Archivo de la etiqueta: héroes de nuestro tiempo

¡Anita, respira!

Anita termina el ejercicio, pero la sonrisa se hiela en el rostro atento de su entrenadora. Algo no va bien. Parece que no se mueve, que se está hundiendo, su cuerpo rígido desciende suavemente, una gravedad letal lo reclama. No hay duda de que Anita Álvarez está cayendo, parece un ánade baleado en pleno vuelo sobre un estanque. Se va a ahogar. La entrenadora grita a los socorristas, pero los socorristas no reaccionan. Son piezas mecánicas en el engranaje de un protocolo que rara vez se aplica y que solo puede activar la señal del árbitro. Los reglamentarios cerebros del árbitro y de los socorristas no están programados para decidir sino para transportar las órdenes de otro, siempre de otro, pero a Anita se le acaba el tiempo.

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27 junio, 2022 · 8:10

Arrepentíos y creed en el Madrid

Escucha, hombre, mujer de poca fe: cuándo aprenderás a creer. Qué más hace falta para que entregues de una vez las armas romas de tu escepticismo. Cuántas Copas de Europa hacen falta para tumbar tus dudas, para enterrar tu prudencia, para quemar todas las vendas que te pones antes de la herida que no ha de llegar.

¿Acaso catorce no te parecen suficientes?

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29 mayo, 2022 · 13:51

Qué dicen cuando dicen: «Es el Madrid»

A las cinco en punto de una tarde de vísperas y nervios, un helicóptero se pone a sobrevolar el estadio de Saint-Denis, sede de la final que Rusia no mereció cobijar. Más que sobrevolarlo, el aparato parece cernirse sobre el campo, escrutándolo, tratando de anticipar lo que allí pasará este sábado. No lo sabe nadie, aunque cada cual hace su pronóstico: madridistas y antimadridistas. Y ambos, que se parecen más de lo que desearían porque comparten el objeto de su obsesión, recurren a las mismas tres palabras para justificar su incapacidad para anticipar un resultado: «Es el Madrid». Lo dicen quienes quieren que gane y quienes desean con todas sus fuerzas que esta vez pierda una final de la Champions. Ya basta de ganar orejonas, masculla el antimadridista. Y no hay tributo de admiración más sincero que ese hartazgo.

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29 mayo, 2022 · 13:37

Karim o Kylian

Aquel día de 2009 llamaron a la puerta del número 33 de la calle Youri Gagarin, en la periferia suburbial de Lyon. Hafid Benzema se levantó para abrir. En el umbral apareció Florentino Pérez: venía a fichar a su hijo para el Real Madrid. Hombre de códigos viejos y lealtades contraídas sin necesidad de abogado, Hafid valoró el gesto: sabía que su hijo era bueno, pero no sabía si lo suficiente como para que el presidente del Madrid se personara en el escasamente glamuroso apartamento familiar. Fichajes similares se habían fraguado en un hotel ostentoso, en un restaurante exclusivo o incluso en la cubierta de un yate. El hogar, no solo para los musulmanes pero especialmente para ellos, es el refugio de la confianza y proporciona la ocasión de ejercitar la sagrada virtud de la hospitalidad.

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24 mayo, 2022 · 8:08

El sexo débil se vuelve fuerte

A los criados en los 80 el empoderamiento femenino nos lo explicaron la Sarah Connor de Terminator o la teniente Ripley de Alien. Uno no se imaginaba a ninguna aduciendo dolores menstruales ante la recortada del cyborg o las fauces del alienígena: la idea más bien era que la mujer podía defender papeles de hombre con tanta o mayor solvencia, incluso con tanta o mayor violencia. Uno lo tuvo claro desde niño. Por eso cuando años después el tópico de la desorientación masculina empezó a infestar las revistas para la mujer, nunca entendí bien a qué hombres se referían. ¿A especímenes rústicos, sin televisión, supervivientes de siglos patriarcales que se consideraban deshonrados al contacto con los azulejos de la cocina y no concebían a la hembra fuera del lavadero o el cuarto de costura? Si tales varones existían, el simple paso del tiempo los civilizaría inexorablemente o bien los extinguiría sin más, me dije.

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17 mayo, 2022 · 10:45

España Alcaraz

Dicen que no ha sido otra semana horrible del Gobierno sino que ya no parará de encadenarlas hasta la derrota final. Puede ser, bastante ha durado el experimento, estamos a dos escándalos de desarrollar branquias para filtrar las comparecencias de Moncloa y pezuñas para no pisar las mentiras que vierten en ellas. Pero si yo fuera Sánchez seguiría durmiendo tranquilo bajo el ruido de los tambores demoscópicos que anuncian su desalojo del colchón: que le quiten lo dormido. Su ambición nunca fue hacer sino llegar, del mismo modo que nunca fue saber sino plagiar, y cuando necesite consolarse del desprecio español que acompañará su pensión vitalicia aún podrá entrar en la Wikipedia, leer una y otra vez su nombre y comprobar que, efectivamente, llegó a presidente. Se especula incluso con que no se presentará a las generales. Se rumorea que le pasará el marrón a otro, como hizo Zapatero con Rubalcaba, y mendigará empleo en Europa donde no le conocen tanto. Lo que sea del PSOE después de él seguramente lo expliquen mejor los socialistas franceses. Se lo habrán ganado a pulso.

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16 mayo, 2022 · 10:33

Un taxi para Morante

Me habría gustado cruzarme con la calesa de Morante por Alcalá, pero opté por el taxi. Zabala me sentó cerca de la infanta Elena y de Victoria Federica, pero quien me intimidaba era Josemi Rodríguez-Sieiro, juez implacable de advenedizos.

Zabala despliega la impedimenta y saca los prismáticos. Mira, concluye, apunta, redacta y explica. Del tendido «7» pende una pancarta: «Palcos exigentes, no al triunfalismo». Lo del 7 es un raro populismo de la exclusividad, un orgullo identitario consistente en la guerra sin cuartel al disfrute de ver toros. También en La Maestranza se airea la crítica, pero tarda más y sale más fina, a menudo al vuelo de una grata ironía: «¡Ganadero, este pa semental!», gritó un sevillano a una acémila de Juan Pedro Domecq el Domingo de Resurrección.

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12 mayo, 2022 · 10:29

El ‘segurata’

Esa tarde salió de casa como siempre, resignado a trabajar en lo que le gusta sin poder disfrutarlo. Llegó al estadio una hora antes de su apertura, se enfundó el uniforme, recibió las últimas instrucciones y saltó al césped del Bernabéu. Su puesto está en la banda: es auxiliar de seguridad. Uno de esos tipos cuyo trabajo consiste en dar la espalda al juego y clavar la vista en la grada, pase lo que pase, sienta lo que sienta. Si no te gusta el fútbol, no parece un trabajo duro. Pero si te gusta, si eres del Madrid, si te toca currar en una semifinal de Champions que amenaza remontada y si escuchas detrás de ti cómo se forma el tsunami, cómo se va consumando la gesta de la que hablarás a tus nietos sin haberla visto, entonces tu modesto desempeño de segurata mileurista cobra la dimensión del heroísmo.

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9 mayo, 2022 · 8:14