Archivo de la etiqueta: Franco

Nostalgia de guerra civil

15532660490608

Futuro.

Y si la política no fuera ya sino una rama de la industria del entretenimiento. Y si el votante primermundista solo ansiara divertirse como se divertían en Weimar, cuando nuestros bisabuelos se liberaron de esos corsés parlamentarios llamados partidos. Y si el consenso ya aburre a las ovejas con derecho a voto que sienten envidia de las cabras montesas. Y si el estrés, la ansiedad y la depresión explicaran hoy el voto mejor que el paro, la educación o las pensiones. Si es así, si el cerebro del animal humano no puede soportar más de tres generaciones de paz tediosa, entonces habremos de repetir la primera mitad del siglo XX, bajo cuya lluvia de metralla resultaba imposible aburrirse. El estallido de la Gran Guerra sorprendió a Durkheim en Francia: allí constató que los psiquiátricos se vaciaban a la misma velocidad con que el ardor guerrero incendiaba los corazones de los franceses. Estamos hechos para pelear, portamos la agresividad como un estúpido apéndice que el progreso ha hecho inservible pero que nos duele como un miembro fantasma. Cuando no peleamos nos ponemos tristes, apáticos o furiosos. Y cuando algún demagogo rescata el lenguaje de la tribu llamando a la batalla contra el enemigo, por muy abstracto que el enemigo sea, no podemos evitar erguir nuestras peludas orejas de mono y escuchar hipnotizados.

Esos hombres fuertes nos dicen que ya hemos alcanzado el máximo de futuro que podemos tolerar. Que es hora de volver al confort del pasado aunque ese pasado sea un mito, un recuerdo inducido políticamente. Desde el Renacimiento el individuo ha ido emancipándose de su familia, su nación, su raza, su credo y hasta su sexo; terminó matando a Dios y mirad adonde nos ha llevado aquel deicidio: al suicidio como primera causa de muerte violenta en Occidente. La democracia liberal es insatisfactoria, pero el odio cura la depresión. El gregarismo narcotiza la conciencia. La libertad es un lujo para los pocos que pueden asumir la intransferible responsabilidad de sus errores.

Leer más…

Anuncios

Deja un comentario

24 marzo, 2019 · 23:44

Manual de dopaje

15517223332109

Rasputín Redondo.

Esta del dopaje electoral fue una metáfora afortunada, de gran eficacia contra el PP de Mariano Rajoy, reconocido aficionado al ciclismo. Tan eficaz que un juez amigo de la ministra Delgado -de quien se rumorea que irá en la cabecera de la manifa del 8-M con una pancarta que proclame “¡Éxito asegurado!”- certificó ese dopaje a título lucrativo en las campañas de Pozuelo y Majadahonda, que no son precisamente etapas reina, y al PP terminaron echándolo de la competición. O sea, de La Moncloa. No deja de entrañar cierta justicia poética que ahora sea la última marianista, Ana Pastor, quien recupere la acusación de dopaje contra el verdugo de Rajoy, con la diferencia de que Sánchez no dopa su campaña con dinero B sino directamente con el presupuesto general del Estado, que se confunde con el Gobierno, que se confunde con el partido, que se confunde con el candidato. Sánchez es el ciclista oficial del Estado español e Iván Redondo es su Eufemiano Fuentes.

Por la exclusiva de EL MUNDO hemos sabido que Redondo anda redondeando el manual de dopaje presidencial, que consiste en detraer recursos de todos los niveles de la Administración no solo a mayor gloria de su cliente sino en perjuicio de todos sus adversarios. Ministerios, funcionarios, periodistas de RTVE, sociólogos del CIS: todo agente es reclutado, toda munición es bienvenida y la guerra no ha hecho más que empezar. Ni siquiera Twitter se libra del cíclope monclovita, que con el ojo omnisciente patrulla y con la mano larga descuelga un teléfono. Pero así se conduce nuestro Gobierno de centro liberal-socialdemócrata con ribetes weberianos, contra el que solo un fascista osaría alzar su trifálica voz.

Leer más…

2 comentarios

5 marzo, 2019 · 10:14

Un Midas cutre

15511126646993

El presidente, y Sánchez a su lado.

El sanchismo -Moncloa, Ferraz, redacciones amigas- trabaja a toda máquina en su relato de campaña. Es poco original pero ellos confían en su vieja eficacia: “Ponte la pinza en la nariz si quieres pero vótanos, que vienen los fachas”. El autor de esta filigrana intelectual es el mismo que convenció a Xavier García Albiol de que limpiar Badalona de inmigrantes era una promesa lícita si servía para ganar. Esto es el sanchismo: una impostura estructural diseñada por aprendices de brujo persuadidos de que el votante es un tarado con amnesia que creerá lo que dices, olvidando lo que hiciste y engañándose respecto de lo que harás, a condición de que repique tu doctrina un número suficiente de terminales.

Todo en Sánchez es mentira desde que empezó a escalar en el aparato de su partido. Es el hermano cutre del rey Midas, que convierte en plástico todo lo que toca. Se forra la carpeta con Machado, que dejó escrito: “Creo que el Estatuto de Cataluña es en lo referente a Hacienda un verdadero atraco y en lo tocante a enseñanza algo verdaderamente intolerable”. Pero el poeta no puede remover la lápida de Colliure para salir a reprocharle a Sánchez la mesa con relator, el negacionismo del adoctrinamiento escolar o las asimetrías presupuestarias. Machado, por lo demás, se preocupaba de escribir los dolientes libros que firmaba, mientras el Resistente no supo componer ni su tesis cum laude ni su verbenera hagiografía, y tampoco alcanza a avergonzarse por someter a ministros con estudios al humillante culto de su personalidad en una grotesca presentación literaria.

Leer más…

1 comentario

26 febrero, 2019 · 13:51

El caballero oscuro

santiago-abascal-vox-kDAH--620x349@abc

Don Pelayo comprado en los chinos.

Siento por el votante potencial de Vox el respeto que me inspira mi padre, a quien todo debo. Pero mi oficio me ha llevado a lugares a los que el votante medio no puede llegar, tampoco mi padre. Allí no he descubierto grandes escándalos: solo la certeza anticipada de la melancolía. La inexorable decepción donde desembocará cada marca extrema que el mercado político oferta a los incautos de este tiempo airado que llega a confundir el evangelio con la xenofobia, y que exige de la política los héroes que solo concede la literatura y la clase de soluciones que solo promete la religión.

Santiago Abascal es un político profesional del PP damnificado por el marianismo que sobrevivió al remunerado calor del regazo de Esperanza Aguirre. La eclosión de la derecha populista mundial le brindó la ocasión de reinventarse como novísimo campeador, por más que las huellas de su galope delatan la pertenencia a la casta contra la que ahora dice levantarse y en la que pronto se arrellanará de nuevo. La estrategia para romper el mercado la facilitó Pablo Iglesias: lenguaje no convencional, culto al líder, pueblo acorralado frente a oligarquía globalista, enemigo exterior (los mercados, los inmigrantes), guerrilla digital, victimismo mediático combinado con señalamientos sicilianos y total desprecio a la ética de la responsabilidad del reformador en favor de la ética de la convicción del timonel. Pero lo que mejor identifica a Podemox, o a Voxemos, es su trol, que llama puta al periodista sin reparar en que tal atribución la hace un putero: alguien que te usa cuando le apetece y que te pega cuando dejas de complacerle.

Leer más…

1 comentario

1 diciembre, 2018 · 20:46

El Rey Sol lucha contra Franco

pedro-sanchez-4-1440x808

“El Estado soy yo”.

El Congreso amanecía desprestigiado por la presencia de Pedro Sánchez, quien la víspera había declarado que no va al Senado a explicar lo de su tesis precisamente para prestigiarlo. El argumento es otra genialidad de la factoría monclovita, pues invierte los términos de la doctrina Umbral: si el escritor iba a la tele a hablar de su libro, el presidente no va al Parlamento a hablar del suyo, básicamente porque ni siquiera es suyo.

Definimos el sanchismo como una manera de llegar al poder a pesar del PSOE y no a través de él, pero también como un modo personalista de conservarlo que precisa un aprecio irreflexivo por uno mismo y un olímpico desprecio por las instituciones de todos los demás, desde las ruedas de prensa hasta las cámaras legislativas. El sanchismo es un absolutismo de nuevo rico que consiste no solo en enfatizar constantemente tu condición de presidente del Gobierno sino en presentarte como encarnación de la razón de Estado, atacada por una oposición histérica. Acorralada por Javier Maroto y Bermúdez de Castro, la ministra Delgado consumó una sinécdoque -la parte por el todo- que le hubiera envidiado el mismo Luis XIV: “¡Yo soy la víctima de un chantaje al Estado!”. Hombre, doña Dolores, las víctimas no suelen aceptar mariscadas de su chantajista, ni interceden con sus amigotes, ni elogian la idoneidad de su puticlub.

Leer más…

1 comentario

10 octubre, 2018 · 16:49

Una jodida vergüenza

15363246194330

Nostalgia de una guerra.

A Podemos no le ha gustado que un excombatiente nacional y uno republicano conversen amigablemente. A Monedero le ha parecido “una jodida vergüenza”. Iglesias no imagina a un judío (el republicano) dialogando con un SS (el nacional), y nosotros tampoco, porque ningún judío violó y mató a ninguna monja nazi, por coronar su delirante analogía. Toda la sensibilidad para la equidistancia inicua que les falta para advertirla entre supremacistas y partidarios de la legalidad en la España de hoy la derraman amargamente sobre el golpe de ayer. Pero esta hipermetropía moral, que ve mucho de lejos y nada de cerca, no obedece al intento melancólico de ganar la guerra 80 años después, como se dice, sino a la clara conciencia de que el pasado, bien manejado, ni siquiera es pasado, como sabía Faulkner. Occidente libra una guerra cultural cuyo armamento es el victimismo retrospectivo. La memoria histórica a la española no es un combustible diferente del indigenismo, el hembrismo o el trumpismo redneck: todos cultivan el fetichismo de la herida propia. Quien exhiba la cicatriz más honda ganará la empatía presente y la elección futura. Con el poder llega la subvención, con ella el clientelismo, con este la religión organizada. Y al que se desvíe del dogma le aguarda la hoguera de los fachas.

Leer más…

1 comentario

9 septiembre, 2018 · 20:46

Sánchez sale a relucir

15302940405715

Reluciendo.

Hace unos días Fernando Savater se preguntaba si este Gobierno era brillante o solo reluciente. La distinción resulta decisiva: el efecto parece el mismo pero sus causas no pueden ser más opuestas. Brillante es la luz que nace internamente y se comparte hacia fuera: ejerce un efecto centrífugo. Reluciente es el atributo que un agente exterior presta a quien por sí mismo carece de brillo: se trata de un efecto centrípeto. La facultad brillante es activa e imperecedera; la condición reluciente es pasiva y efímera. Alguien brillante irradia un talento que le es propio, mientras que para relucir basta con reflejar la luz que solícitamente proyectan desde fuera. Desde, por ejemplo, Televisión Española, primer reflector del Estado.

Ni siquiera la insensata confianza que Pedro Sánchez deposita en sí mismo es suficiente para fiar su duración en La Moncloa a la fotogenia de sus manos. Él ya se ve cualificado no para gobernar España sino para reemplazar a Merkel en el liderazgo de Europa, pero sus asesores, cuyo trabajo exige alguna familiaridad con el realismo, lo han rodeado de ministros brillantes entre los cuales el jefe aparezca como un candidato al menos reluciente. Y si el Gabinete falla, pues la realidad es sombría, queda la ficción, el asalto al órgano de propaganda por excelencia desde que lo fundara Franco: RTVE. Por colocar a su nuncio ideológico en la santa sede de la doctrina gubernamental andan matándose a puerta cerrada los distintos apéndices de la criatura frankensteiniana que censuró a Rajoy, cada uno según su tamaño: las piernas de Podemos, un brazo de ERC, el otro de PDeCAT, la cabeza del PNV y las manos… de Sánchez. Llamamos a eso negociación, con púdico eufemismo, pero el espectáculo nos evoca los documentales predatorios de La 2. Con los periodistas de plantilla en el papel de ñus y con la despolitización en el caldero de los caníbales de sigla.

Leer más…

El bueno (Morenés), el feo (Marlaska) y el malo (Jorge Fernández) en La Linterna de COPE

Deja un comentario

2 julio, 2018 · 10:03

Dos años de manicura

15301271885859

Sánchez y la Mano de Sánchez.

La legislatura de Pedro Sánchez ha resultado más bien una manicura. En ella lo importante no son las leyes, cuya confección exige mayorías parlamentarias, sino las manos, para las que basta un fotógrafo con tendencia a la mitomanía. Las manos de Sánchez están a punto de cobrar vida autónoma, de emanciparse del propio Sánchez así como los socios de Sánchez quieren emanciparse de España, y en estos juegos de manos o manicura federal asimétrica consumiremos los dos próximos años. Sin olvidarnos -por supuesto- de Franco, en cuyas manos descarnadas ya no queda ni la mitad de la determinación que el community manager de Moncloa aprecia en las de Sánchez, porque si quedara algo igual no le molestaban en otros 40 años.

Los usos marianistas fijaban las comparecencias en el Congreso después de los consejos europeos para informar de lo tratado a sus señorías; Sánchez comparece antes, lo cual tiene sentido en países que pactan su política exterior con sentido de Estado, como Alemania, y carece de él en países donde hasta el 4-4-2 se ideologiza, como España. ¿Por qué Sánchez viene al Congreso a hablar de Europa si al final de la sesión no se vota una posición común? Sencillo: porque todo el tiempo que gaste hablando de Merkel y Macron es tiempo que gana sin hablar de financiación autonómica, reforma laboral y otros engorros impracticables con 84 diputados. Los presidentes españoles tradicionalmente han dedicado su primer mandato al patio interior para proyectarse internacionalmente a partir de su segunda estadía monclovita, pero Sánchez está invirtiendo las prioridades; o más bien está tratando de opacar las servidumbres de lo doméstico con los destellos del fuselaje del Falcon: «No me vengáis con un presidente de Diputación valenciano que me estoy pegando con Salvini, paletos». O quizá no está muy seguro de que vaya a disponer de un segundo mandato.

Leer más…

1 comentario

28 junio, 2018 · 10:46