Archivo de la etiqueta: Telepantoja e ingeniería social

Tamarofilia

Hay dos clases de españoles: los que saben quién es Tamara Falcó y los que fingen no saberlo. De los segundos, como de cualquier hipócrita, no merece la pena hablar. Pero en la oficina y en el metro, con permiso del CGPJ, el español está hablando de Tamara. Y a menos que uno sea un tuitero de meñique empinado o uno de esos politólogos de encaste cortesano que redefinen la democracia como el odio al pueblo, lo interesante es preguntarse por qué.

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2 octubre, 2022 · 19:32

De Raffaella a Meloni

La decepción será insoportable cuando Giorgia Meloni no se comporte como la fascista que se espera de ella, sino como otra política canónica de la democracia italiana, donde la farsa populista marca el canon hace décadas. Los primeros decepcionados serán los antifascistas, cada vez más amenazados no por el avance del fascismo sino por la falta de lectores. Hay un progresista entrañable que necesita contarnos la vigencia de su lucha contra MussoliniHitler Franco y sus inacabables reencarnaciones porque desea estar a la altura moral de su padre o de su abuelo, y de aquel cuento tan bonito de gendarmes y fascistas y estudiantes con flequillo. Pero mientras esta izquierda enganchada al jaco de la memoria pierde el tiempo en los talleres narrativos del gastado género de la distopía, la derecha se dedica a ganar elecciones.

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28 septiembre, 2022 · 16:30

Las estaciones de Pedro Vivaldi

Nadie se explica que un presidente alto y guapo, según el dictamen científico del presidente del CIS, ande peleado con las audiencias televisivas. Pero así es si el audímetro no engaña y si el serial de Pedro Sánchez basado en la vida de Pedro Sánchez -con Pedro Sánchez en el papel de Pedro Sánchez- no encuentra cadena que lo quiera emitir. Hasta que se invierta suficiente dinero público en paliar este descriptible entusiasmo comercial, Las cuatro estaciones seguirán dando nombre a una composición para violín y orquesta de Antonio Vivaldi y no a un «ejercicio de transparencia acorde con la democracia del siglo XXI», según la sinopsis aparecida en el BOE, convertido ya en el Tinder de Sánchez, la plataforma que nos vende su personaje como si no lo hubiéramos pagado ya. Pero así suele financiarse cierto cine español, singularmente aquel que no promete taquillas muy nutridas por exceso de propaganda.

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20 septiembre, 2022 · 8:04

La Gran Restauración

Todavía no está claro que la gente sea más imbécil que antes. Esta es la duda tremenda que resolverá el siglo XXI: si la tecnología nos está haciendo más manipulables o más informados. Si el siglo acabará con más democracias liberales o con más autocracias populistas. De momento es imposible avanzar un pronóstico, porque amanece un día en que demasiados ingleses muerden el anzuelo que les prometía recuperar el control (¿de qué?) y años después amanece otro día en que demasiados chilenos rechazan ser tratados como resentidos tribales. Hay signos para la esperanza y motivos para la depresión: podríamos dejarlo en empate. Por cada hito reaccionario que marcan cuantos añoran las guerras de nuestros abuelos se organiza una defensa ilustrada del consenso de nuestros padres. Putin ha sido muy útil para devolver a Fukuyama la razón que nunca perdió.

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6 septiembre, 2022 · 8:49

Bajo sospecha

Todos hemos dudado de que el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner sea efectivamente un atentado. Todos hemos sospechado, aunque sea durante unos segundos, que se trata de un montaje urdido por el peronismo para levantar el parapeto tribunero del victimismo entre Cristina y el fiscal, entre el justicialismo y la justicia. Hemos visto las imágenes una y otra vez, hemos analizado el extraño movimiento de la mano agresora, hemos leído que esas pistolas no se encasquillan. Y con todo eso algunos, recordando al buen Ockham, finalmente hemos concluido que no hay razón para no creer a nuestros ojos hasta que se demuestre lo contrario.

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5 septiembre, 2022 · 8:14

Todos quieren ser Ana Rosa

Uno se hacía político por nobles ideales, por afán de dominar el mundo, para ponerse a cubierto de la intemperie contratante, buscando excusas para llegar tarde a casa o a fin de vengarse de compañeros de pupitre. Razones todas perfectamente humanas y comprensibles. Pero la política ya solo es chauchau, trampolín para colocarse en la tele o la radio, y esto se comprende menos.

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7 septiembre, 2021 · 10:02

Simone y Emmanuel

El olimpismo, como las oposiciones o la selectividad, empieza a no ser de este mundo. Este mundo, medalla de oro en hipocresía, proscribe la competición y rinde culto creciente a la debilidad exhibida. Una farsa de igualdad que queda restringida a las tablas de la comedia humana; entre bambalinas, el personal sigue lo mismo que cuando bajó del árbol, maquinando el ascenso en la oficina, la casa más grande, el programa más visto, el cuerpo mejor operado. Eso somos gracias a Dios, quien por razones estrictamente evolutivas dijo hermanos pero no primos.

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29 julio, 2021 · 12:06

El gazpacho es el telonero del salmorejo

Mientras el compañero Pepefé Tezanos siga al frente del CIS, el rigor demoscópico tendrá que correr de nuestra parte. En esta sección estamos profundamente concernidos por los asuntos que preocupan a la gente, sobre todo en verano. Y nadie puede negar que, junto con la lucha de clases, la brecha generacional o los agravios interterritoriales, existen otras graves dialécticas que están dividiendo a los españoles. La nación se rompe hoy entre los partidarios del gazpacho y los devotos del salmorejo, y nos parece inexplicable que sobre esta dialéctica sopera no se haya fundado aún un partido populista. Pero también Errejón tiene que descansar de vez en cuando.

Al aproximarnos a los datos, sin embargo, descubrimos que en lo tocante a gazpachistas y salmorejistas la fractura no es tal: los primeros se imponen abrumadoramente. En todas las edades, en todos los sexos -en nuestra encuesta solo hemos consignado dos- y en todas las militancias. No hay discusión: la inmensa mayoría prefiere el gazpacho. Así que debo resignarme una vez más al bufido interior de mi espíritu de contradicción. Porque yo creo que comparar el gazpacho con el salmorejo es como como comparar una lapa con una ostra, la sidra con el champán, Morata con Mbappé. No es que el gazpacho sea malo: es que exige poco esfuerzo al paladar y pasa por él sin dejar mayor recuerdo. Es como esa sopa Childs con la que Camba comparaba a los autores de best sellers: «Su labor es principalmente eliminatoria, y no consiste en agradar a todos sino en no desagradar a ninguno. El día en que esa literatura tuviera algún sabor se convertiría en materia opinable, tan grata para unos como ingrata para los otros, y perdería la universalidad de que hoy goza».

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28 julio, 2021 · 9:56