
Decimos de Pedro que es el presidente de las primeras veces y ninguna buena. Pero el dudoso honor de ser el primer presidente imputado por corrupción se lo acaba de quitar Zapatero. A despecho de su célebre talante y sus ansias infinitas de paz, el Código Penal le calcula 16 años de cárcel por blanqueo de capitales, falsedad, tráfico de influencias e integración en organización criminal (no necesariamente el PSOE).






