Iñaki y Cristina

Es más fácil amarse cuando el mundo conspira contra tu amor. El incendio se propaga mejor al contacto con el gas combustible de la opinión pública. No hay mucho mérito en enamorarse cuando el mundo se derrumba, con todos los respetos al guionista de Casablanca, porque el amor se aquilata en la desgracia compartida. Esa es precisamente la esencia de la rebeldía romántica: la afirmación de una intimidad asediada. Y por más que la zafiedad populista o el republicanismo romo o la embriaguez carroñera enturbien estos días el juicio mediático, ese romanticismo de catacumba fue decisivo para la duración del matrimonio entre Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón. Claro que para verlo hay que fijarse en el hombre y la mujer, no en el duque y la infanta.

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26 enero, 2022 · 8:49

¿Oiga? ¿Vladimir?

Sí, aquí Pedro Sánchez, prime minister de España. Sí, el de la fragata. ¿Cómo? Bueno, señor Putin, no se ponga usted así, es una fragata meramente disuasoria, da bien en lo de Piqueras, no le haga mucho caso. Soy un gran fan de su estilo de mando, sepa que yo cerré la Duma española y lo volvería a hacer. No, todavía no he envenenado a ningún periodista, de momento nos conformamos con los vetos. Verá, mi problema son los marroquíes, que solo se fían de los americanos. Y hago lo que puedo, pero Biden me esquiva por los pasillos. Ah, vio las imágenes. ¿Patético? Oiga, sin faltar, 29 segundos dan para mucho. 

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25 enero, 2022 · 10:42

Federico y Arcadi

Los lectores de EL MUNDO se dividen en partidarios de Federico, partidarios de Arcadi y partidarios de ambos, que son la inmensa mayoría. Esta sección es una iglesia incorregible que peca de liberal con su santa trinidad al frente, Losantos, Espada y Raúl del Pozo, sin que hasta la fecha ningún teólogo bizantino se haya atrevido a aclararnos quién es el padre, quién el hijo y quién el espíritu santo. Los tres son personas del verbo, que manejan con gracia apostólica, indiferencia al martirio y un don luciferino para la persuasión. Su testimonio a menudo despierta la ira inquisitorial de las redes sociales e incluso provoca llamadas intempestivas de políticos endiosados al jefe de Opinión, que entonces sonríe. Porque nuestros columnistas no han venido a traer la paz sino la guerra, y no escriben para complacer a los hombres de buena voluntad sino precisamente para ofender al número infinito de los necios, los mentirosos y los déspotas. Esa es su sagrada misión.

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24 enero, 2022 · 8:12

El test de Putin

Se veía venir la guerra por pura coherencia narrativa: para completar la serie de catastróficas desdichas que van de la pandemia al volcán pasando por los temporales y la subida de las cotizaciones sociales. Pero sobre todo porque Putin lleva años poniendo un empeño verdaderamente imperial en que se le vean las intenciones. Como cualquier nacionalista, Putin cree ciegamente en la prerrogativa superior del origen: Rusia tiene derecho al territorio que Rusia sienta como propio. Y como cualquier comunista, piensa que cualquier medio es válido para cumplir el designio histórico del que se declara portador, empezando por el embuste, siguiendo por el crimen y terminando por la combinación de ambos: la guerra.

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24 enero, 2022 · 8:05

La clavícula

En el campo, como en la vida, las zancadillas hay que esperártelas para amortiguar el golpe. Pero el miércoles yo caí sin plan ninguno, con toda la inercia del cuerpo sobre el costado izquierdo. Me levanté mareado y al palparme descubrí un tercer hombro bajo la camiseta que reclamaba toda mi atención camino del vestuario, y después del hospital. Aquel bulto chillaba como un niño malcriado que no se aviene a negociación, que solo quiere recordarte que ahora existes para él. Urgencias, radiografía, diagnóstico: fractura en el tercio medio de la clavícula, tumefacción y limitación funcional. Para mi decepción el traumatólogo no vio necesaria una intervención quirúrgica y descartó de plano mi sugerencia de injertar una esquirla pinturera de titanio para ir dando el cante en los aeropuertos. Quia: paracetamol y reposo absoluto.

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21 enero, 2022 · 11:44

España sintiente

A todos nos pesan las piernas como si ascendiéramos enero por una colina de almohadas, pero para algunos españoles todo el año es enero. Para los jóvenes, por ejemplo, que no encontrarán empleo esta primavera y tampoco piso con el bono bobo del Gobierno: los arrendadores procederán a repercutirlo sobre el precio del alquiler como ha hecho la especie desde que especuló con la primera cueva. Ser joven en España es una tarea dura que obliga a prolongar la adolescencia o a demorar la madurez para evitar sustos. A la suspicacia secular con que los miran cuantos dejaron atrás la juventud, divino tesoro, se le añade el histórico desdén de los gobiernos, que no se fían de votantes tan tornadizos, si es que salen a votar. El joven es el outsider ibérico por antonomasia, un sospechoso habitual que sólo cobra estatuto de sujeto político si se radicaliza, si se lía a quemar cajeros o a fundar naciones, pero del que mayormente se espera que esté mamándose en un aparcadero, embebido en el TikTok o explorando la mina trucha del bitcóin. Luego le preguntan qué opina de la democracia y prefiere el rollo de Putin, normal, más divertido.

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20 enero, 2022 · 10:11

¡Corre, Paco!

Tenía apenas 20 años y una jeta rústica de montañés sin mundo, pero cuando arrancaba parecía capaz de correr sobre el mar, rizándolo como una tormenta. Era el verano de 1953 y no se presentó en la capital con su propio colchón de milagro. Tardó en adaptarse, le silbaban, se reían de su velocidad desembridada y a Bernabéu se le agotaba la paciencia. Pero entonces llegó Di Stéfano: «Presidente, quédese con Paquito y fiche a Héctor Rial«. Así se hizo. Y así ganaron cinco Copas de Europa.

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18 enero, 2022 · 17:08

Romanticismo cañí

El símbolo madrileño en Fitur este año será un abanico. Por español y por sostenible. Las plataformas de vídeo y las campañas electorales se llenan de productos típicamente españoles, de Lola Flores a Raphael pasando por un cebadero de cerdos. En la música triunfan el quejío tecno de Rosalía y el madrileñismo mestizo de Tangana, y triunfa más aún si se mete en la catedral de Toledo a mezclar lo sacro y lo profano, la fe y el muslamen. Los reporteros evocan con honores el cine quinqui de Eloy de la Iglesia o las hazañas bélicas de los pandilleros de los bajos de Moncloa, y todos seguimos esperando la gran entrevista memorial a Marisol antes de su ascenso a los cielos. Ayuso arrasa por el procedimiento inimitable de devolver al adjetivo del Partido Popular su sentido etimológico, ese que quizá perdió a las pocas horas del bautizo. España y la hispanidad llenan los anaqueles de las librerías al calor del basta ya de Elvira Roca. Vuelve la costumbre del columnismo castizo -¡hasta Arcadi prepara libro sobre flamenco!- y los caciques de cantón se disfrazan de federalistas para blindar su momio decimonónico con fondos europeos. La Pantoja no se acaba nunca, como París, y Victoria Federica desfila en el cuché con más ojos encima que la penúltima anglodiva del pop. Todos hacemos propósito de ir más a los toros, aunque sea por joder. Los capillitas salen de la catacumba, posan en la misa de la abuela y fabrican con esa añoranza una literatura buena o mala que lo peta en Amazon. Incluso los hermanos pequeños de los mileniales descubren las guerras de nuestros antepasados,con su borrachera de yugos, flechas, hoces y martillos. ¿Qué está pasando?

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18 enero, 2022 · 12:05