Archivo de la etiqueta: Rajoy at work

Mucha investidura, poca diversión

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Plomo a discreción.

Una expectación digna de mejor causa ponía el patio del Congreso como la acera del Primark a primera hora de la tarde. No cabía un periodista, un senador, un pokemon más. Ni que fueran a investir a alguien. Todos los periodistas anticipamos, salvo conjura romana, el desenlace de esta semana parlamentaria que cursará con gatillazo en dos actos: primera y segunda votación, primer y segundo no del PSOE. Y los que hagan falta, se diría viendo sonreír a don Pedro camino a su escaño, seguido de la también sonriente doña Meritxell. Es la felicidad un poco macabra que nos escala por el estómago cuando nos vengamos.

Y sin embargo allí estábamos todos, pendientes de las palabras del candidato, que colmaron 36 páginas de texto y hora y media de paciencia. Si dura otra hora más, se rumoreaba en los pasillos al finalizar la sesión, gana el sí hasta de Podemos en pura súplica de clemencia. Mariano Rajoy sabe hacerlo mejor, pero no le dio la gana de emplearse a fondo en una intentona condenada de antemano. Su discurso fue deliberadamente plúmbeo, al modo en que aquellos miércoles de mayoría absoluta anestesiaba toda oposición salmodiando datos estadísticos de buena mañana.

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30 agosto, 2016 · 19:49

Becerrada en San Jerónimo

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El pacto está hecho, carguen las carabinas.

El Tratado de los Toros de Guisando sirvió hace cinco siglos y medio para investir a Isabel la Católica frente a su adversaria Juana la Beltraneja, candidatas ambas al trono de Castilla; pero el pacto suscrito ayer entre don Mariano y don Albert en la Carrera de San Jerónimo no servirá para investir a nadie, por lo que proponemos que se le conozca a lo sumo como Jura de los Bueyes en Funciones. Pero con estos bueyes hay que arar, y si no llegan a toros, quizá sea por culpa de algún cabestro.

Contra el PP se vuelven las palabras como bumeranes en este bucle de bloqueo clueco, si disculpan la aliteración, y aquí es cuando de bueyes descendemos a marmotas. Acusó Rafael Hernando a Patxi López de someter la Presidencia de las Cortes al capricho partidista por emplazar el discurso en la soledad de la media tarde, y he aquí que Ana Pastor copia la mediática jugada; tildó Rajoy el Pacto del Abrazo entre Sánchez y Rivera de rigodón solemne con pretensiones de Caspe o de Guisando, y he aquí que se le acaba de poner cara de granítico becerro. O mejor, de cordero llevado al matadero del hemiciclo. «Como oveja muda ante los trasquiladores», añade el versículo bíblico, pero este no es el caso, pues Rajoy aún cuenta con el turno de palabra, y en esa Cámara suele saber aprovecharlo mejor que en cualquier plató.

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29 agosto, 2016 · 11:26

Y Maquiavelo bajó de Pontevedra

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Vieja y nueva política.

En España el primer síntoma de inteligencia es la apariencia de estolidez. Un político que parezca brillante, incluso siéndolo, hará aquí carrera corta. Será longevo el político que se trabe al hablar; que huya de los medios mientras otros se achicharran bajo el foco; que sea caricaturizado en una hamaca por viñetistas y memégrafos; que inscriba su nombre en el campo semántico de la parsimonia y la mediocridad. Así se presenta Rajoy, y así no es Rajoy en absoluto. Su mayor victoria, como la de cualquier mefistofélico avanzado, pasa por haber hecho creer a los cuñados que superpueblan España que es más tonto que el más humilde de ellos.

Durante dos años periodistas de izquierdas como de derechas, aburridos de la prosa marianista, cayeron bajo el hechizo rapero del joven Iglesias, bien para horrorizarse ante la reapertura inminente de las checas, bien para emocionarse encima por la nostalgia de la dulce guerrilla urbana en pantalones de campana. Pero en el trono de hierro, aunque pareciera vacante, se sentaba y se sigue sentando Rajoy Brey.

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19 agosto, 2016 · 11:09

Las bisagras son para el bloqueo

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Pero se mueve.

Después de unas semanas de estrechez y chirridos, Albert Rivera, que no es un político nacido para la contemplación, abrió ayer la pesada puerta de la investidura con la limpieza que se les presupone a las buenas bisagras. A las cinco en punto de la tarde, a la hora lorquiana en que combatían la paloma y el leopardo, cebó el centrista el foco como manda la ocasión de entonar la palinodia, sólo que esta vez no hubo más traición que la que pedía Keynes cuando cambian las circunstancias. El 26-J cambiaron hasta 137. Tan cierto es que el líder de C’s vetó a don Mariano como que ahora lo tolera a cambio de que se desmarianice en dosis razonables, por emplear la fraseología del afectado.

El finado Bueno llamó a Rivera «ajedrecista» y este jaque naranja que sólo deja al rey propuesto por el Rey la salida por el desfiladero de las seis ya famosas condiciones atestigua tal condición. Rivera no sólo toma la iniciativa sino que lo hace sin faltar a la naturaleza de su partido, tan ininteligible para el español goyesco como claro en su pragmática vocación. Ciudadanos es una bisagra, una útil pieza de bricolaje y no una bandera de dudosa hidalguía, y las bisagras se hicieron para el bloqueo como las bicicletas para el verano. No es tan difícil de entender, aunque segundos después de su comparecencia rezongaban en las redes los mismos que rabiaban contra la suficiencia vestal de Riverita, o le atizaban con la lógica cuñada de la hemeroteca, o le acusaban de criptosociata o bien de esconder en la cartera una estampita de José Antonio.

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12 agosto, 2016 · 20:35

Obama en Hispania

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De un comandante en jefe a otro.

La visita del emperador siempre pone a prueba el saber estar de las provincias, que suelen reaccionar a ella con dos actitudes opuestas y un solo aldeanismo verdadero. Porque tan paleto es el camarero interior -un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo- que nos dobla el espinazo y nos prepara el espíritu para la propina, según el canon berlanguiano, como ese españolito de mucho progreso que chasquea la lengua ante el lisonjeo institucional e improvisa una lección en Twitter sobre las fallas de la democracia americana. La única actitud decorosa ante la presencia de Obama en nuestro país aconseja la buena educación de raíz hidalga, la discreción cervantina y la gratitud sin alharacas por todo lo que nos han dado los romanos, desde la HBO y el fact-checking a la protección contra los bárbaros propios y ajenos, los de este lado del muro y los de la otra acera del telón, por no hablar de los degolladores mahometanos.

No es malo que el adolescente de provincias pase su sarampión antiyanqui en asambleas prodemocráticas y visionando cine posmarxista mientras no olvide que no hay nada más americano que todo eso. Siempre he pensado que la mayor garantía de superioridad moral del americanismo es el antiamericanismo, que Estados Unidos tolera o promueve desde su misma industria audiovisual, la más autocrítica del planeta desde su nacimiento. Por eso creo que las manifas anti-Otan de los muchachos de Garzón y otros altermundistas de djembé deberían organizarlas los propios agentes de la CIA, de modo que quedaran más lucidas y la cacerola se acompasase mejor con el silbato. Pero comprendo que no pueden estar en todo.

Morón y Rota son plazas estratégicas para el despliegue militar americano. Obama viene básicamente a pasar revista a su tropa acantonada y a marcar paquete ante el ruso, que es lo que hace un emperador, y si la balacera de Dallas no le ha dejado tiempo para el atrezo lúdico del tablao sevillano y el pescaíto frito, qué se le va a hacer. No hay chovinismo ninguno en recordar que es Obama el que se queda sin Sevilla y no Sevilla la que se queda sin Obama. Solo apuntamos lo obvio cuando se nos pone la red social perdida de papanatas insomnes. Nunca falta aquí el cosmopolita de guardia que se empina al menor estímulo y tiene el índice acalambrado de señalar un facha por cada español no completamente avergonzado de serlo, sin sospechar que el mismo rancio casticismo iguala al que presume y al que condena.

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Archivado bajo El Mundo

Es país para viejos

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El padre Monedero, ungiendo a los catecúmenos.

De todos los argumentos que anda sintetizando el laboratorio morado para explicar su fracaso electoral, ninguno acredita la finura que esperaríamos de la complutense estirpe de Maquiavelo. La paranoia del pucherazo es un mero ejercicio de proyección bananera. El recurso al miedo resulta incompatible con los labios de fresa, sabor de amor, pulpa de la fruta de la ilusión que desbordaba al país desde el advenimiento podémico. El cruce de acusaciones entre errejonistas y pablistas a cuenta del infantilismo de unos o el radicalismo de otros no excede los muros de su salón parroquial. En cuanto a la posibilidad de que España esté habitada por ocho millones de criptofachas -una de mis teorías predilectas-, su defensa delata la enfermedad de una mente extremada, que descifra el mundo por el catalejo de un embudo y concluye que es fascista todo aquel que no sea comunista.

Pero hay una razón que los caballeros politólogos de la helada sonrisa arguyen con tanta verdad como escasa sofisticación: que el pasado domingo los viejos acudieron a votar como si lo fueran a prohibir, y que mayormente votaron al PP. «Hay un país real que sigue rehén del pasado y deprime», escribió el padre Monedero en su epístola postelectoral a los podemitas. La frase es una joya de la psicopatología política: «país real», lamenta quien prefiere una utopía irrealizable; «rehén del pasado», deplora el penúltimo profeta de la ideología que despachó aberrantes sacrificios en el altar de la revolución perpetua. Claro que España es un país envejecido, como todos los desarrollados, y claro que el PP primó astutamente a los pensionistas sobre cualquier otra clientela. Pero que en la movilización de los ancianos influyan sentimientos como «el miedo y el egoísmo», en palabras del apóstol Juan Carlos, no condena a esos votantes a la senilidad, así como el voto utópico no absuelve de irresponsabilidad a nuestros niños barbudos más indocumentados. El egoísmo, de hecho, me parece una magnífica manera de tomarse en serio la democracia, pues nadie sopesa tanto su voto como quien lo identifica con un capital confiado a bolsillos políticos, del mismo modo que Adam Smith cargó sobre el ánimo de lucro la riqueza de las naciones.

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Me entrevistan en la televisión Non Stop People por El hígado de Prometeo

Visita el Parnasillo de COPE esta semana el Frankenstein de Mary Shelley

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1 julio, 2016 · 17:29

La guardería ha cerrado

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«Yo sigo».

Ni se les ocurra volver a jodernos, caballeros. Señores Rivera y Sánchez: ya están ustedes haciendo presidente a Mariano Rajoy, según lo ha decidido el santo pueblo, con todas las razonables condiciones que ello exija y para las que justamente han sido ustedes dos votados por otros ocho millones de españoles. Pacto de investidura, gobierno de concentración o acuerdos parlamentarios: elijan la fórmula que más les convenga, pero la queremos sellada antes de agosto. Que el Gobierno eche a andar y la oposición a construir. Hasta las mejores guarderías cierran en verano.

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29 junio, 2016 · 17:16

Keep calm and Rajoy Brey

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The winner.

Sería una pena que, a fuerza de repetir elecciones, terminásemos acostumbrándonos a estas simpáticas tardes de escrutinio que deparan más giros fantasiosos que el guionista de Juego de Tronos. A primera hora de la tarde, con Unidos Podemos rondando la centena de escaños, cundían las lipotimias en el Barrio de Salamanca y los sacos terreros amurallaban La Moraleja. Pero a eso de las nueve y media de la noche se filtró que Rajoy descorchaba una botella de vino; media hora después corrió el rumor de que se había encendido un puro con un billete morado; minutos después directamente se puso el Hércules-Cádiz.

Se confirma que el español a pie de urna miente más que habla, y se confirma también que en momentos de incertidumbre el pueblo retorna a marcas de solera. El bipartidismo se ha cobrado una dulce venganza sobre la insolencia de los emergentes, cuya autoestima ha merecido una brusca corrección por parte de los españoles. El votante fugado a Podemos retornó a la socialdemocracia original, desconfiando de la advenediza, y el votante escapado a C’s regresó al PP, con pinza nasal o sin ella. Dos partidos viejos con líderes cuestionados se han impuesto a las dos formaciones nuevas con líderes carismáticos. No es que la telecracia haya sido derrotada: es que los analógicos han aprendido a utilizarla.

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27 junio, 2016 · 13:56