Archivo de la etiqueta: monarquía o república

Las agallas de Iglesias y el chupete de Rufián

Las agallas son excrecencias redondas de tipo tumoral que se forman en los alcornoques a causa de la picadura de un insecto o por la infección de microorganismos parasitarios. Son también las branquias de los peces. Y las agallas son por último lo que el vicepresidente de España echa de menos en un diputado de Vox. Excrecencia, tumor, alcornoque, insecto, parásito, pez: una mañana más en el campo semántico del Congreso.

España agoniza sanitaria y económicamente, pero Pablo Iglesias emplaza a Iván Espinosa de los Monteros a tener agallas no al noble modo de Loquillo -para qué discutir si puedes pelear-, sino al servicio de un viscoso guerracivilismo doblemente criminal, por la sangre vertida ayer y por el precioso tiempo que nos roba hoy.

Leer más…

Deja un comentario

1 octubre, 2020 · 10:18

Había una vez un reyecito

El objetivo.

En España había tres reyes, dos reales y uno aspiracional. El primero fue enviado al exilio. Otro fue vetado en la segunda ciudad del reino. Y el tercero está a punto de coronarse a sí mismo como un Napoleón trucho, para lo cual necesita cumbres con banderas, ningunear al titular de la legítima dinastía y caminar olímpico sobre la pandemia como Cristo sobre aguas tormentosas. Solo puede quedar uno.

Un rey no tiene por qué dar explicaciones en el Parlamento, de modo que Sánchez se fue a Bruselas a una reunión cancelada. Ya se fue una vez a Washington y se perdió por el camino. En Washington no le echaron de menos y en Bruselas le echan de más cuando aparece por allí mendigando como un sablista astroso de Luces de bohemia. La socialdemocracia nórdica le señala: el rey del sur va en pelotas, pero él sigue ciego su camino, que diría Arcadi. Ciego de soberbia guía a una España ciega de estupor y una fosa enorme se va abriendo allí delante, en el invierno de nuestro descontento.

Leer más…

Deja un comentario

24 septiembre, 2020 · 9:10

Felipe VI el Anacrónico

15942262411296

Reyes del XXI.

El único republicano español al que me creo es uno que esté sinceramente dispuesto a que José María Aznar sea el jefe de su Estado. Y no cuatro años sino ocho o doce, los que diga la gente. A ver si de lo que se trata aquí no es de la forma del Estado sino de que los tuyos colonicen el último reducto apartidista de la vida pública española. Una pinza muy nuestra de tiernos adanistas y sus melancólicos abuelos aspira a una república mitificada que no existe en ningún sitio, por eso se desea. Y en España, donde hemos politizado desde las energías renovables hasta el porno -valga la redundancia-, existiría menos que en ninguno. Aceptemos que la república como ideal es imbatible, como lo es el amor, pero estas bellas palabras hay que pensarlas en concreto, es decir, la república hecha por y para españoles. Los españoles que concretaron la república en el siglo XIX terminaron ahogándola en un baño de sangre cantonal y los que la concretaron en el siglo XX la ahogaron en otro de sangre civil. En una vieja nación cuarteada por separatismos regionales e inflamada por fanatismos ideológicos, la mera idea de un cambio de régimen debería invitar a la prudencia sin necesidad de leer a Burke.

Leer más…

1 comentario

9 julio, 2020 · 12:15

Los dos Felipes

15919790850274

Felipismo.

En España la preocupación se llama Felipe. Uno reina preocupado por lo que su familia de sangre hizo antes que él y otro sufre por lo que su familia de sigla está haciendo después de él. Se suponía que era Sánchez quien no iba a poder dormir en el camarote marxista, pero la premisa del insomnio es tener una conciencia que remuerda y un plan que vaya más allá de la votación parlamentaria de esta semana. El Rey y el presidente de la república si la hubiera comparten angustia con todos los españoles que leen las previsiones del Banco de España, pero cada cual se angustia a su manera.

Leer más…

Deja un comentario

15 junio, 2020 · 10:50

Tregua poética con Leonor y sin Rufián

reina-letizia-princesa-leonor-vestido-apertura-legislatura-congreso-kICE-U10031300361yLC-644x483@MujerHoy

Instituciones.

En el mismo instante en que las Cortes declaraban solemnemente abierta la XIV Legislatura, el tráfico aéreo se cerraba en el aeropuerto Adolfo Suárez por culpa de un dron. Sabemos que la coincidencia temporal no supone causalidad, pero convendremos en que favorece la metáfora. Ausente el separatismo por propia voluntad, la liturgia regresó tímida y fugazmente al Hemiciclo para acoger el discurso de la primera y de la tercera autoridad del Estado, esto es, de Felipe VI y de Meritxell Batet. Y si por una mañana nuestra democracia pareció capaz de honrarse a sí misma en el delicado ritual de su forma, quizá solo fue posible porque ni estaban los informales ni le tocaba hablar a su socio, segunda autoridad del Reino empeñada en eclipsar a todas las demás.

Sí estaban, en cambio, los parlamentarios de Podemos. Alberto Garzón, impecablemente encorbatado, mostraba al mundo el apasionante viaje que conduce del escrache antisistema al aplauso monárquico con solo sentarse en el Consejo de Ministros. Ah, la legendaria generosidad del Sistema. También aplaudían borbónicos perdidos Pablo Iglesias e Irene Montero: desde Carrillo no tributaba el comunismo español un reconocimiento así a la Monarquía. Bien está, aunque la mayoría de sus correligionarios mantuviera las manos pegadas a las piernas por lo que pudieran decir en Bolivia, suponemos. Manuel Castells ha vuelto de sus novillos. Echenique en primera fila de apuntador automático. La Reina Letizia apareció perfecta como suele, y sus dos hijas permanecieron quietas y atentas en sus butacas rojas, muy imbuidas de su misión. El hieratismo infantil siempre tiene algo antinatural, pero es que la propia democracia parlamentaria es un artificio civilizatorio: lo natural es matarse. En la tribuna de invitados descubrimos a los dos únicos padres de la Constitución que permanecen entre los vivos, Miguel Herrero de Miñón y Miquel Roca, como dos vips de palco contemplando quizá los minutos de la prórroga de su criatura. Sonó el himno, y en ese trance ninguno rivaliza con la apostura castrense de Abascal, la barbilla fuera, los puños cerrados.

Leer más…

Deja un comentario

3 febrero, 2020 · 17:33

Si esto es un Borbón

14951306919386.jpg

“Una familia más”.

El martes una infanta de España logró con solo diez años una proeza: hacer su primera comunión sin reabrir el debate sobre monarquía o república ni desencadenar marchas por la aconfesionalidad del Estado. Dos controversias que, junto con la fijación moral del callejero, representan para el buen español lo que el porno para el soltero: vicios irresistibles, seguramente incurables. El español según Ferlosio es onfaloscópico: se escruta sin asco ni piedad el círculo del ombligo y nunca lo ve cerrado. Quién soy. Qué tiene él que no tenga yo. Por qué tengo menos. Cómo me ahorro la trimestral del IVA. ¿Acaso Alcañiz carece de identidad? La Transición fue un parche. Pedro, ¿tú sabes lo que es una nación? Cuestiones todas insolubles que repican sin cesar entre las paredes craneales del hijo de Atapuerca. Pues bien: todo ese temblor metafísico permaneció quieto al paso de una niña Borbón con un crucifijo al cuello acompañada de dos reyes nada metafóricos. De los de palacio, corona y dinastía de siglos. Uno de ellos, de hecho, era su padre.

El ABC recogió la noticia sin privarse del sintagma atenuante: “como una familia más”. Todos sabemos que no es una familia más, pero si siguen insistiendo va a terminar siéndolo, y los monárquicos metafísicos como Dalí o yo dejarán de sentir el eco de la historia y la belleza del símbolo que justifican nuestra adhesión a una institución efectivamente anacrónica. ¿Y? Algunas de las cosas más apreciadas por el hombre son anacrónicas, empezando por los vinilos o las manifas sindicales. Yo quiero que la monarquía lo siga siendo, pero Felipe VI ha emprendido tan firme camino de modernización que los nostálgicos de vez en cuando hemos de consolarnos en El Prado delante de Rubens. Ciertamente ese museo no lo pobló una familia moderna.

Leer más…

El bueno (Girauta), la fea (Susana) y el malo (Pedro) en La Linterna de COPE

Deja un comentario

19 mayo, 2017 · 15:23

El fracaso de los gatos

14878811810024

¡Al patíbulo!

Si como afirma Borges a su estilo el nombre es arquetipo de la cosa, en las letras de “rosa” está la rosa y todo el Nilo en la palabra “Nilo”. Con el nombre, por tanto, ha de bastarnos para entender la esencia de una idea, pero no somos pueblo que renuncie al bullicioso bar del adjetivo. Por eso a la justicia, como a la democracia, le crecen los apodos. Conocíamos la democracia ateniense de Pericles, la democracia orgánica de Franco, la democracia popular de China, la democracia directa de Ahora Madrid y la democracia representativa de Hamilton, que es la única digna de ese nombre. Ahora que llueven sentencias sobre nombres notorios nos apresuramos a apellidar a la justicia.

Está la justicia del talión, de una proporcionalidad imbatible. La justicia proletaria, que un día invocó don Iglesias para epatar a los burgueses de Segovia. La justicia poética, que castigó a doña Botella por destapar un féretro en las Trinitarias donde se leía “M. C.”, sin sospechar que esas siglas no anunciaban tanto el hallazgo de “Miguel de Cervantes” como el relevo de “Manuela Carmena“. La justicia redistributiva, que tanto subleva al que la paga. La justicia del fútbol, que no existe. Y en estos días de black y de Nóos, la justicia “políticamente insuficiente”, que para mayor calificación añade un adverbio al apellido.

Leer más…

1 comentario

24 febrero, 2017 · 11:51

¡Arropen al imputado!

Imputación mesiánica.

Imputación mesiánica.

Puestos a arropar a un imputado yo habría elegido a Messi, que seguramente ha procurado a los catalanes más felicidad -y de mejor clase- que Mas. Pero vaya, cada alcalde arropa a quien quiere. Que normalmente coincide con el propietario del dedo que le mete en las listas.

Hay imputados e imputados. Recuerdo que la mujer de Urdangarín, a la sazón Infanta de España, desfiló para los ‘flashes’ sobre la rampa mallorquina con una sonrisa serena y en altiva soledad. Luego declaró durante seis horas ante un juez bastante menos inclinado a la deferencia que quien ayer tomó declaración, durante una hora y diez minutos de procedimiento rutinario, a don Artur. La aristócrata de sangre no se hizo acompañar de cortesanos para afrontar el paseíllo de la deshonra, y en todo caso nadie dijo entonces que sentando a una infanta en el banquillo corríamos el riesgo de fabricar monárquicos; el libertador de palo, en cambio, incapaz de sostener ni la propia dignidad de víctima solitaria que reivindica, llamó a filas a su ejército desarmado de Cataluña -en número de dos mil, entre tropa y marinería- para escenificar su particular 1714 frente a un señor en puñetas. Es la paradoja del independentista: a la hora de la verdad, no sabe obrar por sí solo.

Leer más…

Cortesías de Casimiro, Raúl del Pozo y Luis Martínez

Deja un comentario

16 octubre, 2015 · 10:34