
Decimos de Pedro que es el presidente de las primeras veces y ninguna buena. Pero el dudoso honor de ser el primer presidente imputado por corrupción se lo acaba de quitar Zapatero. A despecho de su célebre talante y sus ansias infinitas de paz, el Código Penal le calcula 16 años de cárcel por blanqueo de capitales, falsedad, tráfico de influencias e integración en organización criminal (no necesariamente el PSOE).







Gracias por su artículo. Después de casi 8 años de un gobierno presidencialista y fragmentado en España, en una democracia como la española, dañada pero muy resiliente, es inevitable que, de forma natural, se activen los mecanismos de «rendición de cuentas» por todas las vías conocidas: electoral, social, y horizontal. Es imparable.
Sugerencia: Controlando la Política. Peruzzotti, E y Smulovitz, C. (2001)
Me ha intrigado siempre en que mundo vivirán los que aseveran que en la política no hay lugar al ridículo. El barco de los memos con su mascarón de proa de ojitos glaucos van a darse cuenta de que no siempre, aunque sí bien a menudo