
La tarde del jueves, que aquí en la campiña inglesa llaman Maundy Thursday, entré en una iglesia anglicana a conocer sus oficios. La liturgia no es muy distinta de la católica, con la salvedad de que los ingleses se toman quizá demasiado a pecho la observación de San Agustín: «Quien canta reza dos veces». El caso es que se pasan la misa interpretando himnos que el cura dirige con seguridad de barítono: más que misal, tienen repertorio. Uno de esos himnos, escrito por un tal Brian Wren (¿inspiraría al protagonista de los Monty Python?), terminaba así: «The love that makes us one«.







A lo mejor recuerdan ustedes una adaptación cinematográfica que Richard Burton (galés) impuso a Liz Taylor de ‘Bajo el bosque lácteo’, adaptación poco disfrazada de Dylan Thomas de ‘nuestra ciudad’ de T Wilder donde aparece un personaje rico, retirado, con acento perfecto y un temor enfermizo a que pase el tiempo. Lo imaginamos contemplando la marea baja de Swansea y visitando y revisitando la heron-priested shore. Bagatelas.