
El presidente que impulsó el Plan de Acción por la Democracia para luchar contra la desinformación que informaba de los problemas judiciales de su esposa se aferra ahora a la paranoia trumpista del deep state. La noticia no está en la afición de Pedro Sánchez al plagio, cosa bien sabida en la Universidad Camilo José Cela, ni tampoco en la obvia semejanza entre un autócrata vocacional (presuntamente) de derechas y un autócrata vocacional (presuntamente) de izquierdas. La noticia está en que, al plagiar esta tesis, el único político europeo contrario a la noción misma de alternancia democrática empieza a hacerse a la idea de su desalojo. Pero antes quiere fabricarse un epitafio de leyenda.













