Archivo de la etiqueta: cultura pop

Algo sucede en Toledo

En 1793 la región campesina de la Vendée se hartó de las levas forzosas y de la presión fiscal impuesta desde París y se alzó contra el nuevo amo de Francia, que se revelaba más despótico que la monarquía: la Revolución. Los jacobinos desencadenaron el terror para sofocar la revuelta; qué vale la vida de los otros, se dijeron, cuando la nuestra encarna el galope de la historia. Más de cien mil contrarrevolucionarios fueron cancelados en nombre del progreso bajo técnicas especialmente brutales: ahogamientos masivos de niños, adolescentes violadas antes de ser descuartizadas, mujeres encerradas vivas en hornos para aprovechar su grasa corporal y el cuero flexible de su piel, curas martirizados con delectación. Aún hoy en los hijos de la Vendée palpita la memoria de aquel infierno.

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1 junio, 2021 · 10:19

Dinos, Diego, de quién eres

Todo vestidito de blanco, remataría un villancico sarcástico con su adicción. Pero lo que importa, a la vista de todas las identidades mendicantes que en la misma tarde del miércoles echaron a volar en círculos sobre el mito, es la pregunta. ¿A quién pertenece Maradona? ¿A los tertulianos deportivos? ¿A los comunistas? ¿A la indignación de los aliados feministas? ¿A la camorra? ¿Al nacionalismo peronista? A cualquiera menos a sus deudos, porque los dioses no tienen familia. A quien de ningún modo pertenecía Maradona era al irrelevante Diego Armando. Eso fue así desde muy pronto -«Prefiero la gloria a la plata», declaraba en Boca- y eso fue lo que lo mató, según estaba escrito.

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29 noviembre, 2020 · 21:28

La hoguera de las identidades

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Fascismo ante una estatua antifascista.

Hemos visto a las conciencias más comprometidas de Occidente vandalizar el monumento a Churchill en Londres y amenazar el de Lincoln en Washington después de que las estatuas de Fray Junípero aparecieran decapitadas en California. Si yo tuviera que escribir un libro sobre el espíritu de nuestro tiempo, elegiría esta anécdota para elevarla a categoría moral. ¿Qué significa que los adalides más contrastados de la libertad sean víctimas de la purga retrospectiva de sus compatriotas?

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9 junio, 2020 · 14:14

‘Air’ Jordan toma tierra

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Cuando volaba.

Es noticia que Michael Jordan comunique al mundo tres párrafos de indignación racial por la muerte de George Floyd. Es noticia porque Jordan, como más alto símbolo de los 90, estaba por encima de las categorías identitarias de raza, sexo y nacionalidad en las que se viene fundando el compromiso político desde que la izquierda perdió ante la derecha la gestión material y se especializó en la espiritual. El mejor deportista de la historia habitaba por derecho propio un olimpo incompatible con militancias pedestres. Jordan era global, a Jordan no se le conocían indignaciones ajenas al drama puramente atlético que se desarrolla en una cancha, Jordan ni siquiera era negro. Otros que sí lo eran, como Spike Lee o Barak Obama, entre medias de su incontenible admiración deslizan en The last dance reproches a la neutralidad ideológica del ídolo, que evitó pronunciarse en público contra un candidato racista republicano -aunque donó dinero en privado a su contrincante- con la madre de todas las declaraciones neoliberales: “Los republicanos también compran zapatillas”. Y sin embargo cualquier activista ha de reconocer que Jordan hizo más por el empoderamiento de los negros que cualquier película de denuncia o que la presidencia histórica de Obama, más histórica que presidencia.

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2 junio, 2020 · 13:19

Contra la anormalidad

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Millonarios.

Dicen unos millonarios en Le Monde que no quieren volver a la normalidad y los comprendo, aunque para decirlo haya que ser millonario. Marx enseñó que la conciencia del personal nace de su bolsillo antes que de su corazón, pero los ricos de su época solo pretendían seguir siendo ricos mientras que los de ahora anhelan conservar a la vez el dinero y el planeta. La clase social se ha quedado pequeña: hoy el millonario que no aspire a integrar la clase planetaria no es más que un nuevo rico, carne del bajo cuché. La conciencia anticonsumista no arraiga en las banlieues de París sino en la alfombra roja, y por eso firman el manifiesto Almodóvar, Madonna, Bardem y otros aristócratas felizmente emancipados de onerosos dilemas como el que disuade al currito de jubilar la furgoneta diésel para mantener las extraescolares del niño.

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10 mayo, 2020 · 22:52

Del amor y sus edades

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Enigma.

Clavó el símil Gimferrer porque la mecánica del amor es tan vasta como el océano, pero la edad ayuda a sacar algunas conclusiones. Al delicado asunto de quererse le corresponden quizá tres fases artísticas. Por una ingenua confusión entre la química y la poesía que se comprende más tarde, al amor se accede por el romanticismo. Pinitos becquerianos, candados en un puente, pop lastimero, falta de apetito y hasta navajazos a un árbol. Esas muescas platónicas hoy se inscriben en la red: los tecnoadolescentes actuales llaman crush a esa tierna afección que se crece en la falta de correspondencia no de la persona deseada, sino del amor propio. Las tonterías que llegan a hacerse en semejante estado son inenarrables. Ortega, que define el amor como la entrega por encantamiento, sostiene que eso ocurre porque la atención que roba el ser amado se resta de nuestro suministro habitual de inteligencia. El coeficiente sufre una mengua drástica. Esto se advierte muy bien desde fuera, pero conviene ser piadoso con los infectados.

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17 febrero, 2020 · 10:47

Se declara desierto el Premio Gistau

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En el boxeo.

Pero dejemos la anécdota memorable en el cofre de la intimidad y hablemos de la obra de Gistau, que es lo que ha de quedar. Si el estilo es el hombre y el carácter es el destino, David estaba obligado a llevar al folio su temperamento, que no es fácil de categorizar. Una buena parte de republicanismo afrancesado, una porción de americano vocacional, otra de casticismo de Chamartín y un torrente de sangre jacobina. Gistau no distinguía entre alta cultura y cultura pop, de modo que en la coctelera de sus referencias nadan mezclados Woody Allen, una legión romana, el Maradona previo a su narcodegradación, las camisetas de Motörhead, el madridismo ochentero, las novelas de Salter y los reportajes de Mailer, el Ali que meó sangre de por vida tras vencer a Frazier en Manila, un torero llamado Mazzantini que decía que era su antepasado y todos los clanes mafiosos que caben en la geografía del sur de Italia. Y ahí se alimentaba, más o menos.

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13 febrero, 2020 · 9:48

La paradoja de la celebridad

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Persona o leyenda.

En la muerte de Kobe Bryant, bajo el elogio unánime al que nos convoca siempre la tragedia, hemos leído semblanzas contradictorias del finado. Bryant era un hombre amable y cálido, siempre dispuesto a atender a los medios incluso en el idioma materno del reportero, sobre todo si era español o italiano. Pero Bryant era también un atleta frío y arrogante, cuya ambición cegaba a menudo sus miramientos con el prójimo. ¿Quién de los dos era Bryant?

Bryant sería frío y cálido, amable y arrogante, porque más allá de la longitud de onda de cada cual, todos los vivos somos ondulantes. Ocurre que las celebridades están más expuestas que los anónimos al juicio categórico. No se trata solo del viejo mecanismo de la idolatría humana, que disfruta renegando de los mismos dioses que fabricó, ritual antropológico del que se nutre la industria del corazón. Se trata de que una persona célebre, en la sociedad hiperconectada, nunca logrará que el predicado de su personalidad se imponga al predicado de su celebridad. A todo sujeto famoso le faltarán los atributos propios. El famoso es por definición indefinible. Y cuanto más famoso es alguien, menos sabe nadie cómo es en realidad. A esta irritante aporía podríamos llamarla paradoja de la celebridad.

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28 enero, 2020 · 10:22