Archivo de la etiqueta: populismo y otras hierbas

Pablo Iglesias se despide

Es difícil compadecer a Pablo Iglesias, por más que en esta campaña solo le falte llevarse un cachorro a la nariz y constatar que huele a leche antes de comérselo en directo. Atrapado sentimentalmente en la batalla de Brunete desde su más tierna infancia, el miliciano más convincente que hayan dado nuestros platós siempre quiso inspirar más miedo que lástima, pero nada envejece tan rápido como la guapa de bisturí o la retórica de comunista. Iglesias se soñó personaje de Novecento y acabará de superviviente en Mediaset,traficando con la tragedia sin haber abandonado la farsa. Últimamente incursiona en Getafe disfrazado de obrero, se calza su mejor jersey de pelotillas, promete la revolución y torna silencioso a su berlina de lunas tintadas con la conciencia del deber cumplido.

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3 mayo, 2021 · 11:37

Ayuso sobre la colina

Se apagaron los focos unos segundos antes de encenderse, y todos nos preguntamos en qué estaría pensando don Ángel Gabilondo bajo la penumbra metafísica del plató de Telemadrid. “Me opongo o no me opongo: he ahí la cuestión”. Las luces se encendieron y seguía despierto: no cabe pedirle más.

Dominaba el rojo autonómico madrileño en los aliños indumentarios de Isabel Díaz AyusoMónica García y María Rey, que faenó con suave capote y dio la palabra en el arranque a Pablo Iglesias, a quien le toca trabajar un día al año: el día del debate electoral. Según Rocío Monasterio, Iglesias facturó 30 muertos por cada capítulo visionado de Netflix. Pero Pablo, a quien se le dan bastante mejor los platós que las residencias, no iba a perder el tiempo confrontando con Vox sino con Ayuso. Caza mayor, moño alto y dos pendientes en donde se columpiaban al unísono la pereza y la impostura.

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22 abril, 2021 · 9:03

Madrid no paga a nostálgicos

El domingo andaba huroneando entre los vinilos del Rastro cuando una pareja de chavales se puso a rebuscar a mi lado. Rondarían la mayoría de edad, abalorios morados ella, estética tangana él, chicos de barrio pero a la moda. A juzgar por las fotos históricas en las que detenían los dedos, compartían afición por el Madrid resistente del general Miaja, viejos iconos como el «No pasarán» junto al arco de Cuchilleros entre otras estampas entrañables. «Así que la llamada a la lucha antifascista de Pablo Iglesias está calando entre la muchachada», me dije. Pero mi fantasía si alguna vez la concebí de emular a Hemingway en el frente de mayo se esfumó cruelmente cuando aquel par de tiernos milicianos posmo terminó decantándose por Billie Eilish y por el tópico arranque de la Gran Vía iluminada desde el edificio Metrópolis.

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6 abril, 2021 · 11:58

No reírse de Castells

No vamos a cometer el error de tomarnos a broma las sentencias de don Manuel Castells porque don Manuel Castells ha declarado un patrimonio de cuatro millones de euros, y alguien con cuatro millones de euros no puede ser un bromista. A don Castells hay que tomárselo por tanto muy en serio, sobre todo cuando desaparece, porque eso significa que se ha retirado a producir una sentencia solemne que pronto bajará de su académico caletre y se abrirá paso por entre esos carrillos de hámster de biblioteca de Sociología.

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30 marzo, 2021 · 10:10

Comunismo, libertad y psiquiatría

El duelo mayor entre Sánchez y Casado perdió interés en la sesión de control en favor del combate entre subalternos. En la esquina roja, camisa carmesí a juego con su fantasía años 30, el púgil madrileño Pablo Manuel Iglesias, potro de Galapagar; en la esquina azul, gomina de las grandes ocasiones (electorales), el pegador murciano Teodoro García-Egea, enterrador de mociones. Pablo saltaba al cuadrilátero para llevar la pelea a las trincheras de nuestros abuelos y reivindicar orgullosamente el comunismo. Teodoro esperaba en las cuerdas protegido por la guardia alta de Isabel Díaz Ayuso. Una pinza que a ambos beneficia.

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18 marzo, 2021 · 8:48

Y Pablo Iglesias volvió a Vallecas

Igual que Arcadi no puede evitar que le caiga simpático Puigdemont, yo no puedo evitar que me caiga simpático Pablo Iglesias. Me gusta la gente valiente, sobre todo cuando está equivocada. Y detesto a los que opinan o actúan solo después de haberse cerciorado de que sus opiniones o sus actos contarán con el aplauso general. Iglesias se hizo comunista cuando el Muro ya había caído, se puso a combatir a Franco cuando Franco ya había muerto y fundó un partido para impedir la Transición cuando la Transición ya se había hecho. Se refugió en el gobierno de un hombre al que profesa un sincero desprecio intelectual, y no ha sido capaz de disfrutar de su dulce e inexorable degeneración en casta cuando no hay nada más fácil en esta vida.

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16 marzo, 2021 · 21:54

Feminismo pese a feministas

Con el feminismo va ocurriendo lo contrario que con el independentismo: el primero se atomiza a medida que el segundo se reagrupa. Advirtamos ya, para las entendederas menos dotadas, que estamos comparando la acción de los predicados y no la bondad de los sujetos. Del independentismo se afirmaba que estaba irreconciliablemente dividido; pero ahí lo tenemos, cerrando filas en torno al reparto del poder mientras Illa rebusca melancólico por las esquinas su famoso efecto. Del feminismo se afirmaba que no admitía apellidos: era uno, progresista y anticapi; pero ahí lo tenemos, cavando hondas zanjas en el seno de la propia izquierda que quiso abanderarlo en soledad, tildando a la facción socialista o podemita de retrógrada, no sin razón. Como si después de haber expulsado física y metafísicamente- a toda liberal o conservadora del paraíso morado, después de haberse arrogado la facultad de decidir quién es mujer-mujer y quién una patética alienada, la fiebre inquisitorial no pudiera detenerse ante las herejes emboscadas en el santo lobby.

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9 marzo, 2021 · 10:45

Hásel cuesta un ojo de la cara

En una sociedad libre el jarabe democrático mana exactamente de la punta de la porra de un antidisturbios. Es algo que aprendimos todos, pero es preciso recordarlo desde que Podemos accedió a la oposición y después al poder. En mi sociedad ideal, naturalmente, ni hay antidisturbios con porra ni hay antifascistas de adoquín -ni tampoco peritos de seguros, si a eso vamos-, pero en presencia de los segundos solo cabe agradecer la labor de los primeros. Nos pasa como a Ian McEwan cuando le preguntaron cómo un escritor de su talla podía apoyar la guerra de Irak de George W. Bush: «Yo sería pacifista si todo el mundo fuera pacifista», contestó.

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22 febrero, 2021 · 10:00