Una jodida vergüenza

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Nostalgia de una guerra.

A Podemos no le ha gustado que un excombatiente nacional y uno republicano conversen amigablemente. A Monedero le ha parecido «una jodida vergüenza». Iglesias no imagina a un judío (el republicano) dialogando con un SS (el nacional), y nosotros tampoco, porque ningún judío violó y mató a ninguna monja nazi, por coronar su delirante analogía. Toda la sensibilidad para la equidistancia inicua que les falta para advertirla entre supremacistas y partidarios de la legalidad en la España de hoy la derraman amargamente sobre el golpe de ayer. Pero esta hipermetropía moral, que ve mucho de lejos y nada de cerca, no obedece al intento melancólico de ganar la guerra 80 años después, como se dice, sino a la clara conciencia de que el pasado, bien manejado, ni siquiera es pasado, como sabía Faulkner. Occidente libra una guerra cultural cuyo armamento es el victimismo retrospectivo. La memoria histórica a la española no es un combustible diferente del indigenismo, el hembrismo o el trumpismo redneck: todos cultivan el fetichismo de la herida propia. Quien exhiba la cicatriz más honda ganará la empatía presente y la elección futura. Con el poder llega la subvención, con ella el clientelismo, con este la religión organizada. Y al que se desvíe del dogma le aguarda la hoguera de los fachas.

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1 comentario

9 septiembre, 2018 · 20:46

Una respuesta a “Una jodida vergüenza

  1. Avatar de Infandum, Bustos, iubes renovare dolorem Infandum, Bustos, iubes renovare dolorem

    Creo que el dicho decidero de Faukner no fue emitido con intención escéptica, sino, si acaso, -the sound and the fury- como aviso a trepadores tipo lady Macbeth//Isabel Tudor cuyas muertes seguramente desmentirían su habitual ‘cuán largo me lo fiais´. Desde Voltaire parece que es una actitud desprestigiada y ‘devota’. Bueno, en cualquier caso me parece que era la de Shakespeare y Faulkner.

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