Entre la pena y la nada

Hubo un tiempo en que Sánchez daba más miedo que pena, o eso pretendía, pero definitivamente esos tiempos pasaron. Toda la estrategia del Gobierno más inestable y penoso de la democracia ha virado súbitamente hacia la transparencia: se trata de que todo el mundo vea lo inestable y penoso que es, en la esperanza de suscitar al menos la compasión del electorado. Maquiavelo prescribió el temor cuando no cabía aspirar al amor del pueblo, pero de la compasión no escribió nada, porque cuando el príncipe ya solo despierta compasión es que va a dejar de ser el príncipe.

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3 mayo, 2022 · 10:15

Plata o plomo

El chantaje emocional es la violencia de los débiles. El fascismo de los vulnerables. Algunas relaciones sentimentales fracasan por la insufrible dominación del fuerte (que compensa así su íntima fragilidad) y otras por el chantaje constante del débil (que ejerce así su superioridad efectiva). En las relaciones políticas sucede igual. El sanchismo, precisamente por su debilidad parlamentaria, se ha especializado en el chantaje al resto de partidos. Su modus operandi siempre es el mismo: por estricta incompetencia deja que una situación llegue al límite; aprueba un decretazo para parchearla tomando a los ciudadanos como rehenes (esta vez en una gasolinera, para redondear la atmósfera mafiosa) y ofrece el trágala a la convalidación de las Cortes; abre entonces subasta de recursos públicos, prebendas asimétricas y descosidos institucionales para comprar a los afines; por último, los partidos que no han tragado son acusados de antipatriotas y antisociales: prefieren el caos con tal de desgastar al Gobierno de la Gente.

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3 mayo, 2022 · 10:12

Gozos del centro centrado

Francia inventó la derecha, Francia inventó la izquierda y ahora Francia ha inventado el centro. La victoria de Macron en 2017 podía atribuirse a la fortuna, pero su reválida cinco procelosos años después certifica la vigencia del invento. Sabemos que Macron es de centro porque no solo enoja a la extrema izquierda y a la extrema derecha sino también a socialdemócratas y conservadores, cuyas herramientas de sexado ideológico revelan su obsolescencia al contacto con el vencedor. Toman a Macron, lo desvisten, lo giran, le aplican la herramienta y… nada. ¿Facha o rojo, republicano o bonapartista, neoliberal o jacobino, globalista o -lo peor de todo- arrogante sin más? Macron es un lío desesperante para víctimas de la disonancia cognitiva, un cubo de Rubik ideológico que hace perder la paciencia al hombre de ayer, que es todavía el hombre de hoy, quizá porque Macron es el hombre de mañana que extrañamente gana elecciones en este gozne entre dos mundos que articula los albores del XXI.

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29 abril, 2022 · 20:49

Besarás, presidente, la bota de Rufián

Pegaso era el caballo de Zeus, que no tenía presupuesto para el Falcon. Montado sobre él Belerofonte derrotó a la Quimera, hidra de tantas cabezas como el nacionalismo catalán, cuya quimérica república nunca deja de brotar de los cuellos cortados por la espada de la Justicia. En este juego de cínicos sin épica, el CNI de Sánchez espía a sus socios por su acreditada tendencia al delito contra el Estado, estos se tiran al suelo para ejecutar la suerte de la croqueta rebozándose en victimismo teatrero, Sánchez se arrodilla ante ellos y tira del pelo de Batet para que se arrodille también y el público asiste atónito al tinglado infame de la continua farsa.

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29 abril, 2022 · 20:38

Cómo acabar de una vez con el Real Madrid

Si usted quiere acabar de una vez por todas con el Real Madrid, deberá meterle el primer gol en el segundo minuto del partido, y el segundo gol en el minuto diez. Con tan cómoda ventaja un entrenador desavisado tendrá la tentación de relajarse, como esos malos espectadores de cine de terror que creen que el zombi ha muerto con un disparo en la cabeza y un hachazo en el esternón. Pero Guardiola no es un entrenador desavisado: conoce perfectamente al Caminante Blanco, y sabe que no sabe dejar de caminar jamás hacia una final de la Copa de Europa. Por eso se desesperaba en la banda y arengaba a la grada y sorbía agua como si fuera tila. Porque el zombi no acaba nunca de morir.

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29 abril, 2022 · 20:35

Hay un hombre en España

Cantaba Astrud que hay un hombre en España que lo hace todo, y ese hombre, por desgracia, no se lleva comisión. Hay un español que no puede ser noticia, porque el día que lo sea todo un país habrá fracasado, pero no por eso olvidamos que existe. Es un español -es una española- que pone cansadamente las noticias, y una vez informado ha de convencerse de que sus impuestos llegarán a una viuda extremeña, a un viejo solitario y al maestro de una escuela de barriada. Es un español de clase media que hace números y se descubre más pobre y le nacen motivos para la cólera, la fanatización o el nihilismo, pero esos motivos topan con su insidioso sentido de la responsabilidad.

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25 abril, 2022 · 8:15

Desembozados

Hoy el Gobierno de las mil caretas nos quita la nuestra para que exhibamos una sonrisa de gratitud, pero no está nada claro que lo consiga porque sonreír se está poniendo carísimo. Según expertos que sí existen cunde el síndrome de la cara vacía, por el cual niños y adolescentes se resisten a desnudar su rostro de nuevo, a reabrir ese peligroso balcón de emociones que cuelga de la boca de cualquiera. La mascarilla habría funcionado estos dos años como un escudo protector para mentones inseguros, un ansiolítico portátil para defendernos de las miradas de los otros, que ya explicó Sartre que son el infierno. La mascarilla se ha convertido en un complemento más, como las gafas de farmacia o la gorra indefectible del guiri, que compensa el engorro de tener que respirarse encima con el encanto indudable de la impunidad: uno puede ir poniéndole cara de asco a todo el mundo sin consecuencias. Es un anillo mágico de invisibilidad social y van a quitárnoslo.

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19 abril, 2022 · 8:36

A qué llamamos sevillanía

Uno se marcha de Sevilla sabiendo que es un error, pero qué remedio. Hasta el Guadalquivir se va de Sevilla de mala gana, sin prisa ninguna por llegar al mar, remansándose al paso de la Torre del Oro para mirarla despacio por última vez. Se marcha uno consciente de que apenas ha arañado la superficie de esta ciudad de paradojas, ligera y densa. Hemos visto solo una Sevilla entre las muchas posibles, y sabemos que esa misma Sevilla será distinta si volvemos a buscarla la próxima Semana Santa. Pero algo quizá hayamos aprendido.

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18 abril, 2022 · 22:53