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La Roma de Bernini

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El rapto de Proserpina, de Bernini.

De todas las Romas que caben en Roma, la culpa de que uno prefiera la barroca es toda de Bernini. Otros viajan a la Urbe en busca de césares y foros, atentos al eco de una lucha a muerte en el Coliseo o siguiendo las huellas de las legiones que dominaron el mundo durante mil años. Es la Roma de Mary Beard y la de Gibbon, la de nuestros manuales de latín, la que proclama la vigencia de una civilización que no es ajena ni remota, vestigios marmóreos o estatuas mutiladas. No, no: los romanos somos nosotros. A poco que leamos descubrimos que nuestro derecho, nuestro mapa de carreteras, nuestras campañas electorales son romanas, si acaso con menos sangre pero con las mismas mentiras, escándalos y traiciones. Esa Roma eterna, por tanto, no nos interesa ahora porque la visitamos a diario en los periódicos.

La que nos interesa la labraron hombres que no creían en los dioses sino en Dios, hasta el punto de asumir su voz en la tierra. Es la Roma de los papas, los mecenas del más ambicioso programa electoral de todos los tiempos, al cual se llamó Contrarreforma, y cuya realización consagró el triunfo artístico del catolicismo sobre sus competidores protestantes hasta el día de hoy. Esplendor frente a austeridad, imaginación frente a normativismo, carnalidad frente a represión: ésta fue la campaña monumental con que los grandes papas posteriores a Trento ganaron las legislaturas de la posteridad. Necesitaban para ello a los mejores, y los contrataron a todos. Citar los apellidos de los genios que hicieron de Roma lo que es nos llevaría demasiadas páginas. Pero si tuviéramos que elegir un solo nombre al cual se debe la fisonomía más reconocible de la sede de la cristiandad, ése es sin duda el de Gian Lorenzo Bernini.

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19 marzo, 2019 · 12:04

Cibeles estelada

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Mitología.

Un separatista en gayumbos llegó más lejos el sábado que Raúl en toda su gloria: se subió a la Cibeles y colgó de la diosa una estelada en feroz duelo de mitologías. El combate en favor de los restos del procés se parece al combate contra los restos de Franco porque ambos suceden en el plano del símbolo. Hay un catalán irremediablemente capturado por la leyenda que cree que el referéndum vinculante es el decimotercer trabajo de Hércules. Fijémonos en la imagen de ese alpinista estelado que trepa al regazo de la diosa madre del madridismo convencido de que es un astronauta del Institut Nova Història hollando un planeta desconocido y plantándole su bandera. No creo que el constitucionalismo -¡ni el madridismo!- pueda aspirar a mayor reconocimiento que el de este entrañable paleto de canillas desnudas con derecho a voto que ha consumado el delirio de la confusión entre política y religión, entre realidad y deseo, entre hombres y dioses.

Pensemos que nuestro separatista vino de lejos para hacer lo que hizo. Se tomó sus molestias. Trazó un plan y lo ejecutó con la determinación que sólo nos asiste cuando nos quedamos en calzoncillos ante una mujer, aunque sea una mujer de piedra. Ella, atónita, ni siquiera parpadeó. Se encomendó a la libertad de expresión consignada en la Carta Magna mientras rezaba con los labios inmóviles para que el trance pasara rápido y algún mortal caritativo procediera a retirarle pronto el trapo aquel de sus santos hombros.

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19 marzo, 2019 · 11:55

Blanco común y corriente

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Un nazi normal y corriente.

Brenton Tarrant, el carnicero de Nueva Zelanda, no es más que “un hombre blanco común y corriente, de 28 años, nacido en Australia de una familia de clase trabajadora, que ha decidido tomar una medida para asegurar el futuro de su gente”. Así se presenta y no dudo que así sea. Nunca dejará de aterrarnos la distancia que separa nuestra visión del fascista, definida por sus crímenes, de la visión que el fascista tiene de sí mismo, definida por la inofensiva retórica de la normalidad. Ese trecho inconcebible desafió la inteligencia de Arendt hasta que no tuvo más remedio que concederle su nombre exacto: banalidad del mal. La guerra digital ha devaluado la semántica del fascismo, pero siempre llega el día en que redescubrimos consternados que un solo nazi es un asunto muy serio, como hoy saben las familias de los 49 ciudadanos australianos que profesaban el credo equivocado para Tarrant.

Cada vez que alguien proponga asegurar el futuro de la gente deberíamos llamar a la policía. Cada vez que alguien presuma de ser una persona normal, incluso mayoritaria, deberíamos pedirle cita en el psicólogo y poner sobre aviso al perito judicial. De la condición “común y corriente” el cuerdo no presume: la sobrelleva mientras se esfuerza por trascenderla en pos del mejoramiento personal. Quien invoca enfáticamente el sentido común suele estar fabricando la coartada para una aberración inminente con la que ha decidido mejorar a la fuerza al prójimo en vez de empezar por él mismo. Todo criminal invoca la virtud, pero solo se la exige a tiros a los demás.

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17 marzo, 2019 · 22:58

Cs en la diana

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Objetivo a batir.

Cada mañana Pedro Sánchez besa el póster de Santiago Abascal que tiene en el despacho y clava otro alfiler en el muñeco vudú que representa a Albert Rivera. ¿Pensamiento mágico? No: demoscopia y ley de D’ Hondt. Para seguir en el poder -gobernar es otra cosa-, Sánchez necesita que Vox continúe haciendo lo que mejor hace: ahondar la fragmentación del centro-derecha y asustar al votante progre para que no se le ocurra quedarse en el sofá. Mariano Rajoy también besaba la pantalla de La Sexta en aquellas noches gloriosas de Pablo Iglesias que lograron dividir a la izquierda y movilizar el voto del miedo al miliciano. Y como es mentira que la derecha sea más pragmática que la izquierda, su voto estomacal al Señor de los Caballos servirá para blindar a Sánchez en el cargo tras el 28-A.

A no ser, claro, que fracase la furiosa demonización de Cs, que en Andalucía le robó votos decisivos. Con PP-Vox enfrente, el sanchismo gobernaría tranquilo; pero la cuña naranja hace frontera con el voto socialista que no perdona a Sánchez no ya su pecado original al pactar la censura con Puigdemont sino su forzosa reincidencia frankensteiniana a partir de mayo, indultos mediante y consumadas la purga en PDeCAT y la alianza entre ERC y Bildu. Cuanto más gruesa la cuña naranja, más menguada la expectativa sanchista; cuanto más delgada, más segura la polarización que beneficia al bipartidismo. Así que urge aniquilar a Ciudadanos: de eso va esta campaña. El PP martilleará los oídos de sus dudosos con que Rivera se pirra por abrazar a Sánchez y el PSOE los de los suyos con que Rivera es indistinguible de Abascal. El acusado, entretanto, sueña un pacto andaluz, donde de momento no hay gais colgados de grúas ni mujeres recluidas en cocinas.

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12 marzo, 2019 · 13:54

Zidane nunca se fue

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Vuelve.

Vuelve Zidane y vuelve ya mismo, y la noticia no es tanto lo primero como lo segundo. Sabíamos que la elección oscilaba en las últimas horas entre Zidane o Mourinho, la cabeza o el corazón, el consenso o el conflicto, el voto racional o el voto de castigo. Ni Pochettino ni Klopp se habían puesto realmente a tiro de contrato ni el Real Madrid se podía permitir otro Lopetegui. De modo que el retorno del francés se imponía como la feliz recomposición de un matrimonio natural que nadie sabe a ciencia cierta todavía por qué se rompió.

Es posible que Zidane tenga ahora que explicar de una vez la razón de su ruptura. En todo caso quedará bien explicada con la elocuencia de los hechos: con sus descartes y con sus fichajes este verano. Pero si los segundos matrimonios son victorias de la esperanza sobre la experiencia, ambas conviven en el regreso de quien le dio al Madrid nueve títulos en dos años y medio. El entrañable antimadridismo, gran parte del cual milita sin saberlo dentro del madridismo, se ha apresurado a descalificar la vuelta de Zidane con científicos argumentos del tipo “nunca segundas partes fueron buenas” o “es un gestor de egos que tiene flor”.

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12 marzo, 2019 · 13:48

Anatomía de un machista

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Existe.

Que el machista es la primera víctima de sí mismo hay que decirlo más. Las mujeres denuncian con motivo la presión a la que las somete un canon estético y un modelo unívoco de éxito social -tiene escrito Rosa Belmonte que la mayoría de las mujeres prefieren que las llamen putas a que las llamen gordas-, pero los hombres aún no se atreven a reconocer la imposibilidad de rayar a la altura del paradigma macho:proveedor, líder, empático, seguro de sí mismo de día y empotrador de noche. Sabe que ni lo es ni lo será nunca, pero le falta coraje para asumirlo. Y ese ruidoso autoengaño gesta monstruos. Si practicamos la anatomía de un machista descubriremos a un hombre torturado por la distancia entre su yo ideal y su yo real. Esa conciencia lacerante de lo incumplido, ese complejo del hijo que ha defraudado las expectativas que su padre depositó en él ha generado una rica veta novelesca y un pingüe negocio psicoanalítico, pero también un reguero de cadáveres. De mujeres, de otros hombres. De homicidios y de suicidios.

¿El machista nace o se hace? El puro mandato de la biología le empezará a persuadir en la adolescencia de que su superioridad física y sus urgencias hormonales avalan cada uno de sus impulsos hacia las mujeres, pero una socialización básica debería enseñarle a tiempo la diferencia entre las personas y las cosas, el principio de realidad y el principio del deseo, por no hablar de la epifanía del primer amor. Ahora bien, una culpa asumida impide al machista amar a nadie más que a la imagen utópica que tiene de sí mismo. Ideal que se derrumba al contacto con otro varón mejor que él, causa de hondo resentimiento, pero sobre todo al contacto con una mujer mejor que él, causa de algo mucho peor. El maltrato no es más que la venganza del machista contra su acusadora debilidad, su maloliente autoodio. Por eso las mujeres maltratadas deben saber, si sirviera para consolarlas, que lo que no se les perdonó es que fueran superiores al pobre diablo que las apalizaba. Un hombre verdaderamente viril no culpa a su mujer ni de aquello que es culpa de su mujer; un patético machito transfiere a su mujer la propia mediocridad que le atormenta para poder combatirla en ella -a golpes si es preciso- en vez de cambiar él. El machismo es el seudónimo de la cobardía.

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11 marzo, 2019 · 10:41

Réquiem por un rey sin su abril

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Pena negra.

Todos los reinados terminan el día en que muere el rey. El Real Madrid de las tres Champions seguidas, de las cuatro en cinco años, fue ajusticiado con la crueldad operística que se reserva a los tiranos. Basta ya de tiranizar Europa, dijeron los holandeses. Y la soberana cabeza acabó en el cesto de las ilusiones perdidas y las planificaciones erradas; de los inviernos que no acabaron de morir y de las primaveras que no llegaron a nacer. Ahora el fantasma blanco está condenado a vagar hasta junio arrastrando el peso de sus pecados por los campos yermos de España, por donde a partir de hoy cruzará errante la sombra de Mourinho.

Todo fue terrible. Caían las desgracias con sadismo como las horas del reloj sobre la vida europea del Madrid, hasta que lo mató la última. La derrota inmerecida en Copa del Rey, la impotencia en el clásico liguero, los goles supremacistas del Ajax, las lesiones lacrimógenas de Lucas y Vinicius, la espera cardiaca del VAR antes de conceder el tercero, la estúpida esperanza del gol de Asensio, la falta trigonométrica de Schöne que yuguló el milagro en el nudo mismo de la garganta. Los jóvenes del Ajax se vengaron con arrogancia de los viejóvenes exhaustos de hacer historia. De las espaldas de todos ellos pende ahora la cólera del pueblo y hasta el cartel de transferible, pero no sería justo con su derroche. En especial con el de Modric, emocionante líder en la hora final.

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5 marzo, 2019 · 23:57

Manual de dopaje

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Rasputín Redondo.

Esta del dopaje electoral fue una metáfora afortunada, de gran eficacia contra el PP de Mariano Rajoy, reconocido aficionado al ciclismo. Tan eficaz que un juez amigo de la ministra Delgado -de quien se rumorea que irá en la cabecera de la manifa del 8-M con una pancarta que proclame “¡Éxito asegurado!”- certificó ese dopaje a título lucrativo en las campañas de Pozuelo y Majadahonda, que no son precisamente etapas reina, y al PP terminaron echándolo de la competición. O sea, de La Moncloa. No deja de entrañar cierta justicia poética que ahora sea la última marianista, Ana Pastor, quien recupere la acusación de dopaje contra el verdugo de Rajoy, con la diferencia de que Sánchez no dopa su campaña con dinero B sino directamente con el presupuesto general del Estado, que se confunde con el Gobierno, que se confunde con el partido, que se confunde con el candidato. Sánchez es el ciclista oficial del Estado español e Iván Redondo es su Eufemiano Fuentes.

Por la exclusiva de EL MUNDO hemos sabido que Redondo anda redondeando el manual de dopaje presidencial, que consiste en detraer recursos de todos los niveles de la Administración no solo a mayor gloria de su cliente sino en perjuicio de todos sus adversarios. Ministerios, funcionarios, periodistas de RTVE, sociólogos del CIS: todo agente es reclutado, toda munición es bienvenida y la guerra no ha hecho más que empezar. Ni siquiera Twitter se libra del cíclope monclovita, que con el ojo omnisciente patrulla y con la mano larga descuelga un teléfono. Pero así se conduce nuestro Gobierno de centro liberal-socialdemócrata con ribetes weberianos, contra el que solo un fascista osaría alzar su trifálica voz.

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5 marzo, 2019 · 10:14