Posesión en Washington

donald-trump_opt

El presidente, haciendo política.

Todos intuimos que la toma de posesión de Trump resulta especialmente posesiva. Pese a que tomar posesión parece un sintagma redundante al estilo de comer comida, si alguien puede tomar y poseer sin empacharse es DT, que hoy realiza el prodigio de consumar la gran hipérbole: presidir Estados Unidos. Si las lágrimas de Chuck Norris curan el cáncer -lástima que no haya llorado nunca-, ¿por qué Donald no iba a ser capaz ahora de revertir la globalización sin dejar de tuitear?

A Trump sus votantes le han encomendado una tarea mitológica porque él mismo se ha presentado como un Hércules. Lo ha advertido Hughes: en Trump hay algo de avatar de Hulk Hogan, una agresividad más paródica que real. Su advenimiento inaugura una edad en que la respetable frontera entre farsa televisiva y política imperial se vuelve porosa, de modo que los críticos de televisión a partir de ahora están tan legitimados para enjuiciar a Trump como los analistas geopolíticos. Como el efecto de la porosidad es por definición bidireccional, el lenguaje de la telerrealidad modelará la realidad misma, pero también el ojo crítico terminará acostumbrándose a descontar los esteroides retóricos de las posturitas del presidente-forzudo. El trumpismo no es un fascismo, ni siquiera es de derechas: no es mucho más que la apoteosis del zasca. Por eso causan cierta lástima los nostálgicos de los buenos viejos tiempos, largamente confinados en las catacumbas de la incorrección política, a cuyo cándido corazón hoy llega el calor de la revancha viendo al astuto Donald ceñir la corona. La suya es la euforia del feo que cree haber ligado con la bella puta contratada por unos amigos piadosos.

Leer más…

1 comentario

20 enero, 2017 · 10:54

Corre, Patxi, corre

14829544798398

“Mira, mejor ya voy yo”.

No discuto que el populismo haya contaminado el lenguaje político, con sus empoderamientos y sus oligarquías. Pero su efecto alcanza mayormente al patio mediático. La escuela política realmente influyente es la marianista, y en ella se forman a diario y de incógnito los ambiciosos de España para titularse en maquiavelismo tranquilo. El marianismo es un movimiento afásico que no acuña términos felices ni marcos conceptuales de debate, pero cuyo influjo sobre la estrategia partidista resulta ya abusivo. Así como hay escritores para escritores, don Mariano es un político para políticos, más que para el gran público. Lo prueban los candidatos al trono de Ferraz que hasta la fecha, con el partido acechado por la descomposición y la disidencia royendo a su competidor, han imitado la técnica marianista de la dilación con el escrúpulo del buen alumno.

Leer más…

El bueno (Gallardón), el feo (juez De la Mata) y el malo (padre de Nadia) en La Linterna de COPE

1 comentario

16 enero, 2017 · 12:35

Profeta en Sevilla

Football Soccer - Sevilla v Real Madrid - Spanish La Liga Santander

Él lo da, él lo quita.

La trilogía sevillana del Madrid no resultará finalmente tan traumática para los blancos como se preveía. Los traumas retroceden ante la sonrisa de Zidane como los vampiros ante el agua bendita o la justicia ante los Pujol. Pero si no caben más argumentos que los esotéricos para explicar el empate en el Pizjuán que selló la clasificación copera y abrochó el lujoso récord, no hace falta desviarse de la estricta razón para argumentar la superioridad de los de Zidane en la ida, cuando zanjó la eliminatoria. El tipo es tan asquerosamente elegante que concedió mayores merecimientos a los de Sampaoli antes de concluir, computando los 180 minutos, que el pase de su equipo era lo «lógico». Que sigan insistiendo en su chiripa: como buen francés él es un cartesiano que piensa luego entrena y que practica la duda metódica de la rotación.

Se antoja una cifra bíblica: 40. Tantos como los años que duró el éxodo de Israel por el desierto, fiado del cayado de Moisés como el madridista se fía de la flor de Zidane cada vez que repite el prodigio. Si 40 partidos sin perder no son suficientes para refutar la fe de los necios en la suerte, tampoco servirán 80. Casi mejor que hoy gane el Sevilla para dejar la cifra en redonda y para que el sindicato de botánicos cabalistas encuentre por fin el descanso.

Leer más…

Deja un comentario

16 enero, 2017 · 12:30

Aznar y los campeadores

587776a0027f7

Los campeadores.

Hay un hastío en la paz que justifica las ansias de batalla. Hesíodo creía que los hombres se mataban entre sí cada vez que la madre Gea se sentía demasiado poblada: la guerra como dieta de enero de la Tierra. Los mitógrafos de hoy trabajan en los medios, y tras un par de años de bulimia electorera padecen ya el síndrome de abstinencia de la estabilidad, que es un coñazo. A la desesperada huronean disidencias y cuando las encuentran las miman para que ningún partido se quede sin su crisis, a cuyos minuciosos relatos contribuyen los propios políticos con el antiguo entusiasmo de Caín. Era el PP el único a salvo de titulares agónicos desde el restablecimiento de la pax mariana, cuyo blasón debería representar a un gran oso celta abrazando a todos sus opositores en un ancho regazo socialdemócrata. La fuerza constrictora de ese abrazo se mide además por el estallido de la burbuja de los politólogos, quienes con tanta regularidad como alegría nos entregaban sus irisados pronósticos. Ya no hay pactómetros ni sondeos de voto ni fraseología de campus complutense. Hay que hacer algo o moriremos de aburrimiento contando cómo cuatro partidos españoles dirimen civilizadamente sus diferencias en las instituciones y ejercitan la responsabilidad en la negociación multipartita de propuestas de ley.

De semejante infierno ha venido Aznar a rescatar a la prensa. Aznar es oro mediático: con él vivía la derecha más orgullosa y contra él fluía más libre el odio de la izquierda, pues hay que ser muy retorcido para odiar a don Mariano. Aznar funciona muy bien como supervillano y al mismo tiempo se le invoca como al Cid en Valencia: flamígero y restaurador. Que la liquidez ideológica del marianismo acabaría despertando la nostalgia del absoluto aznarista podíamos preverlo; a lo que no nos acostumbramos es a la falta de memoria del personal, empezando por la del mismo Aznar, que ya no recuerda sus cesiones al nacionalismo, sus viajes al centro y su perfecta asunción de la moral pública del felipismo, aborto incluido. Y nosotros le entendemos, porque gobernar un país grande y diverso es difícil. Pero lo cierto, atendiendo a su ejecutoria y no a su caricatura, es que el pedigrí derechista de Aznar es tan genuino como el tono azabache de su pelazo.

Leer más…

Deja un comentario

13 enero, 2017 · 18:17

¿Militante o reliquia?

SANTANDER, PTE PP MARIANO RAJOY

Misa laica.

Informa Hacienda de que no llegan a 100.000 los españoles que declaran cuota de militancia a un partido. Sabíamos lo que cuesta confesarle a Montoro nuestro dinero, pero no que costase tanto confesarle nuestras ideas. Y eso que militar desgrava. La noticia se ha recibido con modesto escándalo, sobre todo porque al PP le gusta presumir de sus 860.000 militantes como seres realmente existentes (pago luego existo: lo demás es simpatizar). Pero lo que a mí me escandaliza es que 95.000 compatriotas sigan dispuestos a pagar por un carné en un país que lidera con el mejor espíritu olímpico todas las disciplinas de la piratería digital. Si se trata de medrar al amparo de la sigla, hay muchas bocas piando por el reparto y demasiada dignidad por enterrar. Si se trata de implicarse en las emociones de la política, cabe proyectar la misma afición sobre los absorbentes dramas de HBO o Netflix, aunque reconozco que la rivalidad Soraya-Cospedal empieza a competir seriamente con el maquiavelismo Underwood.

Leer más…

Deja un comentario

9 enero, 2017 · 18:57

El Madrid H

14838149009667

¿Flor o jardín francés?

Para el año que empieza quizá debamos proponernos entre todos ganar en credulidad. Podríamos empezar por creer que hubo épocas peores que la nuestra, que el capitalismo global sacó de la pobreza a 1.200 millones de personas entre 1990 y 2000 o que Francisco Franco está muerto. Pero si estos hechos nos suponen aún un esfuerzo crediticio demasiado ambicioso, podríamos empezar por decir que el Real Madrid sabe jugar al fútbol. Que hay momentos en que sus jugadores se pasan el balón con notable solvencia y no poco sentido. Que hay eliminatorias que se superan sin recurrir a más bolas calientes que las que guardan los calzoncillos de sus futbolistas. O que, inexplicablemente, el árbitro no intervino en alguno de los 39 partidos seguidos que los de Zidane llevan sin perder.

El camino de la ascesis no está al alcance de todas las voluntades. Pero si seguimos ascendiendo por la escala de la fe, llegaremos a afirmar que Zidane es un entrenador al que ha sonreído la fortuna, sí, pero también la lección táctica, la psicología de vestuario y el control del mensaje. Cosas que te devuelven la sonrisa cuando tú les sonríes primero, con humilde insistencia. Cuando la última costra de la sospecha se desprenda de nuestro espíritu llegaremos a la verdad final, esa que expone en números redondos que el liderazgo del marsellés ha logrado cuajar un equipo solidario y competitivo en un año de trabajo. Tiene una gran idea llamada Casemiro, desarrollada por las inteligencias de Kroos y Modric, y en las bandas dos intuiciones de peligro que transportan infatigablemente Marcelo y Carvajal. Esa constelación de cinco estrellas dibuja la H que articula el esqueleto del Madrid de Zidane, llenado con carne de central comprometido y alma de delantero inspirado. El día siempre es el D, la hora siempre es la H: presión alta, zaga adelantada y soltamos la bomba. Bomba H.

Leer más…

Deja un comentario

8 enero, 2017 · 12:56

La burbuja de la sospecha

1479308638_931299_1479308947_noticia_normal.jpg

“¡Ellos sí dicen las cosas como son!”

La próxima burbuja que estallará en España, y en cualquier lugar con wifi, no será la del ladrillo sino la de la sospecha. Cuando el pastor del Lacio veía el relámpago y oía el trueno, sabía que Júpiter se había enfadado. Cuando el aborigen digital lee que ha bajado el paro, que la inmigración beneficia a la economía o que a una presentadora le gustan los escotes, su alma rústica pero taimada de aldeano global deduce pronto que el Gobierno miente, que los bárbaros vienen a robarle la identidad y que los directivos de televisión chulean a doncellas sin conciencia de género. A este estadio en que la pregunta de Groucho -“¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?”- ha dejado de ser un chiste lo llaman posverdad, que no es más que la rehabilitación general de los prejuicios. Pero la fe en la posverdad necesita primero de la sospecha preventiva, especialmente sensible a la voz institucional, al oprobioso agente del establishment. Ockham metido a tuitero no necesitaría una navaja sino una motosierra.

Que nuestro cerebro ve lo que quiere ver y no lo que tiene delante ya no es una novedad científica, pero el 2016 la ha elevado a novedad política. Para este año se prevé que los pulmones cibernéticos que inflan la burbuja de la sospecha sigan soplando. Hoy no creemos en la libertad, pese a que nunca nos ofrecieron más opciones; ni en la prosperidad, pese a que ninguna generación disfrutó de tantos bienes; ni en la paz, pese a que jamás vivimos más seguros. No es libre ningún periodista, porque todos reciben la consigna que condiciona su empleo. No es honrado ningún político, porque protege su interés de casta, vieja o nueva. Un autor de éxito no puede serlo de mérito. Nuestra sociedad al completo es un teatro de marionetas. ¿Quién maneja los hilos? Escoja usted al candidato que más sospechas le infunda: Cebrián, Soros, el neoliberalismo, Florentino, Bilderberg, Madrit, el mundialismo, el Ibex, el franquismo latente, algún italiano, la socialdemocracia, el heteropatriarcado, la masonería, el 78, los buenos viejos tiempos, la profesora y la indiscutible manía que le tiene al niño. Hasta la ANC confía más en la magia de Melchor que en la eficacia del Procés.

Leer más…

El bueno (la ONG de Pontejos), el feo (la alcaldesa de Vic) y el malo (Trillo) de esta semana en La Linterna de COPE

Deja un comentario

6 enero, 2017 · 11:29

Ablación textil

vestido-cristina-pedroche-campanadas_986311409_119569523_667x1189

¡A la hoguera!

Hay que estar loco para ser varón y ponerse a opinar sobre el vestido de Pedroche. Pero quizá sea posible opinar sobre lo que opinan otras mujeres. Entre ellas, las activistas de género exoneran a Pedroche de su propia coquetería y culpan a los directivos de Antena 3 del delito de afán de lucro. El argumento incurre en el mismo paternalismo que combate. Presuponiendo que doña Cristina no decide por sí misma, las feministas dan la razón a los machistas. La mujer no es autónoma. No se liberará mientras no renuncie a toda estrategia textil de sexualización. Están a dos nocheviejas de proponer el saco de arpillera como uniforme de vanguardia ideológica.

Desde la viril lejanía uno asiste confuso al empeño feminista por rescatar a las mujeres de su propia feminidad. Arrancar de ellas el deseo de gustar es otro modo de estigmatizar el cuerpo femenino, sermoneándolas con la rendición a los estereotipos publicitarios como antaño amenazaban su desinhibición con las llamas del infierno. Róbale a una mujer la facultad de seducir y seguirá siendo una mujer, pero una mujer atracada. El sexismo es peligroso, pero la ablación indumentaria es un crimen.

Leer más…

Deja un comentario

2 enero, 2017 · 13:40