Archivo de la etiqueta: Telepantoja e ingeniería social

La hoguera de las identidades

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Fascismo ante una estatua antifascista.

Hemos visto a las conciencias más comprometidas de Occidente vandalizar el monumento a Churchill en Londres y amenazar el de Lincoln en Washington después de que las estatuas de Fray Junípero aparecieran decapitadas en California. Si yo tuviera que escribir un libro sobre el espíritu de nuestro tiempo, elegiría esta anécdota para elevarla a categoría moral. ¿Qué significa que los adalides más contrastados de la libertad sean víctimas de la purga retrospectiva de sus compatriotas?

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9 junio, 2020 · 14:14

Iglesias, Pablo

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Celebrity comunista.

Iglesias Turrión, Pablo Manuel. Político español, Madrid 1978. Nació el año de la concordia constitucional y en la misma cuna se lo tomó como un ultraje. Hijo único, mimado por sus padres, luz de su vida, fuego de sus entrañas. La lengua emprende un largo viaje desde las brumas obreras para bautizarlo: Pa-blo-I-gle-sias. Pronto se sintió predestinado. Le habían puesto nombre de fundador, así que debía encontrar algo que fundar. Su adolescencia fue tan intensa que no pudo superarla. Ahí sigue, la coleta blanca, rememorando aquellos años de tierno fanatismo en que sopesó entrar en el seminario de Soria. Pero le gustaban demasiado las mujeres, así que buscó la vía para limitar la libertad y la propiedad ajenas sin dejar de disfrutar de las propias: ingresó en la iglesia comunista.

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31 mayo, 2020 · 22:13

Lo que va de Sánchez a Merkel

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“Es por allí, Pedro”.

Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno de España. Su mayor preocupación, quizá porque llegó al poder como llegó, es que a nadie se le olvide que lo es, que lo sigue siendo, empezando por su persona. Quizá porque llegó al poder como llegó, o porque nunca fue un lector empedernido, no ha tenido tiempo de desarrollar un estilo propio de oratoria. Así que sus discursos, como su tesis doctoral, presentan un alto índice de ideas ajenas, de Kennedy a Harari, expuestas preferentemente sin citar.

En la oposición imitaba la indignación antiestablishment de Pablo Iglesias y en el poder ha descubierto las ventajas de la cachaza de Rajoy y su apelación constante al sentido común, sea eso lo que sea. Hay tantos rostros en Sánchez según la conveniencia del momento, que podríamos sentenciar que su estilo más personal es el plagio, si no fuera porque en realidad es la falsa solemnidad.

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4 mayo, 2020 · 11:08

La Champions de la desescalada

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Un día menos.

Nadie quiere decir que el Gobierno está exactamente como parece que está, porque produce vértigo. Pero al menos el periodismo debería decirlo. La verdad es que la fábrica de señuelos verbales anteriormente conocida como sede del Ejecutivo ha puesto en circulación un plan marxiano -por Karl, porque la desescalada es el opio del pueblo, pero con la claridad contratante de Groucho– perfilado en las cuatro horas siguientes a que el jefe de propaganda laminase el de Teresa Ribera. Que al parecer no le sonaba bonito. De modo que la desescalada es la enésima farsa sanchista porque no hay mapa serológico, porque nadie moralmente responsable y científicamente asistido desconfina a la población con 300 muertos al día, porque no se presentó en el Congreso como hace cualquier democracia parlamentaria, porque el resto de partidos -incluyendo los que sostienen al Gobierno- se enteraron por la tele, porque Moncloa hace dos años que solo sabe planear campañas de destrucción del adversario, porque el escorpión no sabe hacer otra cosa que picar a la rana y hundirse con ella. Por todo eso no hay plan digno de ese nombre, sino una moneda al aire para que los confinados aburridos de lo de Merlos la miren dar vueltas unos días más. Y cuando caiga en la palma de Sánchez ya nos informará el No-Do de Oliver si ha salido la cara de la libertad o la cruz del rebrote.

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29 abril, 2020 · 14:25

Lágrimas de políticos

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Dolorosa.

La política siempre ha cribado a los sinceros. Siempre ha exigido del aspirante algún talento para la corrupción. No ya la corrupción banal del dinero sino principalmente la de los sentimientos: los propios y los del pueblo al que se dirige. El político guarda una relación poco escrupulosa con la verdad porque la verdad es un poliedro hecho de matices y los matices segmentan al público. Nuestras sociedades cada vez más complejas demandan del político una simpleza creciente. La simpleza es uno de los rostros de la mentira. Y no hay nada más simple que la imagen de una emoción. “El votante primero se emociona y luego piensa”, por decirlo con Iván Redondo.

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28 abril, 2020 · 11:00

Calienta que sales, español

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Confinados.

Hay que ver qué bien se confina el español. Soporta con senequismo el encierro más largo y estricto del mundopese a los resultados más desmoralizadores del mundo. Para romper esta disciplina prusiana hace falta ir como el alcalde de Badalona.

Oímos estos días encendidos elogios a la cívica mansedumbre de un pueblo al que el tópico quiere bravo como el toro. Aquí no hay libertarios que salgan con la segunda enmienda en la boca y el Winchester en la mano a pagar el estúpido precio del contagio a cambio de una romántica autonomía; aquí solo hay tímidos pensionistas que empiezan a asomarse a los medios a decir que serán ancianos pero no imbéciles, que ya saben lo que hay fuera y que si les permiten salir a pasear sabrán cuidarse como han cuidado de la generación que hoy ejerce el mando. Si el latín define al imbécil (im-becillis, diminutivo de baculum) por la falta de bastón, alguien sin apoyo para sostenerse y avanzar, parece evidente que los imbéciles etimológicos están en el Gobierno y no en la sociedad. Sujetos tan fatuos que se dirigen a los ciudadanos como si fueran infantes -etimológicamente: los sin voz-, convencidos de su inmunodeficiencia moral porque solo ella justifica el sometimiento. La premisa del populismo dicta que el pueblo siempre es inocente porque así siempre necesitará un conductor, aunque cojee. Sin responsabilidad para qué la libertad, según reconoció el ídolo genocida del ministro de Consumo. Por eso se les ve felices encadenando estados de alarma, momento schmittiano donde el mediocre arribista puede sentirse soberano. Imbécil y debacle, por cierto, comparten etimología.

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26 abril, 2020 · 22:43

Del bulo al ‘budó’

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Pandemia.

Dice una Budó, portavoz de un empleado del Estado a punto de que el Estado termine de inhabilitarlo por delincuente, que una república catalana no tendría tantos muertos ni tantos infectados. A esta hora no he oído aún a ningún miembro de este Gobierno combatir el bulo territorial con el mismo celo que nuestro generalato declara contra el clima digital. Se trata además de un bulo al cuadrado, el producto de dos infecciones sumadas: la del nuevo coronavirus y la del viejo nacionalismo. Se trata de un superbulo al que llamaremos un budó.

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21 abril, 2020 · 10:14

La cofradía del Santo Aplauso

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Rito.

Cada tarde los españoles salen a sus balcones, los que los tienen, y a sus ventanas todos los demás para aplaudir al pelotón de sanitarios que está salvando la civilización. Les aplaudimos a ellos, desde luego; pero en cada detonación vespertina también nos estamos aplaudiendo a nosotros mismos. No porque tengamos nada de lo que enorgullecernos, sino por miedo. Porque tenemos mucho que perder y necesitamos invocar a quien puede evitar que lo perdamos. Con el batir de palmas espantamos el silencio opresivo de nuestras calles y los malos pensamientos que germinan en él. La profilaxis nos ha vedado todos los rituales colectivos, incluyendo aquel que inauguró la civilización: enterrar a nuestros muertos. Así que hemos tenido que inventarnos uno lo suficientemente distante y lo suficientemente cálido como para mantener vivo el espíritu de comunidad, sin el que propiamente es imposible llamarse humano.

Cuando la peste asolaba Europa, los hombres se agruparon en hermandades para implorar la intercesión divina. Hoy la fe no la ponemos tanto en tallas y advocaciones como en médicos y enfermeras, pero la fragilidad y la gratitud que confesamos con las manos es la misma. Antes juntábamos las palmas para rezar, hoy las batimos para aplaudir. La pandemia ha fundado una nueva hermandad: la cofradía del Santo Aplauso. Su misa se celebra cada día a las ocho en punto de la tarde y no dura más de cinco minutos. Sus fieles son de toda clase, edad, sexo, raza, ideología y condición. Y sin embargo, cada cual aplaude a su manera.

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22 marzo, 2020 · 22:32