
Quizás convoco a Rufián a este folio con excesiva frecuencia, pero es que don Gabriel es mucho más que un político concreto o un opinador viral: es un patrón sociológico, una militancia andante, el metro de platino iridiado que se saca de la Oficina Internacional de Pesas y Medidas de Sèvres, a las afueras de París, para saber cuánto mide cada día la inteligencia media de la izquierda. Otro día hablamos de la inteligencia media de la derecha, que no parece más larga, pero esa es otra columna.






