
Parece que Francia ha dejado de ser un paraíso poblado por gente que cree vivir en un infierno. Parece que esta vez hay gente decidida a convertir Francia en un infierno de verdad.

Parece que Francia ha dejado de ser un paraíso poblado por gente que cree vivir en un infierno. Parece que esta vez hay gente decidida a convertir Francia en un infierno de verdad.

Nos gusta cuando la podemia habla del «espacio», ese delicado eufemismo aeronáutico que les ahorra confesar lo que son. Es como si en el fondo ellos también prefirieran un corrupto a un comunista -valga la redundancia-, y eso que la última cabeza de cartel del Espacio conserva el carné del partido y hasta redactó un prólogo cuqui del Manifiesto. Desde que a doña Yolanda le fue aplicada la entrañable autocrítica del piolet, el Espacio anda huérfano de liderazgo capaz no de tomar el cielo por asalto sino de evitar que pretenda tomarlo un camarada con menos trienios que tú en la eterna burocracia de la revolución pendiente. Mónica, Colau, Emilio Delgado, Urtasun, Maíllo, Irene y hasta Rufián han peleado por el puesto en una suerte de método Gronhölm arbitrado por cantautores.

Aprovechando el paso cojo de Macron por España, reconozcamos a los franceses el mérito de haber inventado la tragedia revolucionaria original en 1789 y también su repetición como farsa en mayo de 1968. Desde Maidán en 2014 ya no quedan europeos capaces de lo primero, pero epígonos incruentos y efímeros del 68 surgen regularmente en nuestras ciudades primermundistas, empezando por los propios franceses con aquellos chalecos amarillos.

Hace 15 años acampó en Sol una generación indignada con el precio de la vivienda y la corrupción de los partidos. Si según Ortega cada generación dura 15 años, la nueva ha vuelto a rebelarse por lo mismo década y media después, porque en España nunca cambian los problemas sino sus puntuales remediadores, que terminan siendo peores que la enfermedad. El 15-M solo solucionó el problema de una vivienda, la de Pablo Iglesias e Irene Montero, que tres churumbeles después pretenden seguir viviendo de la candidez del indignado español, que ni se crea ni se destruye. Solamente se transforman sus sedicentes portavoces: Podemos, Sumar, Frente Amplio. No sabemos cómo de amplio será esta vez, pero el frentismo se les supone.

Me topé con esta sentencia en las redes: «Si la clase obrera supiera de política tanto como de fútbol sería invencible». Es difícil analizar una opinión en la que todo está mal: contexto, texto y subtexto. Intentémoslo por si hay más de un español que la comparte.

Pablo Iglesias ha ido a Cuba a lo mismo que todo el mundo: a hacer turismo. En su caso, por rescatar la fórmula feliz de Ignacio Vidal-Folch, se trata de ese turismo del ideal con el que la izquierda creyente profesa su credo infantil mientras fortalece al capitalismo, ese estómago inescrupuloso que se nutre incluso de marxismo revolucionario con tal de seguir bombeando sangre fresca por las venas abiertas de América Latina. El comunismo solo es un producto más, una experiencia que se vende estupendamente en cómodos paquetes turísticos.

Ojalá pudiéramos detenernos en la felicidad pura del venezolano medio, del caraqueño oprimido y del madrileño de acogida. Ojalá quedarnos a vivir en sus lágrimas de incredulidad, fluido sagrado de la historia, pequeño río de libertad bajando por millones de pómulos morenos después de tres décadas de tiranía. Pero nadie se baña dos veces en el mismo río, tampoco en el justísimo llanto de quien ve a su verdugo esposado al fin, reducido a la ceguera y al silencio, privado para siempre de su insoportable galleo retórico, en expectativa de una lenta pudrición carcelaria. El anhelado castigo del castigador justifica sobradamente unas horas de euforia, pero no demasiadas si la obra del tirano permanece intacta.
GAZPACHO CON TABASCO
blog personal de un cierto jarroson
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
you are so cute when you are frustrated, dear
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain