Archivo de la etiqueta: todo el pasado del PSOE por delante

Vendrán elecciones y nos harán más ciegos

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Candidato sin túnica.

El documental rodado en las Cortes ofreció muchas de esas hermosas escenas de supervivencia y acecho en las que el diputado hispánico se revela en toda su crudeza zoológica. Mariano Rajoy, en una virtuosa maniobra de bilocación política que le permitía ejercer de orgulloso presidente del Gobierno y de cruel líder de la oposición, disolvió al aspirante Sánchez bajo el vertido de su ironía más ácida. Fue acaso el canto del cisne de la retórica marianista: esa combinación letal de tautología y sarcasmo que volvió a enmudecer a un Hemiciclo predispuesto a la pataleta. Cuando hubo terminado de hablar, todos dimos por hecho que los servicios sanitarios entrarían a recoger a Sánchez. Pero este hombre ha salido más correoso de lo que Susana y otros enemigos esperaban: sólo por aguantar en pie la paliza por la derecha y por la izquierda que le propinaron Rajoy e Iglesias ayer, ya merecería ser investido.

La diatriba marianista sirvió para que su bancada pudiera al fin sacudirse la vergüenza del acordonado. Aplaudieron al suyo con la rabia que sólo da la autoestima perdida y hallada en el templo del parlamentarismo, allí donde Rajoy despacha todavía algún milagro dialéctico. Sánchez se defendía recordándole su renuncia ante el Rey, pero prefirió encajar porque comprendía que su rol más airoso en ese drama le aconsejaba componer un Zurbarán con rictus de mártir de la obscena pinza.

En un ecosistema tetrapartidista no hay caza para todos, y cuando eso pasa lo más urgente es expulsar de tu territorio a los depredadores que se alimentan de la misma especie que tú. PP y Ciudadanos se nutren del votante de centroderecha, y eso explica los murmullos de rencor que recorrían la bancada pepera cada vez que Rivera tomaba la palabra. Simétricamente, el fuego que incendia la retórica bolchevique de Iglesias -este hombre lamenta tanto haber llegado tarde a la Transición que, en vez de adaptarse él al siglo XXI, trata de que todos los demás volvamos a los 60- no lo prende el PP sino el PSOE, partido traidor y aburguesado al que reserva la cal viva de sus odios más puros. Los dos grandes predadores del actual ecosistema, uno viejo y otro nuevo, uno con barba y traje y otro coletudo y en camisa, salieron ayer de cacería en nombre de una sola ley: la de la selva.

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Comentario en Cope (de noche, en un pasillo del Congreso) sobre la rebatiña de investidura

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3 marzo, 2016 · 12:38

Mortal y naranja

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«¿Pero qué queréis que haga?»

España no ha decidido aún si va a permitirle vivir a Ciudadanos. Yo sí creo que el partido de Albert Rivera se merece que nuestras dos esencias machadianas le perdonen la vida, pero en eso yo no soy mucho español, que diría don Mariano. El experimento naranja ha sido interesante y meritorio, pero lanzar una formación de centro terco en España incurre en el exotismo desorejado, en la quijotada intolerable que desafía innecesariamente la binaria y próspera industria del etiquetado nacional. Rojo, facha. Izquierda, derecha. Gente, casta. Simple, complejo. Tele, libros. Así nos entendíamos.

Fue Weber el que prescribió al buen político la ética de la responsabilidad -la conciencia adulta de los efectos de sus decisiones- frente a la ética de la convicción, desde la que disparan al pichón centrista los convencidos de ambas orillas: la convicción de Rajoy es que ha ganado las elecciones y punto; la de Iglesias, que solo él representa el cambio. Pero que el razonable pacto C’s-PSOE que Sánchez defenderá mañana en el Parlamento haya nacido condenado no eximirá de su responsabilidad a sus severos jueces el 26-J.

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29 febrero, 2016 · 12:06

A la tercera

A la vista cruda de las trincheras, deliciosamente fijas, va siendo hora de pensar en las terceras elecciones. La maquinaria de las segundas se activará en cuanto Sánchez fracase, y ni siquiera un PSOE tan barato como el de Sánchez puede caer por debajo de su instinto de supervivencia: sabe que no superará la entrega del Estado a la rapacidad orwelliana de Podemos en una coalición caníbal. Pero las segundas elecciones no servirán tampoco para formar Gobierno, porque aunque Iglesias prejubile a Sánchez vía sorpasso, el Congreso seguirá bloqueado por la suma de PP y C’s, descontado el trasvase de escaños entre ambos.

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Músicos metidos a escritores, de Dylan a Sabina, esta semana en El Parnasillo

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19 febrero, 2016 · 10:25

Guiñol de rogelias

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Candidato español y Lagarde en plena rueda de prensa.

AL FINAL del libro de Ignatieff que me regaló don Mariano, el fracasado político canadiense que tanto había criticado el partidismo desde el burladero académico confiesa haber aprendido, tras desangrarse en la arena, que el partidismo es necesario. Lo que el votante ilustrado considera sectarismo, juramento de fratría, lealtad siciliana, teatro cainita más o menos sobreactuado resulta que es fundamental para articular la democracia representativa, pues la alternativa es el partido único: el totalitarismo.

Ninguno de los tres primeros partidos ha pensado en otra cosa durante los últimos 50 días que en la supervivencia de su sigla o la mejora de su expectativa electoral, y si excluyo a C’s de ese trío de la bencina y su política de tierra quemada es solo porque la originalidad naranja consiste precisamente en que su interés particular -exhibir músculo negociador- coincide con el general en una coyuntura de bloqueo. Rivera es el único líder que gana cuando cede (acordar es ceder) porque está libre de hipotecas periféricas, de baronías vigilantes y de mochilas corruptas. Pero vengo a decir que el egoísmo partidista es tan natural en política como el instinto monopolístico en la empresa o el hambre de exclusiva en el periodismo. Un periodista cabal no regala una primicia a la competencia aunque sepa que la va a contar mejor, igual que ningún Rajoy se abstiene en favor de un Sánchez aunque sepa que concita más apoyos. Los periódicos ambicionamos monopolizar la noticia como los partidos el BOE: se trata de que el bien común conecte de vez en cuando una medida inteligente con un respaldo amplio y una cobertura responsable.

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El Parnasillo de esta semana versó, al hilo de los Goya, sobre la complicada relación entre cine y literatura

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5 febrero, 2016 · 18:34

Pactos Zika

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Pacto de progreso PSOE-Podemos.

Hemos descartado muy rápido que don Sánchez, que viajó a Lisboa convencido de que peregrinaba a la meca del pacto de progreso, no fuera alcanzado allí por el aguijón ponzoñoso de un Aedes aegypti proveniente de las antiguas colonias. Esto explicaría no sólo que hubiera contraído el Zika, sino también que lo hubiera portado hasta la Carrera de San Jerónimo, por donde se habría extendido infectando a portavoces parlamentarios, estrategas del partidismo y diputados en stand by.

Aventuro este diagnóstico a la vista de los síntomas de microcefalia política que presenta la España postelectoral. El espectáculo de filibusterismo, cuquería y grosero instinto de supervivencia que ofrecen nuestros representantes desde el 20-D sólo podría disculparlo una epidemia. Si el pacto es el parto de los políticos, más nos vale que vayamos poniéndole velas a la Bicha de Balazote, símbolo íbero de fecundidad.

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Comentario en COPE sobre el audaz Sánchez

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4 febrero, 2016 · 11:41

Sánchez, líder básico

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«Ya mismo estamos en Moncloa, amor».

Después de todo, Sánchez es un líder elegido por las bases, y a ellas vuelve acorralado como el líder básico que es. La maniobra de don Pedro ‘el Prorrogado’ -tres meses más de agonía- resulta coherente con su estatura política. Tan básica que olvida la primera ley del darwinismo partidocrático, según la cual uno se hace militante con la vaga esperanza de sentarse un día en el comité, y una vez sentado no quiere saber nada de sus tiempos novicios de pegador de carteles. Pero si Sánchez ya ha partido el partido entre podemófobos y podemófilos, qué más le da ampliar el desgarro entre Dirección y bases.

A don Pedro no se le puede discutir la coherencia cristalina del desesperado. Cada uno de sus movimientos rompe un jarrón chino de la venerable casa socialista, pero se comprenden como los manoteos del náufrago. Si está rompiendo el PSOE, poco le dolerá parcelar España cediendo referendos como lindes a sus caseros de La Moncloa, para quienes el derecho de autodeterminación es un contrato de arrendamiento. Sánchez o el entreguismo: primero el partido, después el Consejo de Ministros y por último el Estado. Y Granada para el ISIS, como dice Gistau.

Con tal de evitar unas elecciones que lo desalojarían del cartel, don Sánchez va a acogerse a la militancia, aunque sólo un poquito, pues la consulta no es vinculante: lo justo para escenificar la división y envenenarle la campaña a su sucesora. «¡Los ciudadanos demandan democracia interna!», pretextará don Luena. No: antes que eso los ciudadanos castigan la discordia. Un Pablo Iglesias lo fundó, otro lo heredó: más coherencia sanchista.

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1 febrero, 2016 · 11:38

El aprendizaje de la decepción

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Mesianismo Alcampo.

POR MOMENTOS uno desea que gobierne Podemos para acelerar el «aprendizaje de la decepción» en que consiste la misma democracia, según Innerarity. Hay burbujas, como la inmobiliaria o la populista, que no se desinflan gradualmente: se pinchan cuando el principio adulto de realidad perfora el principio adolescente de placer. Atraganta a España una ilusión de cambio tan hinchada que los pedazos de promesa barata acabarán saltando hasta Bruselas como en una de Tarantino. O una de Tsipras.

Los libros de historia y las páginas salmón se inventaron para no tener que escarmentar siempre en carne propia, pero al censo electoral afluyen cada día nuevos ignorantes ayunos de imaginación (vaya si se puede estar peor) y sobrados de utopía. Si fueron precisos 40 años de franquismo para vacunarnos contra el extremismo de derechas, calculo que cuatro de populismo de izquierdas serán suficientes para aprender que las situaciones complejas no se arreglan con soluciones simples. Que «blindar» en la Constitución el derecho a un curro fijo y a una manta de cuadros en invierno no es lo mismo que crear empleo y regular el mercado eléctrico. Que los desahucios no siempre se pueden prohibir sin desproteger al propietario. Que la suciedad no se muda por cambiar el nombre a las calles. Que el paternalismo de Estado es el opio del pueblo en el siglo XXI, y que una economía esclavizada por el reparto de paguitas sustituye el Estado de Bienestar socioliberal por el «ogro filantrópico» que Octavio Paz descubría en los regímenes latinoamericanos.

¿Necesitaremos pasar por eso para renegar de mesías comprados en Alcampo? ¿Logrará la democracia domesticar al populismo o embrutecerá este a las instituciones? Serán incógnitas divertidas de despejar si don Sánchez, elegido por las bases y por ello el más básico de los líderes socialistas, persevera en su pacto de regreso.

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Esta semana en el Parnasillo de COPE hablamos de Cela, pero del escritor inmortal, no del personaje totémico.

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29 enero, 2016 · 10:27

Sánchez en el clímax

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La anchoa de la locuacidad.

En Cantabria ha declarado Pedro Sánchez que Rajoy es el Red-Bull de los independentistas porque les da alas. Parece una de esas frases aceitosas que uno regurgita después de zamparse las anchoas de Revilla, tan engrasadas de demagogia como las puertas giratorias de Iglesias. Si Iglesias es el primer telécrata de España, el presidente cántabro fue su precursor, y Sánchez anda luchando contra el pedigrí de su sigla para ser admitido en la pasarela de flashes de la nueva política; por eso evacua eslóganes en 140 caracteres. Y a lo peor la ocurrencia ni será suya, sino facturada por algún asesor.

Pero más que un réquiem por el estado del ingenio socialista, habrá que encargar uno por España si sale adelante su pacto de progreso, en palabras de su antecesor: «Si pactamos con el PP se acaba el PSOE; si pactamos con Podemos, se acaba España». Y eso que Rubalcaba no incluía a ERC ni a DiL, ya con grupo en el Senado por cortesía de Sánchez.

Argumentar que defender la unidad fabrica independentistas es como decir que los semáforos crean a los kamikazes. Pero el aumento de kamikazes no aconseja a la DGT suprimir las señales de circulación, por represoras que sean. No se legisla contra el suicido, sino contra el homicidio por imprudencia: a ningún extremeño le importaría el delirio mitológico de un catalán si con él no persiguiera el robo de su cuota de soberanía y la exoneración de la solidaridad territorial en que se funda el Estado moderno desde Westfalia.

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18 enero, 2016 · 10:46