Archivo diario: 6 febrero, 2018

Piqué y el desarraigo

Unknown

El llanto de un pueblo.

La solución al bloqueo político de Cataluña se llama Gerard Piqué. Reúne todos los requisitos para que el presidente del Parlament proponga su investidura en el lugar de Puigdemont: reside en Cataluña, sabe escuchar a su pueblo -aunque su pueblo termine insultando a su familia- y despide en todos sus gestos y palabras el inconfundible tufo del supremacista altivo. Piqué es un hombre preocupado por la buena educación de los demás, nunca de la propia, lo cual hace de él un perfecto animal de sigla. A escupir sobre subalternos -que deben responder que llueve- ya aprendió hace unos años en la cubierta de un autobús. A separar escrupulosamente su vicio privado (el separatismo) de sus responsabilidades públicas (la defensa de la Selección Española) llegó pocos años más tarde, cuando las circunstancias lo aconsejaban, lo cual revela ya todo el cinismo adaptativo que exige una prometedora carrera en el escaño. Su sensibilidad es innegable, y se desborda en lágrimas cuando se trata de defender el derecho de su raza o de su clase a decidir por todos los demás. Nadie cuestiona su buena presencia, cualidad que siempre se agradece en los carteles electorales, y sería por lo demás el único candidato que aterriza en la política con el himno ya hecho, confeccionado a su medida por verdaderos profesionales: Me enamoré.

Como buen político nacionalista, el principal peligro que Piqué advierte en la sociedad catalana es el mestizaje. Ahora bien, el radio de su desprecio es más corto que el del xenófobo estándar: en su caso se mide por barrios. Para él, África empieza en Cornellá. Tampoco le gustan los chinos, uno de los cuales preside el Espanyol, aunque no le hace ascos al dinero de Qatar. Será que la burguesía catalana y el feudalismo árabe tienen más cosas en común de las que confiesan. Por ejemplo, el reparto, el clasismo o la opacidad.

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6 febrero, 2018 · 11:55