Archivo de la etiqueta: fe y fútbol

Arrepentíos y creed en el Madrid

Escucha, hombre, mujer de poca fe: cuándo aprenderás a creer. Qué más hace falta para que entregues de una vez las armas romas de tu escepticismo. Cuántas Copas de Europa hacen falta para tumbar tus dudas, para enterrar tu prudencia, para quemar todas las vendas que te pones antes de la herida que no ha de llegar.

¿Acaso catorce no te parecen suficientes?

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29 mayo, 2022 · 13:51

Qué dicen cuando dicen: «Es el Madrid»

A las cinco en punto de una tarde de vísperas y nervios, un helicóptero se pone a sobrevolar el estadio de Saint-Denis, sede de la final que Rusia no mereció cobijar. Más que sobrevolarlo, el aparato parece cernirse sobre el campo, escrutándolo, tratando de anticipar lo que allí pasará este sábado. No lo sabe nadie, aunque cada cual hace su pronóstico: madridistas y antimadridistas. Y ambos, que se parecen más de lo que desearían porque comparten el objeto de su obsesión, recurren a las mismas tres palabras para justificar su incapacidad para anticipar un resultado: «Es el Madrid». Lo dicen quienes quieren que gane y quienes desean con todas sus fuerzas que esta vez pierda una final de la Champions. Ya basta de ganar orejonas, masculla el antimadridista. Y no hay tributo de admiración más sincero que ese hartazgo.

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29 mayo, 2022 · 13:37

Cómo acabar de una vez con el Real Madrid

Si usted quiere acabar de una vez por todas con el Real Madrid, deberá meterle el primer gol en el segundo minuto del partido, y el segundo gol en el minuto diez. Con tan cómoda ventaja un entrenador desavisado tendrá la tentación de relajarse, como esos malos espectadores de cine de terror que creen que el zombi ha muerto con un disparo en la cabeza y un hachazo en el esternón. Pero Guardiola no es un entrenador desavisado: conoce perfectamente al Caminante Blanco, y sabe que no sabe dejar de caminar jamás hacia una final de la Copa de Europa. Por eso se desesperaba en la banda y arengaba a la grada y sorbía agua como si fuera tila. Porque el zombi no acaba nunca de morir.

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29 abril, 2022 · 20:35

La ley mítica del Real Madrid

Uno no quiere creer en espíritus, en la fuerza del destino, en el eterno retorno de la historia. Uno aspira a guiar su juicio por el uso de razón, por el análisis de probabilidades, por la física y la química. Los jóvenes se imponen a los viejos. Los ricos predominan sobre los menos ricos. El uno cuenta más que el cero y el dos cuenta el doble de lo que cuenta el uno respecto del cero. Todas estas son proposiciones lógicas. Pero qué podemos hacer si el Real Madrid no nos permite conducirnos como animales racionales. Si sus remontadas siguen siendo inverosímiles, si sus fuerzas siguen naciendo de sus flaquezas y sus noches de prosa mutan súbitamente en verso heroico y literatura oral. «Ocurrió, yo estuve allí», dirán mañana, como dijeron ayer. Esa cadena de recuerdos articula las leyes míticas del madridismo.

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10 marzo, 2022 · 12:57

Una estrella arde y se llama Vinicius

Todos menos nuestros cuñados sabían que Vinicius acabaría congelando las muecas de los burlones y poniendo solemne fecha de caducidad a sus propios memes. La única duda era cuándo. Eligió para hacerlo al mejor rival y la mejor competición. Dos clubes dinásticos, 19 Champions sobre el tapete y un calambre brasileño corriendo por la banda que electrocutó el partido y chamuscó su leyenda de delantero romo, ayuno de puntería. Hemos dicho alguna vez que nadie ha fallado tan bien como Vinicius, y a partir de este Madrid-Liverpool deberemos dejar de celebrar sus fallos para aplaudir sus goles.

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8 abril, 2021 · 9:39

Dinos, Diego, de quién eres

Todo vestidito de blanco, remataría un villancico sarcástico con su adicción. Pero lo que importa, a la vista de todas las identidades mendicantes que en la misma tarde del miércoles echaron a volar en círculos sobre el mito, es la pregunta. ¿A quién pertenece Maradona? ¿A los tertulianos deportivos? ¿A los comunistas? ¿A la indignación de los aliados feministas? ¿A la camorra? ¿Al nacionalismo peronista? A cualquiera menos a sus deudos, porque los dioses no tienen familia. A quien de ningún modo pertenecía Maradona era al irrelevante Diego Armando. Eso fue así desde muy pronto -«Prefiero la gloria a la plata», declaraba en Boca- y eso fue lo que lo mató, según estaba escrito.

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29 noviembre, 2020 · 21:28

Solari el reformista

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Reforma o muerte.

Solari sacó a Cristo esperando el milagro, pero el milagro lo hizo Ceballos y luego pidió perdón. Son gestos y nombres que alojan la vivencia madridista en una esfera religiosa, siempre entre el tormento y el éxtasis, entre el apocalipsis y la resurrección, entre Isco y Vinicius. De la primera vuelta de la Liga podemos concluir el infierno que vivió Lopetegui y el purgatorio por el que atraviesa Solari, con la fe puesta en el paraíso de la Champions. Pero no seremos como falsos mesías que predican una esperanza vana: reconozcamos que tocar el cielo está jodido este año.

La ventaja del purgatorio, como saben los teólogos, es que cumplido su plazo sólo se puede ir a mejor. Esa conciencia desesperada de finitud es la que convierte a Solari en un entrenador interesante: como sabe que está de paso, se atreve a subordinar la diplomacia a la libertad de decisión. Es como el político que emprende reformas profundas con el alivio que da no presentarse a las próximas elecciones. Luego obtendrá resultados o no, y si los obtiene igual hasta concurre a los comicios de verano y gana su continuidad.

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15 enero, 2019 · 11:26

Blanca catedral

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Hughes, Marta del Riego, Ángel del Riego y Jorge Bustos (o sea, yo).

[Reproduzco a continuación mi prólogo a La Biblia blanca, de Ángel y Marta del Riego Anta, editorial Córner]

No sabemos si la publicación de una biblia madridista, valga la redundancia, es una obsesión de fanáticos o una empresa propia del Renacimiento. Pero si se trata de tender un puente entre los Ultra Sur y el cardenal Cisneros, yo quiero formar parte de tan santo pontificado. Mis credenciales son inequívocas: el madridismo, bajo la forma militante del mourinhismo, constituyó mi última religión profesada con fervor, es decir, sin respeto, con verdadero espíritu de cruzada. La vida lo atempera a uno y lo vuelve más cínico y quizá más sabio, pero yo no puedo olvidar la pasión personalmente exaltante que coloreó aquellos días de ruido y furia. Después de aquello gané cuatro copas de Europa seguidas, y en las cuatro finales estuve en el estadio, pero no me importa reconocer que ya nunca volveré a vivir el fútbol con la intensidad del sacro trienio en que Yahvé fue del Madrid y Mourinho su profeta. Aquellos pentecostés en que el Espíritu bajaba en lenguas de fuego y prendía la sala de prensa. Aquellos clásicos que parecían guerras de religión rodadas por Mel Gibson y donde echábamos las semanas posteriores recontando cadáveres, arrastrando los suyos por el barro y dándoles a los nuestros cristiana sepultura.

Hay muchas especies de fe, pero solo una religión verdadera. No lo dijo un papa sino Kant, que no era precisamente de los que mojaban la pluma en agua bendita. Hay muchas aficiones y luego está el aficionado del Real Madrid, que es el único club verdadero, con su curia vaticana y sus parroquias de barrio. Como toda religión verdadera el Real Madrid sufre cismas periódicos, es agitado por heresiarcas ambiciosos y telepredicadores sombríos, sucumbe a travesías por el desierto durante las cuales el pueblo es tentado por la idolatría y finalmente conoce el restablecimiento de la ortodoxia en el cónclave de los socios, que siguen siendo los dueños de su fe y de su templo.

Ahora bien: la religión madridista no es ecuménica. No practica el entendimiento buenista entre todas las confesiones y la redistribución del palmarés, sino la hegemonía más rapaz, una suerte de dominación feudal, aristocrática pero inmisericorde. En esto se separa del imperativo categórico de Kant, que ruega a los madridistas que no ganen todo aquello que les gustaría ganar a los demás, y abraza en su lugar la voluntad de poder de Nietzsche, que no reconoce más criterio moral que la conquista perpetua, el eterno retorno de las copas de Europa. El madridismo, por tanto, no es un credo evangélico –mucho menos protestante: este sería el del Atleti– salvo por una frase: “Al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”.

Un día paseaba Heine con un amigo por el interior de una grandiosa catedral europea. Su amigo, abrumado por la belleza que levantaron nuestros antepasados, comparó tanta magnanimidad con la mediocridad de su tiempo y le preguntó entristecido a Heine por qué los europeos ya no eran capaces de edificar catedrales. El gran poeta alemán respondió: “Nosotros, los modernos, no tenemos más que opiniones, y para elevar una catedral gótica se necesita algo más que una opinión”. Efectivamente: se necesita una fe. Por eso el Madrid continúa levantando por todo el continente orejonas como catedrales: París, Madrid, Bruselas, Stuttgart, Glasgow, Bruselas otra vez, Ámsterdam, París, Glasgow otra vez, Lisboa, Milán, Cardiff, Kiev. Al fin y al cabo, todo el mundo tiene una opinión, pero solo el Madrid tiene trece copas de Europa.

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15 noviembre, 2018 · 14:02