
Antes de llamar traidor a Juanma Moreno por pactar con Vox para ser investido, sacrificando así su aclamada centralidad en el ara bárbara de la prioridad nacional, yo me esperaría al balance de esta tercera legislatura. Más que nada porque Moreno ya fue presidente gracias a Vox en 2018, en coalición con Cs, y el resultado de aquel gobierno fue el título nacional de barón moderado. Ni Guardiola ni Azcón ni Mañueco se van a radicalizar por gobernar con Vox: más bien Vox asume el riesgo de moderarse al contacto con la criptonita de todo populista, que es la responsabilidad adulta, el derecho administrativo y la tabla de Excel.






