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De qué va el 10-N

FILE PHOTO: Spain's Socialist leader and acting Prime Minister Pedro Sanchez attends a rally to mark the kick off his campaign ahead of the general election in Seville

Expedientado.

Son las elecciones más estúpidas de la democracia porque jamás debieron haberse convocado. Nacen del capricho de un mediocre que a falta de dotes de persuasión se entrega al chantaje del votante con todos los resortes del Estado. O me dais más poder o aquí no gobierna nadie, dice el Expedientado. Que aún se ofrece como garante de desbloqueo, cuando lo único que garantiza desde que pasó de concejal a diputado es la parálisis y el timo. Engañó a Rubalcaba, a Susana, a Felipe, a Rajoy, a Rivera, a Iglesias, al PNV y a ERC, aunque a estos dos últimos les susurra que aguanten, que si todo sale bien tendrán su parte. Lo último es que no pactará una abstención con el PP, pero tampoco ha recuperado el sueño cuando piensa en la coalición con Podemos. Así que o se le inviste por sumisión o terceras elecciones. Este es el personaje. Alguien cuya palabra vale tanto como su doctorado pero dura menos que su idea de nación.

Ahora bien, el 10-N no solo es un plebiscito sobre Sánchez. Es también un pronunciamiento sobre el papel que el nacionalismo debe tener a partir de ahora en la gobernanza de España. El aliado de González y Aznar ha acabado incendiando Barcelona: los encapuchados son los hijos del pujolismo. Y cortan la retirada de cualquiera que amague con volver al autonomismo. La reacción del Estado a este espectáculo es escrutada por los portadores del mismo virus identitario en Euskadi, Navarra, Baleares, Valencia, Galicia y pronto Canarias. Si el inquilino de Moncloa sigue debiéndole el alquiler al separatismo, los años 20 de este siglo contemplarán la subasta gradual del Estado por autonomías y la inhumación definitiva de la Constitución. Spoiler balcánico: acaba mal.

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3 noviembre, 2019 · 22:49

El señor de las moscas

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Tótem y tabú.

Hemos dado a Franco tanto poder que desde su pijama de madera removido sigue decidiendo quién entra en la historia de España después de él. Sánchez, por ejemplo, ha necesitado cambiar sus huesos de sitio para que se le recuerde por algo. Y el próximo socialista que llegue al poder, que naturalmente será todavía más antifranquista que Sánchez -la primera Ley del Heroísmo Socialista establece que la intensidad de su lucha contra Franco es directamente proporcional al tiempo transcurrido desde la muerte del dictador-, deberá derribar la cruz de Cuelgamuros si quiere merecer su nota al pie en los anales de la democracia. Me dice Raúl del Pozo que quienes de verdad sufrieron el franquismo no tienen ninguna gana de acordarse, pero es que Raúl, como buen comunista, no pertenece a un mundo de farsantes solemnes que necesitan exhibir la utilidad de su impuntual ideología.

Respecto de Franco caben los cínicos y los creyentes. Entre los cínicos está el guionista electoral que programa un circo para tapar malos sondeos y comprueba satisfecho que a su toque de silbato todos los hijos freudianos de España se ponen a hacer cola para matar al padre o al abuelo, no vayan a decir. Entre los creyentes están los que se duelen como magdalenas de una profanación y los que creen que acaban de vencer por fin en la batalla del Ebro: la democracia les debe una por sus tuits sobre el Fin de la Anomalía. Qué espectáculo, oigan. Reinas del drama rojiazul, beatas y pasionarias unidas en un mismo caudal de llanto por ellas mismas. Prefiero la carcajada cínica de Iván Redondo dirigiendo el show desde el panel de mando.

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27 octubre, 2019 · 21:43

El buen nacionalista

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Nacionalismo.

El buen nacionalista se asoma a la calle, aspira el hedor a plástico quemado y murmura: “Així no“. El buen nacionalista no entiende lo que está pasando: ellos son gente de paz. Lo han sido siempre, lo han demostrado una y otra vez. Su fuerza es la sonrisa, sonreían incluso a pesar de saberse un pueblo milenario oprimido por un Estado remoto, cerril y atrasado. Resultaba agotador andar reclamando en Madrid lo que les corresponde -el lugar que la Historia les adeuda- a los gobiernos de PSOE y de PP. Durante demasiado tiempo han sido la locomotora de esa ristra de vagones que a duras penas traquetea Ebro abajo, sin impulso propio, lastrado por inercias africanas. Pero un día eso se acabó. La hora de aligerar peso sonó en sus corazones. La Dinamarca del noreste peninsular debía marchar hacia su destino. Y el procés echó a andar sobre los ejemplares raíles del pacifismo. El mundo les miraba.

El buen nacionalista contempla los esqueletos calcinados de los vehículos, las imágenes virales de las palizas callejeras, el padre que pone a salvo a su bebé del avance de las llamas que rasgan la noche. Y murmura: “Així no“. No le sale otra cosa. Violencia y Cataluña son agua y aceite: una mezcla imposible. Seguramente la mayoría sean infiltrados. Y los demás serán chavales que están en la edad. Pero ojo, tampoco es excusa. Primero paciencia, luego independencia. No podemos hacerle el juego a los tribunales españoles justo ahora que Europa entera descubre sus reminiscencias franquistas. El fuego no ayuda a la causa. Las cosas arden y da pena. Quina tristesa.

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20 octubre, 2019 · 23:47
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Golpistas posmodernos.

Y el fallo confirmó las filtraciones, porque para eso son las filtraciones. Quien filtra persigue un efecto, generalmente político; en este caso, amortiguar la reacción del separatismo en víspera de unas elecciones inciertas. ¿Hasta dónde llegará la reacción? Serán jornadas de airadas protestas porque el Movimiento -la única mayúscula que se merece una ideología en España desde 1975- no puede reconocer que la sentencia es infinitamente menos dura de lo que podría haber sido. Y porque a ese tugurio aún no ha llegado el aguafiestas que encienda la luz y mande a los borrachos a casa antes de ponerse a barrer el suelo de la autonomía de serpentinas fascistoides. Aún puede estirarse la épica ebria de los irresponsables unos días más. Luego vendrá la resaca, pero que nadie se preocupe: será el mismo Estado que pretendieron quebrar el que garantice el ibuprofeno para todos.

Se llevarán los titulares los 13 años para Junqueras por un delito de sedición con malversación; los 12 de Romeva, Bassa y Turull; los 11 de Forcadell, los 10 de Forn y Rull o los nueve de los Jordis. Suenan contundentes y desde luego lo serían si los cumplieran. Pero -y aquí viene la clave de la sentencia- el Supremo ha desestimado la petición de la Fiscalía de que los condenados cumplieran al menos la mitad de su pena antes de poder beneficiarse del tercer grado.

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14 octubre, 2019 · 21:22

El forro de Andoni

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Españolazo.

El jefe del PNV es un señor con cara de honrado quesero que se llama Andoni y no se siente español. Es verdad que mirando su fotografía sería imposible convencer a un sueco de que Andoni no es un español arquetípico, consumado y sin remedio, como después de todo han sido los vascos durante siglos. Pero si la españolidad de Andoni residiera únicamente en su efigie, aún podría viajar a Turquía para disimularla a golpe de injerto; en realidad, el principal obstáculo a la hispanofobia de Andoni son sus ideas, que se traducen en fórmulas verbales de gran plasticidad: “Luego querrán que los vascos se sientan españoles. ¡Ni por el forro!”

Discursos como este requieren una exégesis cuidadosa. Un análisis precipitado concluiría que la retórica ortuzeña no se diferencia gran cosa del ruido de una motosierra o el mugido de un buey. Pero eso sería tanto como negarle al jefe del PNV un pensamiento político articulado, que lo tiene y de hondo arraigo. Andoni habla por ejemplo de “redil”, “perro del hortelano” y “cabreo vasco”, y en ese campo semántico de caserío cualquier etnógrafo reconocería las esencias más puras del ruralismo nacional. Pero cuando a continuación emprende un medido descenso al terreno de la sicalipsis y alude al forro de los cojones, el peneuvista delata una armonía profunda entre su militancia y su DNI. Al menos eso opinaba su paisano Unamuno cuando lamentaba el “cerebro cojonudo del español”, órgano que nadie puede escatimarle a nuestro Andoni, el hombre del forro.

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1 octubre, 2019 · 11:19

Lo que diga el PNV

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¿Ser vasco es ser del PNV?

Dicen que la quiebra del bipartidismo solo ha deparado incertidumbre. Que ya nadie sabe dónde acabará su voto. Que los partidos traman acuerdos inopinados con los escaños recibidos. Pero tales incógnitas son irrelevantes respecto de la certeza principal: aquí al final se hará lo que diga el PNV.

Hace años que España es un chiste de vascos convertido en realidad parlamentaria donde todos ejercemos de arrabal del mismo Bilbao. El lío poselectoral se reduce a despejar cada cuatro años esta duda: con quién gobierna España el PNV. Los nacionalistas vascos desvalijaron a Aznar, a Zapatero y a Rajoy; a Rajoy además lo liquidaron una semana después de saquearlo -saquearnos-, pero nadie les ha culpado por ello como nadie culpa a los escorpiones de picar a las ranas que les vadean los ríos. Aitor, Iñigo, Joseba o el que esté de guardia en el tinglado jesuítico cardan la lana y encima cosechan una babeante admiración en la prensa conservadora como en la progresista: en la primera porque no en vano el PNV se fundó bajo el lema Dios y leyes viejas, y en la segunda porque la izquierda hispanófoba no encontrará un área de exclusión de lo español tan exitosa como la implantada en Euskadi. Y si te pones minifalda roja y gualda en Rentería, será culpa tuya lo que te pase. Por ir provocando.

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6 junio, 2019 · 21:52

Danza Pedrette

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Góspel sanchista.

La mano arriba, cintura sola, da media vuelta, ¡danza Pedrette! Ya está aquí el verano, y un tema escala en todas las listas para acompañar nuestras barbacoas de chancla y sangría en la España eterna del acomodo al poder a cambio de una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente. La canta la izquierda, la canta el moderao, la canta el tertuliano con el tópico en la mano. Suena en bucle la danza Pedrette en la radiofórmula y la corean en la tele bailarinas mestizas, llegadas de todos los puntos de la España plurinacional, a las que llaman las pedrettes. Sus contoneos son castos, inequívocamente empoderados, pero lo que de ellas seduce es su sincronización coreana, el balanceo mental al compás que marca La Moncloa. ¡Baila como Iceta, hermano!

La danza Pedrette celebra que Pedro es amor, corazón electoral, Doñana para todos. ¿Quién puede resistirse? El hosco sanchismo de manual de resistencia murió el 28 de abril. Por obra y gracia del mismo porcentaje de voto que cosechó Rubalcaba cuando era un fracasado, nació el pedrettismo como una fe renovada, un góspel de gratitud a Sánchez por habernos salvado del Maligno, mítica criatura que habita el averno localizado en Colón, según los Iker Jiménez del pedrettismo.

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26 mayo, 2019 · 19:47

Pestífero lamedal

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“Si me necesitas ya sabes”.

Si una diputada parecida a Jane Austen se dispone a presidir el pleno, será fácil que todo lo que ocurra después resulte escandaloso. Pero si es el mismo Valle-Inclán el encargado de abrir la sesión constitutiva de las Cortes, ya nada de lo que venga luego debería sorprendernos. Con este magistral manejo de las expectativas -a la baja- arrancó la XIII Legislatura en un Parlamento feo, poco católico y demasiado sentimental. Y sin embargo Agustín Zamarrón, nombre del diputado socialista identificado con el padre del esperpento así en la barba como en el verbo, fue el parlamentario más exquisito de la mañana. Un caballero de otro tiempo que instaba a sus señorías a «dejar expedito el pasillo» en evitación de colas tan largas como «las del pan en época de carestía», y deliciosas apelaciones por el estilo. Nos quitamos el cráneo ante un diputado capaz de declarar que «se hiere al pueblo cuando se habla con simpleza».

El problema del pueblo es que ya no existe. Ahora hay tribus en liza, y lo que hiere a una tribu reconforta a otra. Lo expresó bien Meritxell Batet en su discurso inaugural: «Somos del pueblo, no somos el pueblo». Pero su voluntarioso llamamiento a la tolerancia vino precedido de una permisividad culpable ante el grotesco espectáculo de unas fórmulas de acatamiento humillantes para cualquier español que aprecie su democracia, contestadas con las pataletas patrioteras de los voxeros -un 155 acústico-, estratégicamente colocados en la chepa de Pedro Sánchez. Uno mira ese hemiciclo tomado por carlistas de todos los partidos, incluido el de Pisarello, que ya no sé cuál es, y no está seguro de que contenga más creyentes en el 78 que ateos o escépticos. Con esa yunta de bueyes y jabalíes mal puede arar recto la presidenta Batet. Más le vale olvidar los tacticismos electorales y suspender ya a los diputados presos o nunca empezará a revestirse de la mínima autoridad que pide el cargo. Que se fije en Marchena.

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22 mayo, 2019 · 10:04