Archivo de la etiqueta: héroes de nuestro tiempo

Cuatro autores para un Mundial

El relato oficial sobre el campeonato de fútbol que se juega estos días de invierno en una de las dictaduras islámicas más avanzadas del mundo tiene cuatro autores: InfantinoSánchezMessi Luis Enrique. Veamos.

Infantino fue un niño pelirrojo que sufrió acoso escolar precisamente por ser pelirrojo, pudiendo haber sido acosado por ser sencillamente tonto. De aquel infierno dickensiano salió convertido en enemigo jurado de la civilización occidental. Eso no le impidió trepar hasta la cima de una de las instituciones más corruptas de la civilización occidental y parte de la oriental, llamada FIFA. Desde allí, encaramado a un palé de petrodólares todavía húmedos, anima a los europeos a pedir perdón por haber inventado la democracia liberal y tipificado los derechos humanos, considerados un exotismo en lugares como Catar. Infantino es capaz de explicarnos que practicar el medievo con un gay o un inmigrante es una pintoresca manifestación de diversidad. Su nivel de cinismo tiene asombrado al mismo Putin.

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24 noviembre, 2022 · 20:25

Por Xavi no será

No hace falta ser del Barça para apreciar en lo que vale a Xavi Hernández. Como jugador ya apuntaba ambiciones superiores a las propias de un centrocampista excelente: llegó a rozar la física cuántica cuando descubrió las relaciones espaciotemporales del tiquitaca. Pero su verdadero techo cósmico estaba en los banquillos. Es allí donde trasciende el rol físico de entrenador de fútbol para alcanzar la metafísica condición de pastor de conciencias. Xavi es un taumaturgo que va resucitando ilusiones ya enterradas. Un optimista antropológico que se topa con la cruda realidad y no la saluda, por si acaso. Un Arquímedes gafe que pide una palanca para mover el mundo: se le parte la palanca en la mano pero sigue convencido de que lo moverá. Si la guerra de Ucrania se prolonga y la recesión nos pasa por encima, todos vamos a ser culés necesitados de Xavi.

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4 noviembre, 2022 · 17:46

Entrevista a Andrés Trapiello

Sin darse importancia, aunque la tenga, Andrés Trapiello (León, 1953) no solo está construyendo el más imponente edificio literario de nuestras letras, sino que se ha propuesto recuperar la técnica barroca del bel composto, la integración de las artes: sus libros son objetos hermosos sobre los que opera como artista total, desde la documentación y la tipografía hasta esa prosa honesta y rica que actualiza una sensibilidad clásica, en la tradición que va de Cervantes a Galdós, de Juan Ramón a Baroja. Nadie más confiable para contar -y curar- las cicatrices del fratricidio español.

¿Cómo consigues separar siempre al pecador de su pecado, es decir, admirar el coraje personal y prescindir del sesgo ideológico, sin dejar de señalar sus errores?

El tema del que trata el libro es muy difícil de dilucidar. ¿Fue justa o no la acción revolucionaria antifascista en aquellos años? Todos ellos son valientes, porque se juegan la cárcel o el pelotón de fusilamiento. Es gente desesperada, que sabe que la alternativa es obedecer o morir. Franco también está en la tesitura de vencer o morir: ha ganado la guerra pero mientras no termine la Segunda Guerra Mundial su poder no está seguro. Mussolini va a acabar colgado por los pies y a los aliados les quedan tres meses para entrar en Berlín cuando suceden los hechos de este libro. El tipo que dirige la célula, Vitini, acaba de ser condecorado en Francia por las fuerzas de liberación de De Gaulle. Y recibe la encomienda del Partido para hacer lo mismo en Madrid, solo que aquí, por hacer lo que él creía que era lo mismo -asesinar falangistas como seguramente ejecutaría nazis y colaboradores de la Gestapo en Francia- se le va a ejecutar.

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10 octubre, 2022 · 19:32

Un hombre libre

El 10 de enero de 1991 a Libero Grassi, siciliano de Catania, se le acabó la paciencia que lo mantenía vivo. Grassi tenía una tienda de pijamas para hombre en Palermo. No le iba mal, pero a él y a muchos como él les iría mejor, pensaba, si la mafia no hubiera decidido ayudarles. El pizzo es eso: pagas para que te protejan de los mismos que te cobran. La mitad de los comerciantes de la hermosa capital de la isla lo pagaba, así que cuando Libero compartía su indignación con sus vecinos todos cabeceaban tan solidarios como resignados. Pero el señor Grassi, a diferencia de sus vecinos, no creía que la verdadera indignación pudiera ser silenciosa. Así que aquella mañana envió una carta al Giornale di Sicilia con este encabezado: «Querido extorsionador».

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15 agosto, 2022 · 10:19

José Antonio

El hombre despierta un día más en su agujero y busca una razón para no dejarse ir. Cuando la encuentra -su mujer, su hijo, Dios-, se incorpora con cuidado para no golpearse y ejecuta su ínfima gimnasia para no atrofiarse: cuatro pasos hacia delante y otros cuatro hacia atrás, dos a un lado y dos al otro. Su cabeza roza el techo en todo momento, como dicen que el cerebro de algunos perros se araña y se demencia al chocar contra las paredes internas de un cráneo demasiado estrecho. En una pared dos láminas mudas y azules le recuerdan que hay un mar, y la humedad filtrada a través de la madera que forra su ataúd en vida le recuerda que hay un río. Como un animal es alimentado, como un animal es forzado a convivir con sus excrementos, como ni siquiera un animal es torturado con la peor sevicia: una súbita humanidad en el trato para regar la tímida esperanza que será inexorablemente talada cada noche. O cada mañana. Qué diferencia hay.

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4 julio, 2022 · 8:41

¡Anita, respira!

Anita termina el ejercicio, pero la sonrisa se hiela en el rostro atento de su entrenadora. Algo no va bien. Parece que no se mueve, que se está hundiendo, su cuerpo rígido desciende suavemente, una gravedad letal lo reclama. No hay duda de que Anita Álvarez está cayendo, parece un ánade baleado en pleno vuelo sobre un estanque. Se va a ahogar. La entrenadora grita a los socorristas, pero los socorristas no reaccionan. Son piezas mecánicas en el engranaje de un protocolo que rara vez se aplica y que solo puede activar la señal del árbitro. Los reglamentarios cerebros del árbitro y de los socorristas no están programados para decidir sino para transportar las órdenes de otro, siempre de otro, pero a Anita se le acaba el tiempo.

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27 junio, 2022 · 8:10

Arrepentíos y creed en el Madrid

Escucha, hombre, mujer de poca fe: cuándo aprenderás a creer. Qué más hace falta para que entregues de una vez las armas romas de tu escepticismo. Cuántas Copas de Europa hacen falta para tumbar tus dudas, para enterrar tu prudencia, para quemar todas las vendas que te pones antes de la herida que no ha de llegar.

¿Acaso catorce no te parecen suficientes?

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29 mayo, 2022 · 13:51

Qué dicen cuando dicen: «Es el Madrid»

A las cinco en punto de una tarde de vísperas y nervios, un helicóptero se pone a sobrevolar el estadio de Saint-Denis, sede de la final que Rusia no mereció cobijar. Más que sobrevolarlo, el aparato parece cernirse sobre el campo, escrutándolo, tratando de anticipar lo que allí pasará este sábado. No lo sabe nadie, aunque cada cual hace su pronóstico: madridistas y antimadridistas. Y ambos, que se parecen más de lo que desearían porque comparten el objeto de su obsesión, recurren a las mismas tres palabras para justificar su incapacidad para anticipar un resultado: «Es el Madrid». Lo dicen quienes quieren que gane y quienes desean con todas sus fuerzas que esta vez pierda una final de la Champions. Ya basta de ganar orejonas, masculla el antimadridista. Y no hay tributo de admiración más sincero que ese hartazgo.

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29 mayo, 2022 · 13:37