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La flor de Zizou se queda sin pétalos

La prórroga solo habría prorrogado la agonía y demorado la ejecución. Ningún antimadridista honesto negará que el Real Madrid jamás tuvo equipo para llegar hasta semifinales de la Champions, y si lo hizo fue llevado únicamente de su historia, escudo y corazón.

El Madrid saltó al campo con medias negras como vendas anticipadas antes de las heridas inevitables, porque era inevitable que el Chelsea, el equipo de los solteros, eliminase al Madrid, el equipo de los casados. La diferencia física y táctica ya fue insultante en la ida, obligando a la flor de Zidane a deshojarse entera para que sus jugadores llegaran vivos a Londres. Pero cuando se vieron en Stamford Bridge, entre todos no juntaban un pétalo entero. Para jugar una final de Champions es necesario saber competir, disponer de los mejores, tener suerte con el árbitro, contar con los errores del rival y por último que cada uno de tus futbolistas posea un par de piernas hábiles. Esta última condición no pudo cumplirla el Madrid porque ni siquiera el Madrid puede tenerlo todo.

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6 mayo, 2021 · 10:10

Llueve para regar tu flor, Zizou

Como emergió el Renacimiento de los siglos oscuros, así Benzema alzó la cabeza y voleó a la red cuando la tiniebla cubría las ideas y agarrotaba las piernas de todos sus compañeros. Sufría el Madrid sobrepasado por el Chelsea con insultante superioridad, aún más insultante teniendo en cuenta la traición en la Superliga de los modestos proletarios de AbramovichKanté y sus sicarios habían tendido alambre de espino por el centro del campo, anulando al trío más laureado del fútbol europeo como quien le recuerda al oído su verdadera edad a un galán maduro. Obligaban a Courtois a milagros que en Bélgica solo se ven en las cumbres del Eurogrupo cuando las peores recesiones.

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28 abril, 2021 · 20:01

Tot el camp ès un clam

Confieso que he sentido una corriente de simpatía hacía el Fútbol Club Barcelona. Súbita, inverosímil, pero indudable como un calambre. La experiencia es tan novedosa que marca un hito en mi correosa sensibilidad de vikingo y me obliga a estudiar sus causas con científica deportividad y un punto de inquietud.

Ha entregado uno mucha tinta a la política y al fútbol, y siempre pensó que la primera ofrecía un ecosistema más favorable a la supervivencia de la razón que el segundo; pero esto ya no es así, y debemos reconocerlo. La política vuelve a ser el pestífero lamedal que denunció Valle (después de dejar el escaño), mientras que en el fútbol persisten noblezas bizarras como los pactos de sangre de la familia Agnelli o la oceánica ingenuidad de los aficionados. La razón dice desde hace tiempo que solo la concertación de los dos grandes partidos puede sacar a España de la charca del antagonismo primario y la parálisis reformista, pero esa esperanza me la arrebató la moción de Sánchez. Vuelve uno la mirada al fútbol y descubre al Real Madrid y al Barça defendiendo de la mano la única escapatoria racional a la inexorable agonía de su industria, secuestrada por una casta extractiva de porteros de discoteca. Y hacerlo poniendo proa, bajo un milagroso velamen blanco y blaugrana, a una tormenta mediática y política de alcance continental.

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26 abril, 2021 · 10:23

El día que Messi confiscó el Barça

Pocos días después del referéndum ilegal del 1 de octubre, Lionel Messi perpetraba el acto legal más gravoso de la historia del deporte. Ocurrió en noviembre de 2017. Ajeno al ruido exterior, atento solo al universo de su bolsillo escrutado por Hacienda, el genio lacónico fijó sus condiciones a tal altura que la solvencia del teórico equipo de sus amores tuvo que escapar por la azotea. Y no ha regresado.

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1 febrero, 2021 · 10:57

Dinos, Diego, de quién eres

Todo vestidito de blanco, remataría un villancico sarcástico con su adicción. Pero lo que importa, a la vista de todas las identidades mendicantes que en la misma tarde del miércoles echaron a volar en círculos sobre el mito, es la pregunta. ¿A quién pertenece Maradona? ¿A los tertulianos deportivos? ¿A los comunistas? ¿A la indignación de los aliados feministas? ¿A la camorra? ¿Al nacionalismo peronista? A cualquiera menos a sus deudos, porque los dioses no tienen familia. A quien de ningún modo pertenecía Maradona era al irrelevante Diego Armando. Eso fue así desde muy pronto -«Prefiero la gloria a la plata», declaraba en Boca- y eso fue lo que lo mató, según estaba escrito.

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29 noviembre, 2020 · 21:28

Seguirás confiando en Zidane

Tomar un Camp Nou sin público, desangelado, huérfano de gargantas hostiles, quizá no sea lo mismo. Pero se parece mucho. Si la persistencia de la pandemia está haciendo que la frustración se torne tristeza, al menos el fútbol que capitanearon los de siempre fue suficiente para pasar del alivio a la esperanza en la familia blanca. No llegaba bien el Madrid de Zidane al clásico, tras las derrotas humillantes contra el Cádiz y el Shakhtar, y, sin embargo, la flor del entrenador francés volvió a probar su solidez de secuoya en el momento culminante. En el clásico contra el Barça, derrotado contra todos los pronósticos, casa tomada como el cuento de Cortázar o la mansión de Los otros de Amenábar.

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26 octubre, 2020 · 11:52

Bale y la memoria

Se va Gareth Bale y muchos madridistas añadirán que por fin, porque el madridista es tan desmemoriado como cualquiera y el fútbol es la dictadura del presente. Así debe ser, y desde luego el galés no se ha esforzado lo más mínimo por regresar de sus mejores ayeres. Bale ha vivido últimamente como un rentista olímpico, y solo saltaba motivado a un campo si le acompañaba un caddie

Confieso que siempre me han atraído los caracteres que desprecian abiertamente el sentir popular, lo mismo en literatura que en política o en el paddock de la Fórmula 1. En una época tiranizada por la ansiedad del Me Gusta, encuentro heroica la resistencia de algunos elegidos a cumplir con el gesto de compunción que te exige el personal para perdonarte la vida o tus 17 millones anuales, caso de Bale. Pero el malditismo también es meritocrático. Para desafiar las convenciones morales de la opinión pública, el maldito tiene que podérselo permitir. Uno puede comportarse como Best si luego juega como Best.

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18 septiembre, 2020 · 10:13

Sergio Ramos, el último cipotudo

15964564807527No será el más exquisito ni quizá el más laureado, pero es el único futbolista que juega como si acabara de apearse de su propia estatua ecuestre. Y cuando acaba el partido, Sergio Ramos vuelve al parque donde se levantan los monumentos a los héroes de la patria, se encarama a su pedestal y se petrifica para seguir ejerciendo de gloria nacional el tiempo que media hasta el próximo compromiso sobre el césped. Noble y bélico adalid, caballero del honor.

Ramos es un cipotudo nato, un hombre que sobrelleva con asombrosa naturalidad la convivencia con su grandeza. El día que fue presentado en el Bernabéu, recién fichado del Sevilla por una cifra exorbitante -27 millones de euros de 2005 por un defensa de 19 años-, ya empezó a escandalizarnos su desparpajo. Allí estaba ese crío, llegando al vestuario de Zidane, Roberto Carlos, Raúl, Beckham o Ronaldo, mostrando con sonrisa suficiente el dorsal número 4 que acaba de dejar vacante nada menos que Fernando Hierro. Hoy Hierro es el tipo que una vez llevó el 4 de Sergio Ramos.

Nació en Camas, seguramente en un descampado, aterrorizando a las piedras contra las que chocaban sus tiernas rodillas al caer. Dejó tal huella en las categorías inferiores del Sevilla que ni le han perdonado su marcha ni se la perdonarán jamás; a él, que como Gengis Kan en el fondo es un sentimental, los abucheos en el Pizjuán todavía le duelen y ha tenido la debilidad de confesarlo más de una vez. No quiere entender que cada pitido furioso de los Biris, los ultras sevillistas, suma el más sinfónico tributo de admiración a que puede aspirar alguien criado en Nervión pero demasiado incontenible para caber entre sus orillas.

La virilidad de Ramos es tan arquetípica, tan caudalosa, que si Zorrilla reviviera lo convertiría en protagonista de un Don Juan cani de masas. De hecho, sus ilegales apuestas estéticas no son más que intentos infructuosos de matizar esa masculinidad animal que le constituye y que se derrama por el timbre cavernoso de su voz o la fijeza escalofriante de su mirada de escualo.

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13 agosto, 2020 · 13:48