Archivo de la etiqueta: beatería nacionalista

La fiesta de la banda

Por una vez en su vida Sánchez planteó la situación en sus justos términos: “¿Y cuáles son los planes de Esquerra?”, le espetó a Gaby Rufián, que lleva años en Madrid privando a un pueblo carlista de su tonto. Fue un centelleo de dignidad en las tinieblas del corazón presidencial, un eco moral rápidamente ahogado por la psicofonía que este hombre oye a todas horas en su cabeza: “No chistes a tu casero, insensato”. De modo que corrió de vuelta a la retórica diabética del reencuentro, por favor, Gabriel, os he sacado a los amigos, va, dadme un respiro.

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24 junio, 2021 · 9:06

Nuestra herencia por su alquiler

Todo apunta a que dejará Moncloa sin haber rozado la talla institucional que se exige al alcalde de una pedanía. Tras ensayar sin mucha convicción los sucesivos argumentos de la justicia como venganza y del egoísmo como magnanimidad, el nuevo truco de Pedro I el Autoindultado para justificar lo injustificable inaugura un entrañable retorno al clasicismo: la culpa es del PP. Porque a Rajoy le montaron dos referéndums y a él ninguno. «Y para evitar cabos sueltos, el tercero se lo estoy organizando yo», le faltó añadir.

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17 junio, 2021 · 12:33

El retorno de Puigdemont

Habla un juez. Uno importante.

-No sé si los periodistas os estáis dando cuenta de lo que viene. Estáis poniendo el foco en los indultos, y ciertamente es bochornoso que un Gobierno anule los efectos de la sentencia del juicio más importante de la democracia por pura supervivencia política. Pero lo peor es la reforma del delito de sedición.

-¿Por qué? 

-La propaganda de Moncloa dice que la impopularidad de los indultos y de abaratar la sedición es el precio que pagan por la audacia de querer cerrar heridas. No solo mienten, es que van a agravar la tensión en Cataluña hasta extremos que no imaginan. Por los indultados, pero sobre todo por los fugados.

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7 junio, 2021 · 13:11

El triunfo de la dama de las tabernas

Al católico Chesterton le gustaba la cerveza y le indignaba el puritanismo. Contra los ingenieros sociales de su tiempo, decididos a sacrificar la vida en el altar de la higiene, escribió La taberna errante, donde un capitán y un tabernero huyen con su barril de ron de la ley seca impuesta por lord Ivywood, político vegetariano que sueña con una Inglaterra abstemia, virtuosa, progresista.

Chesterton, que era anticapi, no reivindica las tabernas por razones económicas sino antropológicas: porque son el ámbito de la camaradería, ese cálido ideal que palpita en cualquier película de John Ford. La taberna es el lugar donde sucede la amistad, y a veces la pelea, y a veces la pelea que acaba en amistad. Es la sede de los vínculos comunitarios, el suelo ibérico de los afectos y de las discrepancias. La idea de Podemos nació en un bar, la de Ciudadanos en otro y la letra de la Constitución terminó de pulirse en un tercero. España sin bares no es España y Madrid cerrado no es Madrid. En la salud y en la enfermedad.

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5 mayo, 2021 · 20:19

El voto de Savater

Con la libertad que solo concede el dinero de generaciones de lectores, y con el coraje que solo se demuestra plantando cara no a fascistas de ficción sino a etarras de verdad, Fernando Savater anunció en El País que hoy votará a Isabel Díaz Ayuso. Las reacciones de los pordioseros mediáticos del sanchismo, incapaces de valerse ni de la opinión que alquilan a Ferraz ni del talento que nunca han tenido, carecen de interés. Lo interesante es analizar por qué nuestro intelectual más significado en la lucha contra el nacionalismo -de Franco al procés, pasando por ETA- declara su simpatía por aquella a la que se acusa de haber inventado nada menos que el nacionalismo madrileño. ¿Se ha vuelto nacionalista Savater o son sus críticos los que caen en la histeria de una analogía paranoide, dictada a pachas por la pereza y la venalidad desde la chepa nutricia de Moncloa? ¿Está naciendo otra nación a la orilla del Manzanares?

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4 mayo, 2021 · 10:44

Del ibuprofeno a la vaselina

El nacionalismo es la inflamación patológica de una conciencia nacional herida, escribió Isaiah Berlin. No escribió que esa herida podía ser imaginaria, y no imaginó que además podía ser autoinfligida. Es el caso de Cataluña, empeñada en dañarse a sí misma en cada convocatoria electoral como esos adolescentes que presumen de muñecas lesionadas en Instagram. La enfermedad catalana es autoinmune, de tal manera que se defiende del dolor que ella misma se inflige multiplicando el número de agresiones, o de votos. El mecanismo fue observado con interés por el matasanos de Moncloa, que resolvió pronto el tratamiento: ibuprofeno según Borrell, vaselina según García-Page. Ahora la fístula del caganer separatista tiene el tamaño de un acueducto por donde se deshidrata el Estado. La última gota será el referéndum.

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16 febrero, 2021 · 11:35

¿Cataluña?

Hay estados fallidos y hay autonomías fallidas, pero solo Cataluña es las dos cosas a la vez. Quiso ser estado y nunca pudo. Pudo ser autonomía y no ha querido. Ahora es una balsa de piedra cargada de locos flotando a la deriva, tripulada a pachas por la corrupción y el fanatismo. Para cubrirse, los corruptos fabricaron fanáticos. Tratando de salvar la hacienda entregaron la razón, y ahora no tienen ni riqueza ni inteligencia para volver a crearla. Cataluña es un ejército desarmado de napoleones manicomiales incapaces de distinguir la épica del ridículo, la libertad del sometimiento, la belleza de la deformidad, el talento de la subvención y el arte de la omertá.

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9 febrero, 2021 · 10:15

Sánchez se hace de derechas

Una amiga actriz me dijo el domingo que en su oficio no todos son de izquierdas, ni mucho menos. Que solo los que se pronuncian. De ser así, la gala de los Goya -si la hay- se presenta como el escenario idóneo para manifestar las abismales diferencias entre ser de izquierdas y ser sanchista. 

Sánchez llegó al poder prometiendo que derogaría la ley mordaza, que pararía los desahucios, que integraría a los inmigrantes y que publicaría los nombres de los beneficiarios de la amnistía fiscal. También prometió mucha transparencia y mucha regeneración; ahora la Audiencia Nacional tiene que obligarle a revelar los usos y abusos del Falcon -«¿De quién dependen los Killers, eh? Pues ya está»- y ha colocado en el erario a su mujer y a todos sus amigos, los que tenga, que por fortuna no son muchos. Si llega a ser un tipo simpático, el Estado se declara en bancarrota.

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24 noviembre, 2020 · 10:14