Archivo de la etiqueta: crónica parlamentaria

Había una vez un reyecito

El objetivo.

En España había tres reyes, dos reales y uno aspiracional. El primero fue enviado al exilio. Otro fue vetado en la segunda ciudad del reino. Y el tercero está a punto de coronarse a sí mismo como un Napoleón trucho, para lo cual necesita cumbres con banderas, ningunear al titular de la legítima dinastía y caminar olímpico sobre la pandemia como Cristo sobre aguas tormentosas. Solo puede quedar uno.

Un rey no tiene por qué dar explicaciones en el Parlamento, de modo que Sánchez se fue a Bruselas a una reunión cancelada. Ya se fue una vez a Washington y se perdió por el camino. En Washington no le echaron de menos y en Bruselas le echan de más cuando aparece por allí mendigando como un sablista astroso de Luces de bohemia. La socialdemocracia nórdica le señala: el rey del sur va en pelotas, pero él sigue ciego su camino, que diría Arcadi. Ciego de soberbia guía a una España ciega de estupor y una fosa enorme se va abriendo allí delante, en el invierno de nuestro descontento.

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24 septiembre, 2020 · 9:10

El país de los goles en propia

Cuando Francisco Franco fue depositado en su nueva tumba de Mingorrubio se volvió hacia su mujer, que llevaba años esperándole, y le advirtió: «No te hagas ilusiones, Carmen, que esto no ha terminado». Y en efecto, una pandemia después la izquierda española vuelve al sótano de sus complejos a boxear con el espectro que se esfumó plácidamente en una cama. El tal Franco era un tipo bajito, de modo que nunca sospechó que pudiera proyectar muerto una sombra tan alargada como la que proyectó vivo. Claro que en política, como en cine, el efecto depende del que maneja el foco, que en este caso es el PSOE, antaño partido político y hoy primera productora nacional de ilusionismo mediático al servicio de su hueco galán.

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17 septiembre, 2020 · 8:43

Cómo acabar de una vez con la prostitución (política)

Por fin he entendido cómo va a abolir Sánchez la prostitución: prostituyéndolo todo. Se trata de aplicar el argumento spinoziano que pavimenta el paso del panteísmo al ateísmo: si todo es Dios, entonces nada ya es Dios. Si todas las instituciones del Estado acaban prostituidas, entonces el estigma de lo impuro desaparece. En un país de putas serán las señoras las que escandalicen, del mismo modo que es la salud la que causa escándalo en un hospital. Ese hospital de desahuciados inminentes es hoy España. ¿Tendrá éxito el sanchismo en su deriva prostituyente? Lo cierto es que para que Moncloa termine de parecerse al Bada Bing solo le falta el CGPJ, mientras Casado protege su virginidad como puede, veremos por cuánto tiempo.

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10 septiembre, 2020 · 9:34

Por quién aplauden los comparsas

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Corea.

Los españoles ya venían preocupados, pero ahora que han visto al coro norcoreano romperse las manos aplaudiendo al timonel lo están mucho más. Cualquiera que conserve la vergüenza y el criterio no ve en la imagen del recibimiento -¡advenimiento!- en Moncloa o en el Congreso la gratitud que una nación atribulada profesa a su salvador, sino el alivio coyuntural de una casta de desesperados al rescate de sus propios cargos. Qué mal lo han tenido que ver -qué mal lo siguen viendo- para que sus señorías acepten el papel de requetés de lista cerrada en semejante No-Do de posguerra.

Si el acuerdo europeo es bueno, la manera más directa de sospechar de su bondad es que Iván Redondo necesite montarle una coreografía. La estafa se verá mejor el 1 de octubre, el día después de que expiren los ERTE y una ola de españoles confusos se precipite al paro que hoy les esconden. Pero octubre para el sanchismo es un plazo geológico, estrictamente inconcebible. No sabe cómo sobrevivirá a mañana como para pensar en otoño, amigos.

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22 julio, 2020 · 16:52

La crisis restituyente de Carmen Calvo

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Consenso.

Aún es pronto pero ya se espesa el calor en el hemiciclo. Han intervenido el presidente y el líder de la oposición, el vicepresidente y el secretario general, la portavoz parlamentaria y la vicepresidenta Calvo. Pero Calvo todavía no ha dicho su última palabra. Ni siquiera sospecha que la posteridad se ha citado con ella esa mañana para llevarla al olimpo del lapsus parlamentario, para encaramarla a lo más alto de la liga de los anacolutos extraordinarios. Sus señorías se debaten entre el aplauso automatizado y el tedio interior cuando Espinosa de los Monteros toma la palabra y pregunta a Calvo si piensa el Gobierno hacer algo por restituir la credibilidad de las instituciones desde que Sánchez llegó al poder. Entonces sucede. Calvo se pone en pie para responder, pero lo hace demasiado rápido: se olvida la sintaxis en el escaño como si fuera el bolso de Soraya. Y desasistida de toda lógica, huérfana de sujeto y predicado, responde: «No se puede restituir lo que no ha existido». Ovación cerrada de la bancada socialista al destape antisistema o crisis restituyente de la dos del Ejecutivo.

La anécdota encierra categoría: quizá sea el lapsus la única forma de autocrítica que el sanchismo nos permitirá conocer, de igual modo que la rectificación es su camino más seguro hacia el acierto. Pero lo peor no es el nivel oratorio al que una nación desciende cuando las palabras de sus representantes no logran corresponderse con sus pensamientos, sino el hecho de que esas mismas palabras vuelen emancipadas de cualquier compromiso con los hechos.

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24 junio, 2020 · 17:36

Pedro Sánchez, patrono del aire

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Nada.

La ventaja de ser Sánchez es que puedes enterrar a 50.000 compatriotas, reducir la cifra oficial a la mitad y salir luego a la tribuna a presumir de que aún te quedan vivos 450.000. A la conciencia de este hombre se asomó Munch antes de pintar El grito, pero lo que vio no fue el horror sino el vacío. La nada. El abismo.

Desde ese vértigo existencial no le costará nada presumir, cuando vayamos por seis millones de parados, de que todavía hay españoles con empleo. Y será de malnacidos que no se lo agradezcan a él a pachas con la Virgen del Carmen, patrona del mar a la que el patrono del aire (por el valor de su palabra) contraprograma con una misa laica de la que esperamos, como mínimo, una serenata al piano –allegro ma non troppo– de Rhodes. James, no Cecil. Y un coro milenial de OT rodilla en tierra.

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18 junio, 2020 · 9:52

Elige tu propio villano

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Caciquín.

Ya no vivimos en una democracia deliberativa -si lo hicimos alguna vez fuera de la Transición-, sino en una agonista, donde cada partido se define no por la defensa de su programa sino por la elección de su villano favorito y donde el votante se moviliza contra alguien más que a favor de algo. Quizá lo propio de los periodos de decadencia sea la predilección por la vía negativa hacia el conocimiento: escepticismo respecto de los valores propios y fanatismo contra los ajenos. Ya que no podemos ser dioses, retratemos con esmero a nuestros demonios. Así, cada portavoz se delata por el énfasis que pone en aquello que más detesta.

Sánchez, por ejemplo. Es un apasionado de la división. Ha construido toda su carrera sobre la negación del otro, soplando las brasas del enfrentamiento allí por donde ha pasado: entre socialistas, entre votantes, entre banderas, entre instituciones, entre poderes del Estado, entre facciones de su propia coalición gubernamental. No hay moderación que no haya rehuido ni radicalismo que no haya convertido en aliado. Por eso mismo finalizó su discurso con una apelación franciscana al consenso que jamás practicó, consciente de que enseguida subiría Casado a la tribuna a descargar su indignación sobre los escándalos encadenados de este Gobierno.

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3 junio, 2020 · 20:29

Luto oficial por los vivos

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Precursor.

Debemos ser agradecidos con la calidad del debate parlamentario al día de hoy, porque su recuerdo infundirá ternura comparado con el nivel que alcanzará mañana. Cada día que pasa España se desliza un poco más por la pendiente gelatinosa de la polarización. Su desembocadura es una ciénaga tan infame como familiar, donde dos españoles eternos se matan entre sí. La gente ha sido golpeada por la muerte y ahora lo está siendo por la ruina: la primera causa un dolor que paraliza, pero la segunda añade la indignación que moviliza.

Otoño verá el estallido de movilizaciones urgidas por la primera miseria. El miedo y la ira volverán a cotizar muy alto en el mercado de la demoscopia y los partidos, por su propia naturaleza, correrán a atizarlo más para disputarse una subida en las encuestas. Pronto la única diferencia de la España poscovid con la de los años 30 será que hoy la vida humana se ha revalorizado tanto desde entonces que de momento no puede liquidarla un virus ideológico, sino uno estrictamente biológico.

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27 mayo, 2020 · 17:27