Archivo de la etiqueta: Cristiano Ronaldo

El tanga de la Cibeles

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Mocita madrileña.

Una serie de catastróficas victorias está malcriando a toda una generación de niños madridistas. Van a crecer pensando que la vida era esto, que consiste en una piñata de cuatro títulos al año con los que uno se presenta luego en el cole a perdonar la existencia de sus amiguitos antimadridistas. Estos días azules y este sol de la infancia no durarán siempre, niño blanco; pero tampoco te sé decir cuándo acabarán. Porque uno mira a Zidane, que es el niño más grande de todos, con su insondable sonrisa de custodio del santo grial, y no le adivina un declive próximo a este equipo de leyenda. Estos jugadores están creando más felicidad de la que la realidad es capaz de sostener, según todos los filósofos. Están cronificando la ilusión.

Quizá por eso su avión volvía de Cardiff en silencio: porque rumiaban los héroes la contrapartida del éxito rotundo, que siempre es una decepción futura. O quizá es que estaban molidos, pues ganar por ganar resulta agotador. Tiene más mérito comer sin hambre. Se diría que en el estómago de estos futbolistas habita una tenia insaciable que les pide copas a cambio de no torturarles por dentro. Su líder y su emblema se llama Cristiano, el goleador caníbal.

La mañana del triunfo se prestaba a religiosas consideraciones a la altura de la iglesia de San Juan Bautista. Una hoja parroquial anunciaba: “The kingdom come”. Premonición o no, horas después se certificó el advenimiento del reino madridista a Europa; hegemonía muy poco cristiana, pues cuando el Madrid salta al campo, la caridad se la deja fuera. No reparte la gloria con nadie. Muy cerca se alza el National Stadium, un campo cuidadosamente escondido entre tabernas para prevenir que nadie llegue sobrio a una final. Llegaban sedientos los aficionados tras una notable caminata, pues los accesos por coche al centro estaban cortados por barricadas de seguridad. En Cardiff hemos visto armas que solo existían en los videojuegos, pero la amenaza real se preparaba en Londres.

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5 junio, 2017 · 11:55

El hábito de lo extraordinario

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Canta la cólera musa…

La grandeza del Real Madrid no consiste, como creen los madridistas, en imponerse a todos sus rivales, sino en vencerse primero a sí mismo. Nadie duda ya de que Cardiff instala la hegemonía blanca en el fútbol mundial. Pero si el ciclo de Di Stéfano tiranizó Europa sin fisuras, esta moderna hegemonía en color admite la zozobra y el improperio en propia meta. Quizá el Madrid sea lo suficientemente ancho como para contener la negación de sí mismo, porque gana a menudo poco minutos después de que los madridistas lo hayan desahuciado. Así fue en Lisboa, así en Milán y así en Cardiff hasta que Cristiano marcó el segundo.

Olía el estadio a hierba fresca, que es el napalm del Madrid. Empezó la final cómo empiezan todas, tímidas, indecisas, huyendo del sí como niñas recatadas. Dybalase movía grácil con sus calcetines a media asta, y la afición turinesa disponía de un fondo más amplio -y un madridismo más pipero- para hacerse oír. A la final le faltaba guionista. Tenía que ser Cristiano. Pero la tijera de Mandzukic desató el thriller. Rajoy, que ve estos partidos incorporado -suspense que en el escaño no es capaz de provocarle la oposición-, se atusó la barba, mientras Cifuentes comentaba la amarilla a Ramos, que venía a ser como el precio de la alegría. Al descanso ni siquiera la lucidez balcánica de Mijatovic se atrevía a profetizar un final feliz.

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4 junio, 2017 · 12:38

Cristiana sepultura

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El tirano.

Desde hace años el Real Madrid acostumbra a formar con un orden ofensivo llamado BBC. Son tres jugadores bastante buenos que han dado unos cuantos títulos al Madrid. El resultado del mantenimiento de ese orden equivale al que obtenemos de su negación: el Madrid gana en Champions jugando con la BBC o sin ella. La BBC es la tesis de un Madrid dialéctico que, forzado a rotar por lesión o por capricho técnico, acaba ofreciendo una misma síntesis, es decir, la hegemonía europea. Si este año el Madrid conquista la Liga, o la Champions, o ambas, nadie podrá explicar cómo lo ha hecho a falta de Hegel, que está muerto. El Madrid, en cambio, en primavera y en Europa, suele estar vivo.

Era Isco el jugador propuesto por el pueblo para suplir a Bale, y Zidane, que no por votar a Macron deja de ser pueblo, atendió la demanda con tanta solicitud como perseverancia probó alineando a Benzema, a quien las tricoteuses esperan a pie de guillotina. Tampoco Cristiano se salva del furor iconoclasta: duele recordar que lo tasan mejor los antimadridistas con su miedo que el ‘pipero’ con su cicatería. No sólo cumplió en su avatar de ariete biónico sino que recuperó su memoria de extremo profundo: desborde y centro. Cristiano tiene con el gol la relación del tirano con el poder. En el segundo tuvo tiempo de vestirse de mameluco antes de fusilar a Oblak. Por fardar de banquillo Zidane sacaría después a Asensio y Lucas, pero bastó un solo hombre para dar Cristiana sepultura al Atleti.

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3 mayo, 2017 · 10:50

Perdonado por perdonar

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Un tal Cristiano.

No sé si pesó más la renuncia al feo cálculo o la belleza de la temeridad, pero el partido fue espectacular porque Madrid y Bayern saltaron al campo a jugar como lo que son: la aristocracia de Europa chocando las cabezas en cuartos de la Champions. Ningún emperador romano tenía derecho a pasar por debajo del Arco del Triunfo si antes no había matado a cinco mil enemigos, que fue más o menos el número de ocasiones que fallaron entre los dos equipos solamente en la primera parte. Qué magnánimo derroche el de Kroos y Cristiano: no habíamos visto tanta misericordia desde el último jubileo de Francisco. Al descanso corrió el rumor de que Podemos meditaba la posibilidad de fletar un tramabús rotulado con las interjecciones escapadas del palco del Bernabéu.

Al principio, el partido se le hacía largo al madridista. Luego se le alargaría mucho más. El cronómetro avanzaba des-pa-si-to. Vidal salió nervioso, pero fue ganando confianza y terminó por cazar a Isco y obtener la amarilla que le facilitaría la roja que lo serenara definitivamente. Ribéry parecía más guapo, ‘Carletto’ más delgado: había que reaccionar. El Madrid lo hizo sirviéndose de contras rápidas y segundas jugadas, todas falladas con precisión de relojero. Conté media docena de goles platónicos, ideales, de esos que no computan en el marcador, pero sí en el lamento amargo del aficionado que sabe que quien perdona, se acuerda.

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19 abril, 2017 · 17:41

Teoría del chupón necesario

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Cuatro chupones.

España gana bien, pero a nadie le entusiasma. Ni los aficionados llenaron las gradas de Gijón ni los ditirambos las crónicas del partido. Lopetegui hace bien su trabajo, el juego de la Selección prolonga una identidad futbolística que arranca de Aragonés y los jugadores son majos y marcan más goles de los que encajan. Pero los vemos triangular sin tasa en el televisor un viernes por la noche y bostezamos. ¿Por qué?

A riesgo de parecer poco científico -el fútbol es la única disciplina para la que los españoles no escatimarían en I+D-, yo creo que a España le falta un chupón. Un jugador que sortee defensores con el balón cosido, que drible y finte, que regale elásticas y bicicletas, que se vaya por velocidad y domine el cambio de ritmo. Un ‘primus inter pares’ que prenda el amor. O el odio.

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26 marzo, 2017 · 18:07

La falange de Kopa

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Kopa, capo de Europa.

A Kopa le faltaba una falange del dedo índice de la mano izquierda. Tuvieron que amputársela tras un accidente en la mina antes de hacerse futbolista, antes de conseguir para Francia el primer Balón de Oro, antes de fichar por el mejor equipo del siglo XX, a cuya gloria contribuyó durante tres años napoleónicos. En la vida hay que perder una parte a cambio de conseguirlo todo, y el Real Madrid replica con generosidad esa moraleja en los últimos tiempos. Sacrifica el control del juego, la paz cardiaca o la alineación de Cristiano y Bale a cambio de una goleada imprevista en un lugar tan traicionero como Eibar.

Porque nadie esperaba una goleada blanca en Eibar. El Madrid venía sometiendo a sus aficionados a la rutina del infarto y de la épica, y a los antimadridistas a la dulce expectativa del buen golpe de hoz que segase definitivamente la flor de Zidane, como si fuera el dedo de Kopa. Ya no recordábamos un partido dominado desde el principio por los de blanco, un partido Prozac, hipotenso y hegemónico, casi marianista. Al fin lo cuajó el Madrid sin la BBC ni su correlativo 4-3-3, lo cual invita a concluir con euforia de bar que Cristiano y Bale resultan superfluos. Los dos goles anotados por el tercer elemento de la BBC, el único alineado este sábado y paisano del ilustre finado, no son tanto un homenaje fúnebre como una reprimenda a los piperos que le han perdido la fe. Ipurua ha demostrado que el problema no es de nombres, sino quizá de sistema y de actitud.

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El bueno (Roig), el feo (Maíllo) y el malo (González Macho) en La Linterna de COPE

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5 marzo, 2017 · 11:48

Make Real Madrid great again

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Ramos dando un mitin eufórico tras un gol.

Si hay un futbolista trumpiano, uno capaz de devolver el Madrid a los madridistas después de reñirlo con los sevillistas, uno que haga al Madrid grande otra vez después de dos derrotas que habían puesto al club al borde del apocalipsis, ese sólo puede ser Sergio Ramos. No es que haya batido su marca goleadora, igualando números de delanteros como Benzema o Morata; es que sigue acudiendo a los remates como a una toma de posesión. Ramos no sube a rematar: se alista en un córner. Y cuando marca lo celebra con furia identitaria, como si sus tatuajes cifraran el mapa del tesoro que hay en las vitrinas de Chamartín.

Tenía que ser Ramos en ausencia de Ronaldo, que no está pero aún se le espera. Falló todo lo que tuvo, que fue mucho, gracias a Dios, así que no es problema de actitud sino de finura. Los síntomas más preocupantes provienen de su gestualidad, o más bien de la falta de ella: ya no se enfada tanto consigo mismo cuando la manda a la grada y ya no se encoleriza con sus compañeros cuando no le pasan o le pasan mal. Un CR sin aspavientos es un CR conformista, inocuo. El público del Bernabéu se da cuenta y ha empezado a aplaudirle, una crueldad innecesaria porque a Cristiano siempre le han animado más los pitos que las palmas. Esperemos que pronto vuelva a inspirar miedo, no empatía, que es la recompensa de los mediocres.

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El bueno (Cospedal), el feo (Patxi López) y el malo (Bárcenas) en La Linterna de COPE

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22 enero, 2017 · 12:39

La cripta colchonera

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Sin pose no hay paraíso.

El Calderón siempre tuvo algo de templo para fieles de la teología de la liberación, y en el día de su último derbi liguero no iba a contradecir su vocación. Ir al campo del Manzanares convalida por una eucaristía de clase donde el sermón siempre versa sobre el cuarto mandamiento: honrarás a tu padre preguntándole por qué somos del Atleti. Ha sido el estadio paternofilial por antonomasia, el lugar en el que un padre toma conciencia de serlo iniciando a su hijo en las verdades morales de la existencia y previniéndole contra las injusticias del poder establecido, es decir, las victorias del Real Madrid. Un club, este, sin padres ni hijos a los que acompañar al fútbol, se conoce.

Sin embargo el relato pedagógico se agrieta cuando uno atiende a la clase de juego propuesto por los aguerridos muchachos de Simeone. Repartió tanta estopa el Atleti que ya nadie confía en que Méndez de Vigo llame al profe Ortega para participar en el pacto de Estado por la educación. En la otra orilla, sin dejar de sonreír, Zidane había vuelto a demostrar que manda más de lo que aparenta, dejando en el banco a los galácticos Ramos y Benzema y apostando por los meritorios Lucas y Nacho. Era la razón francesa frente a la emoción latinoché, que se licuaba de nostalgia alineando a Torres.

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El bueno (Felipe VI), el feo (Fernández Díaz) y el malo (Cañamero) en La Linterna de COPE

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20 noviembre, 2016 · 13:52