Archivo de la etiqueta: periodismo

Mi generación

Pertenezco a una generación que nació con la democracia ya parida, con España ya resuelta y con el liberalismo dado por supuesto como los peces presuponen el agua. El presidente se llamaba indefectiblemente González, el rey Juan Carlos nos dirigía un irrelevante mensaje cada Navidad y nuestro único miedo consistía en que los avisos de bomba que llegaban regularmente al colegio en época de exámenes no fueran otra broma de un holgazán de COU. La vida tardaba en empezar a ir en serio, y cuando lo hacía nos conminaba a la elección de una carrera que nos gustase y que no estuviera desprovista de salidas; antes había que pasar por un Erasmus, mucho cine americano y la reiterada epifanía del botellón. La política, cuando excedía las pintorescas batallitas de rojos y fachas con la mahou en la mano, solo revelaba una obsesión de inadaptados de un bando y de otro.

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15 diciembre, 2020 · 10:40

El periodista cremáster

En una inolvidable clase de anatomía del bachillerato nos explicaron que la función del escroto es mantener la temperatura de los testículos al nivel idóneo para que se produzcan, conserven y maduren adecuadamente los espermatozoides. Nunca se me ha olvidado el nombre del músculo que tracciona el saco escrotal desde el pliegue de la ingle para acercarlo al abdomen y mantener el calor propicio al esperma cuando hace demasiado frío: cremáster. Debemos la supervivencia de la especie a ese músculo atento, solícito, sensible a la mínima variación en el ambiente para obrar en consecuencia.

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7 diciembre, 2020 · 10:02

Entrevista a Antonio Caño

Nació en un pueblo de Jaén hace 63 años, pero su acento enriquecido en mil coberturas tiene un punto exótico. Toda una vida en ‘El País’, que dirigió entre 2014 y 2018. Hasta Sánchez. Hablamos de su libro sobre Rubalcaba, esa especie extinta que él llama “político de verdad”

El velatorio de Rubalcaba fue casi un acontecimiento popular. Pero sus últimos meses fueron amargos en lo político…

Su vida personal fue rica y feliz, pero en toda su vida política hay algo de tragedia. Hay muchas derrotas en sus apuestas. Llegó a secretario general, pero en condiciones muy difíciles. Y también fue así su final: triste. Su despedida fue muy elegante pero no le sucedieron los suyos. Los suyos sufrieron una purga. La decisión de abandonar del todo la política y recluirse en la universidad contribuyó a que fuera recordado de manera generosa entre los ciudadanos.

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29 noviembre, 2020 · 21:34

Cazadores de hipérboles

En los entornos opinativos a los que alcanza el generoso radio ideológico o salarial de Moncloa empiezan a proliferar los cazadores de hipérboles. Voces flemáticas que van señalando exaltados por redes y tertulias. Politólogos sólidamente esperanzados en el buen rumbo de nuestra democracia, si acaso amenazada por las exageraciones de la oposición. Hay que ver cómo rabia la caverna, sonríen meneando su platónica cabeza. Es la gente que echó la mañana de cierto día pompeyano señalando a los histéricos que salían corriendo por una fumarola que asomaba del Vesubio. Ese estamento impasible que aquella noche en el Atlántico insistía en que el Titanic era insumergible. Olfatean las hipérboles como los cerdos las trufas. Y demuestran nervios de acero ante el penúltimo atropello polaco de la Coalición Picapiedra –Pedro y Pablo– que está espantando a Europa, pero luego se ponen como la Castafiore en presencia de un ratón cuando Ayuso pone un tuit.

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20 octubre, 2020 · 10:20

El 98 otra vez

Sudán.

En razón del puesto recibo decenas de artículos diarios que me permiten pulsar un cierto estado de ánimo nacional, uno más hondo y articulado que el que circula por la superficie de las redes. Por eso sé que se ha desatado una atribulada grafomanía entre juristas, filósofos, economistas, historiadores y académicos varios que vienen coincidiendo, al margen de sus impares biografías, en un mismo lamento noventayochista. Formulada con mayor sutileza, la idea dominante es que nos vamos todos al carajo. La pandemia no solo se lleva la vida y la bolsa de los españoles: acelera el desplome de su arquitectura institucional. El régimen llamado del 78, que alumbró las décadas más apacibles de nuestra historia, da paso a otra cosa que sobre la marcha de su supervivencia va diseñando el sanchismo con esa mezcla suya de brutalidad y disimulo.

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22 septiembre, 2020 · 10:07

Las orejas alfa de Pedro Sánchez

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Alfa.

Hemos vivido largo tiempo en la ignorancia. La sombra del oscurantismo franquista aún se proyecta sobre nuestros juicios políticos. Nos ha impedido, por ejemplo, reparar en la excelencia auricular del sanchismo. Si Ian Gibson nos enseñó quién era Lorca, ha tenido que venir otro hispanista británico, John Carlin, para reconciliarnos con lo mejor de nuestro presente, que son las orejas de Sánchez. Solo un biógrafo de Mandela podía revelarnos su “forma de rombo, con un punto aerodinámico” que le recuerda la cola de un avión. “Quizá sean señal de macho alfa, que Sánchez lo es, o quizá le ayuden a conservar energía durante los 10 kilómetros que cuentan que corre cada día”. Nos preside una mezcla de atleta, fresco de Buonarroti y elástico semental.

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30 junio, 2020 · 10:12

Entrevista con El debate de hoy

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El editor de este blog.

Es reconocible por su facilidad para sonreír, aunque lo intenta disimular una barba desordenada como la mesa de un viejo redactor. Es una sonrisa algo pícara e inocente, de ese niño que pensaba que llevar la corbata sin anudar ya era ser un gamberro. Quizá por eso a veces introduce —como puñetazo de terciopelo— alguna palabra gruesa en sus columnas. O quizá sea la compleja herencia de un milenio que expiró viendo a ancianos quejumbrosos como Francisco Umbral, Fernando Fernán Gómez o Camilo José Cela, y a jóvenes insolentes como Tarantino. O quizá no otra cosa que la franqueza castellana de los Quevedo y los Cervantes, o la crudeza latina de los Marcial y Horacio.

En la universidad se entregó, precisamente, a los clásicos y también a autores muy modernos. De hecho, desde sus inicios, ha dedicado innumerables horas a la crítica literaria; por ejemplo, sus docenas de reseñas en Aceprensa. A partir de entonces, ha ido subiendo escalón a escalón —revistas locales, La Gaceta de los Negocios antes y después de Intereconomía, Jot Down, un copioso etcétera—, hasta dirigir la sección de Opinión de El Mundo. Lo compagina con otra tarea del oficio, como son las tertulias de La Sexta o algún rato que charla en la COPE. Y con la publicación de varios libros que deambulan entre el ensayo más o menos sólito —La granja humana (2015), El hígado de Prometeo (2016)—, el colectivo —su colaboración en La España de Abel (2018) y en La sorpresa Vox (2019)— y el «dietario de juventud» de sus Crónicas biliares (2017), o la semblanza de personajes históricos en Vidas Cipotudas (2018).

El madrileño y merengón Jorge Bustos Táuler (1982) parece que es creyente de alguna suerte de constitucionalismo liberal sin rigideces, etiquetas ni adjetivos tajantes, pero, sobre todo, es un irónico practicante. De esa ironía que escuece a los fuertes y que, por lo general, solo aspira a atemperar el puritanismo. Por eso puede disfrutar con un Mourinho desencadenado y que escupe en el mármol impoluto del Olimpo donde se micciona perfume de azahar. Porque sabe que es un Olimpo de cartón piedra y que ese perfume no es más que colonia barata. Pero, en el verdadero Palacio de Invierno, Bustos es capaz incluso de acicalarse la barba y vestir con la discreción que bien le enseñaron en casa.

Pregunta: Hughes, Jabois, su querido Gistau, Soto Ivars, usted… Todos con barba.

Respuesta: Y no te dejes a Isco ni a Benzema. La barba es una moda cómoda, pero quizá también sea una decisión vital: un «ahora nos toca» o algo así, pero sin los rancios compromisos de los barbudos setenteros.

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8 junio, 2020 · 11:03

No mientas, binario

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Él o él.

¿Lo oyes? Es el péndulo que tienes por cabeza. Viaja de una posición a su contraria impulsado por la propaganda, que solo se transmite en el vacío del juicio propio. Pararse a pensar, decimos, porque es difícil pensar en movimiento, pero tu cabeza no para de dar bandazos para acallar esos acúfenos que Aristóteles llamó término medio.

Te pongo ejemplos. Cuestionar el estado de alarma no es fomentar la propagación del virus: hay leyes que permiten gobernar la desescalada sin laminar derechos fundamentales ni deprimir la economía. Llamar asesino al PP por resistirse al chantaje perpetuo no es hacer periodismo: es dártelas de ilustrado cuando estás quemando brujas. Defender que las autonomías recuperen todas sus competencias no significa debilitar la unidad de España: tan solo reconocer que el mando único de Sánchez ha fracasado y que España es la nación que su Constitución dice que es: descentralización administrativa, soberanía indivisible. Desear moderación fiscal no significa subastar el Estado de bienestar: tan solo acotar la tendencia parasitaria de esas clases no productivas llamadas partidos políticos. Creer en el mercado no significa que el Estado no deba comparecer en situaciones excepcionales, siempre y cuando intervenga con eficacia y retroceda con prontitud a sus tasados cuarteles para que renazca la libertad, y con ella la única prosperidad posible.

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4 mayo, 2020 · 19:55