Archivo de la etiqueta: casta de nuevo cuño

¡Colectivízate!

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Gimeno, Safo de Sánchez.

El primer colectivo auxiliado por el Ministerio de Igualdad de Irene Montero no es el de los racializados o las sexualizadas, sino el de los columnistas. ¡Es tan tentador rendirse al último delirio identitario de la Coalición de Progreso! Esa directora de Diversidad Racial que ha batido la marca de caducidad de Màxim Huerta dimitiendo por no pertenecer a un “colectivo racializado” y cediendo la sinecura a Rita Bosaho, de inequívocas credenciales ecuatoguineanas. O esa directora del Instituto de la Mujer, la incalculable Beatriz Gimeno, para quien la heterosexualidad fue un invento del varón para someter a la hembra y el feminismo es la lucha por “limitar los daños que la heterosexualidad provoca en las mujeres”. ¿Quién se quejará de que le paguemos el sueldo? ¿Cómo no detraer del erario los derechos de autor de esta creadora?

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17 enero, 2020 · 11:38

Código Iglesias

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Burgués disimulando.

Querido Pablo. No me gustó verle ayer llegar a palacio con su cartera ministerial y su visible desprecio del código vestimentario. Usted es vicepresidente del Gobierno de España, y un vicepresidente solo puede presentarse en zapatillas y vaqueros a un Consejo de Ministros si es de derechas, porque a menudo la derecha se camufla bajo una impostada campechanía para hacerse perdonar su privilegiada posición. La izquierda, en cambio, sobre todo si procede del activismo, debería reconciliarse con la cortesía expresada en la etiqueta, que no es convención de élites sino precisamente conquista revolucionaria. El pantalón y la chaqueta fue el uniforme de los sans-culottes, como su nombre indica. Y Gramsci se presentaba en el parlamento italiano con sus mejores prendas, porque le reventaba merecer la conmiseración de la familia Agnelli. Eso es dignidad.

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15 enero, 2020 · 9:57

El arte de Guitarte

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Tomás Guitarte es un señor de Teruel que en noviembre no pudo votar a su propio partido porque estaba empadronado en Valencia, donde hay más trabajo que en la España vacía, dónde va a parar. A quienes le reprochan la incoherencia de hacer política con un discurso refutado clamorosamente por su misma biografía, con mucho arte les responde Guitarte que él es un “nómada”. El hallazgo merecería un paper de algún consorcio de politólogos que le ponga nombre académico-pompier a la jeta de granito. Así, un activista anticasta que acaba en un chalé con piscina y servicio no sería un farsante sino un nómada de la desigualdad, tal como un luchador contra la despoblación que vive y prospera en la tercera metrópoli del Estado no es más que un nómada del ruralismo.

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12 enero, 2020 · 23:24

La profecía del Rey

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‘Memento mori’.

El jefe nominal de la CoPro (Coalición Progresista) ha prometido el cargo sin crucifijo, lo que para los coprófagos de tertulia significará el ingreso al fin de España en la edad ilustrada. Los habitantes de las cavernas tendremos ahora que esforzarnos por acostumbrar los ojos a la súbita irradiación de la luz tras décadas de oscurantismo. Salimos de la cueva del 78 por la platónica senda que ha abierto el jefe real de la CoPro, nuestro Sócrates de Alcampo y vicepresidente, si no de España, como mínimo de los Països Catalans, Euskal Herria, Teruel y el término municipal de Marinaleda. Claro que cuando estuvo con el Rey no le regaló un ejemplar de los Diálogos sino una serie de dragones, en la fatua creencia de que la dinastía que saqueó Roma y edificó Versalles aún necesita efectos especiales para comprender la naturaleza del poder.

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8 enero, 2020 · 19:16

El viaje de Iglesias de la cal al confeti

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Lágrimas contra el fascismo.

Lloraba Pablo Iglesias porque el llanto es hoy la única forma de hacer política y porque su pasado de activista acababa de morir para siempre. Lloraba Pablo, y nadie recogía esas lágrimas que podrían curar las desigualdades de este país cuyo nombre no debe nombrarse. Este país en el que a partir de ahora las mujeres no morirán apalizadas y los gays bajarán de las grúas de las que pendían hasta hoy para amarse libremente. Los ricos transferirán sus rentas a los pobres. El llanto de Pablo fecundará los campos yermos por el odio de la derecha y sus primeros efectos fertilizantes se advertían ya en la indumentaria de Monedero, al que le ha florecido un traje con corbata.

Los cielos han sido asaltados y conviene moverse por ellos como si fuéramos ángeles habituales. No es que Vallecas quede lejos: es que en Galapagar no caben toda una vicepresidencia y cuatro ministerios. Pero conservemos la llaneza publicitaria en la histórica hora, camaradas. Mantengamos el tuteo: “Pedro, te deseo que tengas el mejor tono pero también la mayor firmeza democrática”. O sea, golpeemos todo lo duro que nos deje la aritmética, pero que siga pareciendo que somos las víctimas. Leninismo de manual de resistencia.

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7 enero, 2020 · 20:14

CoProfagia

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Progresismo.

Para diferenciarla de la GroKo alemana, que es una gran coalición trabajada durante meses para gobernar por el centro, llamaremos CoPro a la Coalición Progresista de Sánchez, que es una incongruente ensalada de nostalgias rojas y carlistas precipitada al amparo de la distracción navideña para gobernar contra la mitad de los españoles. La CoPro saldrá adelante hoy por el voto comprado a un señor de Teruel cuya empresa ha disparado su facturación contratando con las administraciones socialistas de Aragón y Valencia. El progreso.

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7 enero, 2020 · 20:07

Si te preocupa Vox, entonces

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Militancia.

Si te preocupa Vox, lo primero que tienes que hacer es respetar a sus votantes. Ahorrarte esa estúpida superioridad moral que solo añade entusiasmo a su militancia, forjada en el orgullo de catacumba. La marginación da combustible al populismo, y el sentido de pertenencia a una España ridiculizada opera en el voxero como antaño la conciencia de barriada en el obrero. Sobre nacionalista y confesional, Vox es una causa identitaria cuyo éxito depende del vínculo no mediatizado entre el líder y su grey, y esa identificación emocional se aviva en la persecución y languidece en el argumento.

Si te preocupa Vox, deja de llamar fascistas a sus votantes, porque no lo son en absoluto, pero sobre todo porque esa palabra ya no significa nada, ya solo produce una furiosa vanidad en el emisor y una indiferencia sonriente -cuando no jactancia- en el receptor. Vox aporta el calor de una identidad compacta a votantes demasiado enfadados para transigir con el arte de lo posible y demasiado inocentes para valorar la belleza de lo impuro. La virginidad política del voxero no es algo de lo que debas reírte, porque es entonces cuando se transmuta rápidamente en fanatismo. Vale más compartir la pedagogía de la experiencia. Es fácil, si eres de derechas, culpar a las autonomías, la inmigración o el feminismo de frustraciones propias pero ajenas a esas causas. Uno aprende que las autonomías existen porque España ya era plural en el medievo y no se vuelve plural en 1978 por instaurar las autonomías, que por lo demás soportan el gasto del bienestarismo y conceden refugio al madrileño o al andaluz temeroso del abrazo de Sánchez e Iglesias. Uno aprende que es mentira que los varones blancos heteros estén amenazados cuando trata a la primera mujer maltratada, y lo confirma cuando trata a la segunda. Uno advierte que Omar, el hacendoso jardinero de la urbanización de sus padres, puede un día ser apalizado por patriotas que del listado de apellidos árabes de Abascal dedujeron el permiso oficial a su xenofobia. Uno descubre que los partidos que gritan no gobiernan, que influyen solo mientras dura la novedad y que los que gobiernan deben traicionar sus viejos gritos porque para ese efecto civilizador se concibió el sistema. Uno acepta, en fin, que sus impuestos financien subvenciones de más a cambio de que reduzcan desigualdades que partirían la sociedad en tribus resentidas.

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19 noviembre, 2019 · 10:16

Después de Sánchez

15738251787552.jpgQue la investidura de Sánchez se pacte en Lledoners no puede escandalizar a nadie, porque lo propio de las bandas es hacer negocios en el trullo. El Joker de Moncloa está a punto de concretar el chiste más macabro en la broma infinita de su vida pública. “¡Pero salvó al PSOE del acecho de Podemos!”, cacarean las pedrettes, incapaces por amor de entender que el precio que ha pagado su gallo por mandar en la izquierda es la titularidad del corral. El PSOE acabó de morir un martes de noviembre de 2019, cuando su secretario general abrazó al epígono leninista de Anguita para abrirle la puerta del Consejo de Ministros. Ahora un condenado a 13 años por sedición otorgará a Sánchez la gracia de unos meses más de insomnio en su colchón, pero el protagonismo pasará al vicepresidente Iglesias, que devorará diariamente en las teles a su presa. Será una legislatura furiosa y estéril que solo culminará un proyecto, activado el día que Sánchez reconquistó Ferraz: la destrucción de la socialdemocracia española. Su legado.

Forma parte de la paradoja institucional que llamamos sanchismo el destino de precipitar su agonía en la sesión que alumbre su investidura. Será un final operístico, con Cataluña degradada a paraíso del anarquismo callejero, con el paro galopando y Moscovici mandando hombres de negro a Madrid con un maletín y una podadora. Cuando el polvo se disipe, en mitad del escenario aparecerá una piltrafa tumefacta, un cuerpo entre rojo y amoratado que llamaremos sociopodemismo y cuya descomposición empezará al minuto siguiente del desalojo de las nóminas públicas que fueron su única razón de ser.

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17 noviembre, 2019 · 23:19