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Quevedo, preso en León

Cuesta creer que fuera cárcel.

Cuesta creer que fuera cárcel.

Aquí una nueva entrega sonora de El Parnasillo, esta vez con Quevedo como protagonista: hicimos el programa de Herrera desde León, y nos alojamos en el sublime Parador, en su día horrible cárcel donde penó cuatro años don Francisco por espía.

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24 septiembre, 2015 · 19:40

Nuestro Tsipras

"Ya tú sabes".

«Ya tú sabes».

Es sabido que en cualquier noche electoral, como en cualquier estudio general de medios, suelen ganar todos los partidos, que además celebran con unánime júbilo la fiesta de la democracia. Pero nunca antes habían ganado, a la vez que Alexis Tsipras, tantos actores y tan dispares.

A uno, que ha consumido mucha ‘bildungsroman’ y se declara ‘viejoven’ por naturaleza y por ambición, le fascina el proceso de sanchificación de los quijotes antes que el inverso: me gusta sentarme en el porche a contemplar el choque epifánico del revolucionario contra la realidad, llámese deuda. Ha ganado un Tsipras muy distinto del populista desorejado que llegó al poder prometiendo el gran ‘simpa’. La pedagogía intensiva de la ‘realpolitik’ arroja un Tsipras domesticado, europeísta y pragmático, que a cambio de renunciar a la magia -y de hundir a su país un poco más- ha logrado su objetivo: llegar al poder y consolidar en él a su partido, arrebatando la hegemonía de la izquierda aceptada al Pasok. O sea, lo que pretende hacerle al PSOE Iglesias -otro ganador del domingo- con su metamorfosis socialdemócrata. Que Podemos se le ‘syrice’, escindiéndose por Aragón o Andalucía, ya no le preocupa: la facción purista de Syriza ni siquiera ha entrado en el parlamento. Errejón tenía razón y Monedero queda para animar auditorios en el papel de folclórica comunista.

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22 septiembre, 2015 · 12:19

Y si Cataluña rompe España, ¿qué?

Cubierta del libro digital coordinado por Cristian Campos y Paula F. Bobadilla.

Cubierta del libro digital coordinado por Cristian Campos y Paula F. Bobadilla.

[Copio a continuación, respondido, el cuestionario que Cristian Campos y Paula F. Bobadilla me enviaron para confeccionar su inteligente, divertido y urgente libro sobre el proceso independentista que nos atufa, un volumen de entrevistas donde se dice todo lo que hay que saber sobre Cataluña en la hora grave de la enésima charlotada. Imprescindible]

¿España roba a los catalanes más de lo que roba al resto de los españoles? ¿Debe tener límites la solidaridad de los catalanes con el resto de los españoles?

“España roba” ya es un predicado inválido. España existe, y como cualquier Estado europeo existe anudada por una trama histórica de lazos varios, de los afectivos a los futbolísticos, pasando por los fiscales. Los impuestos pagan la comida de las abuelas extremeñas y el techo de los huérfanos andaluces. Un madrileño debería estar orgulloso de contribuir más que un catalán a estos nobles fines. Pagar unos impuestos justos es el orgullo de un ciudadano ilustrado, como la avaricia del rico es una regresión a la barbarie feudal. La solidaridad tiene grados, claro: desde el heroico del santo franciscano al egoísmo del avaro nacionalista. El sensato término medio que negocien los representantes públicos, mandatados por todos los españoles, marcará el límite debido.

¿Es viable social, política, cultural y económicamente una Cataluña independiente?

En demostrar que no, se perderían varias generaciones que acabarían odiando a sus padres por su ruinoso egoísmo.

¿Es viable social, política, cultural y económicamente una España sin Cataluña?

En demostrar que tampoco, se perderían muchos años de revancha centralista cateta y estéril.

¿A usted le importaría que el idioma catalán desapareciera? ¿Por qué?

Boadella y Juaristi, que han tratado bastante bien sus respectivas lenguas vernáculas, han abrazado el darwinismo lingüístico y declarado que si catalán y euskera se diluyen en la koiné global en un futuro, qué se le va a hacer. También el dodo era un animal entrañable. Pero yo no soy tan racionalista. A mí me gustaría hablar todas las lenguas de España. Con todos sus acentos.

¿Y si el que desapareciera fuera el idioma español?

Pues lo mismo a escala amplia. Pero mi destino es la lengua castellana, como escribió el bilingüe Borges. El destino de otros 500 millones.

¿Y por qué no debería permitirse que los catalanes se independizaran si así lo desean mayoritariamente?

Porque el 90% de los catalanes constituyen un porcentaje todavía minoritario de españoles. A ver si nos enteramos: la Historia y la Ley dicen que yo soy copropietario, cosoberano de Barcelona como uno de Reus es copropietario del Barrio de Salamanca. Jurídicamente es así. Y es natural que todo español reaccione cuando pretenden expropiarle y segregarle. Que el sistema autonómico haya incurrido en deformaciones asimétricas es lo que hay que corregir en la Constitución, no acentuar aún más los privilegios de los españoles de primera que son por ejemplos los vascos y navarros gracias al cupo. La construcción europea debería aplastar todas estas zarandajas decimonónicas. De todos modos si 40 años de adoctrinamiento subvencionado no han podido cosechar más de un 40% de indepes, es que ese el techo de la estulticia, o de la mera codicia con coartada patriotera. Así que el paleto mezquino de Mas, si fuera en serio, perdería la guerra civil catalana que alienta simbólicamente contra los catalanes españolistas por puro número.

¿A usted le gusta España? Suponiendo que se le permitiera vivir con su mismo nivel de vida actual en cualquier país del mundo, ¿escogería España?

España le gusta a todo el mundo, desde un etarra a un hincha del West Ham. Por eso hay que decir que no nos gusta, del mismo modo que uno pasa 15 días en Nueva York y vuelve loando sus maravillas aunque haya vivido como un refugiado. El turismo no es ciego, y el papanatismo acomplejado del español es oceánico como la estupidez y el universo.

¿Por qué debería creerme que en una Cataluña independiente se respetarían los derechos de los españoles si en la Cataluña dependiente se ha multado a comerciantes por rotular su negocio en español?

Si es que no va a pasar nada, hombre. ¡Hablamos de Cataluña, la tierra del diseño, del postureo! Todo es una farsa para tocar a menos bocas y blindar el caciquismo local. Pero en fin, la respuesta histórica a la hipótesis es que quien pierde el respeto a la ley de instancias superiores, acaba perdiendo el respeto a los derechos de sus gobernados.

¿Es España algo más que un ente administrativo puramente instrumental? ¿Qué, en concreto? ¿Lo es Cataluña?

Todavía lo es, pero acarrea más complejos de culpa por su confortable sometimiento a Franco y su Una-Grande-Libre que cualquier otra nación moderna con parecidos traumas y errores históricos, como ha probado Raymond Carr. El patriotismo constitucional es un ente demasiado sofisticado para las entendederas nativas, que sin embargo tienen extraordinariamente desarrollado el terruñismo. En la España de la taifa eterna el patriotismo lo acapara mi pueblo. Por su pueblo el español mata. Por su Estado, psché. Cataluña, como taifa española, es lo mismo: ahí está el nacionalismo del Valle de Arán.

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21 septiembre, 2015 · 10:50

Neoliberalismo y CR

Capital.

Capital.

Cuando marcó el octavo gol en dos partidos, tuiteé que lo suyo empezaba a ser ya neoliberalismo. Esa voracidad de tiburón, esa renuncia casi insidiosa a conformarse, esa fe insolente en su propia capacidad. Esa manía analógica de limitarse a hablar en el campo, privándose de buscar simpatías en la zona mixta, que es el último eslabón en la cadena de montaje del mercado fútbol: donde te ponen las etiquetas. Lo paradójico es que CR, siendo millonario, practica un fútbol industrial, que manufactura goles como Henry Ford montaba coches. Ronaldo es proletario del triplete y lobo de Wall Street. Baluarte a la vez de un individualismo anglo y un estajanovismo soviético, funda por sí solo un nuevo paradigma que merece culto, pero que demasiadas veces solo causa escándalo, frialdad, distancia reverencial cuando no odio mal disimulado. ¿Por qué?

El apetito de Cristiano es contracultural. En España está mal visto ganar mucho dinero, pero lo está aún más ganarlo trabajando. Disculpamos al pícaro que pega el pelotazo quizá porque su éxito se labra sobre contactos u oportunidades que nos quedan lejos, que no nos interpelan. Pero alguien que prospera machacándose nos envía un mensaje poco confortable: «¿Y tú qué es lo que haces?» Y eso molesta, porque normalmente no hacemos gran cosa. Estamos más cómodos compadeciéndonos que peleando el ascenso.

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Un manifiesto juvenil que no pude negarme a firmar: mantengan la compostura, niños y mayores.

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19 septiembre, 2015 · 9:44

La metamorfosis

Del ceño al desmelene.

Del ceño al desmelene.

Una mañana, tras un sueño intranquilo, Pablo Iglesias se despertó convertido en un monstruoso socialdemócrata. Estaba echado de espaldas sobre la blanda centralidad del tablero y, al alzar la melena, vio su vientre convexo y pálido, demasiado convexo y demasiado pálido aún, y lejos por tanto de las dulces curvaturas que procura una vida al solaz de la nómina de Estado; pero ya no tan inspirador, tan rugiente como antaño.

– ¿Qué me ha ocurrido?

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18 septiembre, 2015 · 12:12

Un siglo de ‘La metamorfosis’ (y II)

Kafka viendo TV3.

Kafka viendo TV3.

Aquí, a partir del minuto 21, la segunda parte de la entrega kafkiana en donde Herrera, para conmemorar el primer siglo de la publicación de La metamorfosis. Damos algunas claves tradicionales para entender la novela, y añadimos la clave Artur Mas, que no está tan lejos de Gregorio Samsa.

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17 septiembre, 2015 · 13:08

¿En qué momento se torció el PSC?

Dos socialistas catalanes: similar naturaleza en dos tripartitos verdaderos. Foto de Antonio Moreno.

Dos socialistas catalanes: similar naturaleza en dos tripartitos verdaderos. Foto de Antonio Moreno.

No hace tanto tiempo que el PSC salía en los telediarios por las victorias rotundas de sus alcaldes y no por la desinhibición danzarina de su candidato autonómico. O por las declaraciones contradictorias que se cruzan quienes deberían fijar una posición. Se pretende que las elecciones del 27-S pasen a la Historia por circunstancias que de momento caen del lado de la ucronía. La decadencia del socialismo catalán, en cambio, es en la presente campaña un hecho mensurable: entre los 52 escaños de Maragall en 1999 -con los 42 de 2003 alcanzó el poder- y los 20 asientos en el Parlament que acreditó Pere Navarro en 2012 se narra la historia de un fracaso que aún puede conocer un colofón más patético: el CIS les otorga el cuarto puesto en intención de voto (16-17 escaños) y está por probarse siquiera su utilidad como bisagra. Y tampoco sabemos hacia qué lado giraría.

La paternidad de este fracaso, como tantas cosas en Cataluña, es discutida y discutible. Digamos que existe acuerdo en que el PSC consta de dos almas, una españolista y otra catalanista, por adoptar la terminología al uso. Pues bien: los de alma españolista -y los barones socialistas de fuera de Cataluña- atribuyen el crepúsculo del partido a la traición del principio de la unidad nacional, que ya sólo defienden inequívocamente PP y Ciudadanos; los de alma catalanista arguyen en cambio que el PSC está donde está… porque advirtió tarde la demanda social de Estado propio y no supo liderarla a tiempo. Tal cual.

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17 septiembre, 2015 · 10:08

Sócrates debe morir

Un ensayo de filosofía. De verdad.

Un ensayo de filosofía. De verdad.

Sócrates no puede pasar de moda mientras nos empeñemos en vivir en democracia. E incluso los súbditos de todas las tiranías –más exitosas históricamente que las democracias, sin comparación- han consolado durante 2.500 años su falta de libertad en los diálogos platónicos que construyeron la figura perenne de un titán, y sin embargo ciudadano ateniense. “He de confesar que me siento tan cerca de Sócrates que casi siempre estoy en lucha con él”, escribió Nietzsche, uno de los padres de la posmodernidad en que vivimos. Que no hace falta ser un atrabiliario filósofo alemán para sentirse interpelado por la vida, las ideas y el método revolucionario de Sócrates viene a probarlo Gregorio Luri (Navarra, 1955) en este ensayo de lectura tan magnética como enjundiosa. Pues Luri, que no en vano ha combinado la docencia con la filosofía, logra una escritura plena de rigor y pedagogía, demostrativa de que no hay pasión tan absorbente como el debate de ideas.

Este libro no es otra biografía intelectual del fundador de nuestra tradición filosófica, sino una suerte de thriller filosófico-judicial: el autor, que tiene metabolizada la obra platónica y segrega su jugo con toda naturalidad, nos sienta en el tribunal que ha de juzgar a Sócrates junto a Platón y Jenofonte, Alcibíades o Meleto, de quien parte la acusación terrible: Sócrates ha de ser ejecutado porque no cree en los dioses atenienses y corrompe a la juventud.

¿Matar o no a Sócrates? Esa es la cuestión. Y Luri sabe que, con la ley democrática en la mano, Sócrates debe morir. Su predilección por lo bueno o lo verdadero sobre lo propio o lo nuestro –la identidad comunitaria– actúa como un disolvente sobre los lazos que tejen la convivencia en la polis griega. Si todo hombre se para a cuestionar la justicia o bondad de las leyes, se abona el terreno para la subversión. Porque la idea clave del pensamiento socrático (y de todo pensamiento) es la autonomía intelectual y moral del individuo frente a la comunidad. Y la autonomía resulta tan peligrosa en el siglo de Pericles como en el de Merkel.

“El Sócrates histórico fracasó porque Atenas necesitó protegerse de su presencia. El Sócrates platónico ha triunfado porque siguió habiendo jóvenes deseosos de rememorar su palabra, y porque Platón consiguió convencer a los atenienses de que la filosofía es el mayor bien para el ciudadano y para la ciudad”, concluye Luri. El admirable martirio de Sócrates –que renuncia a una defensa persuasiva ante el jurado porque prefiere la coherencia–, no desprovisto de temple irónico y en guardia crítica hasta el fin, depara más de una lección al hombre emocional de nuestra sociedad terapéutica, donde Sócrates sigue muriendo.

(Revista Leer, número 265, Septiembre 2015)

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16 septiembre, 2015 · 11:50