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El desastre de Chernóbil o la letal toxicidad de la mentira

Ella se acababa de casar con Vasili, un bombero guapo al que despertaron de noche para apagar el fuego que se declaró en la madrugada del 26 de abril de 1986. Ella, Liusia, vio la explosión, llamas altas en el cielo iluminado de repente. Sintió un calor horroroso porque ardía el alquitrán derretido del techo de la central. Sobre él los bomberos caminaron desavisados mientras trataban de sofocar las llamas, en medio de un fulgor invisible cien veces más letal que la nube de Hiroshima. En mitad de la noche fueron para allá sin los trajes de lona, con lo primero que cogieron, en camisa. Obedecían órdenes como buenos soviéticos. Nadie les avisó. Nadie les dijo que no era un incendio como otro cualquiera.

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25 abril, 2026 · 10:37

Retorno a Waugh: ‘the love that makes us one’

La tarde del jueves, que aquí en la campiña inglesa llaman Maundy Thursday, entré en una iglesia anglicana a conocer sus oficios. La liturgia no es muy distinta de la católica, con la salvedad de que los ingleses se toman quizá demasiado a pecho la observación de San Agustín: «Quien canta reza dos veces». El caso es que se pasan la misa interpretando himnos que el cura dirige con seguridad de barítono: más que misal, tienen repertorio. Uno de esos himnos, escrito por un tal Brian Wren (¿inspiraría al protagonista de los Monty Python?), terminaba así: «The love that makes us one«.

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6 abril, 2026 · 16:40

Un drama de Benavente o los conflictos del mal querer

No tenemos tantos premios Nobel en España como para poder permitirnos despreciar a ninguno. Puede que la obra del primero de todos, don José Echegaray -del que tanto se burlaron los modernistas- nos quede definitivamente lejos, anclada en un romanticismo tardío y declamatorio que vuelve imposible su rescate.

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28 marzo, 2026 · 10:13

Enmudece la calle: Raúl del Pozo ha muerto

Escribió una vez Raúl del Pozo que ya no pensaba ir a ningún entierro más que al suyo. Finalmente ha cumplido su palabra. Ha subido a la barca y ha cruzado la laguna dejándonos clavados en tierra, escurriendo la contraportada del periódico como un pañuelo empapado, mirando su nombre alejarse hacia la orilla de la leyenda.

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11 marzo, 2026 · 19:03

Cosmética para el alma

El relato literario, para serlo, debe declararle la guerra al relato político. La literatura contribuyó a acelerar el fin de la era victoriana cuando se puso a denunciar su monumental hipocresía, la elaborada patraña que la civilización británica se contaba a sí misma. Señalar al monstruo moral que podía ocultarse tras las maneras impecables del gentleman: ese fue el propósito narrativo que guio entre otros a Robert Louis Stevenson y a Oscar Wilde.

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25 febrero, 2026 · 17:54

Uclés y el peso de la boina

Se están diciendo muchas cosas sobre David Uclés, todas ellas en respuesta a cosas que no para de decir el propio David Uclés, joven escritor que no procede precisamente de la estirpe bartlebyana de Pynchon Salinger, quienes preferían desaparecer en el grito mudo de sus libros y aun ese ejercicio se les antojaba infectado de exhibicionismo culpable. Se dice de Uclés que confunde el activismo con la literatura, o que dedica más esfuerzo a planificar la estrategia comercial de sus obras que a limpiarlas de solecismos, anacolutos, gerundios y topicazos, que es lo único por lo que deberíamos pagar a un escritor. Se acusa a Uclés, en suma, de cultivar a su personaje antes que a sus personajes. Un personaje de diseño, calculadamente progresista, con el catálogo en regla de filias y fobias compulsadas por un mandarinato cultural que aún concede los premios o administra las cancelaciones en España.

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31 enero, 2026 · 10:10

La siniestra tarde en que Rousseau inventó el progresismo

Rousseau fundó la izquierda una calurosa tarde de 1749 en el camino de Vincennes, cuando recibió tal iluminación que el Siglo de las Luces se quedó a oscuras. Cero energético, apagón, plomos fuera. El filósofo se sentó al pie de un árbol, sintiendo cómo un hondo resentimiento de años rompía en lágrimas, y concluyó que el optimismo ilustrado era una ilusión. Un sabio como su amigo Diderot estaba en la cárcel, los pobres seguían siendo pobres, los tiranos hacían y deshacían, la gente moría con dolor y sin culpa. Porque el hombre nace bueno, pero la sociedad lo malea. Y si los defectos de los hombres traen causa de la organización social, entonces cabe producir al hombre sin defectos mediante una drástica reorganización de la sociedad. Cambiando las estructuras perfeccionaremos las conciencias. La ética debe ser sustituida por la política. La aspiración a la salvación personal será relevada por el ideal del progreso social. Pero para erradicar la injusticia del mundo futuro, decide Rousseau, el nuevo orden suprimirá la distancia entre lo público y lo privado, entre lo personal y lo político. Porque el alma es competencia del Estado.

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6 agosto, 2025 · 13:51

El extraviado corazón en llamas de Violetta Valéry

No entendí que el público del Real aplaudiese el martes con tanto entusiasmo al barítono que había encarnado el papel de Giorgio Germont en la emocionante representación de La Traviata que acabábamos de presenciar. No es que no se lo merecieran su técnica vocal o su talento interpretativo: es que no se lo merece su personaje. No podemos perdonar a Giorgio, el estricto padre de Alfredo, ni siquiera cuando en el último acto se derrumba y pide perdón a Violetta por haberla forzado a romper con su hijo.

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7 julio, 2025 · 12:30