Archivo de la etiqueta: populismo y otras hierbas

Hásel cuesta un ojo de la cara

En una sociedad libre el jarabe democrático mana exactamente de la punta de la porra de un antidisturbios. Es algo que aprendimos todos, pero es preciso recordarlo desde que Podemos accedió a la oposición y después al poder. En mi sociedad ideal, naturalmente, ni hay antidisturbios con porra ni hay antifascistas de adoquín -ni tampoco peritos de seguros, si a eso vamos-, pero en presencia de los segundos solo cabe agradecer la labor de los primeros. Nos pasa como a Ian McEwan cuando le preguntaron cómo un escritor de su talla podía apoyar la guerra de Irak de George W. Bush: «Yo sería pacifista si todo el mundo fuera pacifista», contestó.

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22 febrero, 2021 · 10:00

En defensa de Pablo Iglesias

Aunque me pagan por dar mi opinión, hoy debo darles a ustedes una información. Estoy en disposición de informarles de que el Gobierno es una pesadilla y de que la oposición es un desastre. No se trata de un juicio caliente sino de una gélida constatación. Esta clase de generalizaciones antipolíticas a menudo emboscan la cobardía o la pereza mental del opinador, pero ya no le quedan a uno fuerzas para ponerse a escrutar santas excepciones a la causa general. Solo se me ocurre un nombre que no ha decepcionado a nadie que se hubiese parado a analizar con honestidad su origen, su método y su mensaje: Pablo Iglesias.

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15 febrero, 2021 · 11:27

Errejón en el paraíso

Doña Carmen Calvo compró la semana pasada el voto de don Íñigo Errejón a cambio de 50 millones para estudiar la implantación de la semana de cuatro días laborables. ¿Por qué 50 millones exactamente? Si se trata de transformar a los españoles en daneses, pocos millones me parecen; y si se trata de sumar a Errejón al excitante ejercicio del capitalismo de amiguetes con cargo al contribuyente, me parecen demasiados.

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4 febrero, 2021 · 10:25

Esa ultraderecha de la que usted me habla

Por la mañana Sánchez alabó el sentido de Estado de Abascaly por la tarde caía la bomba B sobre el marianismo: B de Bárcenas y de caja B. Como el mundo no deja de girar, es posible que a los votantes más tiernos de Vox el apellido Bárcenas los conduzca antes al cantante de Taburete que a un tesorero. Quizá son los mismos que aplaudieron la censura de Santi contra el Gobierno socialcomunista y aplauden también que el día del decretazo de los fondos europeos Santi se convirtiera en tesorero del Gobierno socialcomunista, todo ello sin dejarse un ápice de patriotismo por el camino.

San Valentín es un proxeneta centroafricano comparado con la clase de amor ciego que vincula a Vox con sus bases, razón de que Abascal no necesite trabajar en el Parlamento para mantener la llama viva. Cualquier decisión aleatoria o garrafal será saludada como una nueva jugada maestra, al más puro estilo raholo. Este entusiasmo invariable me recuerda al epitafio sulfúrico que Gore Vidal vertió sobre la tumba de Truman Capote: “Con su muerte, Capote imprime un interesante giro a su carrera”. Claro que a Vidal lo movía la maldad y al voxero a menudo la candidez, que tiene menos disculpa.

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4 febrero, 2021 · 10:20

España a vista de pájaro

Los dramaturgos antiguos miraban a los hombres de rodillas, e imaginaron héroes trágicos. Los modernos se atrevieron a mirarlos de frente, e inventaron el realismo de las grandes novelas decimonónicas. Pero yo soy Valle-Inclán, dijo Valle-Inclán: los miro desde el cielo, en visión cenital, y todos me parecen ridículos. Así alumbró el esperpento, género español por antonomasia, y así hemos de mirar el teatro absurdo de la política contemporánea siguiendo a Madariaga, para quien los españoles adoptan ante el rumbo de su Estado la posición de espectador y comentarista, a diferencia de los ingleses, que prefieren participar activamente en la representación.

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1 febrero, 2021 · 10:28

La venganza de Mary Shelley

Recordemos una vez más que no fue Aznar sino Rubalcaba quien acuñó la metáfora del monstruo de Frankenstein para describir el sanchismo, ese payaso de Micolor pasado por Stephen King, con sus extremidades extremistas cosidas precariamente con el hilo de la ambición y el pespunte del sectarismo. De la criatura de Mary Shelley lo primero que llama la atención es el aspecto, lógicamente, pero la importancia de esa novela nunca radicó en su propuesta estética sino en su advertencia ética. Los comentaristas se limitan a citar el símil monstruoso para denunciar la composición antisistema de la mayoría de Gobierno, pero su aberrante costura solo es la premisa, el planteamiento de la alegoría. Lo revelador ocurre en el nudo, fase en la que ya está enredada la coalición de Sánchez e Iglesias: el momento en que la criatura se alza contra su creador. Y aún falta el desenlace.

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27 enero, 2021 · 13:22

Sánchez nos seca

Nadie le pide a Sánchez que reaccione a pandemias y temporales con la agilidad con que reacciona a la despedida de Iñaki Gabilondo. Se comprende que cuando se está al frente de un país hay que fijar prioridades. Nuestro presidente ha arrancado los fondos resilientes del frugal corazón de Europa, ha importado la vacuna y el domingo, en cuanto salió el sol, asumió personalmente el combate contra Filomena. Confrontada por él, no tardó mucho la medrosa borrasca en salir huyendo del país. «No dejaremos a nadie húmedo atrás», promete el líder, y según avanza pareciera que el hielo se retirara a su paso. Cuando se haya derretido del todo, ¿alguien podrá escatimarle a Sánchez el mérito de haber secado España, igual que antes la drenó de fascismo?

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12 enero, 2021 · 11:15

Descansar del antifascismo

Cuando el elefante haya desalojado finalmente la habitación y el polvo se asiente, empezaremos a comprender que el alivio se lo debemos a la ausencia del animal tanto como a la de sus cazadores. Durante estos años solo ha habido una cosa tan estomagante como el trumpismo, y ha sido el antitrumpismo. Capitanes insomnes, desquiciados, arponeando sin tregua a la ballena anaranjada. Se comprendía el afán: Trump no solo les hacía ricos -ahí están las cifras de suscripciones de ese periódico ayer ilustrado y hoy sucursal woke de Salem que es The New York Times-, sino que les permitía liberar París cada mañana al módico precio del enésimo artículo contra el fascismo resucitado. Si el coro de gansos llegó a hacerse insoportable no fue porque les faltara una parte de razón, sino porque graznaban desde la mullida zona de confort de sus corrales privilegiados. Será difícil olvidar el bochorno que nos han hecho pasar los incontables pijos globales que desembarcaban su uniformado activismo sobre una alfombra roja persuadidos de que pisaban la arena teñida de Normandía.

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9 enero, 2021 · 10:06