
El primer ensayo de coalición PP-Vox se pone a prueba en las listas al Senado. Según me confirmó Feijóo este martes en Cope, se ha entablado un diálogo discreto -casi clandestino- entre las direcciones de ambos partidos para alcanzar una fórmula conjunta que les permita competir con el agrupamiento de toda la izquierda. Y no es que Génova y Ferraz hayan contraído una súbita pasión por el cementerio al que envían sus elefantes con más trienios de servicio a la sigla; es que entre las atribuciones que aún conserva el camposanto de proboscídeos senatoriales se encuentra la renovación del Tribunal Constitucional. Si el pumpidismo se perpetúa más allá del desalojo de Pedro de Moncloa, el programa del futuro gobierno quedará sometido al sabotaje sistemático.













