Archivo mensual: febrero 2018

El David de Tabarnia

15197783139774.jpgQueríamos ver al Madrid en Cornellà para confirmar si el David de Tabarnia, que esta temporada ya ha tumbado a Barça y Atleti, se enfrentaba a un Goliath creíble como el que prometía el reciente reencuentro de la BBC con la pegada perdida. Pero Cristiano se había quedado en casa y, en lugar del tiburón, Zidane apostaba por la economía colaborativa del centrocampismo y sus finos estilistas, que es como tratar de suplir un gran banco con la fusión de varias cajas: una estrategia voluntariosa aunque arriesgada. Pero eso hizo Luis de Guindos y ahora vicepreside el Banco Central Europeo.

Los locutores insistían en los “detallazos” de Isco, pero uno aún no ha roto a admirar el brujuleo moroso del malagueño, su fútbol imantado que siempre gira sobre sí mismo, como si saltara a jugar con los tobillos impregnados de magnesio. A veces parece que va a haber presidente legal en Cataluña antes de que la suelte Isco. El norte del ataque blanco es y será Cristiano, y sin norte hasta las mejores brújulas se vuelven locas. Otra cosa es lo de Lucas y sobre todo lo de Asensio, que cubrían la cuota de emprendimiento pero no encontraban cliente.

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28 febrero, 2018 · 11:38

La musa vestida

15194118294562.jpgSe dice que nos encaminamos a una edad dorada de la censura, y quizá sea cierto, pero solo porque venimos de una edad dorada de la libertad. La censura nace de la libertad en el mismo sentido en que la primera causa del divorcio es el matrimonio. El amor se nos rompe de tanto usarlo, y la libertad ejercida sin coste termina aburriéndonos y echándonos a los apasionados brazos de la servidumbre. La carrera de Santiago Sierra cuenta la historia de un hombre libre empeñado en dejar de serlo por un instante y cobrar por el efímero sacrificio. Necesita para ello la colaboración del público, como los magos: necesita la azafata con lentejuelas de la susceptibilidad y, en los éxitos más sonados, que el empresario le cierre el teatro. Necesita desesperadamente que alguien impresionable, en algún lugar, le coarte. Planea esmeradas provocaciones que le reporten el infinito placer que experimenta no cuando es libre, sino cuando es censurado; o al menos cuando lo parece, pues es en la publicidad donde reside el negocio. A nadie se le escapa la naturaleza masoquista de su pulsión, pero el dolor queda paliado por las riadas de dinero que amasa en el proceso gracias al lucrativo escándalo de los burgueses. Es un mecanismo muy antiguo, pero no ha perdido eficacia. La censura en Arco ha sido, sin duda, su obra maestra.

Pero la obra de Sierra no tiene ningún interés en comparación con él mismo, con la performance en él encarnada, que es una metáfora muy poderosa de nuestro tiempo. Sierra es un niño grande al que todos le pagamos sus travesuras, y a perpetuar esa privilegiada condición es a lo que aspiramos todos los hijos de la posmodernidad. Hemos heredado las mayores cotas de libertad de la historia del hombre, y ese es nuestro problema: que por la misma cualidad gratuita de lo heredado hemos dejado de valorarla, nos hastía, y entonces concebimos el turbio pero excitante anhelo del límite, de la frontera, de la persecución. Como esos niños que, según Chesterton, caminan por la acera circunscribiendo voluntariamente sus pisadas al centro de las baldosas, sin pisar jamás las junturas entre ambas. Podrían correr, saltar, moverse libremente, pero eligen limitarse porque la libertad absoluta, concluye Chesterton, no es humana. Si nadie nos castiga, aunque sea sin motivo, aunque el castigo nos lo inflijamos nosotros, ¿cómo podemos estar seguros de que somos inocentes? Victimízate: disfruta.

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El bueno (Forges), el feo (presidente de Ifema) y el malo (ultras de fútbol)

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24 febrero, 2018 · 20:55

Presentación de Vidas cipotudas

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Girauta, Bustos, Del Pozo.

[Esta crónica de Luis Alemany, que siempre me clava porque me lee, sobre la presentación de mi libro, publicada hoy jueves, 22-II-18, en El Mundo]

Lo malo de llamar a un libro Vidas cipotudas (La Esfera de los Libros) es que luego hay que explicar una vez tras otra que el título es una broma pero no sólo una broma. Le pasa al periodista Jorge Bustos, autor del libro que este miércoles tuvo su bautismo en la Librería Troa de Madrid. “Igual ha sido un señuelo equívoco. Igual parece una declaración reaccionaria de principios, cuando es lo contrario. El caso es que cipotudo es una palabra que se ajusta perfectamente a la idea que quería expresar”.

Por si alguien no se ha enterado todavía: por cipotudo entiende Bustos una disposición simultánea al idealismo y a la acción que a lo largo de la historia ha llevado a grandes gestas y a ridículos colosales y que se ha dado con especial frecuencia entre los habitantes de España. Cabeza de Vaca, Juan Ramón Jiménez, Josep Tarradellas, Juana de Castilla, Menéndez Pelayo, Sabino Arana, Amancio Ortega… Son ejemplos concretos. Vidas cipotudas hila sus historias y por eso Ymelda Navajo, la editora de La Esfera de los Libros (parte del grupo Unidad Editorial), se acordó de los libros de perfiles de Indro Montanelli y de Stefan Zweig para ponerle un par de referencias al libro.

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22 febrero, 2018 · 15:05

La inmersión aprieta, y además ahoga

Sesión de control al Gobierno

Perfil alto.

El Congreso no legisla porque sus señorías están demasiado ocupadas instando a legislar. Pero esa es costumbre muy añeja, no puede decirse que importune a don Mariano. Por eso sorprendió su tono de este miércoles, más desabrido que de ordinario. Hubo dos momentos en la sesión de control en que no reconocimos al Rajoy flemático cuyo aliento hiela los problemas cuando se los arroja a la cara la oposición. Primero un casi cordial Pablo Iglesias le recordó muy pertinentemente que la Constitución obliga al Gobierno a someter las cuentas del Estado a debate en la sede de la soberanía, pero Rajoy le espetó: “Déjeme a mí hacer presupuestos y usted dedíquese a otras cosas”. Nadie que aprecie su patrimonio le entregaría a Iglesias la gestión de su contabilidad, pero ese no es su estilo, presidente. Tampoco lo es la prepotencia con que acalló la atinada pregunta sobre el menguante poder adquisitivo de las pensiones de Íñigo Alli, que topó con este desplante olímpico: “Todos compartimos sus buenas intenciones, pero yo tengo que gobernar”. Nadie lo diría mirando el BOE. ¿Qué fue de la exitosa saga del orador celta y la retranca perdida? A ver si, como le vino a decir Margarita Robles, está empezando a tomar conciencia de que ya tiene todo el pasado por delante.

Pero fuera de Rajoy, la diana de los zascas -iba a poner venablos, pero qué quieren- la sujetaron por turnos Catalá, Montoro y Méndez de Vigo. El ministro de Justicia se destapó con una fogosidad muy ajena a sus burocráticas hechuras. La culpa fue primero de Artemi Rallo (PSOE), que se desgañitó llamando “integrista y homófoba” a María Elósegui con tanta saña que al cuarto alarido ya estábamos todos completamente seguros de que María Elósegui es una bellísima persona. No quieren a Luis de Guindos porque no es mujer, pero tampoco quieren a Elósegui porque no es de izquierdas ni tampoco a Elena Valenciano porque no es sanchista. Sobre lo que quiere este PSOE se podrían rodar los más enigmáticos anuncios de compresas. Catalá perdió luego los papeles en Irán y en Venezuela cuando Errejón le hizo una observación exacta y bastante comedida sobre la corrupción: que la crónica de esta legislatura discurra eminentemente por el género de tribunales lastra toda la iniciativa política del Gobierno. Por cierto que De Guindos protagonizó un desaire cómico en los pasillos, donde se colocó a la espera de que le hicieran caso los periodistas, arremolinados en torno a Albert Rivera. La escena medía con precisión la actual cotización mediática de PP y Cs: un canutazo del próximo vicepresidente del BCE interesa bastante menos que la guerra abierta entre azules y naranjas.

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21 febrero, 2018 · 14:19

Soldados del amor en Rusia

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¿La nueva Pemán?

Es preciso imaginar el himno de Marta Sánchez en boca de un graderío enardecido por el debut de España en el Mundial de Rusia. Sólo así calcularemos su eficacia prosódica, su idoneidad para el transporte de emociones nacionales. ¿Qué preferimos, “Vuelvo a casa” o “lolololo”? El ministro del Interior, atento a su responsabilidad del Estado, ya se ha pronunciado a favor de la segunda opción, más conservadora. Rajoy o Rivera lo han tuiteado con entusiasmo, pero no se atreven a dar el paso decisivo de pedir su oficialización. Exploremos las ventajas e inconvenientes de la propuesta de Sánchez, Marta, tan opuesta a las veleidades plurinacionales de Sánchez, Pedro.

El texto abunda en apelaciones a la resistencia y al orgullo, y cumple con los grandes temas de la literatura pasándolos por el tamiz patriótico: Dios (a quien se agradece haber nacido en España), el amor (a España) y la muerte (tras de la cual se desea reposar bajo suelo español). El programa resulta, pues, perfectamente canónico. Pero Sánchez es hija de su tiempo, sabe que en 2018 no tiene sentido llamar a las armas; como mucho, a los móviles con cámara. Hemos progresado tanto que hoy los enemigos del español no son los cañones de Trafalgar sino la morriña en Miami, circunstancia que obró en el ánimo de Marta Sánchez el milagro creativo experimentado por Rouget de Lisle la noche en que se le ocurrió La Marsellesa. Y es que los campos de batalla del ciudadano primermundista se han trasladado a su psique.

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Me entrevista cipotudamente Carlos Herrera en COPE por mi libro

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20 febrero, 2018 · 11:49

Noticias de Equidistonia

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Así ve el mundo el equidistante.

Ansiamos la equidistancia porque concede la superioridad moral entre dos cazurros notorios. El equidistante es ese cráneo privilegiado que se asoma al cuadro de la riña a garrotazos -nacionalista español contra nacionalista catalán-, esboza un mohín de olímpico disgusto y se pone de parte de… Goya. Ignora el equidistante que, desde Einstein, su posición en el cosmos ideológico es relativa, y por tanto no la decide él en absoluto sino también la mirada de los demás, incluidos los del garrote. A menudo un equidistante solo es el tonto útil de una causa a la que ni siquiera sospecha que sirve.

El equidistante es lo bastante inteligente para marcar distancias con la estelada, pero no reúne el valor necesario para reconocer su españolía sin el atenuante de la desafección. País de pandereta, vergüenza, quién pudiera no ser español, masculla en Twitter mientras apura su gintonic de enebro en una coqueta terraza de capital de provincia de la cuarta economía del euro. Su mente borgiana traza implacables simetrías sobre los demás -nunca sobre sí mismo- y reparte porciones salomónicas de culpa entre fachas e indepes, centrípetos y centrífugos, Madrid y Cataluña. Luego se sube en su nave espacial y regresa a su blanquísimo planeta, Equidistonia, lejos de este mundo banderizo donde el resto braceamos en la oscuridad.

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El bueno (Regino Hernández), el feo (Andoni Ortuzar) y el malo (Antonio Baños)

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19 febrero, 2018 · 11:55

Mas polvo enamorado

15186487887429Mira que lo del Real Madrid en las noches de Champions ya no debería cogernos por sorpresa. Mira que llevan siglos los poetas advirtiéndonos de que la muerte y el amor son la misma cosa. Pero no lo habíamos entendido del todo hasta ayer, con el Bernabéu oscilando entre el sexo y la ceniza, entre San Valentín y la Cuaresma. Finalmente el Madrid se ajustó a los cánones litúrgicos y pasó de la penitencia a la resurrección, como suele hacer varias veces en una misma eliminatoria.

Conscientes de la crisis religiosa que atravesaba la afición, el equipo saltó al campo como si ya hubiera perdido el partido de ida. Es decir, con ese espíritu de remontada que sostiene al Madrid cuando el cuerpo no responde como debiera. Era la actitud más pertinente, porque se trataba de remontar una temporada entera. Y se hizo, a la espera de París y sus caprichos.

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15 febrero, 2018 · 15:39

Es el nacionalismo, estúPPidos

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“¿Pero de qué se quejan, Aitor?”

Nos tenían dicho que la belicosidad era cosa de la izquierda, pero también ese tópico vamos a tener que revisarlo. Hoy el antagonismo más virulento de la política española lo desempeñan Ciudadanos y el PP, mientras Pedro Sánchez se abraza melancólico a Felipe y Pablo Iglesias se abraza enmudecido a su iPhone. Los de Rivera y los de Rajoy se sacuden ya sin mesura, llegan al escaño con el botiquín de campaña y alguno hasta se arremanga antes de pedir la vez. Ya se sabe que las guerras más encarnizadas se las declaran los presuntos aliados. Si algo acredita Ciudadanos es cintura, pero ya no es solo ideológica sino también geográfica: condiciona el Gobierno y al mismo tiempo ejerce la más dura oposición. Y todos los partidos, a su vez, se oponen a Cs. Los ciudadanos con minúscula lo ven y según los sondeos se identifican. Ahora es Cs el partido anticasta.

Por eso cuando Margarita Robles llama camastrón a don Mariano a primera hora de la mañana, suena antes a pellizco maternal que a la diatriba de la portavoz –portavoza para Lastra– de la primera fuerza opositora, u opositoro. “¡Despierta usted!”, gritaba doña Margarita, pero su grito nos despertó a todos menos a Rajoy, que cabeceaba aún más aburrido que antes. Vedado el tema catalán por la entente del 155, el PSOE trata de arañar la piel de kevlar del presidente con el enfoque social, la precariedad, la brecha, la pobreza. Pero Rajoy recurre a la memoria ruinosa de Zapatero y todavía le funciona.

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La generosa reseña de Jesús F. Úbeda en Zenda sobre Vidas cipotudas

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14 febrero, 2018 · 13:36