Archivo mensual: julio 2019

Sueños y pesadillas liberales en el siglo XXI

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Buen libro el de Fawcett.

Hace unos días Putin sentenció: «El liberalismo está obsoleto». No es un diagnóstico inocente, pues Putin necesita que sea cierto para justificar su propia alternativa autoritaria, pero no es el único que lo piensa. La ola populista que recorre Occidente a consecuencia de la Gran Recesión y de la revolución tecnológica ha puesto de moda la sospecha de que el modelo demoliberal ya ha cumplido su función: el invento, tras casi tres siglos ofreciendo una meta de igualdad y libertad, no da más de sí.

El desprestigio político que alimenta la desafección, la deriva económica que amplía la desigualdad, la soledad geopolítica tras las deserciones de los Estados Unidos de Trump y el Reino Unido del Brexit –otrora referentes de pluralismo– y el escaso atractivo que ejercen los ideales liberales en comparación con la potencia hipnótica de la identidad nacional, de raza, género o clase han alumbrado un nuevo género ensayístico que oscila entre el aviso sereno y el casandrismo desatado en torno a la muerte del liberalismo democrático y su sustitución en marcha por no se sabe aún qué competidor iliberal. De la autocracia nacionalista rusa al turbocapitalismo sin democracia chino; del tradicionalismo húngaro o polaco al retorno neomarxista que opone la soberanía del pueblo a las instituciones democráticas que separan el poder.

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30 julio, 2019 · 11:21

La piedra de los fracasos

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Escollos maxilares.

El problema es usted, señor Sánchez. Su Persona. Federico siempre me dice que no, que el problema es el PSOE mismo, pero yo creo que Page no hubiera hecho esa moción de censura. Ni la cumbre de Pedralbes. Ni habría legitimado a Bildu. Ni demonizado a Cs. El PSOE padeció a Zapatero, pero aún dio a Javier Fernández. Hoy el escollo de España, la piedra en la que España tropieza una y otra vez desde 2016, se llama Pedro. Y sobre su jeta de feldespato, donde la crispación mandibular esculpe abdominales fuera de sitio en las fotos de perfil, se levanta la iglesia sanchista, secta de Estado entregada al apostolado de la discordia. O usted o el caos.

Qué envejecido se le vio en la investidura, señor Sánchez. Qué meteórico deterioro. Una cana por cada no, una arruga por cada alarde de resistencia. Y de fondo el murmullo secreto del motor que le mueve: la revancha. Tachar cada noche otro palito en la pared de Moncloa y clavar otro alfiler en el muñeco vudú de los que decían que no valía. Cómo se parecían el jueves sus ojos vidriosos a los de aquel octubre en Ferraz.

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27 julio, 2019 · 14:19

Pedro Frankenstein de Beukelaer

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El Pensador.

Había una vez un apuesto candidato que quería ser príncipe, pero solo podía serlo besando unos sapos muy feos de color amarillo y morado. Así que los besó, y todos en el reino le vieron besarlos, y él sentía vergüenza de haberlos besado. Pero como ya era el príncipe, lanzó desde palacio una campaña contra una plaga de sapos más feos que los suyos, de un verde intenso, y el pueblo tuvo miedo y creyó la versión de palacio, aunque su inquilino seguía necesitando a sus sapos para reinar. El príncipe viajó por Europa, donde odian a los batracios, y decidió que él era un europeo demasiado guapo para depender de ningún sapo, así que hizo un discurso de investidura destinado a “hombres y mujeres libres e iguales en armonía con la naturaleza”. Pero entonces los sapos amarillos y morados que le habían llevado a palacio se sintieron repudiados y dolidos. Y ahora todo el reino aguarda el final del cuento: no se sabe si el príncipe tendrá que volver a comerse sus sapos o provocará elecciones para que el pueblo le reconozca como príncipe absoluto, cosa que es muy difícil porque el sapo verde ya no da tanto miedo como antes.

Pedro Sánchez nos ha contado un cuento de investidura tan fantasioso que las taquígrafas de las Cortes iban ruborizándose al transcribirlo. Rubalcaba, que era científico, aportó la taxonomía precisa del engendro –Frankenstein-, pero Iván Redondo, que es guionista de ficción, se empeña en vendernos al Príncipe de Beukalaer. ¿Cómo se pasa del verde monstruoso al rubio angelical? Pues negando la realidad como los niños: tapándose la cabeza con la manta para no ver al elefante morado en la habitación. Eso ha sido el discurso de Sánchez. Un acarreo de solemnidad plúmbea, clamorosas omisiones -¿Cataluña? ¿No está eso debajo del país de Emmanuel?-, estomagante cursilería y propuestas legislativas muy por encima de sus posibilidades parlamentarias. Tengo anotadas una Ley de Startups, un Estatuto del Trabajador y la Trabajadora, un Estatuto del Artista (y la Artista), una Ley de Igualdad de Trato (esta vez no de Trata), un reconocimiento del Derecho a Jugar de los Niños, otro del Derecho a Respirar Aire Limpio, una ¡Ley de Plásticos de Un Solo Uso! y hasta una Ley de Libertad de Conciencia. Que jurídicamente es algo así como una normativa de Respiración Espontánea. Todo ello en medio de amargos lamentos por “tres años de bloqueo político”, expresión que en boca del padre de todos los noes motivó el respingo de Pablo Casado, que se giró asombrado hacia Teodoro García Egea para luego abstenerse de verbalizar la fascinante desvergüenza del hombre que va a gobernarnos.

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22 julio, 2019 · 17:13

El mundo de Javi Poves

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Medievo.

Cada día más gente piensa que el hombre no ha llegado a la Luna, que el feminismo es suyo o que Pedro Sánchez es de izquierdas. La fe renace, y los cartesianos yacen sin crédito bajo libros de papel. Las redes sociales son púlpitos calvinistas donde entablan sus guerras de religión predicadores con grado en negacionismo y máster en hoguera. El más conmovedor de todos es el exfutbolista Javi Poves. Con 25 años expuso sus razones para dejar el fútbol en La Nueva España: “En vez de tanto 15-M y tanta hostia, hay que ir a los bancos y quemarlos, cortar cabezas. Así de claro”. Su alma adánica salida de una novela de Dostoievski no soportó el descubrimiento de que el fútbol es un negocio, así que pidió que no le pagaran por transferencia, después devolvió el coche que le puso el Sporting y al fin abandonó su carrera. Manolo Preciado le dijo que tenía una pedrada en la cabeza. Pero él estaba convencido de que la pedrada la tenían todos los demás, que es lo que piensan los santos, los locos y los comunistas.

Han pasado los años y hoy Javi Poves preside el Flat Earth FC, antiguo Móstoles, que ya nos dio al alcalde que se levantó contra Napoleón y ahora nos regala al visionario que desmiente a Galileo. Poves proclama que la tierra es plana, que Pedro Duque es un impostor -como astronauta, no como ministro, que en esto quizá habría consenso- y que su club es el único que no está geolocalizado, porque una cosa es que la tierra sea plana y otra que no podamos encontrar en ella algún lugar donde escondernos. Móstoles, sin ir más lejos. Los medios llevan semanas riéndose de las geniales teorías de Poves, que se ha prestado a las entrevistas con la contumacia del buen hereje. Confieso que las he oído y leído todas. Confieso que el caso Poves me fascina. Y finalmente está ocurriendo lo que me temía: el escepticismo povesiano se extiende. Nadie cree ya que Poves defienda lo que defiende por convicción, sino por una calculada estrategia de publicidad para su equipo. Su mentalidad de resistencia a lo evidente ha vencido.

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22 julio, 2019 · 10:01

Entrevista a Errejón: “Hay claramente un espacio para otra fuerza progresista no sectaria”

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¿Meditando sobre su nuevo partido?

Íñigo Errejón es un político mestizo. Y por tanto afable para unos, impostor para otros y equívoco para la mayoría. Él quita importancia a los rumores que apuntan a la creación de un partido nacional que consumaría su venganza contra Podemos. Venganza que para muchos empezó cuando se impuso en la batalla de Madrid.

¿Qué nombre le gusta más para un partido nuevo, Más País o Más España?

Más Madrid. Somos una fuerza política madrileña con medio millón de votos y tenemos que construirnos en Madrid. Los rumores sobre la posible extensión de Más Madrid más allá de los límites de su propio nombre obedecen fundamentalmente a los nervios de quienes están negociando la investidura. Quiero dejar claro que yo quiero que lleguen a un acuerdo sin dejarse los deberes para septiembre.

¿Y los movimientos de lo que llaman el errejonismo hacia Equo, Compromís, ‘comunes’ o anticapitalistas andaluces?

Nosotros hemos sido compañeros de candidatura de Equo y queremos seguir siéndolo. Y siempre hemos tenido mucha simpatía política y personal con Compromís, pero ellos son una formación de la Comunidad Valenciana y la nuestra es madrileña. Con Teresa me separan ideológicamente muchas cosas pero practica lo que defiende. Adelante Andalucía está haciendo un camino y nosotros otro en Madrid que, eso sí, demuestra que hay posibilidad de que fuerzas progresistas transversales, amplias, no sectarias, con más vocación de innovación que de melancolía saquen buenos resultados. Un 15% en Madrid es humilde pero no está mal. Hay claramente un espacio, aunque no hemos conseguido nuestros objetivos en Ayuntamiento y Comunidad.

¿Descarta que a las próximas generales, sean en noviembre o en 2023, concurrirá una lista nueva encabezada por Íñigo Errejón?

En política he aprendido a no descartar casi nada. Pero no estamos en eso sino en construir Más Madrid. Que eso luego sirva de inspiración para otros lugares nos alegraría, pero los tiempos de la política y los de la actualidad no son los mismos.

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15 julio, 2019 · 14:42

Carta franca a Pablo Iglesias

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Enemigos íntimos.

Está usted ganándose mi respeto, se lo confieso. Toda persona que ofrece resistencia al sanchismo se lo gana, igual que todo lacayo de su inescrupuloso poder, sea político o periodista, lo pierde completamente. Usted sabía que pronto iba a ocupar el lugar de Rivera en la máquina de picar carne del Estado que Sánchez ha poblado de sicofantes a sueldo, pues Sánchez sabe, como lo sabía Michael Corleone, que la lealtad de sus hombres -y mujeres- depende exclusivamente de que estén bien pagados. De su carisma humano o su magnetismo intelectual no se fía, y hace bien. Nadie sigue a un maniquí, a menos que el maniquí reparta nóminas.

Le están cocinando a fuego lento, señor Iglesias. No es que Podemos no intente también utilizar en su favor a los medios, pero usted no puede competir con la maquinaria de Moncloa. No descarte tampoco un trabajito de las cloacas, vista la catadura del tal Marlaska. Y sin embargo la estoica contención que está usted demostrando -y que para mí quisiera cuando contemplo el aceitoso cierre de filas de la sauna sanchista- le está permitiendo ganar la batalla de la imagen. Su posición es particularmente interesante porque usted, a diferencia de Sánchez, sí es de izquierdas, y sabe que en España la izquierda decide el relato desde la muerte de Franco. Ahora bien, el monopolio del guion lo ha ostentado siempre el PSOE. Y como buen partido sistémico, el PSOE no admite competencia en el negocio. Así que ahora la opinión pública zurda tiene que elegir entre la coherencia o el poder. Entre Podemos o PSOE.

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15 julio, 2019 · 14:01

Y Vox se hizo oír

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Puros.

Vox hizo en Murcia lo que debía porque Vox no es un partido sino un púlpito, una plataforma moral en pos de hacerse oír. Nació para arrogarse la pureza que la derechita cobarde y la veleta naranja habrían perdido: esos dos apelativos constituyen su más exitosa aportación a la política española, con ellos se disparó en Vistalegre. Pero cuando por imperativo poselectoral tiene que acercarse a los impuros, Vox pierde su razón de ser. Que nunca fue la lucha contra el separatismo y la izquierda -para eso ya hay profesionales experimentados- sino la reprobación de PP y Cs. Porque a todo buen predicador le motiva más castigar al hereje que convertir al pagano.

Vox es una emoción política que invierte el 15-M: de indignados a dignísimos. Por eso debería reventar también la investidura en Madrid, pues donde impera la Dignidad sobra el arte de lo posible. Cinco horas negociaron en Cartagena para luego recibir el espinoso telefonazo que ordenaba pegarle fuego a todo, la llama purificadora de la venganza. Contra el PP por el papel trucado que les coló Almeida la víspera de su toma de posesión, pero sobre todo contra Cs, partido contra el que Vox alcanza su plena justificación espiritual. Que la política no es lo suyo lo prueba que ni exija condiciones programáticas -si son asumibles Vox carece de sentido y si son propias de Vox no se pueden asumir- y ya ni mendigue sillas: solo pide respeto. Incluso cariño. Cuando insulta a Rivera no es por odio sino por despecho, porque ansía su aprobación, porque no les quiere como quieren ser queridos. Nada de sexo rápido y olvidable con libertinos afrancesados: ellos anhelan santo matrimonio y firma ante vicario. De la épica a la lírica. Vinieron a emular al Mío Cid y hoy musitan las rimas más cornudas de Bécquer.

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7 julio, 2019 · 23:02

La conjura de los lectores

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Alguien le votó.

El miércoles publiqué una columna por la que no recibí un solo insulto en los comentarios digitales. No daba crédito. Se trataba de un texto poco complaciente con Sánchez, y aún menos con Zapatero, y uno confiaba en la habitual movilización de zombis en pijama a la caza del fascismo. Pero la jornada avanzaba, yo me metía en la página y al pie del artículo no comparecía una sola descalificación. Empecé a preocuparme. Para alguien consciente de que en España ningún columnista triunfa sin el tributo invertido de sus odiadores, tanta higiene resultaba degradante. Sabemos que desde que existe internet las puertas de los baños públicos están impolutas. Y ay de nosotros el día que vuelvan a pintar pollas en esas puertas y no en nuestras webs, porque ese día el periodismo habrá muerto. ¡Qué es el periodismo sino la posibilidad de seguir ofreciendo al lector la ocasión de rebajarse libremente!

Estaba a punto de llamar al informático del periódico cuando reparé en que la columna aparecía sin firma. Se me había olvidado rellenar la caja de autoría en el editor. Para cuando lo hice era tarde: los zombis habían pasado de largo sobre mi pieza y se encontrarían ya vomitando sobre un opinador más afortunado que yo. Apenas se presentaron cuatro comentaristas favorables, y la vergüenza de la unanimidad me enrojeció la cara. Pero después entendí que aquello encerraba una metáfora del mecanismo tribal de la política, en la que importa el quién y no el qué, el socio y no el programa, el argumento ad hominem y jamás el razonamiento complejo. Porque la identidad se define antes por negar lo ajeno que por afirmar lo propio.

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7 julio, 2019 · 22:56