
Desde este martes el hermano del actual presidente del Gobierno debe ser llamado delincuente. Y no por haber compuesto La danza de las chirimoyas, delito musical del que ha salido finalmente tan absuelto como del tráfico de influencias, sino por cooperación necesaria en un delito de prevaricación administrativa: fue el primer beneficiario de la creación y concesión a dedo de una plaza pagada con los impuestos del contribuyente. Tres magistrados han decidido la extinción de la presunción de inocencia de David Sánchez Pérez-Castejón: es un prevaricador condenado a cumplir una pena de nueve años de inhabilitación.













