Archivo de la etiqueta: El arte es morirte de frío

Bad Bunny y La Casita del terror

Vuelve uno de Auschwitz y se encuentra con la polémica de La Casita de Bad Bunny. Si usted puede leer íntegro este artículo, se debe a que es suscriptor de EL MUNDO, y esa condición lo eleva automáticamente por encima de la clase de gente que pagaría por figurar en uno de esos rituales colectivos de regresión neolítica que algunos dan en llamar conciertos. Una sensibilidad bien formada jamás financiaría voluntariamente el sometimiento de sus tímpanos a la purga de Benito, y tampoco permitiría que su onda martirial alcanzase a sus allegados. Imagine exponer a un hijo o a una sobrina a semejante estallido de guturalidad primitiva, ese foco de hantavirus sónicos que se ha esparcido por Madrid con el permiso del Ayuntamiento y ante la pasividad de Amnistía Internacional. Por mi parte, recién aterrizado como estoy del infierno concentracionario, solo acierto a dar gracias a Yahvé de que el reguetón no se hubiera inventado en tiempos de Rudolf Höss.

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3 junio, 2026 · 12:17

Motas de polvo bailando en los rayos del sol

Cuando todo se agitaba a su alrededor, él decidió quedarse quieto. Habrá quien diga que es más fácil hacer eso en Copenhague que en Cádiz, y seguramente tenga razón. Por eso necesitamos artistas sureños hechos de espuma y abiertos a la luz, pero también artistas nórdicos que habitan la penumbra y escuchan el silencio. Fue el caso del pintor danés Vilhelm Hammershøi, a quien el Thyssen ha dedicado una muestra memorable. Si usted siente que el mundo va demasiado rápido y que en la calle hay demasiado ruido, refúgiese en el museo antes de que acabe mayo. Solo al salir se dará cuenta de lo mucho que necesitaba entrar.

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16 mayo, 2026 · 10:59

Debemos tanto a Joseph Jackson

Fui a ver Michael, que no versa sobre la mayor estrella pop de todos los tiempos sino sobre su padre, un minucioso explotador infantil llamado Joseph Jackson. La película dedica la mayor parte de su metraje a insistir en la vesánica codicia de Joseph, que al parecer no engendró cinco hijos sino una empresa a la que llamó The Jackson 5. La reducida porción de fotogramas que no protagoniza Joseph martirizando a sus hijos la ocupan los bailes de Michael, que es la decisión más sabia y menos arriesgada que puede tomar un director de cine. El biopic termina prometiendo una segunda parte, y tenemos derecho a sospechar que ese sí tratará al fin sobre Michael Jackson.

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5 mayo, 2026 · 20:48

‘Kristin’ en Madrid

Cada cual se obsesiona con lo que no tiene, así que el madrileño enseguida se alboroza ante el mar y ante la nieve. Me refiero al madrileño capitalino, porque el serrano viene acostumbrándose al mullido silencio de las cumbres blancas desde tiempos carpetanos. El carácter de Madrid consiste en un casticismo amistado con la vanguardia, y por eso debía ser el más madrileño de nuestros escritores quien nos informara del origen de los cisnes: desde Ramón sabemos que nacen de la nieve caída en el lago. No sabemos cuántos cisnes nacieron del seno glaciar de Filomena, ni sabemos si nos abandonaron como los patos de Tony Soprano o si reemplazaron a los que nadaban unánimes junto al Palacio de Cristal, aprovechando que El Retiro lo cierran por las noches. La nevada de nuestras vidas nos visitó hace cinco años como la embajadora cósmica de otra era. A este madrileño le cayó en mitad de una mudanza, inaugurando a sus treinta y muchos la improbable condición de propietario, y al tomar orgullosa posesión de mi dominio tuve primero que desokupar a Filomena, que había descerrajado la caldera con sus gélidos puños. Dos semanas pasé duchándome con una ensaladera puesta a calentar en el microondas. Pero nunca temblé tanto como en el cubil de mi primera emancipación: le sobraba bohemia a fuerza de faltarle calefacción en enero y aire acondicionado en julio. Cuando le mandé a mi hermana médico una foto de mis dedos súbitamente añiles, en la esperanza de haber merecido al fin la bendición de los estigmas, me respondió con un arcaísmo sacado de las historietas de Carpanta: «Sabañones».

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31 enero, 2026 · 10:14

Y Morante resucitó

El maestro lo ha vuelto a hacer. José Antonio Morante de la Puebla ha vuelto a torear al ganado más difícil, que no es el que embiste en el ruedo sino el que ocupa el tendido. Reaparece antes de que hayan terminado de secarse las mejillas de tantas viudas inconsolables a las que acaba de arruinar la pose de elegía. Pero ellas se consuelan rapidísimo, y ya andan celebrando haber sido estafadas por el genio del burle. Verlo torear de nuevo bien vale el sacrificio de la credulidad.

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23 enero, 2026 · 18:14

La nostalgia de absoluto que sucede los domingos

Fui el jueves a ver Los domingos, un raro milagro del cine español. Todavía no comprendo bien que la directora haya nacido en Baracaldo hace 47 años y no en la Noruega de Ibsen, en la Dinamarca de Dreyer o en la Suecia de Bergman, con perdón. Su inmersión en los claros y en los oscuros de la institución familiar no puede ser más reconocible -conflictos universales a fuerza de locales-, pero la sutileza con la que rueda Alauda Ruiz de Azúa y la obstinación con que se sustrae una y otra vez a la tentación del dogmatismo no parece de este suelo, ni de ese gremio. Nuevamente con perdón. Pero es que por aquí estábamos acostumbrados a otra cosa, doña Alauda.

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23 noviembre, 2025 · 17:51

Dejad que Maruja Mallo se vaya eternamente de verbena

Quizá Maruja Mallo ha sido nuestra Frida Kahlo o quizá fuera Frida la Maruja de los mexicanos, no estoy seguro. Ambas nacieron en la primera década del siglo, ambas fueron de izquierdas, ambas encauzaron el ímpetu de las vanguardias dentro de los márgenes de la figuración y ambas entregaron sus pinceles al susurro torcido del inconsciente, de manera que sus lienzos se pueblan de claves oníricas, chillidos cromáticos y un distendido toque feliz de autoparodia.

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15 noviembre, 2025 · 10:02

Hágase la luz, dijo Rosalía. Y la luz se hizo

Que a la luz de Lux haya dicho Madonna que Rosalía es una «auténtica visionaria» induce a confusión. Pretende reivindicarse la autora de Like a prayer tantos años después, pero la aproximación de Rosalía al catolicismo entraña honduras inasequibles a aquella Madonna que descubrió el mediterráneo erótico-festivo de la monja pecadora. Ambas comparten voluntad transgresora, pero en 2025 la verdadera provocación ya no se ejerce con el cuerpo sino con el espíritu. Y esa mística revolución contra la material girl in a material world es la que abandera ahora Rosalía. Española tenía que ser.

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8 noviembre, 2025 · 9:25