Archivo de la etiqueta: populismo y otras hierbas

Pedro el Viejo

Todas las decisiones que está tomando Sánchez, desde la purga de Iván hasta el bono cultural, nacen de la ardua digestión del mayo madrileño. Sánchez, que ha alcanzado ya el último estadio del sadismo -humillar a los que te aman-, desmiente ahora aparatosamente al entrañable orfeón sanchista que se apresuró a corear el día después de la debacle: «¡Los resultados de Madrid no son extrapolables!». Pero quien hoy los extrapola sin piedad, entre los crujidos como de cintura de Alkorta de sus rígidos defensores, es Sánchez. Y si tiene que remedar la oficina del español de Cantó o agitar el tintineante monedero del Estado ante la muchachada punk que engordó la facturación electoral de Ayuso, lo hace.

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11 octubre, 2021 · 9:42

El putiferio a medio gas

La sesión de control a la oposición, perdón, al Gobierno se desarrolló en un hemiciclo aceptablemente concurrido. Se conoce que a sus señorías al fin les ha invadido la vergüenza por el absentismo escolar sostenido con la excusa pandémica. De hecho Sánchez se quedó más tiempo en el escaño que Casado, quizá porque el primero tiene que arropar a sus vicepresidentas en el Parlamento y el segundo tiene que ser arropado por sus barones en la convención del PP.

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30 septiembre, 2021 · 9:11

De Angela a Yolanda

Yolanda Díaz se parece mucho a Angela Merkel. Las dos son mujeres, las dos son políticas y a las dos les gustan los pimientos de Padrón, razón de que Rajoy ordenara descargar un volquete de pimientos sobre el Hostal de los Reyes Católicos, donde se alojó Merkel durante su visita a España en plena crisis de deuda. La canciller escudriñaba los enigmáticos percebes y sonreía entre fuentes de pulpo, botellas de albariño e inciertas solanáceas (unos pican y otros no). Aquella cumbre hispano-germana se reveló un completo éxito diplomático: testigos de aquellos días cuentan que alemanes y españoles trabajaron un total de 15 minutos. Y no hubo necesidad de rescate.

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28 septiembre, 2021 · 12:11

Nostalgia del agresor

El mundo es más seguro que hace décadas, España lo es, Madrid lo es, Malasaña lo es. Empíricamente más seguro. Pero corren malos tiempos para el empirismo, según prueba el trato académico que recibe Hume. Su lugar hoy lo ocupan Foucault y otros desdichados zahoríes del sufrimiento estructural que pusieron los cimientos de la cultura woke o victimismo identitario. Se trataba de ampliar el campo de batalla del sujeto revolucionario tras el fracaso de la lucha de clases. Lo personal sería político. Pequeños apocalipsis subjetivos confundidos con el gran apocalipsis colectivo. El individuo reducido a sinécdoque, su parte sexual o racial tomada por el todo. Fraccionar al hombre simplifica la tarea de manipularlo como siempre han hecho las sectas: alarmando a un infeliz con el advenimiento del fin del mundo, del fascismo, del globalismo. Convertíos, entregad la autonomía de la razón y creed en el evangelio del partido. Porque vienen a por nosotros.

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13 septiembre, 2021 · 9:03

Marlaska pide cautela

Madrid es una ciudad segura y tolerante donde un chico gay puede practicar la modalidad sexual que le resulte más excitante, lesiones incluidas, siempre que medie el consentimiento. Estos son los hechos, pero con estos hechos un Gobierno hundido en las encuestas y desbordado por la escalada del precio de la luz no puede hacer nada más que felicitar a Madrid por su acreditada liberalidad. Y Sánchez no ha llegado hasta aquí reconociendo hechos y felicitando adversarios sino inventando amenazas. Una, en concreto: la del fascismo. El día que al dragón se le apague el fuego, disipado el humo de la confusión, los votantes de izquierdas quedarán expuestos a la vergonzante desnudez de lo que Sánchez es y de lo que Sánchez hace. A evitar ese escalofriante escenario que precede a la abstención masiva se orienta toda la acción del Gobierno y toda su estrategia comunicativa.

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9 septiembre, 2021 · 9:16

Todos quieren ser Ana Rosa

Uno se hacía político por nobles ideales, por afán de dominar el mundo, para ponerse a cubierto de la intemperie contratante, buscando excusas para llegar tarde a casa o a fin de vengarse de compañeros de pupitre. Razones todas perfectamente humanas y comprensibles. Pero la política ya solo es chauchau, trampolín para colocarse en la tele o la radio, y esto se comprende menos.

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7 septiembre, 2021 · 10:02

Septiembre

Cada septiembre volvemos a la guerra, pero a la trinchera se ha de ir como se va a la oficina: sin rencor y sin petulancia. Es preciso imaginar a Sísifo dichoso, advirtió Camus, y uno debe tenerlo presente cuando llega de la Florencia de los Médici ala España de Sánchez. Confieso que he entrevisto la posibilidad olímpica -escalofriante- de renunciar al presente, de no opinar de nada ajeno al Renacimiento italiano, con el gusto estragado de belleza, porque eso del síndrome de Stendhal lo han malinterpretado los cursis: no es un éxtasis sino una amenaza, presentimiento de muerte, enmudecimiento ante la imagen de la eternidad. Por eso cada septiembre urge reponerse de lo bello, y para eso contamos con la ayuda inestimable del sanchismo.

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5 septiembre, 2021 · 21:30

El gazpacho es el telonero del salmorejo

Mientras el compañero Pepefé Tezanos siga al frente del CIS, el rigor demoscópico tendrá que correr de nuestra parte. En esta sección estamos profundamente concernidos por los asuntos que preocupan a la gente, sobre todo en verano. Y nadie puede negar que, junto con la lucha de clases, la brecha generacional o los agravios interterritoriales, existen otras graves dialécticas que están dividiendo a los españoles. La nación se rompe hoy entre los partidarios del gazpacho y los devotos del salmorejo, y nos parece inexplicable que sobre esta dialéctica sopera no se haya fundado aún un partido populista. Pero también Errejón tiene que descansar de vez en cuando.

Al aproximarnos a los datos, sin embargo, descubrimos que en lo tocante a gazpachistas y salmorejistas la fractura no es tal: los primeros se imponen abrumadoramente. En todas las edades, en todos los sexos -en nuestra encuesta solo hemos consignado dos- y en todas las militancias. No hay discusión: la inmensa mayoría prefiere el gazpacho. Así que debo resignarme una vez más al bufido interior de mi espíritu de contradicción. Porque yo creo que comparar el gazpacho con el salmorejo es como como comparar una lapa con una ostra, la sidra con el champán, Morata con Mbappé. No es que el gazpacho sea malo: es que exige poco esfuerzo al paladar y pasa por él sin dejar mayor recuerdo. Es como esa sopa Childs con la que Camba comparaba a los autores de best sellers: «Su labor es principalmente eliminatoria, y no consiste en agradar a todos sino en no desagradar a ninguno. El día en que esa literatura tuviera algún sabor se convertiría en materia opinable, tan grata para unos como ingrata para los otros, y perdería la universalidad de que hoy goza».

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28 julio, 2021 · 9:56