómo está Juan Carlos? Pues no muy bien desde que le descubrieron una amante que… Cómo que dónde está el problema. Ustedes tendrán sus costumbres pero aquí la poligamia no está bien vista. De hecho, este es un Gobierno feminista. ¿El suyo también? ¿Que ya dejan conducir a las mujeres? Por algo se empieza. Pero no le llamaba por eso. Resulta que somos también un Gobierno pacifista, y andamos inquietos por el destino que le piensan dar a las unidades láser de alta precisión que al final sí les vamos a vender… Calle, hombre, no las llame bombas. Este Gobierno prefiere decir láser de alta precisión. Sí, eso me ha dicho Borrell. Sí, ya sabemos que no son punteros de oficina, pero nos quedaríamos más tranquilos si nos confirmaran que no se van a equivocar matando.

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17 septiembre, 2018 · 14:30

Doctor Aneto

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El alpinista.

El canto docente del doctor Sánchez en Facebook resulta tan cursi que podría haberlo escrito él mismo, aunque lo probable es que se trate de un plagio a Iván Redondo. No nos conmovían tanto los golpes de la vida desde que Pablo Iglesias eligió esa red social para contarnos su ruptura sentimental con Tania Sánchez. La pieza incluye un pico verdaderamente diabético: “Cuando culminas el Aneto”. Metáfora alpina del trabajo académico que, en su caso, debiera reformularse así: “Cuando el helicóptero del Ministerio de Industria te posa sobre la cima del Aneto”. Pero el Aneto de nuestro doctor no fue la tesis sino la censura, que le permitió encaramarse al poder sobre una premisa de honradez que le diferenciaría del corrupto Rajoy, y aun de la plagiadora Montón, y aun del evasor Huerta. Ahora, solo el Dalai Lama puede sostenerse en lo alto del Tíbet sobre bases morales. El doctor Sánchez no es el Dalai Lama por más que ambos practiquen el género de la autoayuda, porque lo de Sánchez es autoayuda de Estado.

En la era del fake, defender a Sánchez -Pedro para la intimidad de ciertas redacciones- no es más difícil que gobernar con 84 diputados. El truco consiste en regar la maceta de los propagandistas y en sustraerse al juicio de los ciudadanos. Cablear el maniquí: que parezca humano. Y si la cosa se pone fea, se alienta la confusión de lo personal y lo político, ambos licuados en una humedad de confesionario: «Decidieron atacarme en lo personal». A esto se le podría llamar victimismo del verdugo: el tipo que llegó al poder negándole la decencia a Rajoy y lo ejerce amenazando a Rivera se presenta como víctima de la oposición.

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14 septiembre, 2018 · 9:11

El hígado alcanzado de ‘Young’ Sánchez

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Encajando.

Tres tesis quedarán en la memoria de las futuras generaciones: la de Amenábar que reinventó el thriller psicológico en el cine español, las de Feuerbach que reinterpretó Marx para lanzar el materialismo histórico y la de Pedro Sánchez, que podría asesinar la legislatura más delirante de la democracia española. Cuando todo acabe, quizá la menos sangrienta de las tres sea la de Amenábar.

Todo iba según el plan hasta que le llegó el turno de palabra a Albert Rivera. El plan de Pablo Casado era atacar el flanco apaciguador abierto patéticamente por Josep Borrell, el teórico paladín contra el nacionalismo de este Gobierno, y el plan de Sánchez era responder exigiendo al PP la lealtad que él mostró con Rajoy. Todo muy aseado, sin cargar mucho la suerte, según mandan los cánones bipartidistas. Pero como dijo un filósofo llamado Mike Tyson, todo el mundo tiene un plan hasta que recibe el primer puñetazo. Rivera se acercó; midió la distancia mentando los casos de Cifuentes, Casado y Montón; encontró la guardia baja en el veto de PP y PSOE a la proposición de ley de transparencia universitaria de Ciudadanos; calculó el tiempo de reacción de su contrincante -el Young Sánchez de Aldecoa– y, en el instante oportuno, descargó un inesperado directo al cuerpo: “Señor presidente. Existen dudas razonables sobre su tesis doctoral. Acabemos con la sospecha: no puede haber un caso presidente del Gobierno. Haga pública su tesis doctoral para disipar las dudas. ¿Qué tiene que ocultar?”

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12 septiembre, 2018 · 21:14

Elogio del tertuliano

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Tertulia, que algo queda.

La purga de tertulianos desafectos al sanchismo evoca de inmediato la purga de tertulianos desafectos al sorayismo. Así ha sido siempre y así seguirá siendo con mayor o menor cainismo si un inverosímil boom de ventas de Stuart Mill u otra ley electoral no lo remedian. ¿Pero es el tertuliano una continuación del político por otros medios, es decir, por los de comunicación?

Veamos. El tertuliano es un animal de varia estatura y sexo irrelevante que habla de todo y come tres veces al día, a no ser que le coincida con una tertulia, en cuyo caso se alimenta del catering de la cadena. Posee dos antenas invisibles en el occipucio con las que recoge datos decisivos para su supervivencia, como la clase de relación que mantiene tal presentador con tal político. Su pelaje es suave al tacto del productor, aunque tendrá que erizarlo cuando enfoque la cámara y no le apetezca discutir.

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12 septiembre, 2018 · 8:30

Don y condena de SSS

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Sorayexit.

Abandona la política el político más poderoso de España (sin distinción de sexo) desde Manuel Godoy, si hemos de creer las palabras de su archienemigo Margallo. Ciertamente, hasta Soraya Sáenz de Santamaría ningún cargo público había acumulado en su persona tantas competencias ni colocado a tantos fieles en puntos decisivos del Estado. Su modesta presencia contrastaba con el temor que llegó a inspirar su nombre en el pasillo del Congreso o en el de una redacción, pero ya se sabe que la historia está plagada de bajitos temibles.

El brazo ejecutor del marianismo -aquella que suplía de buen grado la tendencia a la inacción del jefe- comunica al nuevo líder que lo deja. No tenía otra salida, puesto que su permanencia puramente testimonial en el grupo parlamentario y en el partido habría resultado humillante para quien fue dueña y señora de esa bancada durante una década. El vencedor siempre pone las condiciones, y al perdedor siempre le parecen inasumibles. Encontramos precedentes en Íñigo Errejón y Eduardo Madina, derrotados respectivamente por Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, aunque solo Madina renunció al escaño para hacer carrera en la privada. A Soraya no le faltarán ofertas jugosas, pero también podría reintegrarse a su plaza de abogada del Estado.

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11 septiembre, 2018 · 11:59

Fuera del Valhalla

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Suecos haciéndose los suecos.

De Suecia llega el son de cuernos vikingos llamando al repliegue de la tribu para lanzar el contraataque sobre el extranjero. El auge continental de la derecha identitaria parece más escandaloso en la cuna de la socialdemocracia, donde he visto parejas de impecable compromiso igualitario, en las que no se sabía si era más guapo él o ella ni dónde empezaba su voluntad y acababa la de papá Estado, Odín redistributivo que vela por su rubio futuro.

Hay quien explica el agotamiento del orden socioliberal de posguerra por razones generacionales: los nuevos votantes no están curados de espanto nazi ni temen el voto radical porque toda su imaginación para la distopía se agota en Netflix. Otros apuntan al tedio como motor de la existencia humana, corolario de una prosperidad inaguantable que nos remite a la habitación de Pascal, de la que siempre sale el hombre en busca de su ruina. Que el confort puede ser un infierno lo saben los solicitados camellos de los pijos y la sarcástica guía rusa que en San Petersburgo me encarecía los 100.000 obreros sacrificados por Pedro el Grande en la edificación de su maravillosa ciudad, mientras atribuía la elevada tasa sueca de suicidios a la falta de retos. “Los rusos no nos suicidamos tanto: lo tenemos todo por hacer”.

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10 septiembre, 2018 · 10:13