La peste de la coherencia

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El coherente, visto por Rodin.

Este verano pasó José Luis Rodríguez Zapatero por el micrófono de Herrera para detallar su labor de mediación entre chavistas y opositores en Venezuela. No parece tarea sencilla incluso para un optimista antropológico como ZP, pero más complicado es investir a Rajoy con la abstención de Sánchez, y a esa rosada quimera anda dedicado el ex presidente en sus horas libres, con el entusiasta beneplácito de doña Susana. Respecto del carajal venezolano, honestamente uno no terminó de advertir durante la entrevista los progresos en los que ZP tenía depositados sus afanes y esperanzas, pero a cambio me quedó grabada una observación que, aprovechando una pausa de publicidad, confesó don José Luis cuando le pregunté cómo era Maduro en el despacho, si entonces se apeaba del personaje incendiario y recuperaba el sentido del ridículo.

-Mira, he descubierto que allí los políticos son altisonantes en público, pero mucho más razonables en la intimidad. Aquí, en cambio, el discurso político es siempre más correcto y la dureza se reserva para los ámbitos de confianza -vino a responder.

En esta constatación de Zapatero creí descubrir mayores dosis de realismo político que en el periodo completo de sus dos legislaturas, al menos hasta mayo de 2010. En efecto, si las democracias europeas consumieron hace décadas los últimos rescoldos de épica constituyente para ingresar en la rutina feliz del orden liberal, los regímenes tropicales menos desarrollados o directamente regresivos no se privan de la charanga revolucionaria, aunque a los pulmones de sus gobernados les falte resuello para hacer los coros, y a sus brazos proteínas para tocar la pandereta. En ambos casos la política conserva su estatuto básico de ficción: aquí nos anuncian el caos aunque luego no ocurra nada (incluso mejora la economía), allí les marcan el paso con acordes patrióticos mientras por los estantes del colmado se pasean las arañas.

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Reseña amable de El hígado de Prometeo por Abu Saif Al-Andalusi

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2 septiembre, 2016 · 10:33

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