Archivo de la etiqueta: fascismo son los otros

Una izquierda de derechas

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Dos Gregorios Samsas.

Cuando la izquierda despertó, después de un sueño intranquilo, se encontró convertida en un monstruoso derechista. Coincidía con Trump y Le Pen en el coto al comercio libre, con la burguesía separatista en el levantamiento de fronteras para tocar a menos bocas -y más monolingües- en el reparto, con la Santa Iglesia en la condena de la soberanía de la mujer sobre su útero. Nuestro zurdo insecto se hallaba patas arriba, frotando quejumbroso sus élitros en el aire, tratando de voltear el rígido caparazón para volver a progresar en línea recta. Pero cuando logró girar sobre sí mismo, descubrió que ya solo era capaz de caminar hacia atrás.

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3 julio, 2017 · 12:30

¿Venezuela? ¡Chupito!

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El chavismo mata.

El problema de opinar sobre Venezuela es que se interpreta de inmediato como un ataque oblicuo a Podemos. Como si la desdicha que allí se padece no mereciera por sí misma nuestra solidaria atención. “Parece que a los medios ya no les interesa Venezuela”, ironizó Iglesias una vez celebradas las elecciones de hace un año. El comentario era revelador porque presuponía el vínculo vergonzante entre el chavismo y Podemos que él mismo había tratado de negar. Pero el tiempo pasa, elecciones no hay y los medios siguen informando del régimen infame que hoy se cobra las vidas de los venezolanos después de habérselas arruinado.

Sin embargo, dudo que la represión filmada de manifestantes en plena calle reste prestigio al partido de Iglesias. En lógica mediática, el chavismo es a Podemos lo que la corrupción al PP: una lacra amortizada por saturación. Y del hartazgo se llega pronto al chiste, como de la tragedia al humor negro: “Cada vez que Hernando diga Venezuela, chupito”. Twitter es el hábitat de la frivolidad. El tuitero inocentón que dice eso, como el que compara la tortilla con cebolla y ETA, no tiene en la cabeza al estudiante reventado por los golpes de la policía política.

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26 junio, 2017 · 11:17

Gol-Pep de Estado

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En el interior de la urna, el conocimiento jurídico de Pep.

La prueba de que el separatismo ha degenerado en folclore, tipo pan con tomate o castillos humanos, la aportan los dos costaleros que apuntalan los últimos sillares de su ruinoso prestigio: un cantautor protesta y un entrenador de fútbol. Por un lado está Lluís Llach, que ha pasado de cantar contra Franco a repartir estacazos de advertencia sobre los funcionarios que permanezcan leales a la ley. Y luego está Josep Guardiola, Pepe Hucha en traducción, que ha pasado de defender la camiseta de la Roja -no consta que lo llevaran a los mundiales a punta de pistola- a cargar contra los «abusos de un Estado autoritario». Si está aludiendo a la Duodécima y a la Liga, comprendemos su frustración: la hegemonía del Real Madrid empieza a resultar ciertamente abusiva. Y para colmo el único título que puede celebrar su Barça colonial lo entrega el Rey de la metrópoli.

Cualquiera activista de Unicef que oiga a Pep hablar de «persecución de derechos» pensará que se refiere a los niños usados en cadenas humanas y televisiones públicas para revestir de ternura kitsch la propaganda de un plan de expropiación de soberanía. Pero suponemos que don Pep no se refiere a ellos, ni a los derechos escolares de los castellanoparlantes, ni a la maniobra venezolana con que han excluido a la oposición del debate parlamentario en su propia cámara. Ni tampoco a las comisiones que financiaron durante décadas al partido que aún lidera el golpe.

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12 junio, 2017 · 14:26

Carta de una vaca a Rajoy

14957389784645Estimado presidente:

Me presento. Soy una vaca sin papeles, me llamo ‘Margarita‘ y le escribo desde el corredor de la muerte de las vacas. Como aficionado a los refranes sabrá que uno no es de donde nace sino de donde pace, y yo he pacido toda mi vida en Cataluña. Sin embargo, a ojos de la Generalitat no soy lo suficientemente catalana como para seguir viva: carezco de una trazabilidad clara, al parecer. Represento un peligro para la salud de mis conciudadanos, que no deben mezclarse con especies no homologadas. Yo no sé a qué le suena todo esto, pero a mí desde luego me recuerda a Himmler, aunque él al menos ponía mucho cuidado al entrar en casa cuando regresaba tarde del trabajo para no despertar a su canario.

Concernida por la delicada situación en que me encuentro, comprenderá que haya seguido con el máximo interés el intercambio epistolar que usted ha protagonizado con mi president, el señor Puigdemont. Hablan ustedes de soberanía, de voluntad de entendimiento, de responsabilidad institucional; pues bien, apelo a mi condición de bóvido residente en un Estado de Derecho para terciar con intención constructiva en la disputa. Porque mi caso puede ser el de muchos, y mi vida está en manos del Govern como la de todas mis paisanas.

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El bueno (Zoido), la fea (Concepción Espejel) y el malo (Rosell) en La Linterna de COPE

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26 mayo, 2017 · 10:43

Contra Franco morimos mejor

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Bar para necrófilos.

La necrofilia española es un desorden colectivo de la afectividad que no tiene cura. El necrófilo se alimenta de muertos, del mismo modo que el Minotauro exigía carne paritaria -siete mozos y siete doncellas- para entretener el hambre en el laberinto. De la heroína hay quien ha salido, pero de la necrofilia aquí no sale nadie y la única solución es conllevarla, como el independentismo. Si cualquier toxicómano recurre a la metadona, el necrófilo debe acostumbrarse a tolerar excentricidades como la vida, el presente y el futuro en pequeñas dosis. Pero siempre está expuesto a una recaída majestuosa, la de ese dipsómano que atraca el minibar a la vuelta de una reunión de alcohólicos anónimos. El Valle de los Caídos es el gran minibar del más reincidente necrófilo ibérico, que es el antifranquista.

El necrófilo antifranquista es una criatura maravillosa, es decir, no opera con la realidad actual sino con el símbolo antiguo, la magia negra y el postureo tertuliano. No llegó a tiempo para luchar con éxito y algún valor contra el Franco vivo, culpa que lo atormenta y que trata de expiar luchando con denuedo contra el Franco muerto, para lo cual debe primero resucitarlo, siquiera en efigie. O en calcio seco, que es todo lo que debe de quedar en la fosa de Cuelgamuros. No se trata de exhumar a Franco, disparate que a nadie se le ocurre, sino de votar una proposición no de ley sin efectos vinculantes que inste a la conveniencia de la posibilidad de la hipótesis aconsejable de exhumar a Franco, que es distinto.

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El bueno (Patxi), el feo (Maza) y el malo (Franco) en La Linterna de COPE

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12 mayo, 2017 · 10:34

Gremlins en el Canal de Isabel II

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Don Mariano aguantando, lo que mejor hace.

La mañana se prestaba al ajuste de cuentas. El embalse de la indignación ha ido llenándose durante este mes de clima extremo, seco de parlamentarismo pero inundado de escándalos. Don Mariano debió de sentirse como el almirante Vernon cuando llegó al escaño y descubrió que Lezo seguía allí, inamovible, esperándole. Y más que la corrupción, cuya repercusión en el CIS parece innegable, fueron las filtradas maniobras que perseguirían acotar su daño las que monopolizaron la primera hora del debate, recuperando el Hemiciclo para el vistoso pugilato de la réplica y la contrarréplica. Antonio Hernando frunció el ceño, intensificó la mirada, adoptó gravedad y lanzó una andanada -hondonada, diría un castizo- de recuerdos desagradables a la cara del presidente. «Ustedes no son vistos como luchadores contra la corrupción, sino como cómplices». Rajoy fingió sorprenderse, atribuyó maliciosamente la vehemencia de Hernando a los problemas internos del PSOE -«consumo interno», masculló- e invitó a los socialistas a sumarse a la aprobación de leyes útiles y dejarse de jeribeques, vocablo marianista que don Mariano aún no ha utilizado pero debería.

Pero el intercambio con Pablo Iglesias fue el que deparó los mejores minutos de esgrima dialéctica. El líder de Podemos se había preparado la intervención con puntería: cualquier día se ponen a trabajar y desgastan al Gobierno. Podría decirse que don Pablo ayer sí llenó la chaqueta, recurriendo al cinegético episodio del ministro Bermejo como antecedente nítido de la colusión de poderes que ahora denuncian los fiscales. Iglesias citó el reproche de Rajoy entonces. «Tenía usted razón y Bermejo dimitió». El argumento estaba bien afinado e hizo diana en su adversario, cuyo talento para la esquiva irónica en todo caso se mantiene en forma: «Hace bien en citarme, y si lo hiciera más a menudo mejoraría mucho». Iglesias le había espetado que presentará la moción de censura no por discrepancia ideológica sino por parasitismo institucional. Y entonces Rajoy sacó el as: leyó el fragmento del programa electoral de Podemos en que reclama a los jueces del tiempo nuevo «compromiso político con el gobierno del cambio». Le devolvía el golpe en el enterradísimo culo de Montesquieu, y la grada de animación pepera, necesitada de moral, ovacionó al jefe durante más tiempo del recomendado en todos los manuales de gregarismo.

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11 mayo, 2017 · 20:06

Absteneos, esclavos

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El abstencionista que no se queje.

De la agonía de Francia en brazos del nazismo a Chaves Nogales le admiró la sencillez del proceso, que fue de muerte natural. “Un pueblo puede caer en la esclavitud sin que el autobús haya dejado de pasar por la esquina a la hora exacta, sin que se interrumpan los teléfonos, sin que los trenes se retrasen ni los periódicos dejen de publicar una edición”. Los teléfonos sobre todo: una caída de Whatsapp suficientemente prolongada causaría un levantamiento popular que las condiciones laborales del becario de un chef no logrará nunca. La rebelión de las masas no la desata la igualdad abstracta sino la incomodidad física generalizada. Venezuela hoy, por ejemplo, tras casi dos décadas de obvio despotismo.

Que los europeos del siglo XXI, desmemoriados por la absorbente juguetería electrónica, repitan el suicidio del XX solo depende de que siga consolidándose en ellos “la falta de imaginación colectiva” que ya adujo Chaves en 1940. La imaginación no es la facultad cursi del 68 sino un deber cívico, casi una premisa del sufragio. Alguien sin ilustración para figurarse distopías totalitarias no debería acercarse a una urna, y sin embargo todos necesitamos que se acerque. A media tarde de ayer, la participación resultaba ridículamente baja tratándose de unas elecciones que decidían el futuro del continente. El francés medio sesteaba en casa, pulsando F5, esperando la emoción del peligro que moviera su culo hasta el colegio electoral. Una dictadura sentimental le lleva a confundir la democracia con Eurovisión. El abstencionista a menudo se juzga superior al vulgo engañado por un sistema que no le representa, pero solo es otro esclavo mudo de la corriente mayoritaria. No es el elegante escéptico que se cree sino otro yonqui de la pureza, otro marginal tirado en la acera de una vieja ideología. Como si el juego no consistiera en votar el mal menor.

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8 mayo, 2017 · 13:24

Lo que queda de ETA

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Intelectuales no parecen.

De su arsenal más mortífero nunca se desprenderá ETA por dos razones. La primera porque no se trata de armamento material sino espiritual, es decir, de las ideas que inspiraron sus series de asesinatos. Unas ideas -el nacionalismo y el comunismo- que se han revelado demasiado eficaces para fomentar el crimen masivo -y después justificarlo- como para que sigamos creyendo que no son intrínsecamente perversas. El nacionalismo es la guerra, sentenció Mitterrand, y el terrorismo tan sólo es la modalidad cobarde y low cost de la guerra. El comunismo, por su parte, santifica el robo, pero como la gente se resiste a que le roben lo que es suyo, al final hay que matarla para quitárselo, como tiene muy bien explicado Federico Jiménez Losantos.

ETA hacía muy bien lo propio del nacionalismo y del comunismo. Pero no puede entregar su ideología por una segunda razón: porque nadie se lo ha pedido. Y no se lo piden porque la suya es, con coquetas gradaciones, la misma necrófila ideología que aún profesan demasiados. Si la derrota de ETA no sirve para echar una gruesa palada de tierra sobre sus pretextos teóricos, que se resisten a morir, habremos perdido una oportunidad histórica para secar la fuente profunda y recurrente del terror.

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11 abril, 2017 · 19:52