Hay que repensarlo todo

Nos contaron que la izquierda era la orilla del idealismo y la derecha el abrevadero del materialismo, pero España 2021 solo es un paraíso para pícaros de izquierdas y para ascetas de derechas. En nuestra opinión pública calcificada rige aún aquel tópico escolar por el que el españolito se hacía de izquierdas por la conciencia de clase y la justicia social -valga el oxímoron-, mientras que el derechista aspiraba a pagar pocos impuestos y a retener el poder para blindar sus privilegios. Hoy, cualquier observador que haya decidido limpiarse la cal de la sesera descubrirá una izquierda establecida consagrada a la rapiña del Estado por el tiempo que le dejen y una derecha emergente volcada sobre batallitas simbólicas mientras toda expectativa de poder real se le escurre entre las manos.

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2 marzo, 2021 · 14:14

Pedro I de Estocolmo

Cuentan que fue un pueblo ardiente que corría delante de los toros o los mataba con un trapo, una espada y dos cojones. Pero se odió tanto a sí mismo que hoy es un pueblo gélido, silente, sueco, que solo se permite un paréntesis de alborozo norcoreano cuando su presidente esboza un mohín de disgusto hacia su vicepresidente.

-¿Lo habéis visto, españoles? Ha torcido el gesto. Lo ha torcido, yo lo he visto. ¡La ruptura con Iglesias está más cerca!

Y en este comentario de comadrona maltratada que ama a su maltratador se resume la opinión publicada del país. El sanchismo es un patriarcado tan subliminalmente asumido que ya todos nos conducimos como víctimas marcadas a cintazos, suspirando por la leve caricia del humo de otra bomba de Iván Ivánovich para correr a los brazos nervudos de nuestro galán. De acuerdo, nos miente a la cara, nos chulea el bolsillo, hemos muerto de covid como muy pocos, nos arruinamos mejor que nadie. ¡Pero su progresismo es tan apuesto! Qué astucia, qué manejo del puñal, nada le altera, ni centenares de muertos al día ni un ERE en El Corte Inglés ni los pelos del moño en el Código Penal ni la calle en llamas. ¡Qué hombre! Y que no se queje la oposición: nuestro presidente afirma que en España los conservadores también tienen cabida. ¡Si incluso al tercer día condenó la violencia! ¿Qué más se puede pedir?

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1 marzo, 2021 · 9:59

Conspirando contra Pablo

Si tiene razón Madariaga, el español contempla la política como una obra de teatro -hoy escribiría como una serie de Netflix-, mero espectador de protagonismos, antagonismos y giros dramáticos que no le interpelan directamente si no es para aplaudir o abuchear, cuando no para devolverlo a su natural estado de indiferencia. Eso explica que Franco muriera en cama, que el 23-F lo pararan las élites, las mismas que habían tejido la Transición de la ley a la ley, y que el personal solo saliera a manifestarse contra los golpistas cuando sus élites le garantizaron que exhibir pancartas no comportaba coste personal alguno. Puede que esta lanar condición no hable muy bien del coraje de una sociedad civil cuyo activismo más fogoso hoy quizá se reserve al youtuber andorrano, pero a cambio tenemos otras cosas. No somos gente violenta, por ejemplo, descontando los brotes hormonales de criaturas con tara, tradicionalmente niños de papá vasco o catalán.

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25 febrero, 2021 · 10:13

A qué teme el centroderecha

Somos el miedo que negamos tener. Y solo cuando lo reconocemos nos ponemos en disposición de superarlo. Es decir, de superarnos. No se asuste, no estoy leyendo lo último de Paulo Coelho: me he propuesto -o proponido, por decirlo en alemán oriental- abordar la famosa refundación del centroderecha de la que usted me habla.

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23 febrero, 2021 · 10:06

Hásel cuesta un ojo de la cara

En una sociedad libre el jarabe democrático mana exactamente de la punta de la porra de un antidisturbios. Es algo que aprendimos todos, pero es preciso recordarlo desde que Podemos accedió a la oposición y después al poder. En mi sociedad ideal, naturalmente, ni hay antidisturbios con porra ni hay antifascistas de adoquín -ni tampoco peritos de seguros, si a eso vamos-, pero en presencia de los segundos solo cabe agradecer la labor de los primeros. Nos pasa como a Ian McEwan cuando le preguntaron cómo un escritor de su talla podía apoyar la guerra de Irak de George W. Bush: «Yo sería pacifista si todo el mundo fuera pacifista», contestó.

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22 febrero, 2021 · 10:00

Del ibuprofeno a la vaselina

El nacionalismo es la inflamación patológica de una conciencia nacional herida, escribió Isaiah Berlin. No escribió que esa herida podía ser imaginaria, y no imaginó que además podía ser autoinfligida. Es el caso de Cataluña, empeñada en dañarse a sí misma en cada convocatoria electoral como esos adolescentes que presumen de muñecas lesionadas en Instagram. La enfermedad catalana es autoinmune, de tal manera que se defiende del dolor que ella misma se inflige multiplicando el número de agresiones, o de votos. El mecanismo fue observado con interés por el matasanos de Moncloa, que resolvió pronto el tratamiento: ibuprofeno según Borrell, vaselina según García-Page. Ahora la fístula del caganer separatista tiene el tamaño de un acueducto por donde se deshidrata el Estado. La última gota será el referéndum.

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16 febrero, 2021 · 11:35

En defensa de Pablo Iglesias

Aunque me pagan por dar mi opinión, hoy debo darles a ustedes una información. Estoy en disposición de informarles de que el Gobierno es una pesadilla y de que la oposición es un desastre. No se trata de un juicio caliente sino de una gélida constatación. Esta clase de generalizaciones antipolíticas a menudo emboscan la cobardía o la pereza mental del opinador, pero ya no le quedan a uno fuerzas para ponerse a escrutar santas excepciones a la causa general. Solo se me ocurre un nombre que no ha decepcionado a nadie que se hubiese parado a analizar con honestidad su origen, su método y su mensaje: Pablo Iglesias.

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15 febrero, 2021 · 11:27

¿Cataluña?

Hay estados fallidos y hay autonomías fallidas, pero solo Cataluña es las dos cosas a la vez. Quiso ser estado y nunca pudo. Pudo ser autonomía y no ha querido. Ahora es una balsa de piedra cargada de locos flotando a la deriva, tripulada a pachas por la corrupción y el fanatismo. Para cubrirse, los corruptos fabricaron fanáticos. Tratando de salvar la hacienda entregaron la razón, y ahora no tienen ni riqueza ni inteligencia para volver a crearla. Cataluña es un ejército desarmado de napoleones manicomiales incapaces de distinguir la épica del ridículo, la libertad del sometimiento, la belleza de la deformidad, el talento de la subvención y el arte de la omertá.

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9 febrero, 2021 · 10:15