
No habían transcurrido cinco minutos cuando Pedro Sánchez, el avestruz de Adamuz, antes galgo de Paiporta, deslizó su primera mentira de la mañana. «Nada aliviará el dolor de las víctimas…». Hombre, presidente. Hay una cosa que ayudaría si nos atenemos a lo que declaran las propias víctimas que se personaron en el tribunal que investiga el accidente para exigir responsabilidades: la dimisión de su ministro de Transportes. Eso para empezar. Y de ahí para arriba.













