Archivo de la etiqueta: beatería nacionalista

Bostezos en Cortes, timba en Moncloa

15827227855818

El jugador.

Sesión asténica en el Congreso, pero no todavía por la penetración del coronavirus -veremos si se atreve a entrar en determinados diputados- sino porque la atención quedaba reservada para otro momento y para otro lugar: por la tarde y en Moncloa, donde arrancaría la Mesa de los Pantalones Bajados entre el Gobierno y los autores del golpe en Cataluña. Si de esta timba o strip póker no saca Sánchez el voto favorable de ERC a la senda del déficit, preámbulo de los Presupuestos, la próxima reunión se celebrará ya en una celda de Lledoners, que es donde se toman hoy las decisiones en España, para qué seguir disimulando. En los pasillos Rufián se hacía el interesante cuando le preguntaban por el sentido de su voto: que no lo tienen decidido todavía, que ERC es un partido asambleario y debate mucho las cosas y hasta los tuits. Su gesto es el del gatazo indepe jugando con el ratoncillo socialista.

Leer más…

Deja un comentario

26 febrero, 2020 · 16:16

Lecciones para el celibato ajeno

15825634310397

De risas entre bambalinas.

La ideología del PP es como el celibato de los curas: quienes más acaloradamente lo cuestionan son quienes jamás se plantearían abrazarlo. Con Cs ocurre lo mismo solo que peor, porque una parte lo ve siempre demasiado de derechas y la otra parte lo ve siempre demasiado de izquierdas, y al final no lo votan ni los viejos exquisitos ni los nuevos conservadores, razón que explica su centrismo incurable tanto como su pobre expectativa en la España bipolar. La educación política del español ha consistido en oír que el fascismo es Aznar, luego Rajoy, luego Rivera, luego Casado, y cuando llega Abascal el término está tan gastado que Pablo Iglesias, el nieto de Manuel, admirador de los “logros sociales” del Caudillo, tiene que ir por ahí diciendo “ultraultraderecha” después de echarse unas risas de extranjis con Espinosa de los Monteros.

Leer más…

Deja un comentario

25 febrero, 2020 · 10:08

Brexit, licor nacional

15804808934872

Nacionalista.

Hablar del Brexit, diría Galbraith, es como mearse encima: uno nota el calor, pero nadie más se da cuenta. Y sin embargo el Brexit somos todos. Aquel referéndum inauguró una época de la política occidental, todos viajamos en esa desgajada balsa de piedra a lo Saramago. El cóctel de globalización económica, manipulación algorítmica y nostalgia nacional es la bebida más embriagadora de nuestro tiempo, aunque cada país lo sirve según sus usos y costumbres.

Leer más…

Deja un comentario

2 febrero, 2020 · 23:20

La profecía del Rey

15785042808262

‘Memento mori’.

El jefe nominal de la CoPro (Coalición Progresista) ha prometido el cargo sin crucifijo, lo que para los coprófagos de tertulia significará el ingreso al fin de España en la edad ilustrada. Los habitantes de las cavernas tendremos ahora que esforzarnos por acostumbrar los ojos a la súbita irradiación de la luz tras décadas de oscurantismo. Salimos de la cueva del 78 por la platónica senda que ha abierto el jefe real de la CoPro, nuestro Sócrates de Alcampo y vicepresidente, si no de España, como mínimo de los Països Catalans, Euskal Herria, Teruel y el término municipal de Marinaleda. Claro que cuando estuvo con el Rey no le regaló un ejemplar de los Diálogos sino una serie de dragones, en la fatua creencia de que la dinastía que saqueó Roma y edificó Versalles aún necesita efectos especiales para comprender la naturaleza del poder.

Leer más…

Deja un comentario

8 enero, 2020 · 19:16

Apocalipsis paleto

15744346225229.jpg

Aldea.

España se ha llenado de paletos. Asistimos a la apoteosis cateta y proclamamos el dogma de la inmaculada concepción de tu terruño, que ya tenía hacienda propia y comisarios lingüísticos vigilando patios cuando desembarcaron los putos fenicios. La izquierda plurinacional y la derecha imperial se postran ante el nuevo ídolo, sea una virgen muy rezada por Isabel de Trastámara o un fetiche tallado por guanches en taparrabos o por astures que meaban al pie de un tejo, y el único partido que combatía el nacionalismo centrífugo sin caer en el centrípeto pena en el infierno, según se ha hecho aquí toda la vida con la herejía liberal. La antigua sede de la soberanía degenera hacia la yuxtaposición de terruñistas con boca de fraile y alma de banquero, sus manos en la masa anémica de un Estado narcotizado por el gorigori del santo progreso, tendido en el catre de San Jerónimo como una eslava de trata. A la ansiedad existencial que provoca la globalización se suma el repliegue identitario que fomenta la burbuja digital y esto, que ocurre en todo el mundo, en España lo empeora un diseño constitucional que puso en los nacionalistas la fe del cornudo y la llave del gobierno. Ahora, viendo a las amantes elevadas a legítimas, no hay comarca que no envidie el mismo trato. Y el epígono de Rinconete con ojeras que preside pero no gobierna trata de aguantar en Moncloa abrazando naciones como si fueran farolas. Cuando acabe su obra ya no va a hacer falta que el cantón de Cartagena declare la guerra al de Murcia porque la batalla irá por barrios, Chamberí contra Malasaña y así, por no hablar de Vallecas. Seremos como Javier Espinosa sin salir de casa. Así lo quiere el progreso desde que la unidad es un invento del fascismo y la Revolución Francesa fue hija de Franco. Quien por cierto escribió en su despedida: “Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la patria”. Pero la momia de Mingorrubio, pese a echárselas de centralista, no nos dejó dicho cómo casar la exaltación de lo múltiple con el mantenimiento de la fortaleza de la etcétera.

Leer más…

Deja un comentario

24 noviembre, 2019 · 23:05

Si te preocupa Vox, entonces

15740995132390.jpg

Militancia.

Si te preocupa Vox, lo primero que tienes que hacer es respetar a sus votantes. Ahorrarte esa estúpida superioridad moral que solo añade entusiasmo a su militancia, forjada en el orgullo de catacumba. La marginación da combustible al populismo, y el sentido de pertenencia a una España ridiculizada opera en el voxero como antaño la conciencia de barriada en el obrero. Sobre nacionalista y confesional, Vox es una causa identitaria cuyo éxito depende del vínculo no mediatizado entre el líder y su grey, y esa identificación emocional se aviva en la persecución y languidece en el argumento.

Si te preocupa Vox, deja de llamar fascistas a sus votantes, porque no lo son en absoluto, pero sobre todo porque esa palabra ya no significa nada, ya solo produce una furiosa vanidad en el emisor y una indiferencia sonriente -cuando no jactancia- en el receptor. Vox aporta el calor de una identidad compacta a votantes demasiado enfadados para transigir con el arte de lo posible y demasiado inocentes para valorar la belleza de lo impuro. La virginidad política del voxero no es algo de lo que debas reírte, porque es entonces cuando se transmuta rápidamente en fanatismo. Vale más compartir la pedagogía de la experiencia. Es fácil, si eres de derechas, culpar a las autonomías, la inmigración o el feminismo de frustraciones propias pero ajenas a esas causas. Uno aprende que las autonomías existen porque España ya era plural en el medievo y no se vuelve plural en 1978 por instaurar las autonomías, que por lo demás soportan el gasto del bienestarismo y conceden refugio al madrileño o al andaluz temeroso del abrazo de Sánchez e Iglesias. Uno aprende que es mentira que los varones blancos heteros estén amenazados cuando trata a la primera mujer maltratada, y lo confirma cuando trata a la segunda. Uno advierte que Omar, el hacendoso jardinero de la urbanización de sus padres, puede un día ser apalizado por patriotas que del listado de apellidos árabes de Abascal dedujeron el permiso oficial a su xenofobia. Uno descubre que los partidos que gritan no gobiernan, que influyen solo mientras dura la novedad y que los que gobiernan deben traicionar sus viejos gritos porque para ese efecto civilizador se concibió el sistema. Uno acepta, en fin, que sus impuestos financien subvenciones de más a cambio de que reduzcan desigualdades que partirían la sociedad en tribus resentidas.

Leer más…

Deja un comentario

19 noviembre, 2019 · 10:16

De qué va el 10-N

FILE PHOTO: Spain's Socialist leader and acting Prime Minister Pedro Sanchez attends a rally to mark the kick off his campaign ahead of the general election in Seville

Expedientado.

Son las elecciones más estúpidas de la democracia porque jamás debieron haberse convocado. Nacen del capricho de un mediocre que a falta de dotes de persuasión se entrega al chantaje del votante con todos los resortes del Estado. O me dais más poder o aquí no gobierna nadie, dice el Expedientado. Que aún se ofrece como garante de desbloqueo, cuando lo único que garantiza desde que pasó de concejal a diputado es la parálisis y el timo. Engañó a Rubalcaba, a Susana, a Felipe, a Rajoy, a Rivera, a Iglesias, al PNV y a ERC, aunque a estos dos últimos les susurra que aguanten, que si todo sale bien tendrán su parte. Lo último es que no pactará una abstención con el PP, pero tampoco ha recuperado el sueño cuando piensa en la coalición con Podemos. Así que o se le inviste por sumisión o terceras elecciones. Este es el personaje. Alguien cuya palabra vale tanto como su doctorado pero dura menos que su idea de nación.

Ahora bien, el 10-N no solo es un plebiscito sobre Sánchez. Es también un pronunciamiento sobre el papel que el nacionalismo debe tener a partir de ahora en la gobernanza de España. El aliado de González y Aznar ha acabado incendiando Barcelona: los encapuchados son los hijos del pujolismo. Y cortan la retirada de cualquiera que amague con volver al autonomismo. La reacción del Estado a este espectáculo es escrutada por los portadores del mismo virus identitario en Euskadi, Navarra, Baleares, Valencia, Galicia y pronto Canarias. Si el inquilino de Moncloa sigue debiéndole el alquiler al separatismo, los años 20 de este siglo contemplarán la subasta gradual del Estado por autonomías y la inhumación definitiva de la Constitución. Spoiler balcánico: acaba mal.

Leer más…

Deja un comentario

3 noviembre, 2019 · 22:49

El señor de las moscas

15720084189510

Tótem y tabú.

Hemos dado a Franco tanto poder que desde su pijama de madera removido sigue decidiendo quién entra en la historia de España después de él. Sánchez, por ejemplo, ha necesitado cambiar sus huesos de sitio para que se le recuerde por algo. Y el próximo socialista que llegue al poder, que naturalmente será todavía más antifranquista que Sánchez -la primera Ley del Heroísmo Socialista establece que la intensidad de su lucha contra Franco es directamente proporcional al tiempo transcurrido desde la muerte del dictador-, deberá derribar la cruz de Cuelgamuros si quiere merecer su nota al pie en los anales de la democracia. Me dice Raúl del Pozo que quienes de verdad sufrieron el franquismo no tienen ninguna gana de acordarse, pero es que Raúl, como buen comunista, no pertenece a un mundo de farsantes solemnes que necesitan exhibir la utilidad de su impuntual ideología.

Respecto de Franco caben los cínicos y los creyentes. Entre los cínicos está el guionista electoral que programa un circo para tapar malos sondeos y comprueba satisfecho que a su toque de silbato todos los hijos freudianos de España se ponen a hacer cola para matar al padre o al abuelo, no vayan a decir. Entre los creyentes están los que se duelen como magdalenas de una profanación y los que creen que acaban de vencer por fin en la batalla del Ebro: la democracia les debe una por sus tuits sobre el Fin de la Anomalía. Qué espectáculo, oigan. Reinas del drama rojiazul, beatas y pasionarias unidas en un mismo caudal de llanto por ellas mismas. Prefiero la carcajada cínica de Iván Redondo dirigiendo el show desde el panel de mando.

Leer más…

Deja un comentario

27 octubre, 2019 · 21:43