
Claro que todo puede ser lo de siempre: la clásica conjura de la derechona. Ese sentido patrimonial del poder. Esa tendencia histórica al golpismo que no pueden reprimir. Ese odio al progreso que les corroe cuando ven cómo hacemos avanzar la diversidad y la igualdad del Estado plurinacional. Porque ellos van de patriotas, siempre con la banderita y el himno, pero el patriotismo es un hospital donde nadie te haga huelga, y unos sindicatos alineados con la ministra de Trabajo para blindar la paz social, y unos fiscales que se atienen al orden jerárquico del Ministerio Público, que depende de quien depende. Pero la derecha política, mediática y judicial ha decidido secundar la orden de Aznar: «El que pueda hacer que haga». El mensaje está clarísimo y no deja margen a la interpretación. Ha dado una orden taxativa al deep state franquista que aún manda en España. Esas palabras son una meridiana invitación al golpe de Estado, y están atendiéndola. El ruido de togas de hoy equivale al ruido de sables de ayer.






