
Igual usted no sabe que Casa Real recibe decenas de cartas todos los días. O igual lo sabe porque usted mismo, o una tía suya de Alcalá, o ese cuñado que sirvió en ferrocarriles, han dirigido una carta a Zarzuela en algún momento de pesimismo institucional, de orfandad política, de hartazgo administrativo, incluso de tormento personal. En cualquier caso debe usted saber que cada una de esas cartas -incluyo también los correos electrónicos, pero es que allí reciben muchas cartas físicas todavía- es abierta y leída. Naturalmente no todas por los Reyes en persona, pero aquellas que el equipo de Casa Real considera más significativas también acaban en sus manos.






