Archivo de la etiqueta: casta de nuevo cuño

La izquierda fetiche

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Chamanes.

El otro día Sánchez llamó fetiche a Pablo Iglesias delante de Ferreras. Apartó de su vista el rutilante impuesto morado a las grandes fortunas con un manotazo desdeñoso, casi colonialista: un explorador blanco soplando la llama de un chamán y encendiendo una linterna. En efecto, ese impuesto es un amuleto, quincalla reluciente para el collar de la propaganda, pero no sirve para recaudar y el Estado no vive del relato. La diferencia entre Iglesias y Sánchez es que el primero ha traicionado su ideología sin dejar de profesarla, mientras que el segundo acredita una ideología transilvana que se refleja en los espejos tanto como en su tesis. Por eso gestionará la recesión según Bruselas le diga y después adaptará la estrategia a su glacial pragmatismo. Ahora bien, ¿qué hará durante la árida travesía la facción chamánica de su coalición?

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5 julio, 2020 · 16:41

Pedro Sánchez, patrono del aire

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Nada.

La ventaja de ser Sánchez es que puedes enterrar a 50.000 compatriotas, reducir la cifra oficial a la mitad y salir luego a la tribuna a presumir de que aún te quedan vivos 450.000. A la conciencia de este hombre se asomó Munch antes de pintar El grito, pero lo que vio no fue el horror sino el vacío. La nada. El abismo.

Desde ese vértigo existencial no le costará nada presumir, cuando vayamos por seis millones de parados, de que todavía hay españoles con empleo. Y será de malnacidos que no se lo agradezcan a él a pachas con la Virgen del Carmen, patrona del mar a la que el patrono del aire (por el valor de su palabra) contraprograma con una misa laica de la que esperamos, como mínimo, una serenata al piano –allegro ma non troppo– de Rhodes. James, no Cecil. Y un coro milenial de OT rodilla en tierra.

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18 junio, 2020 · 9:52

No odiéis a Sánchez

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Torrentismo.

Ya me gustaría no escribir sobre Sánchez, ocupación menestral que da una pena que tizna cuando estalla según Miguel Hernández. Pero no a todas las generaciones les es dado atestiguar la transformación de su democracia en un comedero de patos, encabezado por el Gran Cormorán.

El mecanismo mental de Sánchez no es más sofisticado que el de un chupete: es un niño que tiraniza a los demás para satisfacer su capricho y que desconoce cualquier noción de responsabilidad. Pero por si se me escapara algo me he puesto a ver la serie que le recomendó a su compay Iglesias, Baron noir. Esperaba encontrar maniobras políticas de una diabólica sofisticación, pero me he encontrado con una serie llena de ingenuidad por comparación con el brutalismo institucional del caso Marlaska, sin ir más lejos. En Baron noir, de hecho, los ministros de izquierdas dimiten cuando la mierda rebosa la bañera. La serie es de 2016 y se nota: el partido socialista francés aún existía y Trump aún no había enseñado a los líderes-niño de este mundo que los límites son para los perdedores.

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6 junio, 2020 · 15:39

Elige tu propio villano

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Caciquín.

Ya no vivimos en una democracia deliberativa -si lo hicimos alguna vez fuera de la Transición-, sino en una agonista, donde cada partido se define no por la defensa de su programa sino por la elección de su villano favorito y donde el votante se moviliza contra alguien más que a favor de algo. Quizá lo propio de los periodos de decadencia sea la predilección por la vía negativa hacia el conocimiento: escepticismo respecto de los valores propios y fanatismo contra los ajenos. Ya que no podemos ser dioses, retratemos con esmero a nuestros demonios. Así, cada portavoz se delata por el énfasis que pone en aquello que más detesta.

Sánchez, por ejemplo. Es un apasionado de la división. Ha construido toda su carrera sobre la negación del otro, soplando las brasas del enfrentamiento allí por donde ha pasado: entre socialistas, entre votantes, entre banderas, entre instituciones, entre poderes del Estado, entre facciones de su propia coalición gubernamental. No hay moderación que no haya rehuido ni radicalismo que no haya convertido en aliado. Por eso mismo finalizó su discurso con una apelación franciscana al consenso que jamás practicó, consciente de que enseguida subiría Casado a la tribuna a descargar su indignación sobre los escándalos encadenados de este Gobierno.

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3 junio, 2020 · 20:29

Iglesias, Pablo

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Celebrity comunista.

Iglesias Turrión, Pablo Manuel. Político español, Madrid 1978. Nació el año de la concordia constitucional y en la misma cuna se lo tomó como un ultraje. Hijo único, mimado por sus padres, luz de su vida, fuego de sus entrañas. La lengua emprende un largo viaje desde las brumas obreras para bautizarlo: Pa-blo-I-gle-sias. Pronto se sintió predestinado. Le habían puesto nombre de fundador, así que debía encontrar algo que fundar. Su adolescencia fue tan intensa que no pudo superarla. Ahí sigue, la coleta blanca, rememorando aquellos años de tierno fanatismo en que sopesó entrar en el seminario de Soria. Pero le gustaban demasiado las mujeres, así que buscó la vía para limitar la libertad y la propiedad ajenas sin dejar de disfrutar de las propias: ingresó en la iglesia comunista.

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31 mayo, 2020 · 22:13

No mientas, binario

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Él o él.

¿Lo oyes? Es el péndulo que tienes por cabeza. Viaja de una posición a su contraria impulsado por la propaganda, que solo se transmite en el vacío del juicio propio. Pararse a pensar, decimos, porque es difícil pensar en movimiento, pero tu cabeza no para de dar bandazos para acallar esos acúfenos que Aristóteles llamó término medio.

Te pongo ejemplos. Cuestionar el estado de alarma no es fomentar la propagación del virus: hay leyes que permiten gobernar la desescalada sin laminar derechos fundamentales ni deprimir la economía. Llamar asesino al PP por resistirse al chantaje perpetuo no es hacer periodismo: es dártelas de ilustrado cuando estás quemando brujas. Defender que las autonomías recuperen todas sus competencias no significa debilitar la unidad de España: tan solo reconocer que el mando único de Sánchez ha fracasado y que España es la nación que su Constitución dice que es: descentralización administrativa, soberanía indivisible. Desear moderación fiscal no significa subastar el Estado de bienestar: tan solo acotar la tendencia parasitaria de esas clases no productivas llamadas partidos políticos. Creer en el mercado no significa que el Estado no deba comparecer en situaciones excepcionales, siempre y cuando intervenga con eficacia y retroceda con prontitud a sus tasados cuarteles para que renazca la libertad, y con ella la única prosperidad posible.

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4 mayo, 2020 · 19:55

No bonita, no machote

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Sororicidio.

Supongo que habrá que esperar sentado a que Adriana Lastra o Irene Montero o incluso Lidia Falcón se graben un vídeo elogiando alguna cosa de Inés Arrimadas, Cayetana Álvarez de Toledo o Rocío Monasterio. La gran virtud del vídeo del PP es que aplica por primera vez la sororidad, la fraternidad femenina por encima de ideologías, al pestífero lamedal (Valle-Inclán) de dos orillas que es la política española. Pero la izquierda no hará ese vídeo jamás. No puede permitirse empatizar con el adversario porque en ese instante perdería su bien más preciado: el sentimiento de superioridad moral. Sin esa superstición propiciatoria correría el peligro de empezar a ser valorada exclusivamente por sus méritos, tales como la aptitud jurídica para redactar reformas del código penal.

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8 marzo, 2020 · 23:27

Lecciones para el celibato ajeno

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De risas entre bambalinas.

La ideología del PP es como el celibato de los curas: quienes más acaloradamente lo cuestionan son quienes jamás se plantearían abrazarlo. Con Cs ocurre lo mismo solo que peor, porque una parte lo ve siempre demasiado de derechas y la otra parte lo ve siempre demasiado de izquierdas, y al final no lo votan ni los viejos exquisitos ni los nuevos conservadores, razón que explica su centrismo incurable tanto como su pobre expectativa en la España bipolar. La educación política del español ha consistido en oír que el fascismo es Aznar, luego Rajoy, luego Rivera, luego Casado, y cuando llega Abascal el término está tan gastado que Pablo Iglesias, el nieto de Manuel, admirador de los “logros sociales” del Caudillo, tiene que ir por ahí diciendo “ultraultraderecha” después de echarse unas risas de extranjis con Espinosa de los Monteros.

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25 febrero, 2020 · 10:08