Archivo mensual: agosto 2015

Fábula de Karim y Bolt

La tortuga y la liebre.

La tortuga y la liebre.

Adoro esa foto en la que Usain Bolt posa con su camiseta blanca junto a Karim Benzema. Es la fábula de la liebre y la tortuga, y en la fábula ya sabemos quién gana.

En el debut liguero contra el Sporting al Madrid le faltó el último pase, que es la especialidad de la casa: la ratatouille del chef Karim. Pero para aprender a cocinar se necesita tiempo, lentitud, afecto y el descomunal don que atesora el ídolo tranquilo de Usain. Isco es un pinche meritorio, pero demasiado a menudo le sucede lo que a aquellas pijas que calientan pero no cocinan, y Modric no puede estar en todo. Bienvenidas las efusivas declaraciones de madridismo en red social, pero lo que necesitamos de ti, monsieur, es el último pase, el juego entre líneas, la apertura a un toque, la visión inverosímil, el tobillo de seda. Incluso el gol si el sábado se pone vulgar.

El recalcitrante piperío (casticismo merengue) vuelve a entonar la elegía del nueve, como si el fútbol no hubiera evolucionado. Eso del nueve puro, el artillero, el matador, es un anacronismo como esos mesones que todavía se resisten a renombrarse como gastrobares. No digo que no resulte útil en equipos modestos -ahí está el buen Aduriz, y sé que es temerario llamar modesto al equipo de Bilbao-, pero la figura camina a la extinción en los candidatos a ganar la Champions. Afortunadamente para el Madrid, Benzema no es un nueve. Dice Benítez, con su mejor intención, que le falta continuidad; pero quizá un día Benzema mire al banquillo, descubra ahí sentado a un señor venido de Alemania y concluya que a quien le ha faltado continuidad es a Benítez.

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29 agosto, 2015 · 11:53

Las uvas de la ira europea

Éxodo.

Éxodo.

Sería hermoso que Europa acelerase su eterno proceso de construcción gracias precisamente a una urgencia desgarrada de solidaridad, como sucedió en 1945. Que ahogase con un manto espeso de humanismo el eterno retorno de la xenofobia. Pero me temo que la solidaridad, como repite sin vergüenza el nacionalismo, tiene sus límites. Limita concretamente con el interés propio, y esto es así más o menos desde los tiempos de Caín, santo patrón de la lucha de clases y de la agencia tributaria propia. En realidad la Unión Europea es un artefacto de civilización tan extraordinario en la historia universal de nuestra infamia que no puedo concebir que aún se discuta su pertinencia o se añore el status quo de Utrecht, el del Estado-nación aduanero y autárquico. La victoria de los segundos en la pugna entre atávicos e ilustrados es siempre provisional y no está garantizada, menos en un continente cuyos bosques abonan los cadáveres del país vecino.

-Europa habrá fracasado si prevalece el miedo. Europa habrá fracasado si prevalecen los egos -concluía el artículo de Juncker publicado ayer en EL MUNDO.

Me gustó el artículo del presidente de la Comisión porque aunque empezaba sumándose a la llantina general, enseguida pasaba a la concreción de soluciones, a las cifras, a los hechos, a la política común de asilo, al desprecio de los “dedos acusadores” que dispara el populismo por vendimiar en unos comicios las uvas de la ira. Ira comunista e ira nazi: el odio al que tiene más y el odio al que tiene menos -que a esto se reducen ambos extremismos- explican que a Merkel, canciller del país que más inmigrantes acoge y mejor los trata, deba soportar que unos la tengan por déspota y otros por traidora. No es la UE todavía la utopía de Moro ni el sueño de Erasmo, pero ambos humanistas estarían orgullosos de conquistas tan improbables como Schengen o el euro.

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28 agosto, 2015 · 12:13

La legislatura cuaresmal de Cristóbal Montoro

"Pero qué me está contando, majadero".

“Pero qué me está contando, majadero”.

El día en que don Cristóbal Montoro terminó de defender los que -dicen- serán sus últimos Presupuestos Generales del Estado, después de haber confeccionado nueve, vino a coincidir caprichosamente no solo con la Tomatina de Buñol, sino también con el aniversario de Puerto Hurraco. La primera es una cita señalada en rojo en el calendario de la jarana nacional; el segundo, una efeméride negra en la mejor tradición del tremendismo goyesco. Sin embargo, el color que corresponde a la clase de batalla que ha librado Montoro es el gris. El gris ceniza.

Don Cristóbal no es un hombre de negro como los de la troika, porque estos no dan razón pública de sus actos sibilinos pero vinculantes, mientras que la locuacidad del ministro normalmente desata el pánico primero en sus asesores de comunicación, y solo después en el resto de contribuyentes. Fue Wert el que a lo bardo de Orihuela declaró que se crecía en el castigo como el toro -ahora sabemos que se asemeja más al tórtolo-, pero el que ha llevado de verdad al toro en el apellido y la conducta ha sido don Cristóbal. Morlaco cárdeno, con resabios, de derrota imprevisible y no apto para torear a menos que se pague pronto la paralela (Messi) o forme uno parte del clan Pujol… hasta que Pujol dejó de ser el estadista del Majestic y rompió en padrino investigable por lo fiscal y por lo territorial.

En las sesiones de control de esta legislatura Montoro solía ser el ministro más interpelado junto con el propio Wert o Gallardón; de los tres no solo es el único que permanece, sino también el más temido por el resto de colegas de gabinete. Su mejor aliada allí es Soraya Sáenz de Santamaría, y con eso está todo dicho; su crítico más afilado: Margallo, que no pierde ocasión de menospreciarle en la intimidad del Consejo de Ministros, o de airear entre periodistas que Montoro le está investigando. A él. Al ministro de Exteriores. “Eso es porque quería la cartera de Hacienda”, aseguran desde el Ministerio. Pero a don Cristóbal las críticas de los enemigos (los compañeros de partido) o de los meros adversarios (como ese emisor de “mandangas” que a su juicio es Pedro Sánchez) le rebotan como chinas sobre el amianto. Este jienense de 65 años hizo una oposición aproximadamente liberal al socialismo, pero al ocupar su despacho en diciembre de 2011 recibió un sobre lacrado que decía: “Sabemos lo que vas predicando. Ahora harás lo contrario. Ajustarás lo nunca ajustado y subirás impuestos que no sabías que existían. Creerás en un solo dios llamado techo de déficit. Y serás salvo. Firmado, Angela“.

Y don Cristóbal asumió su ardua encomienda con fervor de neófito. Se convirtió en una mezcla original de recaudador transilvano, podador ultraortodoxo y parlamentario sanguíneo con ribetes de matonismo. Es en la tribuna o el escaño donde Montoro ahoga al dócil tecnócrata y deja que emerja el castizo espontáneo con muchas cuentas pendientes. Y es entonces cuando los periodistas deben aparcar sus juicios sumarísimos por discrecionalidad tributaria, injerencia política o vocación orwelliana y concederle la gratitud que merece todo pintoresco surtidor de titulares. ¡No habrá salvado Montoro tertulias plúmbeas de monotema económico en virtud de un exabrupto jubiloso! “A priori no parece el hombre con el carácter adecuado para llevar a cabo la misión que se le encomendó. Sus intervenciones públicas a menudo complican más el ya impopular mensaje del ajuste. Pero tiene una ventaja: no le importa caer antipático. Nunca se imaginó su cara en un cartel electoral. Y eso en política da mucha libertad”, cuenta un ex alto cargo del Gobierno. Una libertad suicida, si se quiere. Pero de lo más práctica.

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Cortesías

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27 agosto, 2015 · 11:41

Maquiavelo 2015

Maquiavelo vestido de seda, Maquiavelo se queda.

Maquiavelo vestido de seda, Maquiavelo se queda.

Pla adoraba a Maquiavelo porque en época de superstición se ciñó a los hechos, y porque bajo la ola petrarquista escribió prosa de pura observación, que es la única forma no perecedera de vanguardia. Maquiavelo es el colmo del realismo que el tierno socialdemócrata preferirá llamar cinismo. Pero alguien tiene que decir la verdad de vez en cuando.

El sábado en el Coliseo Carlos III de El Escorial el actor Fernando Cayo puso en pie al mismo Niccolò di Bernardo dei Machiavelli en metamorfosis fidedigna pero vigente, enjundiosa pero vibrante. Desgranó las verdades sin caducidad de El príncipe en el soliloquio que desde el siglo XVI ha retumbado en la mente de todo estratega ambicioso. Porque el modo de conducirse de los hombres -la gran premisa maquiavélica- no cambia jamás. Sea cual sea el régimen con que se gobiernen o la sigla que los cobije. Extraje cuatro ideas definitorias, una para cada partido en liza.

1) La ocasión: Podemos. Para alcanzar el mando el príncipe debe aguardar la ocasión, que consiste siempre en un momento catastrófico de la patria. El asalto al poder sólo es posible desde un estado general de postración, real o propagandística. Sólo cuando ha persuadido a Florencia de la absoluta corrupción reinante logra Savonarola instaurar su inflexible teocracia. Claro que al poco tiempo el fraile ceñudo es quemado en la hoguera de la propia vanidad, de la cual va bien servido Iglesias Turrión.

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25 agosto, 2015 · 11:12

El peso de la púrpura

El desequilibrio liguero visto por Ricardo.

El desequilibrio liguero visto por Ricardo.

Mitologías aparte, España es un país bicéfalo en números redondos. Madrid y Barcelona acaparan el poder económico, demográfico, turístico, mediático, cultural, político. A nadie puede extrañar que acaparen también el futbolístico. Lo raro es lo de Berlín, ciudad que gobierna el continente y tiene un equipo que ni siquiera voy a pararme a mirar cómo se deletrea.

Según el CIS, el 38% de los españoles se declara madridista y el 25% culé. Después vienen Atleti (6%), Valencia, Athletic y Betis. Luego están los que son de su equipo y además del Madrid o del Barça. Siguen los antimadridistas, que no se pierden un solo partido del Madrid. Por último, la aldea global paga por ver al portugués y al argentino: no aprecia las delicadezas tácticas de Paco Jémez.

Madrid y Barça recaudaron 1.103,5 millones según la última memoria económica de la Liga (2013-2014), la mitad de los ingresos totales de Primera y Segunda División: 2.328 millones. A uno esto le parece perfectamente coherente con los afectos e intereses de la población española (y mundial), por más que tan armónica simetría cabree a los aficionados de los equipos pequeños.

Hay un profundo sentido democrático en la desigualdad que encabezan Madrid y Barça. Es la democracia decantada por la meritocracia del tiempo: hubo una época en que Benfica o Nottingham Forest dominaron Europa, y ahora se conforman con disputar el título doméstico, si pueden. La hegemonía sostenida de Madrid y Barça, pese a errores estratégicos, fichajes absurdos e imputaciones por evasión, se debe a que acertaron más veces de las que erraron. Y es a través de sus éxitos sobre el césped como se mantiene y crece la afición, y por tanto el interés publicitario, y por tanto el merecido privilegio en el reparto televisivo. La gracia de ser del Atleti por su manera de palmar, más allá de la lírica bohemia, no colma los anhelos de ningún corazón indio, que preferiría ganar. Como todos. Si Atleti o Valencia acumularan cinco Champions cada uno -no digamos ya diez-, hoy su pedazo de tarta sería más suculento.

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23 agosto, 2015 · 12:26

Humanizar a Rajoy

De colegueo.

De colegueo.

Humanizar a don Mariano no sé yo si es buena idea. Que se bañe en el hielo licuado de un río gallego si es lo que le apetece o lo que le ha prescrito el médico para reactivar la circulación. Pero la circulación de la sangre de don Mariano, en todo caso, seguirá siendo un misterio. Yo sospecho que es tan sobrenatural como la de San Pantaleón, que se licúa la víspera de cada 27 de julio. La de don Mariano, de hecho, debería licuarse la víspera del 27 de septiembre, y Artur Mas sabe muy bien por qué.

Quiero decir que estamos asistiendo a un Rajoy novedoso, sanguíneo, casi efusivo. Don Sánchez ha blindado su veraneo, del que no trasciende una mísera foto de su torso praxiteliano. A Mas le hemos visto humedeciéndose el trasero en una playa menorquina, mirando al infinito, componiendo el trazo imaginario de su nombre con las formas caprichosas de las nubes. En cuanto a Iglesias Turrión, todo lo que ha circulado de él es una autofoto estilo Le llaman Bodhi que abochorna a los ortodoxos del ceño leninista. Pero del veraneo de Rajoy conocemos la cadencia de su paseo mañanero, su posado entre ciclistas, la cañita en la tasca, el brindis en la bodega, las efusiones en el colegio y así. Me lo van a desgastar, pensará doña Elvira.

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22 agosto, 2015 · 13:38

El discreto encanto de Manuela Carmena

Atlanterra sí nos representa.

Atlanterra sí nos representa.

Repito que entiendo que la izquierda radical censure las vacaciones pequeñoburguesas de Carmena en Cádiz, pero no que lo haga la derecha.

-No se critica que se vaya de vacaciones, si es con su dinero, sino la hipocresía de la izquierda caviar.

Bien. Es cierto que a Aguirre le filtraron su aristocrática renta -ridícula, coincidiría Soria, en comparación con un sueldo Ibex- en vísperas de las elecciones para azuzar el odio de clase a una Sissí de Malasaña, pero la maniobra es clásica en la izquierda y se cuenta con ella para mal… y aun para bien. La envidia es el principio activo de la revolución, pero también despierta el deseo de emulación y emprendimiento que obra el ascenso social del pobre. Alberto Garzón afirmó en el debate sobre el rescate a Grecia: “Esta crisis no la ha traído el comunismo, sino el capitalismo”. Y es cierto: el comunismo trae cosas peores que una crisis. Pero además, el comunismo lo trae el capitalismo, al modo en que el divorcio lo trae el matrimonio. El comunismo es el fracaso de la pedagogía liberal, el momento garrafal en que un pueblo envidioso decide que si no follamos todos, la puta (o sea, la libertad) va al río.

Por eso la derecha burguesa debería estar satisfecha de ver a Carmena en un resort. Por la sencilla razón de que supone la victoria patente del estilo de vida burgués sobre cualquier trasnochada tentativa revolucionaria. Bienvenidos a la realidad, utópicos. Que en ese mismo enclave gaditano veranee hace años Jaime Mayor Oreja confirma el feliz estrechamiento de los polos ideológicos en torno al centro capitalista liberal. Goya se va quedando sin duelistas de garrote.

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21 agosto, 2015 · 13:00

El pontificado de Arturo I

El sermón de la montaña de Montjuich.

El sermón de la montaña de Montjuich.

“Un poble que oblida el seu passat, les seves arrels, no té futur. És un poble eixorc”. Con esta frase pronunciada en paraguayo (“Un pueblo que olvida su pasado, sus raíces, no tiene futuro. Es un pueblo estéril”) enrolan al Papa Francesc en el 27-S unos meapilas estelados que se hacen llamar Cristianos por la Independencia. Además de cristianos se confiesan católicos, lo cual termina de rizar la originalidad de la maniobra, pues si el cristianismo debió su éxito histórico exactamente a la universalidad de su mensaje -el primer credo sin clases, sin razas, sin patrias-, la propia palabra católico significa, en griego, “a través del todo”. No a través de una parte, con agencia tributaria propia. Los primeros cristianos, dice el Nuevo Testamento, todo lo ponían en común. Y Francisco, con su frase, tan solo copiaba a Juan Pablo II cuando en Galicia reivindicó las raíces cristianas de Europa, cartografiadas por el Camino de Santiago.

Hecha esa salvedad etimológica y teológica, lo cierto es que beatería y nacionalismo mezclan tan bien como el caudillaje de España y la gracia de Dios en las pesetas de Franco Bahamonde. Todo el obsceno anacronismo, toda la cejijunta regresión que encarna el Prusés relumbra en esta hojita parroquial que predica a los cristianos catalanes la buena nueva del providente Arturo y su santa asamblea: la Iglesia de Junts pel Sí de los Últimos Días de Septiembre, cuyos misioneros han de reunir el trono y el altar en la mejor tradición de Carlomagno. Completan el belén indepe dos monjas nada metafóricas, Forcades y Caram, varias clarisas vocacionales de la sociedad civil-religiosa e incluso alguna rendida hagiógrafa del profeta, que no pontífice, pues pontífice es el que tiende puentes, no el que los rompe. Sólo falta el Frente Judaico Popular preguntándose qué han hecho por nosotros los españoles.

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20 agosto, 2015 · 12:39