Archivo de la etiqueta: La Europa de Merkel

Por quién aplauden los comparsas

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Corea.

Los españoles ya venían preocupados, pero ahora que han visto al coro norcoreano romperse las manos aplaudiendo al timonel lo están mucho más. Cualquiera que conserve la vergüenza y el criterio no ve en la imagen del recibimiento -¡advenimiento!- en Moncloa o en el Congreso la gratitud que una nación atribulada profesa a su salvador, sino el alivio coyuntural de una casta de desesperados al rescate de sus propios cargos. Qué mal lo han tenido que ver -qué mal lo siguen viendo- para que sus señorías acepten el papel de requetés de lista cerrada en semejante No-Do de posguerra.

Si el acuerdo europeo es bueno, la manera más directa de sospechar de su bondad es que Iván Redondo necesite montarle una coreografía. La estafa se verá mejor el 1 de octubre, el día después de que expiren los ERTE y una ola de españoles confusos se precipite al paro que hoy les esconden. Pero octubre para el sanchismo es un plazo geológico, estrictamente inconcebible. No sabe cómo sobrevivirá a mañana como para pensar en otoño, amigos.

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22 julio, 2020 · 16:52

Pedro Sánchez, patrono del aire

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Nada.

La ventaja de ser Sánchez es que puedes enterrar a 50.000 compatriotas, reducir la cifra oficial a la mitad y salir luego a la tribuna a presumir de que aún te quedan vivos 450.000. A la conciencia de este hombre se asomó Munch antes de pintar El grito, pero lo que vio no fue el horror sino el vacío. La nada. El abismo.

Desde ese vértigo existencial no le costará nada presumir, cuando vayamos por seis millones de parados, de que todavía hay españoles con empleo. Y será de malnacidos que no se lo agradezcan a él a pachas con la Virgen del Carmen, patrona del mar a la que el patrono del aire (por el valor de su palabra) contraprograma con una misa laica de la que esperamos, como mínimo, una serenata al piano –allegro ma non troppo– de Rhodes. James, no Cecil. Y un coro milenial de OT rodilla en tierra.

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18 junio, 2020 · 9:52

Lo que va de Sánchez a Merkel

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«Es por allí, Pedro».

Pedro Sánchez es el presidente del Gobierno de España. Su mayor preocupación, quizá porque llegó al poder como llegó, es que a nadie se le olvide que lo es, que lo sigue siendo, empezando por su persona. Quizá porque llegó al poder como llegó, o porque nunca fue un lector empedernido, no ha tenido tiempo de desarrollar un estilo propio de oratoria. Así que sus discursos, como su tesis doctoral, presentan un alto índice de ideas ajenas, de Kennedy a Harari, expuestas preferentemente sin citar.

En la oposición imitaba la indignación antiestablishment de Pablo Iglesias y en el poder ha descubierto las ventajas de la cachaza de Rajoy y su apelación constante al sentido común, sea eso lo que sea. Hay tantos rostros en Sánchez según la conveniencia del momento, que podríamos sentenciar que su estilo más personal es el plagio, si no fuera porque en realidad es la falsa solemnidad.

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4 mayo, 2020 · 11:08

Total respaldo de Sánchez

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Fría diplomacia.

¿Oiga, Juan Guaidó? Sí, soy Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España. Sí, yo soy el presidente del Gobierno. ¿Cómo estás, Juan? Perdona que te tutee, estoy en Davos, en plan informal. Precisamente acabo de hablar con Iván Duque, el colombiano. Dice que allí tienen campos de niños venezolanos prostituyéndose por comida. Menudo lío, ¿eh? Le has echado cojones, muchacho, las cosas como son. Tienes mi total respaldo. ¿Tu reconocimiento? Hombre, esas cosas llevan sus trámites, Juan. Somos Europa, aquí no funcionamos así. Cuba no te reconoce y por algo será, paseé por el Malecón hace poco y es una maravilla. ¿Trudeau? ¡A Begoña le cayó fenomenal! En principio no iba a acompañarme pero no sabes la barrila que me dio, fan del canadiense hasta la histeria, chico.

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27 enero, 2019 · 23:34

Alemania al fin aburre

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El fin de la historia.

A nuestra corresponsal en Berlín le ha tocado cubrir «una de las campañas electorales más aburridas de los últimos tiempos». Los que tenemos que escribir sobre Cataluña la compadecemos. Uno se hace periodista en la esperanza de cubrir al menos una revolución en su vida, pero no parece que la Alemania de Merkel vaya a satisfacer próximamente esta romántica fantasía. Hablamos de la cuna continental del romanticismo, y de cosas aún peores. Pero tras liarla parda a lo largo de los siglos, el alma germana ha encontrado la paz. Ya no tiene ganas de provocar la caída del Imperio Romano, ni de originar un cisma que parta el cristianismo, ni de vengarse de Francia, ni siquiera de invadir Polonia. Ya no compone sublimes sinfonías ni redacta metafísica trascendental. Hoy se conforma con oponerse a la mutualización de la deuda y copar el mercado europeo del automóvil.

Ahora bien, la principal exportación alemana es el consenso político. El domingo va a ganar Merkel, pero daría lo mismo que ganara Schulz. El debate televisivo que sostuvieron los coaligados contrincantes fue de tal cortesía que la audiencia declaró vencedor al cámara. Se peleaban literalmente por darse la razón. El socioliberalismo alemán, camino de su cuarto mandato, se nos antoja el verdadero fin de la historia, alcanzado por la misma nación exhausta y feliz que antaño no solo aceleraba los acontecimientos, reescribiendo el atlas cada semana, sino que describió el mecanismo dialéctico para teorizar su propio avance inexorable hacia la plenitud nacional. Ya los alemanes no quieren ni oír hablar de Herder, el formulador de esa pulsión primero lírica y luego criminal llamada nacionalismo, ni tampoco de Carl Schmitt, doctrinario del antagonismo amigo-enemigo que ahora recupera el populismo para fundamentar sus revanchas callejeras contra la democracia liberal. En Alemania está prohibido el nazismo, el comunismo y el independentismo. Esto es como plantarse en la cueva de Zugarramurdi, petada de brujas y hechiceros, e instalar fibra óptica. Se ahorra uno muchos siglos de parloteo estéril y sacrificios humanos.

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22 septiembre, 2017 · 11:26

La gélida Lagarde

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FMI: el mundo nunca es suficiente.

Se pasa uno los días pontificando contra el populismo. Advirtiendo de su tramposa estrategia de confrontación entre pueblo virtuoso y elite perversa. Discutiéndole la propiedad política de los sentimientos -no hay emoción superior a la libertad-, condenando su resentimiento fratricida y sometiendo sus apocalípticos diagnósticos al desmentido cotidiano de la cuarta economía del euro. Y llega doña Lagarde, del Fondo Monetario Internacional, se chupa su gélido dedo, lo levanta al viento y sentencia: «El momento populista ha pasado. Ya pueden proceder a congelar las pensiones y fomentar la privatización».

Si doña Lagarde se piensa que la victoria de Macron cierra el ciclo en que vivimos peligrosamente es que no se ha enterado de nada; trastorno autista, por lo demás, de lo más prevalente entre los culos afelpados del FMI. Es justamente ahora cuando la democracia liberal bienestarista se la juega porque, como enseña Escohotado -que ha escrito la historia entera del anticapitalismo-, las revoluciones se hacen siempre en tiempos de prosperidad: no en las crisis sino al salir de ellas, porque unos salen mejor que otros, que es lo que indigna.

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Una entrevista de Carlos Barragán donde prescindo un poco del pudor

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19 julio, 2017 · 13:05

Democracia ‘Snapchat’

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«Como todos los jóvenes yo vine…»

Que la democracia iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde; como todos los británicos yo vine a llevarme a Europa por delante. Lo recitan ahora los arrepentidos. Yo no quería salir de la Unión, lagrimean. Yo sólo quería castigar un poco a esos burócratas continentales. Farage me engañó, acusan. Si lo llego a saber voto Remain.

No podemos respetar estas reacciones. Farage no engañaba a nadie que no quisiera llevarse a engaño. Las ranas croan, las hienas himplan y los populistas mienten: se trata de un principio básico de zoopolítica, y un votante responsable de un país con libertad de expresión tiene a su alcance medios bastantes para decantar la verdad, so pena de animalizarse él mismo. Pero hay una irresponsabilidad peor que la de los demagogos que atizan la eurofobia a cambio de votos; peor que la de los mayores que atan a sus nietos a la nostalgia estéril de un mundo ido; peor que la de los jóvenes que optaron por marcharse el jueves de festival y ahora deploran el resultado. El irresponsable más enojoso es el arrepentido, porque a la frivolidad del uso arrojadizo del voto añade la cobardía del niñato que no asume el coste de sus decisiones.

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27 junio, 2016 · 14:01

Angela Merkel, una justa

Los peregrinos besan su foto.

Los peregrinos besan su foto.

No siempre puede uno guardar la compostura en un mundo de incontinentes emocionales donde la autoridad parece emanar no del espesor del seso sino de la finura de la piel, así que voy a confesar que ‘La lista de Schindler’ fue la última película que me hizo llorar. No ocurrió cuando aparece la niña de rojo sino ya al final, en esa escena desgarradora en que Liam Neeson se lamenta ante los judíos que ha salvado por todos aquellos a los que no salvó; aquellos que podrían estar vivos de haber empeñado hasta la última de sus pertenencias. «¡Mi coche! ¡A cuántos habría podido salvar a cambio de mi coche…!». El héroe se debate en medio del silencio de los presentes, desgranando un soliloquio febril mientras los judíos lo miran con una escalofriante mezcla de gratitud y compasión. Gratitud porque están ante un justo en un tiempo de bestias; compasión porque imaginan el tormento interior que un escrúpulo justificado desata en la conciencia sana. Yo no sé si se ha plasmado mejor en cine la condición insobornablemente moral del ser humano. Eso fue lo que me derrotó.

Tampoco sé si alguien ha reparado ya en el cierre metafórico que el comportamiento de Angela Merkel en la crisis de los refugiados sirios supone para la Historia de Alemania de 80 años a aquí, considerada como una Historia de perfeccionamiento ético a partir del mal absoluto. Adviertan la recurrencia estremecedora de la imagen y su variación feliz: trenes atestados de miserables llegando a Alemania… no para ser gaseados, sino atendidos con la más generosa de las acogidas continentales. Aplaudidos, hospedados, curados. «Merkel es nuestra madre», proclaman.

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8 septiembre, 2015 · 10:50