Archivo de la etiqueta: La sombra de Caín

Había una vez un reyecito

El objetivo.

En España había tres reyes, dos reales y uno aspiracional. El primero fue enviado al exilio. Otro fue vetado en la segunda ciudad del reino. Y el tercero está a punto de coronarse a sí mismo como un Napoleón trucho, para lo cual necesita cumbres con banderas, ningunear al titular de la legítima dinastía y caminar olímpico sobre la pandemia como Cristo sobre aguas tormentosas. Solo puede quedar uno.

Un rey no tiene por qué dar explicaciones en el Parlamento, de modo que Sánchez se fue a Bruselas a una reunión cancelada. Ya se fue una vez a Washington y se perdió por el camino. En Washington no le echaron de menos y en Bruselas le echan de más cuando aparece por allí mendigando como un sablista astroso de Luces de bohemia. La socialdemocracia nórdica le señala: el rey del sur va en pelotas, pero él sigue ciego su camino, que diría Arcadi. Ciego de soberbia guía a una España ciega de estupor y una fosa enorme se va abriendo allí delante, en el invierno de nuestro descontento.

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24 septiembre, 2020 · 9:10

Un concejal de éxito

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Un concejal con atril.

Volver al trabajo es tener que atender a lo que dice Sánchez como si lo que Sánchez pudiese decir revistiera la más mínima importancia. Desde la lejanía se divertía uno leyendo a los exégetas de Sánchez y Redondo, como si estos dos campeones de la política instagram necesitaran exégesis para mayores de ocho años. Sánchez no hace discursos sino que se limita a ponerles rostro, ese rostro de gato satisfecho que se comió el canario un mayo de 2018 y no lo piensa escupir aunque se le caiga el país encima de la cola. «Resiliencia para todos y todas», decía nuestro concejal, porque Sánchez nunca ha dejado de ser otra cosa que un concejal de éxito, con ese horizonte a cuatro horas vista y esa retórica de telemprómpter pautado por emoticonos. Hay más política de Estado en las luces de don Abel Caballero que en las sombras de nuestro orador motivacional comprado en los chinos. Con qué cuajada postura de catálogo de Emidio Tucci miraba a izquierda y derecha, insistiendo en que «somos el país de la fibra óptica» cuando en realidad somos el país de los 50.000 muertos y el 20% evaporado del PIB. Lo que daría uno por un pantallazo del chat de los empresarios allí congregados, entre la vergüenza ajena y el aplauso debido para detener el hacha fiscal.

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1 septiembre, 2020 · 10:16

Cayetana no sabe militar

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Política francesa.

Ya puede escribir Cayetana Álvarez de Toledo un libro sobre su caso titulado “El malentendido”. Será un libro bien escrito, lo que sin duda su ¿antiguo? gremio tomará como una nueva provocación, porque hoy un partido es una factoría de ágrafos alineados. Y será un libro melancólico, jovellanesco, donde explicará por qué cometió el error de meterse en política por segunda vez. Pudiendo ejercer el periodismo, que es la política sin responsabilidad, y decir su verdad quizá desatendida pero blindada a toda represalia fuera del gusto del lector, se empeñó en militar bajo Rajoy primero y bajo Casado después.

Pero CAT, pese a su marcial apellido, no sabe militar. Contra ambos liderazgos, el de Rajoy y el de Casado, ahormados por la ley de hierro de la oligarquía mucho más que por los temperamentos personales de cada jefe, se han terminado estrellando su obstinada concepción de la política como una épica batalla de ideas racionalmente defendidas en el ágora y su nulo instinto de poder para sobrevivir en la política real: un turbio negocio donde se trafica con emociones simples hacia afuera y con lealtades complejas hacia dentro.

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31 agosto, 2020 · 8:06

La caza del tibio

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Cazador.

A Raúl del Pozo siempre le ha interesado el ruido de la calle. Dudo que se pueda ser periodista de otra manera: uno aprende que el periodismo consiste en extraer alguna melodía del estruendo diario, y resulta tan tentador ponerse a bailar al son de otros como quedarse sordo a la injusticia cierta. El problema es que ahora el ruido no se siente tanto en la calle como en las redes, que son las avenidas del decibelio, las trochas del exabrupto, los túneles del odio y los senderos de la traición. Raúl pega el oído a la red y me llama: “Ha empezado la caza del equidistante. Toca elegir bando, hay que ser facha o rojo. Pero yo soy de lo que me sale de los cojones”. Y ese cojonudismo no es la irracionalidad ibérica que denunciaba Unamuno, sino el genuino talante liberal que suele atesorar quien no va presumiendo de rótulo ideológico.

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12 agosto, 2020 · 18:17

El escrache bueno

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Escrache bueno para Podemos.

No se le puede negar a Podemos vocación pedagógica: explican la política para tontos. Su fe en la estupidez de la gente a la que se dirigen es infinita, porque para cerrar el círculo de su lerda pedagogía deben imaginar a sus votantes como cretinos de baba y consigna. Armado con esa fe uno puede, si no mover montañas, al menos mudarse a una de ellas; en concreto a la sierra de Guadarrama, donde se ubica Galapagar.

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28 julio, 2020 · 10:34

España entre dos fuegos

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Rito.

Del fuego nacieron a la vez la gastronomía y la literatura. La tribu se sentaba en torno a la hoguera sagrada y escuchaba la historia mítica de su pueblo contada por un politólogo en taparrabos. El fuego donde habían asado la cena danzaba al ritmo de la narración. Como en un cine prehistórico, las palabras proyectaban sobre aquella pantalla llameante las epopeyas y las tragedias de un pasado compartido. Y así iba moldeándose una conciencia colectiva que los identificaba.

Pasaron los milenios, la dieta se fue refinando, las ideas también y se acabó inventando la democracia representativa. Pero el fuego no ha perdido su misterioso poder de evocación, su potencia simbólica, su utilidad ritual. La antorcha olímpica pasa de mano en mano cada cuatro años y el tributo al soldado desconocido arde en los monumentos patrióticos de cien capitales. Podríamos decir, de hecho, que la historia reciente de España asciende de las cenizas de dos pebeteros. Uno festejó la epopeya del progreso y otro, 30 años después, ha consumido las energías de nuestro mayor trauma desde la Guerra Civil.

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20 julio, 2020 · 11:12

Del cayado de Feijóo al hacha de Otegi

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Un ganador.

Se nos dijo que en Galicia y País Vasco no se trataba tanto de elegir presidente como líderes de la oposición y no se nos mentía. Lo que han elegido vascos y gallegos es estabilidad en el poder y radicalismo en la alternativa, un reparto de papeles muy propio de este teatro de enfrentamiento entre establishment y populismo a que ha quedado reducido el mundo occidental por el efecto combinado de la tecnología y la globalización. Antes ganaba uno pero tampoco pasaba nada si ganaba el otro; ahora cada elección se vive como si pudiera ser la última, lo cual acerca el análisis político a los dominios de la teología o del cine de superhéroes.

Pablo Iglesias es el perdedor de la noche y debería empezar a insultar a periodistas o a proclamar repúblicas este mismo lunes para tapar la debacle. Su partido, que tenía 14 escaños y gobernó capitales como Santiago o La Coruña, ha desaparecido: la marea se convirtió en mero reflujo en el vientre del BNG. Tampoco fue la semana más feliz de Pedro Sánchez, al que no solo le han birlado la presidencia del Eurogrupo sino que su marca se muestra incapaz de capitalizar el desplome de Podemos. El sorpasso del BNG es especialmente doloroso porque revela que el socialismo gallego no compite ni en sensibilidad social ni en sentimentalidad territorial. Se ha quedado sin discurso, más allá de las vatios navideños de Abel Caballero.

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13 julio, 2020 · 9:38

Felipe VI el Anacrónico

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Reyes del XXI.

El único republicano español al que me creo es uno que esté sinceramente dispuesto a que José María Aznar sea el jefe de su Estado. Y no cuatro años sino ocho o doce, los que diga la gente. A ver si de lo que se trata aquí no es de la forma del Estado sino de que los tuyos colonicen el último reducto apartidista de la vida pública española. Una pinza muy nuestra de tiernos adanistas y sus melancólicos abuelos aspira a una república mitificada que no existe en ningún sitio, por eso se desea. Y en España, donde hemos politizado desde las energías renovables hasta el porno -valga la redundancia-, existiría menos que en ninguno. Aceptemos que la república como ideal es imbatible, como lo es el amor, pero estas bellas palabras hay que pensarlas en concreto, es decir, la república hecha por y para españoles. Los españoles que concretaron la república en el siglo XIX terminaron ahogándola en un baño de sangre cantonal y los que la concretaron en el siglo XX la ahogaron en otro de sangre civil. En una vieja nación cuarteada por separatismos regionales e inflamada por fanatismos ideológicos, la mera idea de un cambio de régimen debería invitar a la prudencia sin necesidad de leer a Burke.

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9 julio, 2020 · 12:15