
Quien siempre guardó rencor a Florentino airea ahora su miserable oportunismo. Pero la crítica honesta pertenece hoy a los florentinistas, que seguimos negándonos a creer que Florentino Pérez se merezca la rueda de prensa de Florentino Pérez. De esas cenizas humeantes cabe rescatar el propósito de llevar a la UEFA el caso Negreira, porque hacer justicia siempre es pertinente, aunque no hacía falta aguardar a la traición de Laporta con la Superliga. Pero convocar elecciones ahora solo puede obedecer a la necesidad de invocar el amparo de los socios en un momento crítico. Dicen que se trata de reventar la candidatura del tal Riquelme antes de que cuaje. Pero el Florentino que conocemos no teme a sus rivales: le basta otra orejona para imponerse por aclamación una vez más. Y esta es la señal preocupante: ¿tan difícil ve la reconquista de Europa que prefiere blindarse antes en el cargo?






