Archivo mensual: diciembre 2015

Por qué votan a don Mariano

rajoy-bertin-mejillones

¿La cocina del CIS?

Pocas virtudes españolas como la irreverencia hacia sus gobernantes, que a falta de guillotina padecen la chirigota. Ningún pueblo se burla tan bien de sus jefes como nosotros, lo cual fomenta entre ellos una cierta solidaridad de compañero mártir como la que Rajoy confesó hacia Zapatero en el sofá de Bertín. Y nos mofamos mucho de Zapatero, pero según datos oficiales ningún presidente ha sido peor valorado que Rajoy, quien en el CIS de 2012 dejó el suelo de la popularidad presidencial en 2,78. Ahora bien, ya pedía Suárez que le quisieran menos y le votaran más; al malquerido Rajoy le dieron una absoluta que nunca soñó el hombre del talante, y el CIS de ayer le otorga ocho inopinados puntos de ventaja sobre el mejor de sus opositores.

El PP ha perdido muchos votos pero no los suficientes para todo lo que nos hemos reído de él. Y a mí esta asimetría me escama. Es más, está recuperando apoyo. Los periodistas serios, los tuiteros, los monologuistas, los compañeros de partido, los hipsters de cuello vuelto y las almas sofisticadas en general siguen subestimando a Mariano Rajoy, mientras el pueblo que habla en el CIS y en el audímetro insiste en avalar la vigencia de este anacronismo con barba. Siempre podemos sacar al cuñado de progreso y exclamar desde la cima de la superioridad moral que el pueblo es imbécil, que no hay peor idiota que un obrero de derechas, que por qué tanto tonto de los cojones o tanto hijo de puta vota al PP, por citar a aquel alcalde de Getafe o a aquella columnista perita en menopausias. Pero esta solución no me convence. Ensayaré otra.

Leer más…

Reivindicación de Eduardo Mendoza en El Parnasillo de COPE

Deja un comentario

4 diciembre, 2015 · 11:44

¡Viva la telecracia!

periodistas-discurso-Rajoy-presidente-preguntas_EDIIMA20130202_0147_5

Atrapado.

Sería interesante estudiar dónde hay más traición a uno mismo: en la genuflexión del burgués Mas ante los anarcas de la CUP, en la centralidad de Iglesias respecto de su extremismo ideológico natural o en la claudicación de don Mariano a los requerimientos televisivos. De las tres traiciones, a mí la que más me sorprende es esta última. Soñaba con que don Mariano llegara virgen de platós a las elecciones, lo que habría deparado la primera campaña rompedora en mucho tiempo -un candidato resueltamente analógico en plena telecracia-, pero al final no ha logrado imponer su vocación cenobita al cálculo de Moragas. Esta semana veremos a ese imposible telegénico que es Mariano Rajoy en La Sexta, en Telecinco por dos veces y en TVE con don Bertín Osborne.

De lo de Rajoy con Bertín sólo me da rabia que lo emita la pública: yo habría pagado por ver semejante espectáculo en Yomvi, a falta de la Champions. Noto a mi alrededor (mi alrededor es una placenta catódica donde nadamos los tertulianos) mucho aspaviento a propósito de la campaña pop que se avecina. Como si el poder y la tele no casaran como el café y la leche desde Leni Riefenstahl. Como si no estuviera muy diagnosticada ya la mutación posmoderna del sujeto político (pueblo) en sujeto mediático (público). Como si la anécdota no hubiera relevado a la categoría, y un debate interesante entre Rivera e Iglesias no hubiese quedado reducido a postureo kantiano en las redes sociales. Como si los políticos no fueran representantes calcados de los ciudadanos, que caminan tropezando entre sí por tener la vista abismada en una pantalla: ¿y cómo sino a través de una pantalla van a colocarles el mensaje los candidatos desesperados por captar su atención? Puede que una persona no se merezca su genética; pero la población de una democracia siempre se merece su política.

Leer más…

Deja un comentario

1 diciembre, 2015 · 11:36