
Fui a ver Michael, que no versa sobre la mayor estrella pop de todos los tiempos sino sobre su padre, un minucioso explotador infantil llamado Joseph Jackson. La película dedica la mayor parte de su metraje a insistir en la vesánica codicia de Joseph, que al parecer no engendró cinco hijos sino una empresa a la que llamó The Jackson 5. La reducida porción de fotogramas que no protagoniza Joseph martirizando a sus hijos la ocupan los bailes de Michael, que es la decisión más sabia y menos arriesgada que puede tomar un director de cine. El biopic termina prometiendo una segunda parte, y tenemos derecho a sospechar que ese sí tratará al fin sobre Michael Jackson.






