Anguita en los cielos

15898204557075

Superstición criminal.

España no ha despedido a Julio Anguita con el balance que reclama la trayectoria de un político sino con la devoción que reserva a las vidas de sus santos. Se le ha juzgado por sus virtudes, no por sus ideas, por suerte para él. Profesaba el dogma comunista, que no es una opción ideológica sino una religión política, una sharía para obreros tan exigente que solo se ha podido imponer por la violencia y de la que sus clérigos públicos terminan renegando en sus dachas privadas. Nuestro finado, sin embargo, logró aplicársela hasta el final, regresando del foro de San Jerónimo al desempeño de maestro y al metro cuadrado de un piso cordobés. A diferencia de sus más lacrimosos herederos nunca cedió al canto de sirena del chalé, lo que despertó la admiración de la burguesía, y nunca pactó con el realismo de los socialtraidores, lo que le aseguró la idolatría de los feligreses de la hoz y el martillo, y de tantos sentimentales incurables con alma de cantautor que aún confunden la esperanza con la experiencia y la morbosa belleza de la derrota con la fuerza cegadora de la razón. Bien está mientras sigan perdiendo; el día que ganen, la poesía la escribiremos todos los demás, solo que con las uñas en la tabla de un barracón.

Leer más…

Deja un comentario

19 mayo, 2020 · 10:19

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s