Archivo diario: 2 febrero, 2015

Dickens en Madrid

Odegaard sabe elegir.

Odegaard sabe elegir.

Me sorprendió un titular innecesariamente sádico de un diario deportivo catalán: «Lucas Silva también fue ofrecido al Barça». Yo no creo que haya derecho a recordar estas cosas al aficionado propio, como no lo habría a que un periódico colchonero titulara, el pasado 25 de mayo: «La Copa de Europa fue ofrecida al Atleti hasta el minuto 92».

Quiero decir que, si una de las grandezas del fútbol es que fabrica sueños, la otra es que consagra realidades. Resultados, o sea. Podemos entregarnos a la bella nostalgia del casi en los bares donde se reúnen peñas memoriosas, pero al final la gloria de tu equipo se cimienta en un palmarés. Lo tienes o no. Has fichado a Odegaard y a Lucas Silva o no. Y sobre todo: los has fichado con arreglo a la ley o bien te ha caído encima el zas del TAS.

Porque la llaga que tocaba aquel titular se ensancha si tenemos en cuenta que Lucas Silva no pudo ir este invierno al Barça aunque hubiera querido -que tampoco fue el caso- sencillamente porque la ley no lo permite. El Barça, con su prohibición de fichar, está purgando ciertos modos estrepitosos de irrumpir en el dickensiano jardín de infancia del fútbol mundial, y si hay quien quiere que la culpa sea compartida por el Real Madrid y se ha aplicado con entusiasmo a la tarea, no es menos cierto que el club blanco ha levantado las manos y ha pedido ya que le registren con un comunicado ilegible de tan exhaustivo. Mi sereno deseo es que prosigan las indagaciones y que triunfe la luz sobre las tinieblas.

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2 febrero, 2015 · 11:39

Entrevista en Neupic

[Agradezco a Alfonso Basallo esta larga, por momentos mordaz, y siempre grata entrevista que me hace para Neupic. Su generoso interés por mis opiniones resulta a todos luces desmedido]
 
Hughes, Bustos, Ignacio Ruiz Quintano y Manuel Jabois.

Hughes, Bustos, Ignacio Ruiz Quintano y Manuel Jabois.

Acaba de fichar por El Mundo, donde se estrena como columnista bajo una galería de retratos ilustres, presidida por el maestro Umbral. Dará que hablar. Y hará reír. Ya saben: “castigat ridendo mores”.

Sé que no es fácil, pero cómo calificaría a los nuevos columnistas: ¿generación perdida, umbralianos posmodernos, Miquelarenas despeinados, Julios Cambas con la camisa por fuera del pantalón?
Lo mejor que se podría decir de los nuevos columnistas es que huelen a viejo. Es decir, a tradición. Es decir, que han leído a los clásicos del género y escriben sobre el mundo de hoy a hombros de aquellos gigantes. Mis detractores suelen decirme que escribo como un viejo, cuando probablemente quieren decir que escribo como cuando se sabía escribir: así que no saben el elogio que me hacen. El clasicismo es la modernidad constante.
 
Cuénteme su árbol genealógico: ¿es usted nieto de Ruano, hijo del matrimonio (periodístico ojo) de Alcántara y Umbral, y ahijado de Gistau pongamos por caso?
En la columna española, después de Larra, hay dos maestros genesíacos: Camba, del que nace la finura irónica y redonda, y Ruano, del que brota el costumbrismo lírico, apoyándose en Ramón. Son los Mozart y Beethoven de esto y hay que saberse a los dos. Luego cada temperamento propende a una veta u otra. Más hacia acá surge Umbral como gran heredero del género y a la vez creador de escuela. Con él conviven maestros como Alcántara y Campmany.
 

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2 febrero, 2015 · 11:30

Los sueños de Pablo producen mítines

Cuando Iglesias dejó Sol, Calderón seguía en Santa Ana.

Cuando Iglesias dejó Sol, Calderón seguía en Santa Ana.

Pablo Iglesias entabló ayer en la Puerta del Sol un duro combate con Calderón de la Barca por definir la materia de la que están hechos los sueños. «Soñamos, pero nos tomamos muy en serio nuestros sueños», fue la letanía que pautó su hermoso, ecuménico discurso: no hay izquierda ni derecha, ni programa ni reivindicación concreta: están «ellos», los malos espectrales de arriba; y nosotros, la gente decente de abajo, que ha despertado.

Para el desengañado autor de La vida es sueño, sólo la muerte supone un despertar auténtico; pero al flautista de España, capital Hamelín, sólo puede despertarle una derrota electoral. Entretanto hay que hacer soñar al público diciéndole -y cito a los oradores- que es la piedra en el estanque, la palanca del cambio, el verso que repica, la dignidad que intranquiliza a los satisfechos, el vapor de nuestro descontento, el anhelo de mar que prometimos, el ensanchamiento de los corazones, la caída de las telarañas, el avance de la alegría, la dignidad que rechaza el asiento en el fortín de la ignominia y la escritura en vivo y en directo de la Historia. Usted no va a un mitin de Podemos: usted está escribiendo el libro de texto de su hijo. Los versos arrebatados de Juan Carlos Monedero causaban estragos en los lacrimales de la concurrencia más cercana a este cronista, con tráfico de kleenex incluido. «¡Qué bonito!», suspiraban, y a sonarse la congestión emocional. Eso nunca lo logrará Rajoy.

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2 febrero, 2015 · 11:06